Monsalvat, nº7. 1974 
Entrevista a Martti Talvela 
Por Jaime Marfany, desde París 
(Colaboró I. v. Ghele)

 

    Encontrar a Martti Talvela en París y más cuando tiene que marcharse ese mismo día constituye una hazaña digna de mención. Visita al Palacio de Congresos, de ahí al Teatro de los Campos Elíseos, con nuevas pistas hacia la Opera y de ahí al representante de Talvela en París para volver a la Opera etc. En todas partes mucha amabilidad, pero siempre la misma respuesta: “Aunque encuentren a Talvela no les concederá una entrevista pues tengan presente que se marcha de París dentro de seis horas”. Por nuestra parte también siempre lo mismo: “Queremos que nos lo diga Talvela”.

    Cuando ya habíamos abandonado toda esperanza de encontrarle y nos dirigíamos hacia nuestro hotel, la inconfundible mole del genial bajo finés se presentó ante nosotros al cruzar la calle. Le informamos de que habíamos venido desde España para oírle y que deseábamos nos concediese una entrevista. En contra de lo que nos habían dicho, Talvela, extraordinariamente afectuoso y amable nos invitó a tomar un café en el primer bar que encontrásemos y allí, en medio de un gran barullo y de una mayor espectación, empezamos la entrevista preguntándole, 
 

¿Actúan los cantantes en estos conciertos-ópera o se limitan a cantar?

No, no es posible actuar. Un concierto de ópera, es simplemente eso, un concierto de ópera, tiene que serlo. No actuamos en absoluto, no lo hacemos porque un concierto de ópera viene a ser como una fotografía, como la fotografía de un cuadro. La ópera solo puede serlo con música, actuación y escenario, aunque existan algunas, como el primer y segundo acto del Tristán o la totalidad del “Oro” u otras similares que se prestan también como concierto ópera, si bien la forma correcta será siempre la representación.

¿Es difícil para un cantante acostumbrado a “representar” el tener que estar en parte como espectador?

No, en absoluto, es mucho más fácil.

¿Encuentra Vd. aceptable esta modalidad de concierto-ópera?

¿Por que no? A la gente le gusta. Tenemos que hacerlo. Pero el mejor modo será siempre la ópera. 
 

¿Supone un problema para el cantante el hecho de que la orquesta al estar a la vista se convierta en protagonista?

No, creo que es muy interesante escuchar la música desde otro sitio. La escuchamos de forma diferente en el concierto que en la ópera. Es otro sonido, podemos efectivamente apreciar mejor la idea de conjunto en la ópera, pero la música se oye mejor, más clara, en un concierto. Ayer por ejemplo, hubo un violoncello que fue algo fantástico. Nunca antes me había fijado ya que mientras se actúa uno no presta la misma atención. 
 

    Esta.actuación del violoncello que destaca Talvela fue notada por todos y al término de la representación lo estuvimos comentando con otros críticos. Fue exactamente en la primera escena después de que Siglinda diga “Wasser, wie du gewollt! “ cuando el violoncello solo toca seguidos los temas de “Sigmund”, “Ideal alcanzado” y “Amor de los Welsas”. Si nosotros que estábamos en el patio de butacas lo notamos, tanto más Talvela que se hallaba al lado del violoncello solista. Sin duda en una audición normal, al estar oculta la orquesta, no se hubiese apreciado. 
Continuamos la entrevista:

¿Qué compositor es a su juicio el que ha escrito mejores papeles para bajo?

Verá, para mí, un especialista que ha cantado la mayoría de papeles escritos para bajo por Wagner, -aunque ahora me limito casi exclusivamente a Rey Marke, Gurnemanz y Hagen y excepcionalmente “El holandés errante” y Fasolt- mi personaje más importante no es de Wagner, aunque me guste mucho representarlo. Mi papel más importante es Boris, de Moussorgsky; Boris Godounov es el que estoy representando ahora en todo el mundo. Yo represento frecuentemente Wagner, pero mi mayor felicidad es el Boris y también Hagen, Gurnemanz y el Rey Marke, los demás papeles son cortos y sin importancia.

Antes de empezar la entrevista nos había hablado Talvela de su gran biblioteca wagneriana, por ello le preguntamos ¿tiene Vd. muchos libros sobre Wagner?

Sí, unos 200 ó más ya que Wagner es el hobby tanto mío como de mi mujer y conocemos muy bien su vida y su obra. Tengo libros muy viejos, de 1875 incluso, que me han dado algunos amigos wagnerianos.

¿Cómo empezó a cantar Wagner?

En 1961 era un joven cantante en Estocolmo y Wieland Wagner me pidió que fuera a Bayreuth para cantar Titurel y yo le contesté que no era posible porque no lo haría bien, ni siquiera Titurel. Le dije que Wagner no era mi música pero me lo pidió varias veces y en 1962 estuve por primera vez en Bayreuth y el trabajo con Wieland me fue muy útil y desde entonces me interesé mucho en cantar Wagner.

¿Qué opina de Wieland Wagner?

Creo que era un hombre realmente original como director de escena. El animó de nuevo a Wagner, con su especial forma de trabajar, llegando a crear una atmósfera fantástica.

A nuestro entender Wieland olvidó las instrucciones de Wagner, lo que no hizo Preetorius por ejemplo, incluso el propio Wieland Wagner en 1943 hacía escenografías siguiendo las disposiciones de su abuelo.

También para mí Preetorius fue un gran hombre. Fue el gran hombre antes de Wieland. Entre ambos no hubo nada destacable. Fue un hombre excepcional también para mí, aunque creo que ha muerto ya.

A nuestro entender Bayreuth debe a Wieland exclusivamente el haber conseguido que los cantantes fuesen también actores. ¿No lo cree así?

Sí, ese fue el trabajo de Wieland, sin embargo ocurre que no hay demasiadas voces wagnerianas hoy en día. Este es el dilema. Tenemos que trabajar con voces muy jóvenes, demasiado jóvenes quizás, aunque no puedo asegurarlo. La voz realmente wagneriana sólo aparece muy despacio y debe ser construida con el tiempo, necesita unos 15 años por lo menos.

¿Cual es su opinión sobre los compositores que han seguido la línea de Stockhausen o Penderecki, por ejemplo. Cree que son ellos los continuadores de la evolución musical o más bien los tipo Pfitzner, Strauss, d' Indy, Orff, etc.?

No, Pfitzner es otra cosa. Pfitzner es música dramática. Pero Orff no lo es. Stockhausen tampoco. Después de Berg y de las obras jóvenes de Schönberg, tenemos un corte en la música.. Todo completamente acabado. La música moderna de Stockhausen y Orff no me dice nada. Quizás sea yo el equivocado, pero desde luego no estoy abierto a esa música.

Nosotros admiramos en Pfitzner al continuador de Wagner ¿Cuál es su opinión sobre él?

No creo verlo exactamente así, efectivamente continuó algo, pero más bien a Schumann. Yo solo conozco bien “Palestrina”, la he estudiado muchas veces y conozco también sus Lieder de los cuales doy muchos recitales cada año, ahora mismo tengo varios recitales de sus Lieder por toda Europa y creo que es continuador de Schumann. Pero tampoco lo conceptúo como de la talla de Bruckner, por ejemplo.

Ya que lo menciona ¿Cuál es su opinión sobre Bruckner?

Me gusta mucho aunque como sea que es muy fuerte, es en ocasiones también pesado. Pero quizás sea eso lo que me gusta de él. La misma fuerza la hallamos en Brahms para canciones serias. Bruckner es... como una catedral.

Desaparecidos ya Furtwängler, Knappertsbusch, Elrnendorff y muy mayores Böhm, etc. ¿Cree que hay directores jóvenes que puedan dirigir bien a Wagner?

Ahora llega el momento de los jóvenes directores. Horst Stein no es viejo y es muy buen director de las obras de Wagner. Me gusta mucho Hollreiser pero es ya mayor. Tendrá unos 60 años. Pero ocurre con los directores lo que con los cantantes wagnerianos. Hace falta tiempo, mucho tiempo para estar plenamente formados, se tiene primero que escuchar la música y se debe uno esforzar mucho.

¿Hay crisis de cantantes wagnerianos?

Creo que hay futuro. Faltan tenores, pero tenemos en la joven generación muy buenas sopranos. Claro que Birgit Nilsson es única, pero está Catarina Ligendza, Berit Lindholm, Schröder-Feinen -y Gwyneth Jones, apuntamos- Gwyneth Jones quizás, pero su voz es buena también para Strauss y muchas veces incluso para Verdi. La voz de Isolda, por ejemplo, es muy especial, y este es el punto más fantástico de Birgit Nilsson. La he visto cantar la “muerte de Isolda” estando yo en escena como Rey Marke y fue algo genial. Su interpretación es absolutamente fácil, sin dificultades. Creo que ello es debido a que es muy inteligente. Otro tanto le ocurre a Catarina y Lindholm, ambas son cantantes muy inteligentes y saben esperar y así, poco a poco, pueden llegar muy lejos.

¿Ha actuado con cantantes españoles?

Sólo conozco a Montserrat Caballé por discos, nunca he actuado con ella. Pero para mí el más conocido es mi buen amigo Plácido Domingo, un hombre fantástico, tiene muchísimo talento. Tiene una voz fantástica, es muy buen actor, director... Estoy preocupado de que haya tanto talento en una sola persona -le mostramos la foto de Plácido aparecida en MONSALVAT, dirigiendo en el Liceo, y muestra en su rostro admiración- También Carreras es una buena y joven voz, puede ser importante, pero la cuestión es siempre la misma. Le ví en “La Bohemme” en San Francisco y fue muy bueno, pero la voz es joven y hace falta tiempo, tiempo. Esa es la clave para ser eficiente, no querer hacer las cosas demasiado rápido. 
 

Una última pregunta ¿Qué piensa hacer en el futuro próximo?

Ahora es el Parsifal en París, después iré a mi viejo Festival en Finlandia con mis amigos. “Festival Finlandés de Opera”, siempre en verano. El próximo septiembre voy a Hamburgo donde canto con Ghiaurov y Christa Ludwig y después representaré el Boris en Nueva York en diciembre para terminar con “La fuerza del Destino” con Plácido en París. 
  
 

    Nos despedimos de este genial bajo que es Talvela y le rogamos nos indique su dirección para remitirle un ejemplar de MONSALVAT, él nos contesta: “Mi dirección es Martti Talvela, Finlandia”, le prometemos que le mandaremos el ejemplar y él, al levantarse, cogiendo el que le habíamos dado al principio, tararea el tema de MONSALVAT que da nombre a nuestra revista. Le damos las gracias y nos despedimos. Hemos estado hablando, cerca de una hora, él tiene que ir todavía que ir a la ópera a ensayar “Parsifal” y después, inmediatamente, se marcha de París. Hemos tenido suerte, suerte de encontrar a Talvela en plena calle y suerte de que sea la persona amable que nos habíamos figurado. 
 

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