El tilo sagrado, nº8/9. 1998
Carta de Ángel-Fernando Mayo
Comentarios de Javier Nicolás

 

    Hace algunos meses comentábamos en el editorial de "El tilo sagrado", la recepción de una interesante carta del célebre crítico y prestigioso wagneriano, uno de los mayores entendidos en la materia en España, Ángel-Fernando Mayo. Quisiera ahora, por fin, y aprovechando la mayor extensión de este número doble, comentarla largamente.

    Me recordaba Ángel Mayo, el viejo editorial de la revista nº 1, del año 1983, en que yo afirmara "la fama y la calidad de estos dos colosos musicales -Wagner y Listz- ha hecho que Siegfried Wagner, compositor de tanta calidad, que a mi juicio, si bien no superó a su padre, evidentemente, sí superó a su abuelo...". Bien, 15 años después, y tras un profundo conocimiento aún mayor de Siegfried Wagner, y de Franz Listz, quiero corregirme; y atreverme a afirmar que nieto y abuelo estaban a la misma altura de calidad musical. A pesar de que Ángel Mayo no estará de acuerdo, pero espero me entienda.

    Franz Listz pudo haber sido uno de los grandísimos genios musicales de su época, pero su extrema bondad y su dedicación a los demás compositores, mermaron su propia obra musical. De ahí que, creo, no diera de sí todo ese genio artístico que llevaba dentro.

    Vamos a ver qué dice Ángel Mayo: "Gracias por los números del boletín sobre Siegfried, que en su modestia, son útiles por la documentación que divulga. Por otra parte, como han pasado ya catorce años desde la publicación del primero, es de esperar que, sin mengua del afecto por Siegfried Wagner y del interés por su obra, hayas templado un poco tu juicio valorativo, pues la afirmación rotunda de que "Fidi" superó musicalmente a su abuelo, es insostenible. Liszt fue un compositor de primera fila, muy importante sobre todo en la evolución de la música para piano, y una gran figura social de su tiempo. Que el abate fuera, además, un genio, es muy discutible, pues los genios -los grandes creadores de mundos expresivos- son muy poquitos y, por ejemplo, al lado de Richard, Liszt sabía que él estaba lejos de aquel Himalaya."

    Quiero prometer a Ángel Mayo un editorial dentro de 15 años, en donde quizás vuelva a templar mi juicio y hablar de abuelo y nieto. En todo caso, sus valoraciones son en efecto muy ciertas, y la valoración como persona y sobre todo, por el efecto que causó sobre otros, es mayor y más gigantesco en Liszt que en Siegfried Wagner. Otra cosa es la música...

    Pasa después Ángel Mayo a dilucidar dónde erradica la causa de la ignorancia musical sobre Siegfried Wagner, y sobre otros compositores desconocidos: "¿Padeció Siegfried Wagner como compositor por ser quien era o alcanzó cierto nombre e importancia generales también por ser quien era? Su verdadero contrincante, el muro de sus lamentaciones, se llama Richard Strauss, otro enorme talento musical que también se sabía inferior a Richard Wagner. Y al lado de Strauss, Siegfried quedaba sofocado incluso como director de orquesta. Naturalmente, a mi me gustaría que se tocara de manera sistemática y con suficiente calidad -para eso están las orquestas sinfónicas de las radios-, las óperas de Siegfried. Mas si obras como "Las alegres comadres de Windsor", de Nicolai, o "Los hijos del Rey" de Humperdinck, por no hablar de "Palestrina" y "El pobre Enrique", de Pfitzner, no se representan, ¿cómo esperar un (re)surgimiento de aquéllas, si su autor carecía de potencia temática, del gran aliento dramático y cómico y de la capacidad para subyugar al espectador?"

    Debo contestar a la primera pregunta con un rotundo aserto: Siegfried Wagner, como afirmara Schönberg, fue una víctima de su árbol genealógico. Indudablemente que el hecho de llamarse Wagner, tener a su mando el Festspielhaus y demás, le benefició y mucho para la difusión de sus obras. Pero, como él mismo se quejara en vida, fue un total incomprendido y olvidado por crítica y público, salvo en sus dos primeras óperas.

    En efecto Richard Strauss, amigo suyo, fue el referente que le marcó siempre. El gigantesco Strauss era inalcanzable para él, pero ¿acaso los argumentos de algunas óperas de Strauss no pecan mucho de banalidad y falta de dramatismo? A fin de cuentas "Arabella", o el mismísimo "Caballero de la Rosa", sin hablar de "Feuersnot" (plagio de "Los Maestros Cantores"), son obras que se respetan porque su musicalidad es himalayesca, pero falla el guión. He analizado en profundidad las obras de Siegfried Wagner, y aunque, efectivamente, haya algunas más flojas desde un punto de vista dramático o de visualidad operística, hay varios títulos de una profundidad y una tragicomedia, de gran carácter, como "Friedensengel", "Schwarzschwanenreich" o "Sonnenflammen". Así que discrepo levemente de la carencia de potencialidad temática y de la falta de aliento dramático de Siegfried Wagner que menciona Ángel Mayo..

    Pero esto son diversidad de opiniones, y que, con una mayor proyección representativa, como dice Ángel Mayo, podría subsanarse. Es decir, si se representasen sus obras y se pudieran tener los textos de las mismas, se podría hacer una lectura mucho más completa. 
    Afortunadamente desde hace 15 años he podido tener todas las óperas de Siegfried Wagner grabadas en grabaciones piratas, y la mayoría de los textos en su idioma original, de los cuales hemos ya traducido algunos. Y ello me ha permitido vislumbrar en profundidad la obra total del compositor. La carta seguía después con consideraciones sobre Winifred Wagner, que serán tema de otro número.

    Desde estas páginas agradecer a Ángel Mayo su labor por la obra wagneriana, y su amable carta, esperando quizás, en el futuro, una colaboración para nuestro modesto boletín. 
 


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