Contáctanos

Acceso Usuarios

LAS LOCURAS SOBRE WAGNER Y SU OBRA

Durante varios años hemos tenido que leer en libros, diarios y comentarios musicales las más increíbles locuras sobre Wagner y su obra, cada vez que se nos contaba una de esas barbaridades pensábamos que era algo excepcional, hasta que nos dimos cuenta de que la continuidad en las locuras era ya excesiva para una mera coincidencia, había una ‘locura colectiva’ sobre Wagner.
No se trataban de comentarios más o menos discutibles o de opiniones que no coincidieran con una visión razonable o ni siquiera extraña, sino que eran auténticas locuras, cosas inauditas sin base alguna y además absolutamente demenciales.
Podríamos resumirlas en unas pocas grandes categorías:
La principal son las neurosis sexistas, freudianas, desde el complejo de Edipo al Andrógino pasando por todo tipo de barbaridades sobre la sexualidad tanto del propio Wagner como de sus personajes y obra.
Locuras esotéricas, extravagancias en las interpretaciones que llegan a ser realmente propias de la locura absoluta. Desde Alquimias a Masones en plan esotérico-extravagantes entre otros.
Visiones políticas pero hundidas en el extremismo neuro-patológico, donde ya no hay política sino demencia. Feminismos del orgasmo, marxismos que todo lo ven por el color de clase económica o arianismos locos totalmente con Wagner.
Puestas en escena propias de un manicomio… abundantes y realmente increíbles.
Personas que parecen serias como Levi Straus, Toman Mann o Kandinsky y que se vuelven totalmente locos cuando hablan de Wagner.
El odio contra Wagner como persona que lleva a la locura a algún pensador o crítico, especialmente judíos con furor uterino contra Wagner.

La pregunta que uno se puede hacer es si estas cosas parten de la búsqueda de la notoriedad, originalidad y dinero, o bien de la locura personal, de la creencia real en estas barbaridades por los que las escriben.
Todos recordarán aquella frase de un mafioso que traiciona al Padrino en la película del mismo título…. El mafioso dice: “No es nada personal, es solo por negocios”.
Ojala fuera así, que simplemente, por ejemplo, muchos escenógrafos actuales, como La Fura dels Baus o gente así, lo hicieran porque es su ’negocio’, lograr que les encarguen cosas unos políticos empeñados en destruir el espíritu del arte clásico, no fueran locos, sino como los ‘mafiosos del negocio’, lo hacen ‘por dinero’ simplemente. Ojala fuera cierto que si se les encargara cosas correctas, las harían también. Son gente que no sabe nada de nada sobre Wagner y de repente les encargas por una millonada escenografías de Wagner, Schiller o de Shakespeare, es lo mismo, tampoco saben nada de teatro clásico… pero les es igual, un Bieito o las Furas no necesita saber nada, se lo va a inventar todo de todas maneras…. leen la obra y luego meditan en el dinero que van a ganar… y de ahí sale cualquier disparate…
En realidad serían buenos escenógrafos en un circo, colores, malabarismos, absurdidades, movimiento y originalidad, sorpresas y payasadas… perfectos para el Circo, lo malo es que los contratan para Wagner o Verdi…
Pero no es así, realmente creen en su obra, no sabrían hacer más que locuras con Wagner, no entienden pero es que su mente está en el sexo, las vulgaridades y malabarismos circenses… no sabrían hacer otra cosa.
Escriben locuras no por dinero sino porque su mente está podrida, han degenerado, son neuróticos, enfermos con manías y neurosis mentales que ocultan tras ‘ideas originales’ propias de un demente manicomial.
El ejemplo más preclaro puede ser un Freud.
Freud ya dijo: “Soy solo capaz de disfrutar de algunas dulces melodías de Mozart, Wagner me es ya extraño”, no le gustaba mucho la música y menos Wagner, lo que es un mérito para Wagner.
Creo que es interesante comprender el grado de neurosis de los análisis freudianos sobre la obra de Wagner para asegurar la risa y el descrédito de esta alquimia psicológica difundida por el periodismo sensacionalista.
Para entender la influencia de Freud en muchas de las locuras sobre Wagner es muy interesante recordar el texto ‘El Diván como potencia literaria’, de José Andrés Rojo, El País  14 julio 08.
Nos explica que hace ya tiempo salió el libro “El libro negro del psicoanálisis” de 2005, donde 40 psicólogos ponen patas arriba las supercherías freudianas, tanto sus teorías como sus prácticas.
Los médicos psiquiatras no contestaron al texto, hace tiempo que dejaron a Freud en el basurero, pero este libro fue contestado por ESCRITORES, como Bernard-Henri Levy donde pone comentarios de escritores y literatos en favor del freudanismo, en el libro “La regla del juego. Testimonios de encuentro con el psicoanálisis”.
O sea, los médicos y psicólogos que tratan a enfermos diariamente saben que el freudanismo es una locura histérica… pero un montón de escritores y artistas semi-drogados, agobiados por neurosis personales, decadentes y sexualmente tarados, tienen en el freudanismo la ‘fuente de inspiración’, no médica sino literaria.
Freud es ahora una musa literaria para la literatura de la decadencia y la sexualidad tarada.
Y cuando aplican esa ‘mente pervertida’ a lo wagneriano… sale lo que sale.
Ya Hans Eysenck, que era profesor de Psicología de la Universidad de Londres, escribió el libro “Decadencia y caída del imperio freudiano” sobre el carácter a-científico del freudanismo, En medicina es cierto eso de que 'El único patrón por el que se puede regir la verdad son los resultados prácticos', así pues el estudio estadístico de las curaciones y resultados de los pacientes sometidos a psicoanálisis es la mejor técnica de valoración de sus teorías. Hasta los años 60 y 70 no se efectuó este estudio, lo que nos da una idea del poder-Mito que tuvo el psicoanálisis: logró ser aceptado y admirado sin haber pasado por un estudio científico de resultados. Miles de personas pagaron y fueron manipuladas médicamente en base a teorías nunca comprobadas ni siquiera a nivel estadístico, cosa jamás pensada con una simple aspirina. Algo único en el campo de la medicina. La presión de la propaganda ‘progresista’ hizo que el sexismo y las locuras decadentes fueran aceptadas, no por su valor médico sino por su ideología.
De esta manera tenemos ‘clientes’ que creen en Freud, sin médicos, por la literatura. Un filósofo, Eugenio Trias, estuvo cinco años psicoanalizándose… otro  escritor, Suso del Toro, declaró “De algún modo pervirtió mi mirada sobre la realidad, fue la pérdida de la inocencia”…
Un grupo de judíos explican que gracias a Freud superaron la idea de Auschwitz…

Creo que la primera locura a exponer es la de Theodor Puschmann que le diagnosticó en 1873, cuando aún vivía Wagner, ‘las enfermedades de megalomanía, delirio de persecución y una fuerte patología psíquica’…  por supuesto sin tratarlo, nunca lo visitó, solo gracias al manual de psicoanalista freudiano que debía de disponer.