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Lauritz Melchior. El coloso wagneriano

Por Eduardo Arnosi (1)

II

“Siegmund heiss’ich und Siegmund bin ich!”
(“La Walkiria”, acto I) 

1924. Covent Garden. Bayreuth. Berlín

El año 1924 fue crucial en la vida artística de Lauritz Melchior. En él comenzó su carrera internacional, con sus debuts en el Covent Garden de Londres, en el Festival de Bayreuth y en las Operas de Berlín.

Mientras estudiaba el repertorio y la interpretación wagnerianos en Bayreuth, con el legendario maestro Karl Kittel y bajo la supervisión de Siegfried Wagner y tal vez de Cósima Wagner (2), Melchior residía en la cercana Munich, y realizaba algunas actuaciones en la vecina Nuremberg. Allí, el 22 de febrero de 1924, ofreció un concierto “en la vieja iglesia de los Maestros Cantores”, según dice él en su diario, lo que hace suponer que se tratara de la iglesia de Santa Catalina. Y el 27 de abril hizo su primera aparición en la escena lírica en Alemania, cantando en la Opera Municipal de Nuremberg, como artista huésped, “Cavalleria Rusticana” e  “I Pagliacci”. El Turidu lo cantó en alemán, y el Canio en danés. Ofreció luego un concierto en Coburgo, el 1 de mayo,  a solicitud del Duque de Sajonia Coburgo-Gotha, quien, poco después (el 5 de julio) le otorgaría la primera de las muchas condecoraciones que habría de recibir a lo largo de su carrera: la Herzogliche Sachsiche Hausorden, en segunda clase (Orden de la Casa del Duque de Sajonia). Allí en Coburgo, el 31 de mayo, cantaría también para el ex Rey Ferdinando de Bulgaria. Pero antes, se produjo su debut en el Covent Garden de Londres, el 14 de mayo de 1924, como Siegmund en “La Walkiria”. Fue éste el verdadero debut de Melchior como tenor wagneriano. Era el de Siegmund el primer rol de Wagner que cantaba en el texto original alemán, y sería uno de los más identificados con él. La parte de Siegmund, que exige mucho del registro central y grave del tenor, convenía muy especialmente a la voz de Melchior, y en ella llegó a realizar una de sus más grandes creaciones. Esta “Walkiria” de 1924 del Covent Garden se daba (dentro del entero “Ring”), en la primera temporada de ópera alemana con artistas germanos ofrecida en Inglaterra después de la primera guerra mundial, bajo la dirección de Bruno Walter, y acompañaban en ella a Melchior en su debut en el Covent Garden Göta Ljunberg (Siglinda), Friedrich Schorr (Wotan), Frida Leider (Brunilda), María Olszewska (Fricka) y Nicola Zec (Hunding). Era la segunda representación de la obra (en la primera el tenor había sido Jacques Urlus), y esta primera encarnación de Siegmund por Melchior fue un tanto azarosa, ya que no se le concedió ni siquiera un ensayo con orquesta, y él había preparado la parte sólo con acompañamiento de piano (aunque había cantado antes algunos fragmentos del primer acto con orquesta, en Berlín).

Ello explica que no haya obtenido en su debut en Londres el éxito que habría de alcanzar allí más tarde, y la crítica lo consideró entonces desparejo y aún no muy musical. “Sus interpretaciones realmente grandes vendrían más tarde”, dice Rosenthal en su historia del Covent Garden. Lo cual es cierto, no así su afirmación, en la misma página, de que “aunque dotado de una voz realmente heroica, nunca fue un músico muy sensible”, repetición, infame a fuer de totalmente injusta, de un mito que hay que destruir. La crítica del Times sobre el debut de Melchior, bastante mal concebida y escrita (y sin firma), nada dice de la voz. “Herr Melchior —señala— fue desparejo; la historia de su vida resultó más bien ininteligible por la rapidez, el dúo con Siglinda fue bien cantado, en la patética escena con Brunilda pareció no estar demasiado seguro, y concibió un tiempo equivocado en el canto de la espada” (?) “pero no se le permitió adoptarlo” (!). “En común con otros—Wotan, Brunilda y aún ocasionalmente Siglinda— rindió lo mejor de sí cuando no forzó y no trató de hacer esta cosa fatal: hacerse oír por encima de la orquesta, en lugar de a través de ella”. 
Si vocalmente, a los 34 años, Melchior tendría las cualidades vocales de excepción que se le admiraron siempre, es natural que le faltaran por entonces, en su primera encarnación del personaje en la escena, la experiencia y la madurez que alcanzaría su interpretación —que sería suprema— de Siegmund. Pero las grabaciones que realizara en 1923 en Berlín para el sello Polydor (cuatro fragmentos del primer acto) prueban que su Siegmund exhibía ya en gran parte las mejores cualidades que en él se admirarían, sobre todo real autoridad y cálida expresión. Ello puede comprobarse oyendo las que contienen el dúo con Siglinda (Polydor 72934, con Frida Leider) y la primera parte del relato del infortunado Wälsung (“Friedmund darfich nicht heissen”, Polydor 72867), que son las que más se prestan para apreciar la expresión de su fraseo y su dominio de la declamación musical. De allí surge claro que en 1924, haya sido cual fuera su actuación en su debut en el Covent Garden, él era ya un excelente Siegmund.

El primer éxito de resonancia internacional lo obtuvo Lauritz Melchior al debutar, el 23 de julio de 1924, en la parte de Parsifal, en el Teatro de los Festivales de Bayreuth, donde cantó también en ese año el Siegmund de “La Walkiria”, el 26 de julio (3) . En su presentación en “Parsifal”, el primero que cantó en su carrera, dirigido por Karl Muck, lo acompañaban Bárbara Kemp (Kundry), Theodor Scheidl (Amfortas) y Richard Mayr (Gurnemanz); en “La Walkiria” (que dirigía Michael Balling), Emmy Krüger (Siglinda), Olga Blomé (Brunilda), Carl Braun (Wotan), Agnes Hvosleif-Hanson (Fricka) y Walter Soomer (Hunding). 
La única crítica del debut de Melchior en “Parsifal” que se conserva en el Archivo de Bayreuth, es la contenida en una página de una publicación alemana cuyo nombre no figura en la misma, y que firma W. Jacobs. Dice así: “Lauritz Melchior, de Copenhague, ofreció un Parsifal de formato heroico, convincente en todo el desarrollo dramático de la escena con Kundry, con la expresión extática del Salvador. Su voz, de sonido algo neutro, es especialmente apta para las medias tintas que expresan los sentimientos, mientras que la extraordinaria fuerza de su órgano vocal se reveló en el conocimiento de la realidad, después del beso, y en la invitación a descubrir el Graal”. Con respecto a su Siegmund de 1924 en Bayreuth, se conserva allí la crítica aparecida en el semanario Hellweg, que dice: “El señor Lauritz Melchior no pudo superar como Siegmund la profunda impresión que dejó en su Parsifal, lo que se debe al manejo aún imperfecto de su voz, cuyos sonidos ‘forte’, metálicamente brillantes, se enfrentan con otros ‘piano’ de calidad, por el momento, inferior”.

Después de su presentación en el Covent Garden de Londres y en Bayreuth, Lauritz Melchior hizo su debut operístico en Berlín, el 19 de noviembre de 1924, como Parsifal, en la Opera de Charlottenburgo, y poco después, el 7 de diciembre, debutó, como Siegmund, en la Opera del Estado de Berlín. Desde octubre, venía realizando una gira de conciertos por Alemania (que concluyó el 10 de octubre en Berlín), en la que cantó en Nuremberg, Munich, Francfurt, Colonia, Hannover, Bremen, Dresden, Leipzig y Chemnitz.

En 1924 también, en los días de su debut teatral en Berlín, Melchior comenzó a grabar, y siguió haciéndolo hasta 1926, una serie de discos (17 caras en total, una no publicada), para el sello Parlophone. Entre esas grabaciones figuran sus primeras interpretaciones para el disco del “Winterstürme...” (el canto de la primavera de “La Walkiria”) en el texto original (P 1903), y de fragmentos de “Parsifal” (“Amfortas, die Wunde!” y “Nur eine Waffe taugt”, P 1902 y P 1903, respectivamente). También del monólogo del segundo acto de “Sigfrido” (“Murmullos de la Selva”), P 2088. La única grabación de 1926, para Parlophone (ésta eléctrica), incluye en cinco caras (Parlophone P 9027, 9085 y 9086, su primera versión, por cierto magnífica, del “dúo de la cámara nupcial” de “Lohengrín», con la soprano Emmy Bettendorf. En estos discos —reproducidos en los Long Play ASCO 121, Preiser (Lebendige Vergangenheit) LV 124 y Danacord 117 —puede apreciarse, en especial en los momentos finales de la escena, la belleza de la voz de Melchior en los pasajes líricos, que él decía con incomparable dulzura y expresión. También en 1926 grabó, por última vez, para Polydor, ahora eléctricamente. Fueron sólo dos discos: el 6644 (que contenía en sus dos caras las canciones “Tonerna”, de Sjöberg, y “Cäcilie” de R. Strauss, y el 66439, que contenía “Oh Paradiso” de “La Africana» (en alemán), y la última parte del “Relato de Roma”, de “Tannhäuser”. El “Oh Paradiso” ha sido reproducido en los Long Play ASCO121, Preiser LV 124 y Danacord “The Lauritz Melchior Antology”, Vol. II, 117/18 (luego en el compacto DACO CD 313/14 de este último sello, que también contiene el dúo de “Lohengrín”).

Notas:

(1) Copiamos el capítulo segundo de "Lauritz Melchior. El coloso wagneriano". Eduardo Arnosi. Ars Lyrica, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1994. 450 páginas. ISBN 950-549-313-4 . Contiene cronología de sus actuaciones (87 páginas) ,  90 fotografías y las grabaciones de cada época. $35 (N. de la H.)

(2) Se ha dicho que Melchior fue el último tenor que estudió las partes wagnerianas bajo la supervisión directa de Cósima Wagner, pero considerando que Cósima tenía 87 años en 1924 y que había dejado la dirección de los Festivales en 1906, no creemos que haya intervenido en la preparación de Melchior. Aunque ciertamente lo oyó y juzgó, favorablemente. (N. del A.)

(3) El festival que se ofrecía ese año en Bayreuth revestía especial importancia y atractivo internacional, porque era el primero organizado después de la Guerra Mundial concluída en 1918. (N. del A.)