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WAGNER ACUSADO DE HOMOSEXUALISMO

En la revista Wagneriana Acta’, del 1998 podemos ver el texto: “Richard Wagner y la homosexualidad”, por Pascal Bouteldja.
Este artículo es muy interesante precisamente para analizar las absurdidades a las que se llegan cuando se aplica la locura psicoanalista a Wagner.
Para leer este texto primero hay que comprender la locura freudiana: Freud fue un cocainómano empedernido, hasta el punto de tener que tratarse y operarse dos veces de destrucción del tabique nasal... quedó siempre enganchado a la droga....  hoy lo habrían echado de la profesión médica por ello. El libro “Freud y la Cocaína” de E. N. Thornton expone hasta qué punto la droga le influyó en sus ‘sueños’ y traumas.
Fue dado a conocer en los periódicos por los temas sexuales y sus extravagancias sobre sueños que eran muy ‘populares’, y por su sexualismo extremo que era muy ‘progresista’... no se  le valoró por análisis médicos de los resultados de sus tratamientos o conclusiones.
Pero lo más importante es que Freud trató de ‘normalizar’ sus traumas y desgracias sexuales personales con la idea de asignar a todos sus propios defectos, o sea convirtió sus desviaciones y problemas en ‘normalidad’ para todos. Freud es a la psicología lo que el Alquimista es al Químico, o el Astrólogo al Astrónomo…   un farsante escondido tras fraseología. Hoy ya se ha abandonado todas sus ‘interpretaciones’ para tratar los comportamientos patológicos, pero sigue en pie su ‘periodismo’ de diván.
Pues bien, el freudismo sigue en pie gracias al cine, la prensa, los progre-sexistas y los necio-curanderos de ricos depresivos sin neuronas en USA.
En 1905, Freud cuestionó la teoría de lo innato para hacer de la homosexualidad el resultado "de un bloqueo en el estadio infantil", afirmando la bisexualidad original del ser humano, o sea todos homosexuales para que así no haya ‘desigualdad’ alguna.
Teniendo en cuenta este preámbulo el texto nos entra en las locuras de libros como ‘Richard Wagner y la Homosexualidad’ por el homosexual H. Fuchs, y otros parecidos. Aunque por supuesto el autor del artículo, afortunadamente, se apresura a negar rotundamente que crea en la homosexualidad de Wagner.
La primera gran razón de la locura para asignarle al pobre Wagner tan desagradable apelativo es ‘que tuvo grandes amigos y admiradores masculinos’. Es cierto, Wagner despertó siempre una admiración extraordinaria entre artistas, músicos y pensadores de su época.
Entre sus amigos más eminentes cita a Theodor Uhlig, Karl Ritter, Hans von Bülow, Karl Tausig, Peter Cornelius y Joseph Rubinstein. Por supuesto esta admiración no era al ‘hombre físico’ sino al artista y a su personalidad.
Wagner además critica el homosexualismo en algunas cartas. Como bien dice el autor ‘las dudas que se han sembrado sobre la homosexualidad de Wagner vienen de ciertas personas que quieren transferir a Wagner sus propias tendencias’. Así es.
Liszt es otro acusado, su gran amistad y sus cartas desbordantes de alabanzas son muestra de ‘homosexualismo’ para estos freudianos.
Luego vienen dos apartados exclusivos para Luis II de Baviera y Friedrich Nietzsche.
Es de ‘obligada creencia’ moderna y progresista creer que Luis II era homosexual, cosa no demostrada, y que se basa en su ‘diario’, debido al lenguaje que usaba. La demostración de que este lenguaje no es producto del homosexualismo sino de la hiper-sensibilidad romántica de Luis II, que sin duda era una persona de una enorme complejidad sensible y personal, es que la correspondencia de Wagner y Luis II mantiene este lenguaje exaltado, sin que ello implique ninguna relación sexual en absoluto. “Mi querido y maravilloso amigo”, se escriben, “sublime y divino amigo”… estas cosas hoy, en este mundo y por televidentes normales, serían quizás sospechosas, pero en el romanticismo y entre personas de una extrema sensibilidad artística no tienen implicación sexual alguna. Luis II estaba emocionado con el arte de Wagner, incluso antes de conocerlo, hasta un grado superlativo, como puede verse en sus castillos. El sexo no tenía participación alguna en este estado de sensibilidad.
En cuanto a Nietzsche la cosa es ya kafkiana. Se acusa a Nietzsche de homosexual por su pasión por el mundo griego, el neurótico de Freud le asignó ese tema dentro de su manía de pasar sus problemas a los demás. Nietzsche defiende una cierta superioridad del hombre frente a la mujer en ‘Humano, muy humano’, cosa bastante normal en aquellos tiempos, pero nada que ver con ser homosexual.
Precisamente la admiración de Nietzsche por Wagner es un ejemplo de una sensibilidad de pensamiento y arte bien alejada del sexo.
Por último, Bouteldja nos habla de la pasión de Wagner por las telas, otro dato utilizado por algunos biógrafos para intentar demostrar su homosexualidad. Los que hemos visitado los cafés, hoteles y lugares donde estuvo Wagner (fuera de su miserable primera estancia en Paris) hemos visto el extremo gusto que tenía, todos los lugares son ideales, bellos y elegantes. Wagner indicó muchas veces que NECESITABA un ambiente de belleza para poder crear belleza en sus obras. Por ello compraba, muchas veces a través de Judith Gautier en Paris, sedas, tapices y perfumes, muchos para Cósima. De ello sacar su homosexualidad latente es propio de esta época degradada.
Uno más de los que gusta de asignar sus problemas a los demás, era Thomas Mann, para quien todo lo demuestra la teoría de Wagner escrita en ‘Opera y Drama’ según la cual la poesía es el principio masculino y la música el femenino…. Y como Wagner propone la unión entre ambos, es que él tenía ambos principios en su sexo… magnífica demostración propia de Freud y sus locuras.
También se apoyan en cosas tan increíbles como que al proponer la castración de Klingsor trata de expresar su propia castración por el remordimiento por su ‘pecado’ homosexual… genial!
Pese a ser tan absurdas las acusaciones, son varias las interpretaciones sexuales que algunos "regisseurs" hacen hoy en día de dramas como 'Tristán" o "Parsifal", Bouteldja afirma que lo único que consiguen es deformar el mensaje poético y filosófico de la obra.

En Tristán, según la desviada sexualidad de Philippe Olivier, todo es un asco, Marke medio homosexual deseando a Tristán, enfadado porque le ha traicionado con Isolda.. en fin, una basura freudiana de origen Gay que da pena.
De la Tetralogía no voy a detallar más, pues creo que ya está clara la locura de estos textos, pero no me puedo reprimir de exponer como André Michel en su delirante obra ‘Psicoanálisis de la música’ dice que Alberic ‘representa la fijación anal de la líbido’… para premio de los rebuznos…  y acaba con que el ojo perdido de Wotan es la castración…  para qué seguir…

En fin, estos textos nos ilustran sobre las tonterías en que los freudianos pueden basarse para asignar homosexualidad a cualquiera, nadie escapa las interpretaciones de la locura por parte de esas gentes.