Contáctanos

Acceso Usuarios

LA LOCURA DEL JUDIO ERRANTE

Es bastante normal encontrar obras de algunos judíos que procesan tal odio a Wagner que en sus obras solo saben verter ese líquido repugnante del odio reconcentrado. De forma que todo lo ven solo por ese prisma, sin atender a otra misión que esa… es como una locura de odio sin otro sentido.
Un ejemplo es el libro “Wagner: el visitante del crepúsculo” de Arnoldo Liberman, judío y fanático de esta locura del odio.

Este es un libro pesado, bastante obtuso pero sobretodo completamente parcial. De 200 páginas dedica 64 a Nietzsche y sus críticas a Wagner, y ni más ni menos que 40 a la cuestión judía.
De forma que a Wagner y su obra solo le dedica unas 95 páginas, menos de la mitad de la obra, pese a ser el titular del libro.
Es un continuo insulto a lo wagneriano en todo cuanto puede, de una forma completamente neurótica y obsesa. Y desde luego lo peor de Wagner es que a Hitler le gustase Wagner. Parece como que si a Hitler le hubiera gustado el pastel de chocolate, ese dulce seria ya venenoso y absolutamente nefasto.
Es una desgracia que los autores no sepan separar sus traumas mentales propios, en este caso su ‘ser judío’, de un estudio ponderado de Wagner, asignando una importancia completamente desproporcionada al tema judío, y para colmo sacándolo de quicio totalmente.
Un ejemplo es el hecho de asignar importancia anti wagneriana a la famosa película de propagada aliada ‘El Gran Dictador’ por el hecho de que en una escena se ponga música del preludio de Lohengrin, así que eso es una prueba de que Wagner es el maligno dictador….
La locura llega cuando dice:
“Entre esa Isolda cristiana que un día asciende por las escaleras de un pentagrama hecho trémulo iniciático y este Tristán judío que sabe -desde ese mismo día- que el amor es la expresión más honda y musical de una ausencia contra la que habrá que lidiar cotidianamente”.
Ya vemos, una Isolda ‘cristiana’ y un Tristán ‘judío’… ¿de dónde sale semejante manía?, ¿de qué extraño grupo de neuronas enfermas sale esta asignación?. No lo dice.
Ese odio se vuelca contra el cristianismo, curioso puesto que son muchos los locos que, al contrario, acusan de sofisticado anti cristiano a Wagner, lo que demuestra que la locura es divergente, puede salir por lados opuestos totalmente.
Así podemos leer: ““Wagner pone en los brazos de Parsifal la Lanza de la redención cristiana, es decir, la moral que crea no sólo la piedad sino el odio. El consuelo metafísico de Parsifal es una explosión de odio por la vida que vivimos, la prueba del hastío que necesita inventar otro mundo para no morir de gratuidad. Culpa, castigo y redención son sólo perversidad de los sentimientos”.
Palabras que quizás aprobase un Nietzsche en su etapa final, pero que no tienen sentido aplicadas al ‘Parsifal’ de Wagner donde no hay odio alguno en su intención.
Como suele ser normal de esas anormalidades del odio salen a menudo las furias psicoanalistas. Así que no debe extrañarnos un lugar común de esas manías en este texto:
“En el jardín encantado de Klingsor, el amor es una prohibición que evita el sabotaje que un sentimiento como la auténtica pasión amorosa puede producir en los cimientos del mal. Por ello no se necesita forzar la semántica psicoanalítica para saber que la Lanza es un atributo fálico y el Grial un símbolo de la femineidad. Su reunión, su contrato amoroso, su fusión en "un más allá" que trasciende sus simbologías, es la condición para una vida equilibrada y plena. Titurel y Amfortas han alejado de este equilibrio a los Caballeros del Grial.
Desde luego sí que es preciso forzar la razón hasta la locura para ver en la Santa Lanza un falo y en el cáliz un útero femenino, lo que no es ninguna originalidad pues varios psicoanalistas ya lo han usado este tema…  Solo quien tiene en el sexo su única obsesión puede reducir lo más elevado a lo más vulgar del sexo.