Son bastantes los intentos de meter a Wagner en el saco inescrutable de los esoterismos, pero de todos ellos creo que hay que diferenciar a los meros locos sin calidad de los esotéricos como Mario Roso de Luna, una persona que junto a su locura une una calidad indiscutible como persona y científico… echado a perder con los desvaríos de la Sra. Blavatsky.

Mario Roso de Luna (Logrosán, Cáceres, 1872-Madrid, 1931) obtuvo la licenciatura en facultades tan distintas como Ciencias Físico-Químicas, Derecho y Filosofía y Letras, lo que le permitió cultivar disciplinas como la Astronomía, la Historia o la Literatura. En todas ellas realizó aportaciones de primer orden, muy especialmente en el de la Astronomía, pues el 5 de julio de 1893, descubrió un cometa que lleva su nombre en todas las cartas astronómicas del mundo; posteriormente descubriría otros cometas, y en 1918 y 1920 dos estrellas temporarias que volverían a poner su nombre en circulación entre los astrónomos del mundo entero.
Como historiador su relieve mayor lo alcanza en el ámbito de la Arqueología, pues descubrió en 1901 la escritura ógnica o en cazoletas y la losa de Solana de Cabañas (Cáceres) escrita en dichos caracteres; en este campo arqueológico llegó a publicar más de cien inscripciones ibéricas, romanas y visigóticas. Su tesis doctoral sobre La Ley de Toro y su legajo histórico sobre Logrosán, así como la creciente fama de brillante científico y sólido investigador basada en la importante obra ya realizada en su primera juventud, le deparaban un porvenir sonriente y afortunado, pero la lectura en 1902 de los libros de H. P. Blavatsky y su identificación con los planteamientos teosóficos de dicha autora fueron provocando una reacción social adversa que le condujo paulatinamente a la marginalidad (quizás mejor llamarlo la pre-locura). A pesar de todo, él siguió manteniendo su espíritu estrictamente científico hasta 1917, año en que se inicia un nuevo giro en su actividad intelectual, pues a partir de esa fecha va a dedicarse casi exclusivamente a la teosofía, tomando a su cargo la publicación de las obras completas de madame Blavatsky, muchas veces minuciosamente comentadas por nuestro autor. Quizá en el giro intelectual producido en torno a ese año influyó decisivamente la negativa oficial a concederle una cátedra, emitida por el Consejo de Ministros en junio de 1918, pronunciándose en contra de la solicitud realizada a su favor por trescientos intelectuales españoles que pedían la creación de una cátedra especial sobre Ciencia, Filosofía y Mitología comparada (polididáctica) en la que Roso pudiese desarrollar ampliamente sus múltiples saberes.
En 1921 funda con un grupo de teósofos amigos la rama "Hesperia", vinculando su relación con el movimiento mediante una dependencia directa de la casa central en Adyar (India) y después a la Sociedad Teosófica de Port Loma (California), que parecía más fiel a las directrices de la maestra Blavatsky. En 1931, un poco antes de morir, funda el Ateneo Teosófico, con el fin de mantener una independencia y autonomía que de otro modo parecía difícil.
Es curioso que el camino hacia la teosofía no proviene en Roso de una ruptura con su línea científica, sino más bien todo lo contrario: una profundización en la misma. Así, pasa de la Astronomía a la Astrología sin romper con aquélla, pues al ocuparse de ésta no está implicando que exista una influencia directa de los planetas sobre el hombre, sino que tanto astros como hombres se rigen por una ley común que liga a ambos.

Principales obras:
Conferencias teosóficas en América del Sur (1911)
La ciencia hierática de los mayas (1911)
Beethoven, Teósofo (1915)
La Humanidad y los Césares (1916)
Wagner, mitólogo y ocultista (1917)
El Drama lírico de Wagner y Los Misterios de la Antigüedad
Por las grutas y selvas del Indostán (1918)
De Sevilla al Yucatán (1918)
Hacia la Gnosis (1921)
En el umbral del misterio (1921)
Significación filosófica de la Teosofía (1923)
Del árbol de las Hespérides (1923)
Por el reino encantado de Maya (1924)

Por supuesto la que nos interesa es “Wagner, mitólogo y ocultista” (1917), aunque “El Drama lírico de Wagner y Los Misterios de la Antigüedad”, junto al ‘Beethoven, teósofo’ no dejarían de dar suculentas locuras sobre Wagner y el genial Beethoven.

WAGNER MITOLOGO Y OCULTISTA, Por Mario Roso de Luna
Libro de casi 500 páginas, las 120 primeras son realmente interesantes y útiles, una historia de la música con especial detalle de los precursores de Wagner, y la propia vida de Wagner.
Se nota la calidad intelectual del autor en estos temas, mientras no se ocupa de magias ni esoterismos.
No duda en llamar a Meyerbeer, ‘pérfido y taimado rabino egoísta’, y apoya a Wagner en todo… excepto en entender su obra de una forma normal.

Alumno y admirador rendido de la Sra Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, que escribe su primera obra en 1877, aun en vida de Wagner, aunque su obra ‘magna’ la publica en 1888 “La Doctrina Secreta”.
Pero cuando inicia el estudio de las obras de Wagner, sus tendencias a la locura empiezan a aparecer.
Las interpretaciones se basan a menudo en la ‘lengua’, la fobia por establecer paralelismos entre palabras.
Así en el estudio del Holandés Errante dice:
“Hasta su nombre de Daland, Da-lant, Ad-lant o At-lame (de Ad y land, "el primer nacido") es simbólico, por sí mismo, como todos cuantos, consciente o inconscientemente, ha usado Wagner en los personajes de sus obras, sin duda porque con tales nombres-símbolos hubo de hallarlos en las tradiciones nórdicas originarias. El nombre mismo de Senta o Semta, contracción quizá de Semita, resulta de otras versiones de la leyenda, y del cuaderno primitivo de apuntes de Wagner, que llevó originariamente el de Ana o Annas, es decir, la materia primera, el agua, el mar, la Eterna ilusión, en fin. Por eso también la astral balada de Senta, que produce escalofrío al ser oída, es la evocación mística que dirige el Alma al Espíritu, o sea, en términos ocultistas la suprema invocación, mantrana o sacrificio eucarístico del Hotar o sacerdote en la mágica ceremonia del Soma, y el eje, por tanto, sobre el que tenía que girar, lógicamente, todo el aparato sinfónico de la obra en sus dos motivos temáticos de la infinita angustia del Alma subiendo hasta el éxtasis y la excelsa sensación de Paz que del Espíritu desciende en recompensa”.

Y al tratar el Tannhäuser nos encontramos con más ‘perlas’:
“... En suma, que el héroe de Wagner, al morar un tiempo en los palacios de Venus, no ha hecho sino habitar espiritualmente lo que el hindú llamaría Devachán, el egipcio Amenti y el cristiano Cielo, o sea la divina región donde el hombre mora durante todo el período que media entre dos sucesivos nacimientos, al tenor de todas las religiones de Oriente, incluso el cristianismo, si se ahonda en su exégesis histórica y en algunos típicos pasajes de la Biblia”.

EN LOHENGRIN:
“La aparición de Lohengrin como paladín de la justa causa humana de Elsa, simboliza el descenso de las invisibles (y a veces bien visibles) protecciones, que llegan siempre al hombre en los paroxismos de sus angustias, cuando de sus labios ha salido ya el "¡Eli, Eli (o Helias, Helias), lacma sabatani!" -"Lohengrin, Lohengrin, por qué me has abandonado!" -que sale de los labios de todos los humanos cristos, crucificados por el egoísmo y la injusticia ajena, siendo ciertamente muy de notar asimismo el cómo Jesús en el Olivete, y luego en la Cruz, igual que la desamparada Elsa en el Lohengrin, invoca al Padre, al Gurú, al Caballero Helias o. Elie, cuando "el hijo del hombre no tiene ya ni dónde reclinar su cabeza", y cuando el angustioso drama de la lucha del hombre con su destino terrestre le tiene a punto de sucumbir.”

Helios, Elías, Graal, Caballero del Cisne….  O el Quetzal azteca, todo se mezcla para el autor en esa ‘unidad de lo que uno quiera’ que va estableciendo…. Llegando a decir que El Caballero del Cisne “es también el Kwan-Shi-Yin, Jain o jina o Yain de la Isla sagrada budista de China, personaje que aparece flotando, según enseña Blavatsky, sobre un ave acuática….”

Así también dice:
“ En cuanto al Caballero del Cisne, el Helías o Elías protosemita de la obra de Wagner, no se ocultará a la perspicacia de nuestros lectores que era de ese linaje de semidioses llamados Dyariis-Choans o Swan-ritters, vencedores de la muerte misma, que aparecen en las más apartadas teogonías y que en la propia Biblia mosaica son transportados a las regiones celestes en carros de fuego, o bajo la visión de un carro de fuego, como Elías, Enoch, Jano, el dios jino y el profeta Ezequiel, preparados así, lejos de los mortales, pero dispuestos a retornar a la Tierra cuando su alta misión así lo exija”.

Y acaba rematando el tema:
“ Otro de los elementos ocultistas más preciosos del tema que nos ocupa es la conexión notoria entre el nombre de Swan-ritter (Caballero del Cisne o Lohengrin) y el de loan o Ioagnes que la infantil sencillez de los primeros evangelistas asignó también al precursor de Jesús: a Juan, el Bautista, y hasta con una posible descomposición del nombre Io-agnes, que podría llevarnos al gran Swan de los primitivos arios: Afines, el Cordero o Ra, con el que también se representa en ciertas pinturas medioevales al hijo de Isa-bel y de Sadac o Zacarías de los Evangelios cristianos”.

TRISTAN E ISOLDA
Asombrémonos cuando la pobre Isolda es algo así como Isis egipcia o más bien Abel frente a Caín….  Gracias a la maravilla de la lingüística usada a destajo, y de paso la Walkyria también metida en este magma:
“Suprimiendo la ele de la palabra lais, por ser quizá letra eufónica puesta a guisa de los artículos en las lenguas neolatinas, o al modo del también artículo o partícula tli de las lenguas mexicanas primitivas, los tales lais, o sean en plural los isa, no serían, en definitiva, sino los cantos simbólicos isíacos de las gentes occidentales, especies de himnos védicos, órficos u osiánicos, cantos tartesios, druídicos o gaedhélicos, en fin, relativos a esa divina Isa, Isis, Isot, Iseo, Iseu, Isolda, Elsa, Elisia, Elisa, Isabel, Isomberta, Isis-Abel, contraparte simbólica de Caín, o sea el Abel hebreo (que siempre fuese el nombre femenino de la trinidad gnóstico-ofita de Hanú-Bel-Hoa, Jehovah o lao-evah), etc., etc., que encontramos doquiera en el mito europeo, diosa suprema, en fin, que no es, ciertamente, según vamos viendo a lo largo de estas páginas, sino el divino Heros de la leyenda de Psiquis (porque el Amor en muchas lenguas nórdicas es femenino, y el equivalente de Psiquis-Luna, por el contrario, masculino), el Ego superior, el nous, en fin, o Divinidad latente en cada Hombre, al que en el lenguaje wagneriano de la Tetralogía habremos de llamar pronto la divina Walkyria, la celeste Iseo, glorificadora de las almas de los héroes, los constantes luchadores en pro del Ideal eterno.”

De todas formas si Isolda es ‘Abel’ e ‘Isis’ no se queda menos Tristán o Tantris
“No paran aquí las claras alusiones simbólico-ocultistas de la partitura wagneriana. Si Tristán (el Osiris egipcio) frente a Tantris o Natris es una serpiente buena, un "Dragón de la Sabiduría", es decir, un Naga, un Instructor o un Iniciado, e Iseo en sus mil toponimias del ciclo caballeresco no es sino la clásica Isis egipcia o la Isthar (estrella) de los parsis, Wagner, como un verdadero Iniciado, a su vez, de los tiempos modernos, ha manejado a maravilla el simbolismo en los demás nombres de los personajes de su partitura al tenor de las enseñanzas antiguas.
En efecto, un lector no superficial, bien documentado además en la terminología védica, habrá podido apreciar que el nombre del rey Arthus del ciclo caballeresco medioeval, no es sino el sánscrito Suthra o Hilo de Oro (Suthra-atma), que enlaza a nuestros egos animales con nuestro Ego Divino, enlace simbolizado en Psiquis-Heros, Cástor-Pólux, Sigfredo-Brunequilda (la Walkyria), Tristán-Iseo, etc. “

¡Por todos los dioses de las mitologías!, vaya lio que organiza el tal Roso de Luna con los personajes de Wagner, y más cuanto seguidamente entra incluso en tema de canibalismo:
“Sin embargo, la necromancia de los sacrificios humanos contagió más o menos a los indo-europeos, y siguió, desde luego, siendo característica de los pueblos de filiación atlante invadidos por ellos, según multitud de pruebas históricas, y esto explica esa inversión del nombre de Tristán en Tantris. Todavía puede verse en acción en muchos pueblos de la India y de África la terrible magia tantrika o de Tantris, basada, como el boddunismo, el nargalismo, el ñañiguismo y demás prácticas muy en uso entre los pueblos negros o atrasados, en la práctica ceremonial de los dichos sacrificios, seguidos a veces de ritos religiosos de canibalismo verdadero…”

En cuanto a la interpretación sobre ‘La Noche’ en el Tristán nos llevará hasta el Mahabharata…:
“Los dos amantes se abrazan y entonan a dúo el canto más sublime que a la callada majestad de la Noche, la rival del Día, se haya podido imaginar jamás, ya que la Noche simboliza tanto la vulgar infra-obscuridad de la ignorancia cuanto la super-obscuridad del silencio y el secreto augusto de los sabios (los Yaksha y Rajkshas del Mahabharata)”.

LA TETRALOGIA
Aunque serían mil las cosas admirables que se descubren en el mundo de la locura ocultista sobre la Tetralogía, vamos solo a citar algunas pocas para no cansar el lector con extravagancias excesivas.
Gigantes o Nibelungos son para el autor ‘razas que existieron pero que la evolución hizo desparecer, lo que como mito está bien pero llevado a la creencia de ‘Cuartas Razas’, y tras considerar casi semitas a los vikingos de los Eddas…. :
“Todo cuanto antecede de la gran fábula escandinava de los Eddas, utilizada por Wagner, es doctrina oriental, pura y simplemente, porque aquellos proto-semitas, o más bien pre-semitas, autores de los Eddas, eran en el fondo rama del gran tronco ario que todavía no se había degradado mezclándose con las gentes atlantes de la Cuarta Raza, según la alegoría bíblica de aquellos hijos de Dios que se unieron a las hijas de los hombres, dando origen a las primeras razas de los gigantes.
El Zohar, el Midraish, el Génesis y otros libros semitas hablan de mundos primordiales como éste de las Ondinas del Rhin y de los nibelungos, mundos que perecieron tan pronto como vinieron a la existencia, cual fracasos de la evolución, por carecer aquéllas de pensamiento, pues que el divino Oro de la mente sólo les servía de curiosidad y de juguete, no de arma de perfeccionamiento evolutivo, y éstos porque eran todos meros pasionales, cual Alberico, antes de su renuncia del Amor para robar el Conocimiento”.

A Wotan le llama desde “una especie de Demiurgo o Ilda-baoth del Code Nazaremus” a ser “el Manu de los Mayas”, y cosas así. Y las Walkyrias son “el simbolismo más difícil de interpretar del coloso de Bayreuth”. Parece ser que vienen a ser como “los Ángeles de la Guarda” de las religiones vulgares, pero su problema es interpretar el grito “Hoitoho, Heyaha, Hahei” con el que cabalgan… que parece asimila a las ‘Siete Vocales del Misterio” con su “Oeaoho” relatado en el libro “La Doctrina secreta” de la Sra Blavatsky. Amén.

El Anillo del Ring tiene también su propia y oculta significación, que se extiende a todos los ‘anillos’ del mundo:
“Todo anillo, en efecto, sea el de Alberico el nibelungo, sea el de Giges, el de Carlomagno y Záfira, el del príncipe Selim de Balsora, en Las mil y una noches, sea el de los Duc de Venecia, el pontificio de El Pescador, o en fin, el que servir suele en todas las nupcias, no es sino el símbolo sublime de la cuarta dimensión; la dimensión de la Magia, no tanto porque, en efecto, los satélites en torno de los planetas y éstos en torno del sol van descubriendo verdaderos anillos espirales al marchar cual marchan las serpientes sobre la tierra ….”

Incluso el detalle del ojo que Wotan perdió para lograr a Fricka, se convierte en motivo de una lección de anatomía ocultista de lo más curioso:
“El ojo huero de Wotan, en efecto, no era, sin duda, uno de los dos ojos que dan vida y luz a la fisonomía del hombre, sino el tercer ojo, el Ojo de la Intuición, o de los cíclopes, que algunos creen equivocadamente que estuvo situado verticalmente sobre el entrecejo, tal y como se ve en muchas imágenes del Buddha en el Museo Guimet de París. Sobre este tercer ojo, cuyo resto, atrofiado hoy bajo el cráneo, es el "embudo o vástago pituitario y su glándula pineal", pueden verse infinitos detalles en La Doctrina Secreta, de Blavatsky. De él se dice en los libros orientales que fue el único ojo, el ojo astral y central de las primeras razas humanas, antes de desarrollar el sexo y con él la vista ordinaria de los otros ojos gemelos nuestros. Dicho ojo se fue atrofiando lentamente, hasta desaparecer por completo bajo el cráneo y dejar de funcionar entre lemures y atlantes, pero que volverá a ser activo entre las razas futuras, más evolucionadas que la presente, cuando nuestra hoy naciente intuición asuma de lleno su papel como facultad la más excelsa de la Mente.”

Uno de los pocos errores de lectura que comete es confundir el Árbol en medio de la cabaña de Hunding, donde está clavada Nothung, con el Freno del Mundo del que Wotan arrancó la Lanza, rara confusión pues en general Roso de Luna es buen conocedor del tema wagneriano.

LOS MAESTROS CANTORES
Curiosamente, o no tan curiosamente, en esta obra Roso de Luna se mantiene en su sano juicio, y no se dedica a extrañas interpretaciones, siendo su comentario corto y sensato. Seguramente el hecho de que esta obra se refiera a un argumento no mitológico, de la vida popular, hace que su exposición sea francamente sensata e incluso interesante.

PARSIFAL
De todas las obras es sin duda la que más problemas presenta al autor, que pretende descubrir los cien pies del gato oculto, según él, en el cristianismo formal de la obra.
Así empezamos diciendo: “En la ciclópea obra Parsifal está contenido por entero el Evangelio de la Edad futura, es decir, la resurrección integral de los Misterios acerca de la Primitiva Religión de la Humanidad, oculta desde los tristes días en que la Doctrina Arcaica, El Templo Simbólico fue sepultado por la ruina de los Misterios iniciáticos, en Oriente, con Alejandro; en Occidente, con César, y en América, con Cortés y con Pizarro. No hay por que añadir también tras todo esto, apunta el recuerdo de la Atlántida”.

La Lanza del Parsifal le trae realmente a temas increíbles. Así dice:
“La Lanza pseudo-cristiana del Grial y la pagana Lanza de los Pactos, ostentada por Wotan, es una misma y única lanza, asta o pica, tenida por sagrada en todos los pueblos, desde la más remota antigüedad. Sea por tener un carácter fálico y emblemático del poder viril, sea por tratarse de la primera arma de combate que pudo imaginar el hombre, es lo cierto que el Asta romana era, como es sabido, algo así como la balanza de la justicia, presidiendo a todas las transacciones jurídicas….”
(…)
“Hasta cierto punto, los troncos o tablas de la ley, donde Moisés escribiese por mandato de Jehovah los preceptos del Decálogo, no son sino una doble lanza de las runas, sobre cuyo significado fálico no nos podemos detener, pero que al por menor puede verse en el segundo tomo de Isis sin Velo.
No solo, pues, se trata del símbolo fálico (manía permanente en todas las locuras sobre este tema), sino que nos lleva hasta las Tablas de la Ley de Moises, lo que es realmente original.
Pero donde se supera todo lo visto es cuando trata el tema del Graal, donde la cosa entra en lo realmente sorprendente.

“¿Es, pues, en definitiva, el Santo Grial, una copa, una piedra, una escala? Imposible saberlo con certeza, si no recurrimos, como siempre, a las Enseñanzas Orientales. Ellas, en efecto, nos dicen que todo símbolo ocultista tiene siete claves de interpretación, habiendo sido conocidas cuatro de ellas, por lo menos, por el primitivo sacerdocio egipcio y post-atlante. Una de estas claves es, desde luego, la clave astronómica. Pero, ¿hay manera de hallar una representación celeste de tamaño simbolismo? Veámoslo.
Todo el mundo conoce las verdaderas causas que determinan los eclipses de Luna y de Sol, o más bien de Luna y de Tierra, pero nadie, que sepamos, ha parado mientes hasta aquí en las extrañas circunstancias ocultistas de que estos notables fenómenos celestes aparecen rodeados. “
(tras explicar sobre las sombras de la Luna y la Tierra dadas bajo el Sol en los eclipses, sigue)
Resulta, por consiguiente, que en los cielos, y constantemente al lado opuesto del Sol, los rayos de éste, interceptados por la opacidad de la Tierra, determinan una especie de copa o cáliz, cuyo fondo o cavidad interna está determinada por el cono de sombra pura de nuestro planeta, y sus paredes o revestimiento exterior, por decirlo así, está delimitado, a su vez, por el cono de penumbra. La disposición, pues, de estos dos conos, con la esfera terrestre en su boca, ofrece un clarísimo remedo del Cáliz, los Corporales, la Hostia y la Patena del Sacrificio Cristiano de la Misa, y nos expresamos así, por supuesto, para no herir respetables creencias piadosas, cuando son ellos, efectivamente, los que remedan a aquellos Cáliz, Hostia, etc., únicos de los excelsos cielos. No hay sino examinar la figura (se expone en el libro un dibujo de un eclipse donde las sombras de un eclipse especial produce un efecto que el autor pretende asignar a un Cáliz, aunque personalmente no veo nada de ello, por defecto, seguro, de mi intuición y sabiduría… ) para hacerse perfecto cargo de la exactitud de nuestro símil. Las dos clásicas copas iniciáticas indostánicas: la de Sukra o terrestre, y la de Manti, o lunar, tienen, pues, en el espacio la más perfecta y prístina de sus representaciones astronómicas, y sería ofensivo para la despierta intuición de nuestros lectores el insistir más sobre este punto concreto.”

Y para descristianizar , y budaizar, a Parsifal se toma la libertad de asignar a Jesús el carácter de …. Budista!!!... si, Jesús era un budista ….
“El carácter de Parsifal, en cambio, aun haciéndole todo lo cristiano que se le quiera hacer en su ingénito paganismo, es un carácter repetido hermosamente en la mayoría de las obras de Wagner., En Lohengrin, en Tristán, en Sigfredo, y aun en la Senta de El Buque Fantasma y en Hans Sachs de Los Maestros Cantores, aparece, más o menos delineado, este tipo augusto del que, puro y noble, se redime por la renunciación, la compasión y el amor, sentimientos más buddhistas que cristianos, toda vez que Jesús mismo fue, como es sabido, un esenio de la secta de ascetas del Líbano, que cual las de terapeutas, ebionitas, nazarenos, etc., eran fraternidades buddhistas del Líbano, el Ante-Líbano y el Jordán, cual hoy las de los drusos, a la que antes aludimos. “·
Sobre la enigmática frase de Gurnemanz “El Tiempo es aquí Espacio”, curiosamente no se detiene mucho, aunque la considera genial, y liquida el tema diciendo: “Porque aquel sendero santo no es otro que el de la Eternidad, que es Espacio porque todo lo contiene en Sí, y no es Tiempo, porque no conoce la mudanza ni la duda”… y luego dice que el Tiempo es la llamada Cuarta Dimensión y la Divinidad misma del Espacio.
‘A buen entendedor…. pocas locuras bastan‘.

Hay así mismo entre los esotéricos con ínfulas wagnerianas los que asumen el Castillo de Monsegur/Monsalvat como un ‘Templo Solar’, se basan en los trabajos de Fernand Niel que constata que la alineación de los arcos de la sala base permitiría detectar la dirección del Sol justo el día del Solsticio de Verano, y que diversos puntos clave de la muralla coinciden con la dirección de la salida del sol en los signos del Zodíaco. Desde luego los Cátaros no aceptaban nada del tema solar en su religión, por otra parte, y aceptando que los datos de Niel fueran ciertos (lo que ya es mucho) y no meras coincidencias, hay varias iglesias católicas, que nunca han sido heréticas, y que tienen cúpulas o ventanas orientadas a la salida del sol en el Solsticio de Verano y/o de Invierno, dado que la asimilación de Dios como ‘Luz de luces’ es bastante común.
Pero de esto sacar que Wagner era esotérico y usó Parsifal para identificarse con un castillo cátaro de cara a indicar ‘ocultamente’ su culto al Sol… pura locura.


Contáctanos