Había llegado ya a ser consciente de mi absoluto aislamiento como artista, de tal forma que podía intuir en el único sentimiento de esta soledad la excitación y la fuerza de una comunicación con mi alrededor. Como esta excitación y esta fuerza se manifestaban en mí tan violentamente que me sentía movido a salir de mí mismo, incluso sin ninguna intención consciente de poder realizar una comunicación inteligible, aunque de las más apasionadas, ello no podía provenir más que de una disposición fantástica y nostálgica como la que nacía de ese sentimiento de soledad.

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Wagneriana, nº1. 1977
Apéndice a «Religión y arte»: «¿A qué contribuye este conocimiento?» y «Conócete a ti mismo»
Por Richard Wagner

 

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¿A qué contribuye este conocimiento?

Si preguntáis para qué puede servir el conocimiento de la decadencia del hombre, dado que todos nos hemos convertido, en virtud de este desarrollo histórico, en lo que somos, se podría en primer lugar con una cierta y reservada distancia rebatir: preguntádselo a los que hicieron, en los más diversos tiempos, verdadera y completamente propio tal conocimiento, y aprended de ellos a compenetrarse con uno mismo. Esto no es nuevo; porque todo gran espíritu ha sido en realidad únicamente guiado por él; interrogad a los grandes poetas de todos los tiempos; interrogad a los auténticos fundadores de las verdaderas religiones. De buena gana, quisiéramos también dirigirnos a los poderosos jefes de estado, si pudiesen darnos garantías de estar verdadera y completamente en posesión de tal conocimiento, lo que es imposible, por la sencilla razón de que los asuntos de que debieron ocuparse les obligaron siempre a situaciones y experiencias de hecho, sin que les fuese concedido dirigir una mirada libre por encima de tales elementos puramente empíricos y sobre sus razones originarias. Precisamente, el jefe de estado es, por contra, aquel que, señalando sus errores, se puede demostrar de modo claro que quiere decir el no haber llegado a aquél conocimiento.

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Wagneriana, nº1. 1977
Apéndice a «Religión y arte»: «¿A qué contribuye este conocimiento?» y «Conócete a ti mismo»
Por Richard Wagner

 

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¿A qué contribuye este conocimiento?

Si preguntáis para qué puede servir el conocimiento de la decadencia del hombre, dado que todos nos hemos convertido, en virtud de este desarrollo histórico, en lo que somos, se podría en primer lugar con una cierta y reservada distancia rebatir: preguntádselo a los que hicieron, en los más diversos tiempos, verdadera y completamente propio tal conocimiento, y aprended de ellos a compenetrarse con uno mismo. Esto no es nuevo; porque todo gran espíritu ha sido en realidad únicamente guiado por él; interrogad a los grandes poetas de todos los tiempos; interrogad a los auténticos fundadores de las verdaderas religiones. De buena gana, quisiéramos también dirigirnos a los poderosos jefes de estado, si pudiesen darnos garantías de estar verdadera y completamente en posesión de tal conocimiento, lo que es imposible, por la sencilla razón de que los asuntos de que debieron ocuparse les obligaron siempre a situaciones y experiencias de hecho, sin que les fuese concedido dirigir una mirada libre por encima de tales elementos puramente empíricos y sobre sus razones originarias. Precisamente, el jefe de estado es, por contra, aquel que, señalando sus errores, se puede demostrar de modo claro que quiere decir el no haber llegado a aquél conocimiento.

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Por Richard Wagner

 

Comença l'orquestra amb el cant dels pelegrins; el cant s'apropa, va creixent fins a una poderosa expansió i després s'allunya.

Amb els darrers ressons del cant arriba el capvespre.

En fer-se nit, apareixen màgiques visions; una rosada boirina capvespral munta en remolins, sonen cants de joia voluptuosa i hom albira els moviments desordenats d'una dansa lasciviosa i horrorífica. Són les seduccions corruptores del Venusberg, les quals en les hores nocturnes s'amostren a aquells qui duen llur cor tot arborat d'un ardit daler sensual.

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