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Charla de Siegfried Wagner en Wiesbaden (24.4.1897)

Sería bueno pensar que la música, que en el fondo es armonía, y que predica tanta paz, felicidad y amor, también pudiera llevar armonía a las personas; desgraciadamente encontramos entre los músicos justamente las más grandes contrariedades. En ningún otro campo del arte, existe tanta envidia, celos, y discordias, como precisamente entre los que representan la música. Esta noche hemos escuchado piezas de Beethoven y Mozart, de Beethoven cuya música respira la más pura paz, de Mozart que nos conmueve a través de su felicidad.

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Recuerdos

PRÓLOGO

Este librito, “Recuerdos”, lo escribió Siegfried Wagner por encargo del doctor Spemann en el año 1923. Después de 20 años, aparece esta nueva edición no modificada y yo creo que ninguna biografía tan accesible puede acercar al lector al hombre que, entre tanto, murió; él murió en medio de un trabajo lleno de sacrificio por la conservación de la herencia artística de su padre, durante los Festivales de Bayreuth del año 1930, en su sencilla grandeza y austeridad, en su humor inabatible y su gran aplicación, con su juicio insobornable, en su fidelidad hacia los amigos y personas que le ayudaron en los Festivales de Bayreuth, su respeto hacia todo lo grande en el arte y la cultura, así como su apasionado amor hacia la naturaleza, su pueblo y su patria. Siegfried Wagner ha sabido transformar la maldición de Fausto: “pobre de ti que seas un nieto”, en una bendición al cumplir ejemplarmente de su exigencia “lo que has heredado de tus padres herédalo para poseerlo”, y por encima de su vida brillan las palabras del poeta:  “Loado aquel que guarda la memoria de su padre”.

Winifred Wagner, 1943

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Correspondencia

Recopilada y traducida por Javier Nicolás. El tilo sagrado, nº3, 5, 8/9 y 11. 1997-1999 
Correspondencia de Siegfried Wagner [1869-1930]
Carta a E. Humperdinck (1892) 
Hotel Roma, Granada, 18 febrero 1892 


¡Cordiales saludos moros mi querido Engelbert desde la maravillosa Alhambra! ¡Al igual que en mi madre, ahora pienso también en ti de todo corazón! ¡Dios mío, qué bello es esto! ¡Es como un sueño! ¡Este edificio, es como un milagro imposible de creer!. Acabamos de llegar de Gibraltar (por Málaga); el viaje desde Londres a Gibraltar ha estado muy bien; nada de mareos. ¡Y el próximo lunes ya nos vamos hacia Singapur en el "Wakefield"! ¿Acaso no estamos locos? ... Aquí me entiendo hablando italiano; y a veces me entienden, y otras no. Los españoles me gustan mucho. Harris te envía muchos saludos. Juntos nos lo estamos pasando muy bien y nos reímos todo el día. Hasta la vista y saludos a los ensayos [del Festspielhaus]. Tu Siegfried.

Carta a Heinrich Chevalley (1896)

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