Wagneriana nº49. 2003
Por Ramón Bau
 

UNA RELACION PERFECTA

“No hemos (Wagner y Cósima) hecho nada más que hablar de Ud. y de su Ensayo desde mediodía, cuando mi marido ha venido a contarme el placer e interés que ha encontrado al leer el Capítulo XIII ( Las razas humanas son intelectualmente desiguales ), que le ha absorbido desde su inicio. ¡¡Parsifal ha sido arrinconado para leer sus libros!!. No sabría expresar cuanto amamos y admiramos esta obra capital.....”

Carta de Cósima a Gobineau del 27-3-81

La amistad entre Richard Wagner y Gobineau fue corta en el tiempo, interrumpida por la muerte, pero intensa, fiel, limpia y profunda. Y además tiene características especiales, pues es casi el único caso (con la excepción también singular de la relación con los textos de Schopenhauer) en que Wagner se volcó en los textos de un amigo mucho más que éste en la obra de Wagner.

La absoluta mayoría de las grandes personalidades que conoció Wagner estuvieron impresionados por la obra artística de Wagner, y su relación fue de admiración, crítica o apoyo a esa obra, con dos excepciones vitales:

La más importante fue sin duda el conocimiento de la obra de Schopenhauer, que influyó decisiva y duraderamente en Wagner, y sin embargo Schopenhauer personalmente nunca llegó a verse con Wagner, e incluso sus comentarios no fueron favorables a la obra wagneriana.

La segunda excepción fue la de Gobineau, que si bien su obra se convirtió en una obsesión en Wagner, su influencia fue corta (aunque intensa) debido a que, aunque se conocieron en 1876 en Roma estando Gobineau de viaje como embajador francés en Suecia, no se volverían a ver y tratar realmente a fondo hasta 1880 y Gobineau muere en 1882.

Cuando se volvieron a ver en Venecia en 1880, gracias a Mme. De La Tour, hablan de Cervantes, al que Gobineau no perdonaba que se burlase de la orden de Caballería, y que en cambio fascinaba a Wagner, pese a ello enseguida se hacen amigos, Gobineau había ya escrito toda su obra, aunque era un perfecto desconocido al público alemán, y estaba a duras penas editado en francés.

La obra de Gobineau se divide en dos grandes áreas: las obras históricas y de viajes, entre las que encontramos:

-Les Péiades, una novela.

-Nouvelles asiatiques

-La renaissance

-Trois ans en Asie (su experiencia de 3 años en Asia)

-Les Religions et les Philosophies dans l’Asie central

 

Y el bloque de tema racial:

-Essai sur l’inégalité des races humaines

-Ottar Jarl

-El Poema Amadis

-Histoire des Perses (que aunque histórica tiene claras implicaciones en sus teorías raciales)

 

 

De 1880 a 1882 se cruzaran muchas cartas de Cosima y una directa de Wagner, visitas, etc-.... todo se centrará fundamentalmente en los libros de Gobineau, especialmente el ‘’Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas’, que fascinó totalmente a Wagner, le hizo interrumpir la composición de Parsifal, meditar y escribir ‘Heroismo y Cristianismo’. Todas las cartas son de alabanza de Wagner y Cósima hacia Gobineau, nunca hay una crítica o problema entre ellos.

Wagner se puso a leer sus obras de forma constante y fanática. En el primer trimestre de 1881 había leido las primeras obras no tan racistas, pero a partir de marzo 1881 empieza con las obras raciales. La primera visita de Gobineau a Bayreuth encuentra a Wagner obsesionado con la lectura de sus obras.

Casi no discutieron, se alabaron mucho y eso pese a que Wagner no coincidía en todo con las ideas de Gobineau, como veremos, pero si en lo más evidente y manifiesto, aunque las divergencias eran profundas en el fondo: Wagner no era un irremediable pesimista, aunque aceptaba totalmente el estado de decadencia de la humanidad que indicaba Gobineau. Aceptaba la realidad de la desigualdad de la razas, la supremacía de los arios, pero no el pesimismo total, y daba un sentido MORAL a la raza, que no existía en Gobineau, Wagner no deseaba un racismo exclusivista y agresivo. Para Wagner por encima de la raza está el Hombre y la compasión y amor a todo ser humano.

En la única carta directa de Wagner a Gobineau (las demás fueron siempre por medio de Cósima) le reclama que vaya a verle, le llama ‘querido y venerado amigo’ y le ofrece su casa como vivienda permanente.

Gobineau era desconocido por el público pero no por la élite intelectual alemana. Alexandre Humbolt escribió una carta a Gobineau 1854 alabando totalmente el contenido de Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas “No conozco ningún libro escrito en francés que tenga un conocimiento tan exacto .....”

Schopenhauer conoció la obra de Gobineau, y la cita en su ‘Parerga y Paraliponema’: “El hombre es el animal malvado por excelencia”. Esta frase fue muy comentada por Wagner, tal como expresa Cosima en su diario. Wagner se interesa por el texto de Gobineau para lograr fijar algo que tenía en su mente desde hacía tiempo, pero que no lograba hacer coherente: Wagner estaba convencido de la supremacía del ario, pero a la vez estaba convencido de la necesidad de un valor moral humano, una compasión cristiana que no podía tener particularismo racial. Como compaginar ambos temas, como hacer de la diferencia racial evidente algo coherente con la compasión cristiana y el amor humano de Cristo es lo que a Wagner le preocupaba en aquellos años en que estaba precisamente componiendo ‘Parsifal’, la obra de la Compasión. Pesimismo, diferencia racial, excelencia del ario, compasión, humanidad, Cristo.... ¿cómo unir todo ello coherentemente, pues cada parte era evidente para Wagner?.... Gobineau le dio el motivo para analizar este tema a fondo y escribir sus conclusiones, como veremos, en ‘Heroismo y Cristianismo’.

 

GOBINEAU EN LAS BAYREUTHER BLÄTTER

 

Wagner encargó a uno de los más fieles wagnerianos y amigos, Hans von Wolzogen, la dirección de la revista que debía exponer sus ideas y difundir su arte, las Bayreuther Blätter, donde lo que se exponía era antes estudiado y muy meditado. Hasta 1881 en esta revista solo se hablaba de temas wagnerianos, o directamente relacionados con el wagnerianismo.

En carta del 16 febrero 1881 Cosima le indica a Gobineau la idea de publicar en las Bayreuther Blätter un texto suyo “¿No podría darnos sus ideas sobre las razas y su historia o sobre nuestro tiempo y su senilidad fanfarrona?. Me sería muy agradable traducir yo misma ese trabajo”.

Por supuesto Gobineau se sintió tremendamente halagado, Wagner era famoso, era el artista del siglo, el genio del nuevo arte, así que envió rápidamente su texto que apareció en el número de Mayo/Junio 1881 “Un juicio sobre la situación actual del mundo”, con el subtítulo (“Resumen etnológico del Conde de Gobineau – Introducción de Richard Wagner”)

La idea del texto es advertir sobre Rusia como puerta de invasión del Oriente sobre Europa, la decadencia del mundo oriental entrando en el mundo ario.

Este texto no tiene importancia excesiva en sí mismo pero si es importante por ser el primer texto no relacionado con el wagnerianismo que se publicaba en las Bayreuther Blätter y debido a ello Wagner mismo publicó una Introducción a ese artículo.

La introducción de Wagner es muy importante pues en ella Wagner expone la necesidad de incluir la visión política del mundo junto a la artística. De forma que las Blätter no solo se dedicasen a temas artísticos sino a una visión directa (política) del mundo real.

Por primera vez Wagner se decide a pasar a la ofensiva contra la opinión ‘política’ de los periodistas y medios más decadentes de la sociedad de su tiempo.

En especial Wagner desea combatir a gente como los llamados progresistas, entre los que destacaba August Pott, enemigo acérrimo de Gobineau, que creían en la democracia y el progreso económico como sustituto de la calidad humana. Cósima dice en su Diario que Wagner se irritó mucho con Pott “por su odio ridículo contra Gobineau, solo porque Gobineau cree en la decadencia y no se consuela con que existan trenes de vapor”.

Wagner rechaza en esta introducción ver sólo el mundo por el ‘espejo del arte’, y pide tener el valor también de analizar directamente el mundo y exponer lo que pensamos de ello.

Wagner indica “Hemos pedido al conde Gobineau, a la vuelta de sus largos viajes a través de territorios y pueblos, cansado pero rico en experiencias, que exponga lo que piensa del estado actual del mundo.... El también (se refiere a la coincidencia con la opinión propia de Wagner) ha examinado la sangre en las venas de la humanidad presente y la ha encontrado irremediablemente viciada. Lo que su intuición le ha mostrado tiene el valor de una opinión que no quiere ser agradable a nuestros intelectuales progresistas”.

 

Tras la noticia de la muerte de Gobineau el 25 oct 1882, Wagner se mostró muy afectado, y aquella noche tocó la marcha fúnebre de Siegfried en su honor. Así mismo Wagner pidió a Cósima que escribiera un texto para publicar en la Bayreuther Blätter, que salió en el número de Noviembre-Diciembre 1882.

En este texto Cósima, con la aprobación de Wagner, destaca las dos facetas de Gobineau: su radical desprecio a la igualdad de los hombres y su bondad de corazón. Como la lucidez de comprender la desigualdad de las razas y personas humanas se compaginaba en Gobineau con la compasión ante los que sufren, y así recuerda como al ver una anciana cargada con un pesado bulto Gobineau, muy melancólico, había comentado a Cósima: “Que tengamos que ver estas cosas, es lo que me desagrada de vivir”.

Las Blätter seguirían este combate contra el mundo materialista, apoyando a Gobineau durante todas sus ediciones, muchos años después de muerto Wagner y Gobineau. Casi no habrá año hasta 1938 en que no salga Gobineau en las páginas de las Blätter.

 

EL RACISMO EN WAGNER

“No podemos dejar de reconocer la verdad de su opinión (la de Gobineau) de que el género humano se compone de razas desiguales, y que las razas más nobles pueden llegar a dominar a las inferiores, y que por su mezcla nunca llegaran las razas inferiores a ser iguales a las más nobles, sino que por el contrario las nobles perderán su nobleza.

Wagner en ‘Heroismo y Cristianismo’

 

Wagner había tratado ya antes de conocer a Gobineau el tema de la degeneración racial, tratando de justificar tanto la decadencia de la humanidad, que entonces ya se veía claramente indicada en el capitalismo materialista que llevaba a las clases dominantes y parte del pueblo a un progresivo abandono de los ideales elevados a cambio de placeres y espectáculos de bajísimo nivel, como justificar la superioridad de la cultura europea (aria) frente a las culturas africanas.

En ‘Religión y Arte’ Wagner trató de explicar estos hechos a través de extrapolar su amor a los animales y la compasión por ellos, que veía como un signo de elevación moral. Esa idea, que es muy correcta moralmente, fue asumida por Jean Antoine Gleízes en su “Thalysia o la salud humana” como una teoría pretendidamente científica, que evidentemente era una extrapolación de lo moral a lo científico sin fundamento, sobre los efectos de intoxicación y decadencia que el consumo de carne animal provoca en la humanidad. Wagner en ‘Religión y Arte’ desarrolla esta idea un tanto extravagante a nivel científico, “El apetito de sangre y muerte se transmite a través de las generaciones humanas sin freno”. Chamberlain ya indicó que esto es más un símbolo poético sobre el horror a la crueldad con los animales que un tema científico.

Gobineau no atribuye al consumo de carne importancia alguna en la decadencia, sino a la degeneración genética de los pueblos.

La lectura de Gobineau hizo que Wagner se replantease el tema, comprendiese la limitación de su teoría anterior, aunque siguió apoyando, con razón, que la crueldad con los animales es una muestra de decadencia y de falta de estilo y espíritu elevado en los pueblos.

Así dice Wagner: “Uno de los espíritus más inquietos de nuestro tiempo ha atribuido también esta degeneración de las razas humanas a una corrupción de la sangre (de la raza, llamaban entonces ‘sangre’ a la raza), pero no ha tenido en cuenta el tema del cambio de alimentación; toma como origen único la mezcla de razas, que ha hecho degenerar a las razas más nobles, sin que ello aproveche para nada a las razas inferiores” (Heroismo y cristianismo)

De esa forma Wagner en 1881 deja la composición de Parsifal e, inmediatamente después de leerse en el primer semestre las obras de Gobineau, se pone a escribir sus conclusiones, su respuesta a la pregunta inicial: como compaginar el pesimismo ante la decadencia de la humanidad, la evidente diferencia racial, la excelencia del ario, con la compasión por el dolor de la humanidad tal como Cristo nos enseña. Y a la postre como dar una solución de Redención a esa decadencia moral de una humanidad degradada.

En septiembre 1881 acaba Wagner su ‘Heroismo y Cristianismo’, producto directo de la lectura de Gobineau, y se lo envía a éste, quien se muestra muy agradecido por esa deferencia, pese a las diferencias que se muestran entre ambas concepciones. Inmediatamente Wagner reanuda Parsifal. Solo Schopenahuer y Gobineau han logrado interrumpir la labor creativa de Wagner y hacerle pensar y escribir para centrar sus ideas.

 

La lectura de ‘Heroismo y Cristianismo’ es realmente vital para entender a Wagner en este tema, y se compone de tres partes claramente diferenciadas:

-La primera parte del texto Wagner asume la realidad de la raza y de la desigualdad racial, la evidencia de la decadencia de la humanidad en lo espiritual y sensible debido a la destrucción de la superioridad aria en estos temas, a cambio de sentimientos rebajados y rastreros.

-La segunda parte se pregunta cual es la cualidad que realmente importa en ‘lo humano’, y expone la superioridad Moral del mundo ario.

-La tercera parte Wagner indica que precisamente la superioridad moral aria se basa en la compasión, la consciencia ante el dolor humano y la aceptación de lo moral como superior a cualquier consideración de explotación o desprecio o falta de ayuda al dolor de los demás pueblos. Cristo auna los pueblos que son diferentes.

Veamos cada una de estas partes con más detalle:

 

Parte Primera: El racismo de Wagner.

Wagner tras leer a Gobineau indica en ‘Heroismo y Cristianismo’: “no podemos dejar de reconocer la verdad de su opinión (la de Gobineau) de que el género humano se compone de razas desiguales, y que las razas más nobles pueden llegar a dominar a las inferiores, y que por su mezcla nunca llegaran las razas inferiores a ser iguales a las más nobles, sino que por el contrario las nobles perderán su nobleza. Esta realidad por sí sola sería suficiente para explicar nuestra decadencia, y aunque este conocimiento no nos deje esperanza, no sabríamos contradecir sus conclusiones. Es en efecto razonable suponer que vamos a la destrucción segura del género humano, que solo es cuestión de tiempo, será preciso acostumbrarnos a la idea de que el sentimiento humano morirá un día”

Como vemos no solo Wagner apoya el racismo de Gobineau en sus aspectos generales sino que (siguiendo por otra parte a Schopenhauer y el propio Gobineau) nos marca un destino que la realidad actual va confirmando: las razas nobles y el sentimiento elevado va a morir si la mezcla racial sigue, cosa que se ve como inevitable, de forma que el resultado será la muerte de esa ‘nobleza de sentimiento’ y la llegada de una era humana donde el rebajamiento sensible, la codicia, el mero placer y la vulgaridad serán la norma. Una era de razas con sensibilidad artística inferior y vulgar. El arte de Wagner, que marcaba un destino de altura, de arte para seres sensibles y de elevadas miras, morirá a manos del tam-tam y la originalidad cutre y escatológica, el sexo y el dinero... otras razas y la propia raza aria ya degenerada y mezclada.

Para no dejar duda de su posición Wagner insiste en ‘Heroismo y cristianismo’:

“Es evidente que no tendríamos historia de la humanidad si no hubiera habido ni movimientos, actuación, creaciones de la raza blanca. Esta, siendo inferior en número que las razas inferiores, ha sido obligada a mezclarse con ellas, lo que ha sido la causa de su corrupción, puesto que con ello, como ya hemos dicho, la raza blanca ha perdido más de sus características mientras que las otras no lo ganaban para ennoblecer su sangre”.

 

Parte Segunda: La Moral como cualidad superior

Ahora bien, Wagner pese a ser consciente de todo ello no apoya las conclusiones de Gobineau, un racismo excluyente y brutal, sin esperanza ni consideración para los demás humanos.

Wagner sabe todo lo que ha dicho, pero a la vez quiere presentar un sentido racial humano, ‘wagneriano’, compasivo y global.

Creo que este tema es fundamental para ver la diferencia entre el racismo xenofóbico, egoista y cruel frente a una concepción racial de la humanidad, realista pero a la vez compasiva y generosa.

“Una mirada sobre todas las razas no hará que ignoremos su unidad dentro del género humano, en el cual las cualidades en su sentido más noble las podríamos resumir en la capacidad de sufrir conscientemente, creemos que esta facultad comporta la mayor predisposición a una evolución moral elevada”

Wagner se une aquí a Schopenhauer: la conciencia del dolor y de sentir de forma elevada el destino de la humanidad, así como de suavizar el dolor del mundo por el arte y la sensibilidad moral es la cualidad superior a todas las otras.

Tras ello Wagner expone donde ve él la superioridad de la raza blanca:

“Deberíamos buscar esa superioridad en una sensibilidad más fuerte y a la vez más tierna de la voluntad, voluntad que se manifiesta en una rica organización y una inteligencia más vigorosa..... En cambio una preponderancia de la voluntad –ciega en sus exigencias- sobre la inteligencia denota una naturaleza inferior, dado que debemos ver los deseos estimulantes, no como iluminados por la inteligencia, sino por los vulgares instintos de los sentidos. El dolor, tan duramente manifestado como lo sea, en esas naturalezas inferiores no logrará darles más que una débil conciencia del mundo, por el contrario una conciencia fuerte de la esencia del sufrimiento llega a hacer aumentar el conocimiento de la importancia esencial del mundo. Llamamos naturalezas heroicas las que este proceso sublime se desarrolla y manifiesta”.

Puro Schopenhauer, las razas que basan su cosmovisión en el deseo y el placer (la ‘voluntad’ según la definición de Schopenhauer/Wagner sobre esta palabra) son siempre inferiores, las razas que desarrollan una filosofía del dolor y el mundo son las que aportan una conciencia moral elevada. Una raza que da a Schopenhauer, Sócrates o los estoicos ha efectuado una aportación moral decisiva a la humanidad.

El Héroe es quien lucha contra el dolor conscientemente, y Wagner nos pone como ejemplo Hércules que, con sus trabajos y su dolor profundo, lucha contra el dolor heroicamente y de esa lucha surge el conocimiento de su valor y de la tragedia. Este tipo heroico lo ve Wagner especialmente en la raza aria.

“Este orgullo de la raza germánica es el alma del hombre sincero, del hombre libre, incluso cuando está en condición servil. No conoce el miedo, sino solo el respeto, virtud que en ese sentido exacto solo existe en la lengua de los antiguos pueblos arios”.

 

Parte Tercera: Contra el exclusivismo racial y la opresión

Wagner investiga luego otra religión (aparte de la cristiana) de origen ario, el brahamanismo:

“Nosotros consideramos la religión brahamanica como el testimonio más asombroso del conocimiento y la comprensión de estas primeras generaciones de arios que encontramos en la historia, y que fundándose en el conocimiento más fundamental del mundo, construyeron un monumento religioso aun no destruido después de tantos miles de años”.

Sin embargo el brahamanismo tiene un defecto, es una religión racial, o sea no da una compasión y salvación para todo el género humano. Y eso lo critica totalmente Wagner.

En este momento Wagner muestra su aspecto más interesante: la compaginación entre el racismo y el orgullo ario, entre el reconocimiento de la superioridad aria en la conciencia heroica y trágica, y a la vez la compasión y la redención para el género humano en general, tal como en Parsifal se expone, la compasión en el sacrificio voluntario y consciente de Cristo por la humanidad. Así dice:

“Esta sangre del Salvador derramándose en su cabeza, en las heridas de la cruz, ¿qué sacrílego se preguntaría si pertenece a la raza blanca o a otra raza cualquiera?. Si le llamamos divino, no podemos buscar su fuente más que en la facultad de sufrir conscientemente”.

“Si encontramos en la raza blanca esta facultad de sufrir con plena conciencia en un grado particularmente elevado, nos será preciso reconocer en la sangre del Salvador la suma de estos sufrimientos conscientemente voluntarios que se derrama bajo la forma de compasión divina a través de todo el género humano...”

Todo hombre que sufre es digno de redención, la elevación moral del ario debe estar al servicio de esa compasión humana y no servir para aumentar el dolor de los demás.

 

Pero cuidado, esa comprensión sobre todo el género humano no es en absoluto un llamamiento o aceptación de la igualdad y menos a la mezcla. Por ello Wagner nos dice inmediatamente:

“Sin embargo, no queremos callar la monstruosa hipótesis según la cual el genero humano estaría destinado a aceptar una unidad total, y no podemos menos que tener de esa unidad una imagen espantosa, como la que Gobineau nos muestra en su obra”.

Nada más lejos de Wagner que la mezcla y la raza única, la utópica igualdad, como nada más lejos que la xenofobia o el desprecio a todo doliente.

Wagner niega la moralidad del dominio de una raza sobre otras, pese a la superioridad de conciencia de la raza blanca.

La única solución es una conciencia moral que haga ver la cualidad humana antes de la racial, y que sin destruir las razas no permita su explotación ni su desprecio.

No hay igualdad intelectual ni de capacidad ni de cultura, pero debe haber un ‘sentido moral humano’ común que impida la explotación y el abuso, un sentido de amor y compasión a todos. Esa moral ante el dolor, esa compasión universal la ve en el Cristo.

Así El Héroe al servicio de Cristo, el ser consciente del dolor, el ser superior, que lucha por la Redención de la Humanidad entera, sin distinción en el dolor y la compasión.... Parsifal.

De alguna forma la misión del héroe ario es ser consciente del dolor del mundo, y a través de hechos heroicos (arte y lucha) redimir a la humanidad en lo posible.

Vemos la diferencia respecto a Carlyle (1795-1882) quién también ensalza al héroe frente a la masa pero no cree en un ‘sentido de la historia’ dado por la mezcla racial, sino que ve en la historia una sucesión sin sentido ni camino pre escrito. El camino lo hacen los héroes en su lucha. Carlyle no da un sentido moral a la Historia, quizás como Nietszche... la Historia es cruel y nada más, dolor y lucha.

 

En ‘Heroísmo y Cristianismo’ Wagner se muestra profundamente anti eclesiástico, le repugna la ‘Iglesia latino-semítica’, pero al mismo tiempo reconoce algunas virtudes especiales en la Iglesia Católica, como por ejemplo que no permita ser sacerdotes más que a individuos sanos y que sea causa de exclusión ser enfermo congénito o mutilado grave (suponemos que esta sana elección no será hoy en día políticamente correcta y habrá quizás sido eliminada por el Vaticano II). Wagner no apoya una Iglesia sino a Cristo, al redentor del dolor de la humanidad. No es un teólogo sino que ‘siente’ el dolor del Cristo en la cruz porque lo sufre conscientemente por los demás.

 

GOBINEAU Y WAGNER TRAS LA MUERTE DE AMBOS

 

“Cada vez que miro a mi esposo me convenzo de la pureza de su raza”.

“Veo al mundo germano, como al romano, podrido de elementos semitas lo que me fastidia tremendamente”.

Cósima: Carta a Gobineau 16-1-1881

 

El movimiento wagneriano no dejó nunca de apoyar a Gobineau, es más, Gobineau debe su fama a los wagnerianos.

Después de muerto, Gobineau debe al wagnerianismo aun un gran favor: haber creado un grupo de simpatizantes que trabajaron para darlo a conocer, y en concreto haber animado a Ludwig Schemann a dedicarse a promover la obra de Gobineau.

Schemann fue fundador del Círculo wagneriano de Göttigen, formando parte del círculo íntimo de Bayreuth. Cósima Wagner le instó a dedicarse a estudiar la obra de Gobineau, y le puso en contacto con la condesa de La Tour (la gran musa de Gobineau durante toda su vida), con quien formó la idea de crear un Círculo Gobineau en 1893. Las Gobineaus Vereinigung (G.V.) fundadas por Schemann y Wolzogen (el gran wagneriano director de las Bayreuther Blätter), tuvo también la adhesión de H. S. Chamberlain de los más directos wagnerianos.

Gracias a ello pudo traducirse al alemán los ‘Ensayos sobre la desigualdad de las razas humanas’ y extender la fama de Gobineau en Alemania.

 

Cósima, Wolzogen, Schemann y Chamberlain fueron los propagadores de las ideas y obras de Gobineau, aunque con matizaciones, tal como Wagner había indicado.

Gobineau era un Racista pesimista, la mezcla de razas lleva a la decadencia humana, hacia el rebaño, y no ve solución para evitarlo. Nada se puede hacer, no hay remedio, la mezcla racial es inevitable y con ello el rebajamiento del sentimiento consciente, el arte se hará diversión y la humanidad perderá elevación.

Wagner asume ese posible destino pero trata, quizás con un sentido de inutilidad práctico pero de ‘necesidad moral’, de dar una solución con un Arte Elevado, un Arte para la redención.

Cósima apoyará siempre a Wagner, aunque tendrá un sentido antijudío mucho más pronunciado y radical.

“Nada es seguro en este mundo ruin, ni siquiera la omnipotencia de los judíos” (Carta de Cosima 26-2-81)

Podemos verlo en infinidad de textos de sus Diarios, pero basta resaltar esta carta de Cosima a Gobineau 3 julio 81:

“La palabra ‘bandera’ me recuerda una anécdota que me contó Joukowsky, (Nota: un judío amigo de Wagner, pintor, que diseñó el primer Templo de Parsifal), que no me resisto a la tentación de contarle: un banquero israelita de Berlín, en la franco-prusiana, promete una prima de 10.000 marcos al primer soldado judío que le arrebate una bandera al enemigo. He aquí que un buen día un soldado judío llega con todos los certificados y la bandera enemiga. El banquero se asegura delante del Consejo de Guerra de que es así, y luego llama al soldado aparte y le dice: ‘Bueno, ahora me dirás la verdad, porque nosotros no somos de los que ganamos banderas enemigas’, entonces el soldado judío alemán se sincera, el portaestandarte francés también era judío y habían llegado a un acuerdo en repartirse la mitad de la recompensa!”.

La anécdota era de Joukowsky, Cósima no tenía simpatía alguna por el judaísmo pero tenía muchos amigos judíos a los que apreciaba muchísimo. Recordemos a Joseph Rubinstein, judío ruso, wagneriano del círculo íntimo desde 1872, quedó trastornado con la muerte de Wagner, declarando no tener sentido su vida , se suicido un año después de morir Wagner.

Chamberlain y Hans von Wolzogen se harán miembros desde el inicio del NSDAP de Hitler y tratarán de parar la decadencia por medio de una revolución política. Creen en la posibilidad de regeneración por una política eugenésica y de conciencia racial.

No podríamos terminar sin resaltar una vez más la bondad de Wagner, su obsesión por el Amor, Wagner, el que recuerda la Compasión y el Amor como única justificación de la superioridad, la superioridad del intelecto y el sentimiento son armas al servicio de redimir el dolor del mundo, no armas para generar más dolor y justificarlo por esa superioridad.


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