IDEA E INTUICIÓN EN EL DRAMA WAGNERIANO 
Por Ramón Bau 

 

'¿Por qué ha de ser menos real lo que se siente de lo que se razona?' 
Se han escrito muchos artículos sobre las ideas y las filosofías que influyeron o que se han visto reflejadas en la obra de Wagner. Seguramente todos tienen razón y quizás ninguno la tenga del todo. 
Ante todo hay que diferenciar entre las filosofías que leyó y admiró la persona Richard Wagner y lo que quiso decir en sus dramas musicales. Este es el primer gran problema para abordar este tema. Wagner en su vida pasa por diversas influencias que le marcan más o menos profundamente, nunca de forma total, y que se ven reflejadas en sus escritos teóricos y cartas personales. 


Es evidentemente distinta la concepción del mundo que se puede traslucir al leer 'Arte y Revolución' que en 'Arte y Religión'. Es evidente que no piensa lo mismo el Wagner que conoce a Bakunin en Dresden que el Wagner que compone el Parsifal en Venecia. La vida, las lecturas y su propia evolución personal, le van llevando en su vida por una evolución ideológica, menos rupturista de lo que puede parecer a simple vista, pero evidentemente existente.

Sin embargo esta evolución no es simple, no es algo directamente influenciada por las lecturas de Feuerbach y Schopenhauer, no hay un antes y un después de cada influencia. No hay nada más ridículo que pensar en que Wagner era anarquista y acabó monárquico conservador, este tipo de simplificaciones son propias de una época actual incapaz de entender lo que no es 'izquierda-derecha', y mucho menos la genialidad personal. La incapacidad del mundo moderno en entender al Rey Luis II es otro ejemplo de esa esterilidad moderna en captar el alma romántica y los valores no economicistas. 
Pero sin duda es distinto el ambiente personal que le lleva a ser admirado por Nietszche que el que atrae a H.S. Chamberlain, pero Wagner nunca ,ni siquiera si se hubiera mantenido en su etapa inicial, hubiera aceptado las obras posteriores de Nietszche, y siempre hubiera sentido un aprecio personal por personas como Chamberlain. Wagner nunca es absorvido por una filosofía, sino que absorve de éstas algunas de sus partes y las incorpora a su propia forma de ver el mundo, modificándola pero no cambiándola totalmente. Cuando conoce la obra de Schopenhauer se ve muy afectado por sus análisis sobre la renuncia, la compasión y la voluntad, pero nunca asumirá muchos de los aspectos schopenhauerianos, entre ellos su ateismo y pesimismo radical. Wagner desarrollará la idea de Redención, precisamente a través del amor y la religiosidad.

Lo más importante es comprender que esta discusión es muy distinta si se habla del 'pensamiento' en la persona Wagner que si hablamos de lo que reflejan los dramas wagnerianos. Lo que vamos a tratar de analizar es este último tema. 
La obra wagneriana es básicamente un drama expresado mediante un poema dramático en lo 'razonable', una expresión musical para el sentimiento puro y una plástica que actúa como una parte más del texto dramático, una parte no hablada. 
El objetivo de este drama es ser captado por la intuición personal y transmitir los sentimientos humanos genéricos que forman parte del 'alma' humana. No son pues obras destinadas a dar 'ideas' ("conocimiento puro, racional, debido a las naturales condiciones de nuestro entendimiento"). Lo que transmiten son temas humanos que la intuición y el sentimiento pueden captar plenamente. Pero el poema escrito debe pasar por la razón, no actúa como un sentimiento puro, necesita ser 'razonable' para ser intuido luego en su esencia sensible. Y es ahí, en ese poema escrito donde puede intentar observarse la parte racional e ideológica. 
Es muy importante entender que Wagner trata sus textos en forma parecida a la Tragedia Griega, más que a los dramas teatrales. El Drama es un género literario salido de la novela, a la que añade la 'interpretación', la plástica. La Tragedia griega (y el teatro dramático más puro, como algunas de las obras más profundas de Calderón, Goethe o Shakespeare) tiene una visión más 'religiosa', 'ideológica', del drama, evitando especialmente el relato lacrimógeno o sensiblero en que tan a menudo ha caido lo dramático, para centrarse en el desarrollo dramático de una idea a través de personajes. La mitología era una forma común de expresión de la tragedia, pues en los mitos religiosos griegos había mucho de 'idea', de conceptos y formas de ver la vida, asociados a los dioses y sus problemas. Wagner compone muchos de sus poemas aprovechando esa esencia intuitiva que tiene el Mito o las leyendas de origen remoto y popular.

Si se leen los textos wagnerianos podreis comprobar que en ninguna obra se expresan 'ideas abstractas', salvo en tan rarísimas ocasiones que merecen ser recordadas, dado que además son cortísimas en longitud. 
La mayor expresión de Ideas se encuentra en Los Maestros Cantores de Nuremberg, donde Sachs expone una visión racional de la evolución del arte y sus condiciones, en el I Acto, y en su última intervención del III Acto. Estos versos no van dirigidos al sentimiento, no expresan elementos humanos, sino que son realmente 'ideas' sobre cual es el papel del reformador artístico, del pueblo en el arte, y de la Tradición del Arte. 
Poco más puede encontrarse así. Una alabanza al Imperio Alemán y a su papel de freno ante la barbarie oriental, en Lohengrin... apenas pocos versos. Y algo sobre el papel del placer y el amor al inicio del Tannhäuser. Nada más. 
No vereis nada explicativo sobre el papel de la Renuncia o de la Compasión en Parsifal!, pese a la importancia de estos temas en la propia obra. No hay nada sobre el Amor o la Fidelidad como Idea en Tristán. Ni se expone nada sobre el problema del Oro, del materialismo frente al amor, en la Tetralogía. Claro que se habla de estos temas en esas obras, pero nunca como 'ideas', no hay un 'discurso racional' sobre ello, sino una exposición de hechos humanos que nos permiten 'intuir' esos sentimientos y seguirlos en el drama.

Parsifal inicia la comprensión y vivencia de la compasión con el Cisne, la continua con Amfortas y termina compadeciendose del Cristo. Nada de eso se 'explica como idea' sino se expone intuitivamente en el drama. Tristan no se pierde en razonar con Marke sobre el Amor y la Fidelidad, simplemente ama y sufre, y a través de su sentimiento nos permite intuir ese problema. 
No hay nada más claramente simbólico que la historia del Oro del Rhin, el Prólogo de la Tetralogía, resumen de toda la obra, allí se expone una concepción del mundo sobre el Amor y el Oro, sobre las pasiones y los deseos, los deberes y las debilidades, pero nunca vereis una explicación en sus versos de esa 'concepción' como algo 'razonable', ideológico. Todo es algo a sentir e intuir. Aunque sin duda el Oro es la obra que más permite una 'interpretación' global 'ideologista'. 
Por tanto hay que ser muy cautos si se pretende sacar conclusiones ideológicas de los dramas wagnerianos. Estos contienen dos fuentes de interpretación: - Los grandes procesos sensibles: Amor, Compasión, Renuncia, Fatalidad, Redención, Voluntad, Honor. - El Mito y su intuición natural por la razón.

Para lograr no perder de vista que lo importante es el relato interno, el de los personajes y sus valores, Wagner simplifica exprofesamente el desarrollo 'histórico' de sus dramas, dejando solo lo mínimo esencial para dar cabida razonable a los personajes y sus sentimientos. 
Ahora bien, estos grandes temas sensibles se tratan y sientes siempre en base a unos Valores, o sea, el Amor o la Compasión, no son algo 'absoluto', ni se exponen como una Idea, sino que se dejan fluir en lo sensible pero siempre, se desee o no, este fluir en el poema, implica la determinación de unos Valores, unas formas de ser. Los personajes wagnerianos quedan dibujados así a través de sus valores y sentimientos, y de alguna forma poder intuir su 'concepción del mundo'. 
Por más que una obra de arte no es un elemento ideológico, del Arte siempre sale una forma de ver los valores y eso es una piedra angular de 'lo político' en su esencia. 
No es posible dejar de apreciar una diferencia vital entre Sigfried y Parsifal, entre el problema de Wotan y el de Amfortas, aunque ninguno de los dos diga una palabra sobre su 'política', ni sobre Ideas. Pero su actuación, sus sentimientos y su forma de tratarlos, implican unas visiones del mundo que se intuyen 'distintas'. Y de ahí han salido las grandes discusiones sobre la 'evolución' de Wagner o las opiniones divergentes en torno a 'lo que quería decir' o pensaba en cada momento. 
 De la misma forma el Mito de Siegfried comporta intuitivamente una concepción del mundo muy distinta del de Parsifal. Dejándo aparte que este fuera o no el deseo de Wagner, el problema de Wotan, un 'ateo' de su propia divinidad, el nuevo hombre Siegfried, el desprecio al Oro y su contraposición al amor, la presencia siniestra de los esclavos del Oro, todo se intuye de una forma muy distinta que el proceso compasivo que centra Parsifal, y su desenlace por la Redención. 
Por tanto los lectores de los poemas wagnerianos tienen dos formas de asumir 'ideas': por los Valores que reflejan los sentimientos expuestos en el drama, y por la intuición del Mito o relato. 
Todos coincidirán, por ejemplo, en el extremo idealismo, el desprecio constante por lo material y lo económico (no hay nada menos 'marxista' que Wagner, jamás introduce el elemento económico o de 'trabajo', 'clase', 'necesidad', relaciones sociales, etc  en sus obras, dado que ,personalmente incluso, despreciaba profundamente lo material frente a lo humano), el concepto de Honor y Renuncia reflejados en nobleza, valor y fidelidad. Y su oposición a 'lo establecido' frente al valor de lo verdadero, y la fatalidad como parte de la vida. 
No es en este punto donde se encontrarán diferencias de apreciación, sino en la intuición del relato. Los que sienten más 'propia' la Tetralogía al Parsifal y viceversa, forman sin duda los dos polos de discusión. 
Nunca se cerrará el debate pues ambos tienen razón, de la obra wagneriana se pueden intuir de formas diversas, dado que en sí mismas no contienen 'explicación ideológica'. Nadie puede impedir que uno 'sienta' una obra u otra en un sentido u otro. 
 


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