Contáctanos

Acceso Usuarios

Judith Gautier y Richard Wagner

Wagneriana (edición en catalán), nº18. 2003.
Judith Gautier y Richard Wagner. Una relación en el mundo de la sensibilidad.
Por Ramón Bau

 

Si hay algo en que coinciden todos esos libritos y libelos, comentarios y comidillas en que puede resumirse el mal llamado ‘wagnerianismo’ de nuestros días, pura fanfarria de envidias e incapacidades, es en una crítica ácida y malintencionada contra la persona de Wagner, ya que no pueden hacerlo contra su obra.

Y dentro de esos temas el de su relación con Judith Gautier es quizás el menos conocido en su esencia, y por tanto el más propenso a extravagancias y desvaríos sobre la realidad.

Que es algo poco conocido lo demuestra que en el libro "La vida amorosa de Ricardo Wagner" (1925) firmada por Louis Barthou de la academia francesa, publicado por Editorial América en 1945, en el epígrafe “Yo, el adorador de las mujeres..." (título que ya muestra su interés por sacar temas y conclusiones escandalosas), solo dice de Judith en la pag.181 y ss.: " Judith Gauthier, fue testigo, en 1868, de su dicha. ( Se refiere a la etapa en que Wagner ya vivía con Cósima ). Wagner contemplaba con gratitud ese refugio, ese retiro exquisito, creado por la ternura de una amiga bienamada, que había sabido desafiarlo todo y enfrentarse, con la cabeza alta, a la reprobación del mundo, para consolar a aquel a quien se había consagrado por entero, cuando era más cruelmente perseguido por las injusticias de la vida, esa amada soledad, alegrada por risas infantiles en donde los golpes del destino ya solo le llegaban a través de una muralla de amor...". No se conocían aun las cartas entre Wagner y Judith, y nada más se podía sospechar.

Las cartas de Wagner y Cósima a Judith fueron depositadas en la Biblioteca Nacional Francesa el 18 marzo 1931 por deseo testamentario de Judith. Pero esta disposición que había dado de forma oral a su ahijada Suzanne Meyer, no la reflejó por escrito en el testamento. Las cartas quedaron en poder de Louis Benedictus, luego de su hermano, y por fin de la Oficina Nacional de Mutilados, heredero de Benedictus. Esta las puso en venta, pero gracias a la Sra. Meyer se logró que fueran compradas por un particular para entregarlas a la Biblioteca Nacional. En todo este trasiego se perdieron o robaron algunas.

Las cartas descubren sin dejar lugar a dudas un sentimiento amoroso de Wagner a Judith, y desataron las especulaciones, ya menos fundadas, sobre sus detalles y alcance. La Biografía de Gregor-Dellin, equivocada en sus conclusiones pero con datos interesantes en fechas y detalles biográficos (que asumimos solo en su aspecto de fechas biográficas concretas en este texto), es un ejemplo de cómo se mezclan datos correctos con conclusiones atrevidas pero adecuadas para la ‘venta’ de libros en este mundo actual.

Sin embargo en la relación entre Wagner y Judith no es lo más importante sus amores más o menos explícitos, pues hay en estas cartas temas artísticos y humanos de gran interés. No se reduce pues este texto a la relación entre ambos en su aspecto sentimental, sino a muchos temas interesantes artísticamente que esta relación aporta.

Louise Charlotte Ernestine Gautier nace el 25 de agosto de 1845 en París. Su padre era el escritor Theophile Gautier, y su madre la milanesa Ernesta Grisi, hermana de la célebre soprano Giulia Grisi, una de las más grandes divas de la época.

Escritora y poeta, tiene como obras el ‘Libro de Jade’ (1867), ‘Dragón Imperial’ y artículos diversos. En uno de ellos en ‘La Presse’ del 8 septiembre 1868 llamaba a Wagner “El más grande genio musical de nuestra época”

El 13 de mayo de 1861, Judith (de 15 años) asistió con su padre al estreno de "Tannhäuser" en la Opera de París. A pesar del escándalo, quedó fascinada. En la puerta, el gran compositor Hector Berlioz habló con su padre injuriando a Wagner, lo que Judith no pudo soportar: "¡Cómo se nota que habla usted de un rival artístico! ¡¡Es una obra maestra!!", le espetó, indignada

Defendió a Wagner también en La Presse (17 y 30 Octubre de 1868) contra los ataques de Ernest Reyer que criticaba el Lohengrin en ‘Debats’. Fue una defensora tremenda de Wagner en París.

En la carta de Cósima a Judith del 20 agosto 69 se lee: “No me equivoco cuando la digo que estáis dando al Maestro una verdadera satisfacción (íntima y exterior) promulgando la verdad sobre los acontecimientos que la envidia, los pulsilánimes, la incapacidad y la malicia se han conjurado en oscurecer“.

En 1866 se casa con otro escritor, Catulle Mendès, futuro colaborador de la "Revista Wagneriana" de 1885 a 1887.

LA BELLEZA DE JUDITH

 

Judith era hermosísima, hay testimonios de ello, pero en modo alguno Wagner pensó ni de lejos en dejar a Cósima, Cósima era ‘una necesidad’ para Wagner. Cósima era una mujer absolutamente profunda, con una voluntad y una comprensión de la obra de Wagner infinitamente superior a la de Judith o Mathilde Wesendonck. No era hermosa sino interesante, no fue una pasión para Wagner, fue una necesidad y una bendición. Fiel, entregada, inteligente, sensible, trabajadora, Cósima era imprescindible para Wagner. Y Wagner fue Dios para Cósima.

Precisamente la comprensión de la importancia de la belleza en Wagner, la belleza en todo, en lugares, casa, adornos, arte, mujeres (no en el sentido de belleza puramente física sino de belleza como persona, incluido claro lo físico), en todo, es básica para comprenderle por encima de esas interpretaciones de mujeriego o hedonista, que están lejos de su esencia.

De la belleza de Judith dan fé no solo algunas fotos o cuadros, pocos hay, sino también referencias de personas que la conocieron.

Baudelaire la llamo ‘pequeña belleza griega” cuando aun era chica

Banville ‘esfinge tranquila y divina’.

El poeta André Fontainas “su belleza se imponía ... sus ojos lanzaban sublimes rayos de inteligencia y bondad”

Laurent Tailhade: “Fue un alma de artista en cuerpo de diosa”

Victor Hugo le inspiró un soneto donde decía: ‘Ave, Diosa, los que van a morir te saludan”

Gaston Boissier: “Ella fue seguramente la obra maestra de su padre”

Hay una foto suya en: http://www.staylace.com/gallery/gallery05/catullemendes/

EL CASO RIENZI EN PARÍS

Tres años después de su boda, en 1869, se presentó el "Rienzi" en París. Judith lo elogió en un artículo lleno de fuego, que agradó a Wagner, aunque pese a todo Wagner comentó a Judith que "Rienzi" no tenía nada que ver con "Tannhäuser", que había fracasado 8 años antes, y en consecuencia se negaba a ir a París para el estreno de Riezi

En la Carta de Marzo 1869 de Wagner a Judith: ”Mi presencia y mi participación en la representación de Rienzi en Paris hubiera dado lugar a un mal entendido. Parecería que me pongo a la cabeza de una empresa teatral con el fin de ganar con Rienzi lo que he sufrido con Tannhäuser, al menos se hubiera visto asi sin duda por la prensa. .....”

Wagner desea el mejor éxito a esta representación pero no quiere estar presente porque no quiere que se le vea como autor de óperas tipo Rienzi que “tanto por su argumento como por su forma musical se ajusta al tipo de ópera que desde hace tiempo triunfa en París”...

En el verano del 1869, Judith y su marido, junto al poeta Villiers de l'Isle Adam, visitaron la Exposición Internacional de Munich, y con este motivo, de acuerdo con Wagner, se presentaron el 16 de julio en Lucerna.

Wagner los recibió en la estación, y quedó absolutamente fascinado por una Judith de 21 años, que por su parte se comportaba de un modo extravagante, entusiasmada por la convivencia con su gran ídolo.

EL CASO DEL ‘ORO DEL RHIN’ EN MUNICH

El 27 de agosto 69 tuvo lugar el ensayo general de "El Oro del Rin", dirigido por Hans Richter, que dos días antes había anunciado, por solidaridad con Wagner -que había vetado la representación- que no la dirigiría. Judith, su marido y Villiers asistieron al ensayo, que en efecto precedió a una nueva demora del estreno, debido a la defección de Richter.

El asunto del estreno de "El oro del Rin" en Munich puso casi histérico a Wagner. Él quería preservar el estreno para el ciclo completo del "Anillo", pero Luis II se mostró intransigente (al fin y al cabo, le había pagado los derechos de todo el ciclo). El caso es que Wagner consiguió que Richter rehusara la dirección, y el barítono Franz Betz (Wotan) pidió públicamente la participación del compositor.

En la carta de Wagner 29 julio 69 a Judith:

“Este mediodía hemos estado revisando los trajes para el Rheingold, era espantoso, fue preciso decir que no se puede vestir a Fricka y Wotan como Juno y Júpiter, menos aun llenarlos de oro en la cabeza, cuando el oro les es, por así decir, revelado durante la escena”.

Muy poco después recibían la carta escrita el 27 agosto 69 de Judith a Wagner donde ésta también explicaba su repugnancia a los decorados del Rheingold, y apoyaba totalmente a Wagner:

“Maestro, venid o dad plenos poderes a alguien de total confianza pues es imposible que el Rheingold sea representado de forma más lamentable, se han unido la mala voluntad y la estupidez. La orquesta y los cantantes han estado muy bien, especialmente la orquesta, pero los decorados son impresentables.....”

El día 28 agosto 69 contesta Cósima a esta carta agradeciendo esta crítica y indicando que Wagner había escrito al Rey para parar la representación.

Luis II se enfureció: "La conducta de Wagner y de toda esa chusma teatral es verdaderamente criminal y desvergonzada", llegó a escribir (el 30 de agosto de 1869). El 1 de septiembre, Wagner mismo se presentó en Munich, pero un enfadadísimo Luis II se negó a recibirle.

Judith Gautier se reunió con el compositor, junto a su marido y Hans Richter. Finalmente, Wagner regresó a Tribschen el día 3, y Franz Wüllner aceptó hacerse cargo de la dirección del estreno, pese a las amenazas de Wagner, también indignado, que seguía saboteando la función

Pero "El Oro del Rin" se estrenó el 22 de septiembre de 1869, en la Ópera de Munich, pese a todas estas invectivas, con la dirección de Wüllner.

En 1869 Judith Gautier asistió al estreno mundial de "El Oro del Rin" en la Ópera de Munich, y a la vuelta pasó por Tribschen, donde Wagner la obsequió con el estreno (privado) del recién compuesto dúo final de "Siegfried".

LA AYUDA DE JUDITH A COSIMA

La amistad de Cósima por Judith viene de lejos y tiene un sólido fundamento. En la Carta de Cósima a Judith del 25 agosto 69:

“Mi padre, acaba de darme el golpe más doloroso al disuadir a Mr Bülow de aceptar la separación legal que habíamos acordado de común acuerdo. Ha preferido mi padre dejarme arrastrar en el barro por los pequeños periódicos y hacerme durar más esta situación falsa, que verme consagrar una unión indisoluble. Yo había bendecido el cielo cuando conseguimos el acuerdo con Mr. Bülow y ahora por su intervención todo se ha derruido y se publica que me ha dado la gracia de no privarme de un ‘apellido’ que desde hace años pido a gritos no llevar más”.

Judith, después de presenciar una función de "Tristan und Isolde" dirigida por Hans von Bülow (¡aún!; era su despedida de Munich), coincidió con Liszt en el salón de la condesa Von Schleitnitz, y defendió a Cósima a capa y espada: "¡No diga nada contra su hija! -llegó a advertirle- Estoy tan de su lado que no permitiré que le haga el menor reproche".

No sólo eso: Wagner "escapaba a las leyes humanas" y, de haber estado ella en el lugar de Cósima, hubiera hecho lo mismo. "¡Vuestro deber de padre consiste en no oponeros a la maravillosa solución que Cósima espera con todo derecho!". Liszt, serio, contestó que pensaba como ella, pero su condición de abate le obligaba a callarse. Después, le dio a Judith el permiso que ella le pidió para transmitirle sus palabras a Cósima, conforme no se opondría más a su divorcio “deseo más que nadie la solución legal de esta dolorosa crisis”.

Cósima agradeció enormemente este hecho, en su carta 28 agosto 69. “Me habeis hecho un gran favor, un enorme favor mi querida amiga... Para que comprendais la ayuda que ha significado vuestra carta es preciso que os indique que tras la noticia que me dio nuestra criada sobre la marcha sombría y muda de Mr. Bülow, caí en una desesperación tal que me estuve preguntando toda la noche si no era un crimen que continuara viviendo, si la situación no exigía el sacrificio de mi vida y no tenía yo el deber de cumplir ese sacrificio”.

Judith fue la madrina de Siegfried.

LA GUERRA FRANCO PRUSIANA

Al verano siguiente, 1870, de nuevo tuvieron Judith y su marido unas vacaciones artísticas de postín: fueron a Weimar, donde presenciaron representaciones wagnerianas de altísima calidad y luego fueron a Munich, donde, también con la oposición de Wagner, tuvo lugar, el 26 de junio, el estreno mundial de "La Walkyria".

Además de Judith estuvieron presentes nombres de la talla de Karl Klindworth (futuro profesor de Winifred Wagner), Camille Saint-Säens, Franz Liszt, Johannes Brahms y Joseph Joachim.

A la vuelta, los wagnerianos franceses (Judith Gautier y su marido, Villiers, pero también Henry Duparc, Schuré y Joly) pasaron por Tribschen para rendir pleitesía al maestro. Por desgracia, el 19 de julio, en París se leía la declaración de guerra contra Alemania.

En esta circunstancia, las relaciones en Tribschen se agriaron un poco. Decidieron no hablar de política.

Wagner se mostró tremendamente patriota y en los Diarios de Cósima se leen continuos ataques a ‘la forma de ser francesa’, su naturaleza superficial, etc... Wagner y Cósima tomaron parte decididamente en favor de Bismarck y la unificación alemana, así como de la guerra contra Francia. Wagner era un alemán que amaba a Alemania, y la amaba profundamente.

Alemania ganó la guerra, y Wagner expresó a Catulle Mendès, el esposo de Judith, que Francia debía "considerar el resultado" de la guerra como "un juicio de Dios" y una oportunidad para la "regeneración nacional".

En 1870 escribe algunas cartas a Catulle y Madame Mendès a la vez, estamos en la situación terrible de la post-guerra franco prusiana. Les dice: “Buscad un verdadero hombre de Estado!, eso es lo único que os falta y que puede sacar a Francia de su situación”.

No hubo odio ni deseos de venganza ni desprecio, Wagner no ofendió pero si consideró la victoria como merecida y justa. Por otra parte Judith y su esposo siguieron siendo fidelísimo wagneriano en los años posteriores.

Es cierto que Catulle tuvo al inicio una reacción dolorosa contra ‘Una Capitulación’, escrito de Wagner contra el ridículo de la situación de los políticos franceses tras la guerra, donde hay también una crítica a los alemanes ‘cosmopolitas’, pero pronto todo quedó olvidado, y más cuando la Comuna de París desconfió de Catulle.

En el Diario de Cósima 25 y 26 Agosto 70: “Judith Mendès nos dice en una carta que no pueden venir a nuestra boda pues en las actuales circunstancias (la postguerra franco-prusiana) su marido Catulle sería considerado un traidor si dejase Paris”.

Las cartas de esta época son muy escasas y casi no tratan el tema.

EL CASO DE AUGUSTA HOLMES

Augusta Holmes nacida en 1847 de un rico irlandés exilado en Versalles, compositora, cantante, muy hermosa, tuvo muchos amantes y lios. Mantuvo una relación amorosa con Catulle Mendès. De esas relaciones Augusta quedo encinta de un hijo.

Judith declaró: “Como suele pasar en estos casos yo fui la ultima en saber la verdad, mientras que para los demás esta conducta de mi marido era el secreto del polichinella....Por fin uno, y luego otros, amigos me abrieron los ojos ... Mendès hizo la maleta esa misma tarde y se marchó dócilmente llevándose solo un cuadro que tomó del comedor. ‘Adios, buena suerte’ me dijo. ‘Es hoy cuando mi buena suerte empieza’ le contesté”.

Mendès resultó ser un crápula. Por fin reconoció su culpa por escrito y fue posible el divorcio.

Un ejemplo de la nula ética de Mendès es que estando ya casados con Judith en Viena para dar una conferencias, Judith cogió el Cólera, epidemia que provocó en Viena gran mortalidad. El médico recomendó que Judith volviera urgentemente a París. Mendès no quiso acompañarla y fue su amigo Benedictus quien la llevó medio moribunda. Mendès había alojado a Augusta Holmes en un apartamento de Viena cercano al que estaba con Judith. Judith desde ese día tomó un gran respeto por ese amigo, Benedictus, un devoto admirador suyo en adelante.

Augusta Holmes tuvo una gran admiración con Wagner y su obra, aunque Wagner solo la recibió una vez junto a su padre, más por este ultimo que por ella, puesto que su actuación en el tema de Catulle y Judith no gustó nada a Cósima ni a Wagner.

En la carta del 25 agosto 69 de Cósima a Judith dice:

“Sobre Mlle Holmes será con toda seguridad rechazada de esta casa. Sería una pena que tras vivir retirados tuviéramos que admitir a gente semejante en casa. ... “

Y por último en 26 jun 74 le dice Cósima a Judith: “Desde que la institución matrimonial se instituyó no creo que ninguna mujer se haya separado de su marido por tan buenas razones ni de tan bella forma como Ud”.

EL INICIO DE LA RELACIÓN AMOROSA

Las cartas de Wagner y Judith se inician en Noviembre de 1868 y está dirigida a ‘Madame Judith Mendès, Madame.....” , donde la agradece dos artículos que había publicado Judith en defensa de Wagner en ‘La Presse’. En esta carta le explica como se deben entender ‘Los Maestros de Nuremberg’.

Durante estos años, hasta 1876 la relación es excelente, siempre educada y distante en el tratamiento, aunque intensa en el contenido artístico. El 12 diciembre de 1873 aun sigue escribiendo a ambos (Catulle y Judith a la vez en la misma carta), y pide a Catulle que le envie libros: “El Oupnekhali”, “El Baghavat-Gita”, “El Mahabarata” en dos volúmenes,....

La relación se mueve en un nivel sensible y artístico de intimidad sin más implicaciones.

Judith, ya separada de Catulle, fue la invitada de honor en el primer Festival de Bayreuth, en agosto de 1876, el mismo mes en que cumplía 31 años. Estaba en la cumbre de su belleza, como se puede ver en las fotos que nos quedan de ella. Era culta, simpática, artista, alegre y alocada, además de wagneriana fanática... Wagner tenía 63 años, había logrado el sueño de su vida, pero sin embargo la escenografía del "Anillo" le había desmoralizado profundamente.

Las cartas cambian totalmente tras estos días de visita, la siguiente carta, el día después de marchar Judith, es la famosa del 2 de septiembre de 1876... donde ya el tratamiento es de Querida, abrazos, y dentro declaración clara de ‘te amo’, etc...

En septiembre del 76 hay varias cartas de lo más exaltadas, donde se expresa la cumbre de esa relación y a la vez sus contradicciones: amor-contención, deseo-renuncia, conocimiento del amor y a la vez de su imposibilidad.

Desgraciadamente no tenemos la mayoría de las cartas de Judith, pero por los comentarios de Wagner y por algunas de sus cartas vemos que siempre fue comedida, frenando el exceso y consciente de la imposibilidad, pese a mostrar su más completa admiración por Wagner. Seguramente un cierto orgullo por tener a ‘su genio’ enamorado junto al pánico por un exceso y al convencimiento de ambos de que ese amor no podía ir a más que a lo que fue: un sentido sensible de amor y deseo imposible.

Judith no se alojó, esos pocos días de estancia en 1876, en Wahnfried, pero Wagner iba a verla a la casa cercana que ocupaba. Se vieron en privado algunas veces, de eso no hay duda.

“Nuestro amor es el veneno más exquisito, el mayor orgullo de mi vida, el último regalo de los dioses, gracias al cual la decepcionante gloria de las representaciones del "Anillo" no me ha abatido (...)

Su marcha inicia la correspondencia más exaltada.

Carta de 2 septiembre 76 dice:

"¡Querida, estoy triste! Esta noche también hay recepción, pero no bajaré. Leo otra vez unas páginas de mi vida antaño dictadas a Cósima. Ella se sacrifica a las costumbres de su padre, ¡qué lástima! ¿Acaso te he abrazado esta mañana por última vez? ¡No! ¡Volveré a verte! Lo deseo, porque te amo. ¡Adiós! ¡Sé buena conmigo!"

En la carta de Wagner a Judith del 25 septiembre 76:

“Yo disfrutaba de tus abrazos. Hacéis bien en no escribirme, pero escribid a Cósima para hacerme saber como os va”.

“Os amo siempre,. Sois para mi un alma llena de fuego dulce, tranquilizante y a la vez excitante. ¡Oh! Como me gustaría volveros a abrazar dulce querida. Lamento vuestros problemas, pero todo es a lamentar, y sobretodo yo si seguiis con vuestro consejo de que os olvide”.

El Festival de Bayreuth de 1876 fue un desacierto escenográfico -en opinión de Wagner- y un claro desastre económico. Para ayudar a enjugar éste, Wagner aceptó ponerse otra vez el "mono de trabajo" y dirigir 8 conciertos en Londres, en mayo del año siguiente, 1877.

La relación iba a proseguir un tiempo, exclusivamente por carta, con lo que se entiende la desesperada exclamación de Wagner a Judith, el 15 de noviembre de 1877 ("¡Alma querida y amada! (...) ¡Esperemos a la llegada del teléfono!").

Carta del 1 Octubre 77:

“¿Cuándo te veré de nuevo?. Tú que eres tan malvada como para no aceptar mi invitación para ir a Londres. ¿Y por qué razón?. Por supuesto!, yo la sé, ¡Oh!, como es de malvado esto. ...

Ámame, y no esperes por eso el cielo protestante: ¡sería un fastidio! (...)”

Carta del 20 Noviembre 77:

“¡Oh!, lo que es extraordinario es que tu eres la abundancia de mi pobre vida, tan bien protegida y tranquila después de que tengo conmigo a Cósima”

Carta del 22 Noviembre 77:

“Quisiera pediros una funda para mi tumbona, una funda bella y extraordinaria a la que llamaré Judith”

El 5 de diciembre de 1877 presionó por telegrama a su editor para que le enviara inmediatamente a Judith el poema de "Parsifal". Y le escribió en este tono: "¡Oh, alma queridísima! ¡Alma profundamente amada! ¡Es tan trágico todo lo que es real! (...) Te abrazo, alma bella, amada, querida, adorada. ¡Mi niña, mi Judith!"

Son normales en las cartas de 1878 su queja de que Judith no le escriba, dudando de su amor e interés: “Y si no me amáis ya , enviadme al menos cosas hermosas, puesto que vos misma me dijistéis que eso era vuestro deber, Oh, tu mi bien maligno, bien amada”. (Carta del 13 enero 78).

Aun en el 4 de Enero 78, le dice “Judith, mi bello calor!. Os amo siempre”...

Judith Gautier siempre negó que hubiera sido la amante de Wagner. Como es una de las principales interesadas, su testimonio debe ser acogido con respeto y atención, pero además esto concuerda perfectamente con el estilo y contenido de las cartas. Hubo un Wagner enamorado pero no un amante en el sentido actual, sexual y completo, de la palabra. Ese amor quedó en unos pocos días de abrazos en Agosto de 1876, y en un montón de cartas exaltadas de Septiembre 1876 a Febrero del 1878, donde Judith siempre se mostró admiradora rendida de Wagner pero muy alejada de enamoramientos y Wagner tras unos primeros meses de exaltación se muestra claramente consciente de la imposibilidad de esta relación y resignado a su platonismo.

EL SECRETO DE SU CORRESPONDENCIA

La correspondencia entre Judith y Wagner se realizó en buena parte a través de Berhard Schnappauf, barbero de Bayreuth, quién se ocupaba de la entrega de las cartas.

La correspondencia por otra parte debía ser en parte secreta, no por el motivo de ‘amores’ sino por uno mucho más razonable. La correspondencia entre Judith y Wagner esta repleta de encargos de regalos de Wagner para Cósima.

En carta del 9 y 18 Nov 77 indica: “Esta vez secreto de sorpresa. Enviad vuestras cartas a Bernhard Schnappauf”, pues en esta fecha empiezan los pedidos de regalos para Cósima, pedidos y envíos que conforman un 40% del contenido de las cartas posteriores de Wagner a Judith.

“No ahorréis para los regalos a Cósima, me gusta sobrepasarme en sus pedidos, sed generosa en los perfumes que ella os indica......”.

Trajes, perfumes, telas, muebles, sales de baño, libros, una enorme cantidad de detalles y regalos de Wagner a Cósima están encargados en estas cartas y son la parte más larga de su correspondencia.

Es evidente que Wagner ocultaba su parte de la correspondencia con Judith a Cósima, sus propias cartas, pero no las de Judith. Puede verse eso pues en la carta de Cósima a Judith del 25 de diciembre 1877 (o sea poco antes de la ruptura y cuando ya la relación había pasado con unas docenas de cartas bien explosivas de Wagner), Cósima sigue muy amable con Judith y llamándola ‘Mi querida amiga’, y le indica: “Mi marido me ha enseñado todas las cartas de vuestra correspondencia y me he reído mucho con la idea de que yo podría estar enfadada por sus indicaciones sobre mi traducción (al francés del Parsifal)”

Parece evidente que no le pasó las cartas escritas por Wagner, que ya no tenía, sino las cartas de Judith que eran mucho más moderadas en las expresiones que las de Wagner y eso demuestra una vez más que Judith nunca dio en sus cartas motivos de pensar en una relación más allá de la admiración y aprecio.

LA RUPTURA

Y sin embargo, la ruptura estaba cerca...

El 6 de febrero de 1878, Wagner comunica a Judith que ha acabado el primer acto de "Parsifal". Lo hace a su estilo, añadiendo nuevas y exaltadas expresiones de amor: "¿Por qué, en nombre del cielo, no te hallé en los días de París, tras la caída de mi 'Tannhäuser'? ¿Eras aún demasiado joven en esta época? Callemos, callemos... ¡pero amemos, amemos! Tu Richard."

Exactamente 9 días después, el 15 de febrero 78, Wagner vuelve a escribir a Judith. Pero esta vez en un tono más frío, distante, y fue la última carta de Wagner a Judith!.

“Querida alma: He pedido a Cósima de ocuparse de nuestros pedidos, o más bien de los arreglos sobre los últimos arreglos sobre los pedidos y regalos con los que os he abrumado durante tanto tiempo. ... Además estoy actualmente tan ocupado por mis asuntos, que no van todos bien, que no encuentro el descanso para continuar la composición de Parsifal. 'Tened Piedad de mi!, todo acabará bien y volveré a encontrar los bellos momentos de tranquilidad en los que me gusta hablaros de mi. No os atormentéis por mí: lo que me preocupa pasará en breve.

Sed buena con Cósima: escribirla largamente, yo leeré esas cartas. Amadme siempre, un día nos volveremos a ver!. Siempre suyo”.

¿Qué había pasado? Gregor-Dellin aventura que Cosima pudo descubrir la correspondencia entre ambos, puede, simplemente, que Wagner se diera cuenta de que él estaba poniendo más en la relación que Judith, y quisiera dar por terminado el asunto por otra parte ya considerado ‘imposible’ por él mismo en sus últimas cartas. En todo caso, era el final de una relación que, por la distancia que les separaba, sólo podía vivir de manera epistolar. Llama la atención que 9 días separasen una carta aun con una buena parte de exaltación amorosa, de otra de ruptura.

En todo este tiempo no aparece el nombre de Judith ni una sola vez en los "Diarios" de Cósima.... pero precisamente el 12 de febrero de 1878, es decir, dos días después de la "ruptura" entre Wagner y Judith, anotó Cósima algo que los investigadores piensan que se refiere a todo este asunto: "No me ha sido ahorrada la pena que tanto me atemoriza: continúa viniéndome del exterior. ¡Que Dios me ayude!" Lo cual abona la hipótesis de que, en efecto, sorprendió alguna de las cartas "raras" de su marido a Judith, tuvo una escena con él, y Wagner decidió poner punto final a la relación. En todo caso, Cósima continuó la correspondencia con Judith, en tono "amistoso-comercial", las cartas a partir del 12 de febrero son menos y sobretodo se nota a partir de Marzo un cambio en el trato... las cartas a partir de abril 78 se espacian mucho y aun siendo amables son más comerciales.

La admiración de Judith por Wagner no cesó, y podemos ver el Soneto que envió Judith a Wagner el 22 mayo 1879:

“.... dejad, del humilde apóstol,

el amor ferviente subir hacia ti como el incienso”

A finales de septiembre de 1881 aparece en Wahnfried Judith Gautier. Acompañada de Benedictus, por supuesto. El motivo de la visita era recoger información con vistas a la próxima publicación de su libro de memorias sobre Wagner, que se publicaría en efecto en París, en el verano de 1882, con el título "Richard Wagner y su obra poética".

Judith se comportó con la alegría que le era habitual, y que tanto chocaba a Wagner

Sin embargo la propia Judith dice, según su amiga Meyer sobre esta visita del 81: “él trataba de mantener entre nosotros algo de lejanía, de distancia, reacción lógica a mi excesiva y desbordante entusiasmo de una admiración apasionada”.

Wagner le indicó en un momento en que pudieron estar solos el gran dolor de verse envejecer.

Wagner, triste, le dijo a Cósima: "Si algo se interpusiera entre nosotros, sería mi fin" (Diario de Cósima del 27 septiembre 81), Pero Cósima esa noche escribió en su diario: "Intento hacerle comprender el sentimiento de que de manera tan intensa me produce la presencia de la extranjera en la casa" (Diario de Cósima del 27 septiembre 81).

Wagner estuvo de acuerdo con Cósima, quien además no tenía simpatía alguna por Benedictus, que era judío. En el Diario de Cósima del 29 de septiembre, en el que Cósima y Benedictus comieron con Wagner y Cósima, recalca este hecho y que Wagner lanzó en la comida alguna puya sobre ‘la voz de los judíos que hace pensar en un fieltro grueso’.

En Mayo 1882 Judith envió a Wagner el poema ‘Adoremus’ para el 22 de Mayo, aniversario de Wagner. Cósima se lo agradeció en una carta del 24 de Mayo, pero no hay carta de Wagner....

Al verano siguiente, con el estreno mundial de "Parsifal", naturalmente Judith volvió a aparecer. El 25 de julio tuvo lugar en el restaurante del Festspielhaus una cena masiva para toda la compañía e invitados.

Wagner y Judith no volvieron a verse en esta vida. Al año siguiente, el año de la muerte de Wagner, 1883, apareció la traducción alemana de las memorias de Judith, con el título algo modificado de "Richard Wagner y su poesía, desde Rienzi hasta Parsifal". Mucho tiempo después, en 1894, obtuvo el divorcio legal de Mendès.

A la muerte de Wagner Judith escribe a Cósima:

“Que poco es nuestro dolor, nosotros que estábamos tan lejos de su corazón, en comparación a tu desesperación. Y sin embargo, aun así somos tremendamente desgraciados”.

El 22 de Mayo 98 se acaba la relación entre Judith y Cósima por un mal entendido sobre derechos de representación, algo absurdo..... Parece que se quería hacer una representación de Parsifal en Francia y Cósima le pidió los derechos de autor. La representación era privada y se canceló pero Judith se molestó por esa reclamación económica. Este fue el fin de sus cartas.

Judith falleció en Saint-Enogat, en la Bretaña francesa, el 26 de diciembre de 1917, a los 72 años.

RELACION DE WAGNER CON BENEDICTUS

Louis Benedictus, escritor y enamorado siempre de Judith, tomó parte activa en la vida de ésta a partir de que tuvo que llevarla moribunda de cólera desde Viena a París, mientras Catulle no se movía de Viena, donde estaba con su amante Augusta Holmes.

Cuando Judith rompió con Catulle, Benedictus se hizo su compañero inseparable y absolutamente fiel, casi con una fidelidad perruna.

Las relaciones con Wagner fueron amistosas y buenas, Wagner le enviaba a menudo recuerdos y comentaba sobre él. Así en la carta de septiembre del 76:.

“El bueno de Benedictus me ha escrito cosas muy hermosas. ¿Me habrá perdonado el amarte?. Y cuanto te amo!. Esto es cierto y seguirá siendo verdad. A querida alma, dulce amiga”

Pero esta buena relación se estropeó algo, no por causa de Judith, como vemos en la carta del 18 diciembre del 77

“Benedictus declina totalmente en mi afecto desde el momento en que sé que compone música, lo que es una constante en toda nueva amistad que se me acerca, siempre acaban descubriéndose como músicos o compositores, todo el mundo compone hoy en día, y casi todas esas personas son despreciables, sobretodo por su debilidad y pereza. Si pienso en la cantidad de música que hay en el mundo y a cuan pocas obras de música he podido dar mi interés, esas pocas en las que tengo todo lo que yo comprendo por el nombre de música, te asombrarías si lo supieras. Ya los ‘audaces de la instrumentación’, de los que me hablas, me entristecen: yo solo veo en estos principiantes ‘audaces’ sea de la instrumentación o de la armonía, pero jamás de la melodía!.

Benedictus es tu ‘hermano’, y por tanto mi primo. Yo soy un mal músico, una partitura nueva me distraerá y no me importa. En fin, que mi ‘primo’ ose!”.

Este tema debió quedar muerto pues en la carta del 4 enero 78 Wagner dice:

“Judith, mi bello calor!. Os amo siempre. Pero ya no se trata de eso: ¿Cómo va tu bronquitis, y tu no me dices nada de ello. ¿Y la música de mi ‘primo’ Benedictus?”. Las despedidas siguen siendo extremadas: “Te abrazo mi bella amada, querida y adorada alma. Mi niña, mi Judith!”.

Y por fin en la carta del 6 de febrero de 78, poco antes del fin de la correspondencia, dice:

“La partitura del Idilio de Siegfried ha llegado, le envio una a mi ‘primo’ Benedictus a cambio de su partitura no enviada nunca”.

Judith nunca envió esa partitura de Benedictus, le desanimó seguramente la carta de Wagner sobre ello.

¿PARZIVAL O PARSIFAL?

Una de los temas artísticos más curiosos de la correspondencia de Judith y Wagner es el debate sobre el nombre del poema ‘Parsifal’.

En el redactado del resumen en prosa escribe el nombre del protagonista como Parzival (así consta, también, en la copia del resumen hecha en Munich el 31 de agosto de 1865 y enviada al rey); ya en forma de poema, que Wagner inició en marzo/abril de 1877 y redactado de nuevo, sin fecha para ser llevado a la imprenta, como ya hemos dicho, en diciembre del mismo año, el compositor cambió la grafía por la de Parsifal

De cualquier modo, el 14 de marzo de 1877, antes de irse a Londres, cambió la primitiva grafía de "Parzival" por la definitiva de "Parsifal", e inició la composición del borrador, que acabó el 19. El 20 de abril leyó a Cósima el poema acabado, entero, y desde entonces comenzó a leerlo a los amigos y admiradores, siempre que tenía oportunidad

Judith Gautier tuvo conocimiento del nuevo proyecto dramático de Wagner, pero solo hasta la carta de Wagner a Judith de 22 noviembre 77 empieza esta polémica entre ambos.

“El nombre de Parsifal es árabe. Los antiguos trovadores no lo comprendieron. ‘Parsifal’ significa: ‘parsi’ que es ‘puro’ y ‘fal’ o sea ‘loco’, en un sentido elevado, es decir el hombre sin erudición, pero con genio. (‘Fellow’ en inglés parece tener una relación con esta raiz oriental).... “

Recordemos que es Kundry quien en el II Acto de Parsifal le dice:

“Yo te llamo es loco cándido

Fal-Parsi

Tu, en cándido loco: Parsi-Fal

Es así como, cuando en el país de Arabia murió,

Tu padre Gamuret llamó a su hijo

Aun dentro del seno materno”

Judith le contestó diciendo que habiendo consultado a muchos orientalistas ninguno encontraba la palabra ‘Fal’ como ‘loco’, y todo lo más en algún dialecto como ‘El Predestinado’.

Wagner se había basado en un texto “Yo no conozco árabe: es un sabio alemán, Göerres, editor del antiguo Lohengrin que ha traducido el nombre de Parsifal de esa forma.’El Predestinado’ está bien pero no lo suficiente. Es el muchacho loco, sin erudición, no comprendiendo nada más que mediante la compasión lo que necesita. Busquemos, quizás en algún dialecto árabe se entiende así”. (carta del 4 diciembre 77)

Por fin en la carta del 9 de diciembre de 77 Wagner cierra este debate de forma un tanto sorprendente:

“He releído el texto de Göerres, que cree segura su traducción. Probablemente no conociera árabe pero lo habrá tomado de algún orientalista. Por lo demás esto no me preocupa nada. Me rio de la realidad del significado de las palabras árabes y creo que entre mi público no habrán muchos orientalistas!”

LA INFLUENCIA DE JUDITH EN ‘PARSIFAL’

Sin duda el tema más interesante, desde el punto de vista artístico, de la relación con Judith es su posible influencia en la composición de algunos aspectos de ‘Parsifal’, tema muy debatido y nunca aclarado del todo, que se centra en el personaje de Kundry y en las muchachas-flores.

Lo primero es comprender la cronología de la composición del texto, el poema (o sea el texto en prosa pasado ya a poesía) y de la música del ‘Parsifal’.

El Texto en prosa:

Primer esbozo: Zurich, 10 de abril de 1857. (Viernes Santo)

Primera redacción en prosa: Munich, 27-30 de agosto de 1865

Segunda redacción en prosa: Bayreuth, 25 de enero-23 de febrero de 1877

Poema:

Bayreuth, 14 de marzo-19 de abril de 1877

La Música:

Esbozo musical: Bayreuth, antes del 25 de septiembre de 1877 (seguramente se inició en Noviembre 76 en algunas partes)-16 de abril 1879

Esbozo orquestal: Bay., 25 de septiembre de 1878-26 de abril de 1879

Partitura: Bay., 23 de agosto de 1879-13 de enero de 1882, en Palermo

Documentalmente puede probarse que este personaje es fruto de una reflexión llevada a cabo entre 1857 y 1865. Es en este año, 1865 (4 años antes de conocerla), escribe el análisis más profundo sobre Parsifal y sus personajes en el esbozo escrito a Luis II de Baviera entre el 27 y el 30 de agosto y recogido en "Das braune Buch", p. 52-70.

El 27 de agosto de 1865, Wagner, en el llamado Braune Buch, el Libro Marrón, a instancias del rey de Baviera que le suplicaba -en carta del anterior 21 de agosto- «... ¡entrégame algo de tus intenciones sobre Los Vencedores y Parzival, oh tú, el único!: ;apaga mi ardiente sed!... », comenzó a escribir un resumen de la historia de Parzival que ya había esbozado, anteriormente, en Mein Leben en abril de 1857; la redacción definitiva del poema no se hizo hasta 1877 y se imprimió, por Schott de Mainz, en diciembre de ese mismo año.

Repasando el artículo "Kundry, última dona de Wagner?" de J. P. Raybois (Wagneriana en catalán, nº13, 2000, donde se dice: “¿Quién es pues esta última creación femenina de Wagner?. Para hacernos una idea poseemos esencialmente tres fuentes: la correspondencia del Maestro, el esbozo en prosa y el libreto de Parsifal, que examinaremos para entenderlo mejor: 1) Dos cartas a Mathilde Wesendonck. a) El 2.3.1859 escribe dejando entrever su emoción por la heroína:"Parzival me ha robado mucho tiempo y una idea singular -la de una mujer extraña y demoniaca (la mensajera del Grial)- se hace más viva en mi espíritu y me fascina". Su estimación inicia ya su relación privilegiada con Kundry. b) En la segunda, fechada el 10 de agosto de 1860, ciertos términos denotan por parte de Wagner comprensión, simpatia y compasión por esta mujer "múltiple". "¿Os he dicho ya que la mensajera fabulosamente salvaje del grial ha ser la misma que la seductora del segundo acto?. Una vez que esta idea la he tenido clara, me siento maestro de casi toda mi sustancia".

Todo ello mucho antes de conocer a Judith.

Por tanto lo primero que hay que descartar es la idea excesiva de que el personaje de Kundry como tal fuera inspirado por Judith.

Sin embargo comprobamos que precisamente en Enero de 1877 Wagner redacta y modifica el texto de nuevo, estamos en plena exaltación amorosa de Wagner por Judith, iniciada en Septiembre del 76.

En los Diarios de Cósima del 29 de Enero se refleja muy bien este tema de los trabajos de modificación del texto, y el 28 de Febrero 1877 dice ‘leemos por fin el Parsifal acabado aun en dialogo y prosa’, o sea aun faltaba versificarlo. Siguió luego trabajando en ello, y hay referencias continuas en el Diario en los meses siguientes.

Parece plausible que en estas fechas la influencia de Judith en el ánimo de Wagner se hiciera sentir. No hay evidentemente pruebas definitivas en este tema pero si indicios significativos.

En la carta de Wagner a Judith del 30 nov 77 parece haber una referencia entre Judith y Kundry ,cuando le envía el manuscrito de Parsifal en alemán (que no conocía Judith), y le dice que cuando se lo lea Benedictus ...

“tu verás y ... nosotros veremos:

‘Ein furchtbat schönes Weib!’ – ‘Una mujer terriblemente bella’ – Oh!, y bien ‘de una belleza terrible’. Pero terrible hace reir: Bien ‘Una belleza fatal’. Rechazado por mi: ¿Fatal?......”

Parece que de alguna forma relaciona a Judith con Kundry, y rechaza que su belleza sea ‘fatal’. No trata otro trozo de Parsifal que este, parece que quiere resaltar a Judith el personaje de Kundry... significativo.

Por otra parte el esbozo musical de los personajes se realiza en 1877 principalmente, o sea también en esa época de relación intensamente emocional por parte de Wagner con Judith.

La carta del 1 de octubre de 1877, en plena composición musical de Parsifal, dice:

“Enviadme media docena de saquitos con olores que os gusten, para poderlos poner en mi propia sábana por la mañana, lo que me servirá para estar en contacto contigo cuando me ponga al piano para componer la música de Parsifal”.

“Si, se trata de la música de ‘Parsifal’. No podría vivir sin lanzarme a esta empresa. Ayudame!”.

Por eso, no parece una tontería que, entre las muchas cosas que Wagner le pedía a Judith que le enviase desde París (sedas, ámbar, polvos de tocador, leche irlandesa, babuchas turcas), figurase bálsamo de Arabia, que es precisamente lo que Kundry ofrece al doliente Amfortas en el primer acto de la nueva obra. ‘Ayudame!’ le dice Wagner, como negar que había esa influencia en la música.

Es muy curiosa la carta del 9 de Noviembre de 1876, justo ya iniciada la relación:

“¡Ah, hago música, me río de la vida, me río de todo el mundo, me siento amado, amo!. Pero al fin estoy componiendo Parsifal, del que Cósima os ha enviado una traducción al francés. Junto a otras muestras te envío también uno de mi música"”

La traducción que hizo Cósima del Parsifal para Judith al francés está referida en cartas de Cósima a Judith.

En cuanto a la prueba de partitura que le envió (le envió otra más poco después) está reproducida en un texto que publicó Judith en su ‘Richard Wagner y su obra poética’ y se trata de las palabras de la Cena al fin del Primer Acto de Parsifal:

“Tomad mi cuerpo,

tomad mi sangre,

en nombre de nuestro amor!”

Texto que tiene un significado especial en este momento.

Es algo extraño, en esa fecha en la cual no había aun iniciado la reforma del texto de Parsifal, que iniciaría un par de meses después. Parece claro que Wagner afectado por esta relación sentimental inició la composición, luego paró y reformó el texto algo para volver a la composición musical más tarde.

No olvidemos lo que dice Wagner a Judith en una carta del 78 que ya hemos citado: “Oh, tu mi bien maligno”... la referencia a la idea de Kundry es clara en estas fechas en que estaba componiendo Parsifal.

Tras todo esto creo que si no es seguro que Judith influyera en el texto de Parsifal, si parece claro que influyó en su música y en concreto en la que afecta a Kundry y las muchachas flores.

LOS COMENTARIOS DE SUZANNE MEYER-ZUNDE

Hay solo una referencia más sobre las relaciones entre Judith y Wagner, pero es una referencia indirecta que hay que tomar con mucho cuidado respeto a su veracidad.

Se trata de dos amigos íntimos de Judith, un hombre y una mujer.

Las declaraciones de su amigo Henri Régnier son absolutamente delirantes y han sido el motivo de los principales ataques contra Wagner, por sus exageraciones.

Su amigo Henri de Régnier declaró: “Pasase lo que pasase Judith siempre afirmó que no había cedido a las proposiciones de Wagner que habían llegado hasta pedir tener un hijo”.

Henri de Régnier atestigua que el compositor, cegado de deseo, planeaba raptar a Judith (!) en Londres, pero esto es completamente falso e idiota. Para colmo Cósima iba con Wagner a Londres.... Wagner llegó a Londres con Cósima en abril de 1877 (como demuestra una carta de Cósima a Judith de esa fecha donde le anuncia su viaje....Judith no estaba.

Que de algo así salga un ‘proyecto de secuestro’ demuestra como se falsean las cosas.

Más interesantes son los escritos de Suzanne Meyer, esta amiga de Judith escribió comentarios de Judith sobre su relación con Wagner. No son pues textos de Judith sino escritos por su amiga sin la aprobación ya de Judith.

Judith le dijo: “en nuestros amores siempre pesó el triste pensamiento de ‘Demasiado tarde’, esta cosa tan terrible: el Lamento!. Wagner se daba cuenta que yo debería haber sido su mujer, su verdadera ‘otra mitad’, su hembra como él decía en su lenguaje imaginario....”

Explica Judith que todo empezó en 1876, en una visita que la hizo Wagner sólo, mientras ella hablaba Wagner cambió de expresión, y emocionado y perturbado le dijo que ‘No la escuchaba, solo miraba tu boca’. .. tras ello Wagner estuvo un tiempo muy apasionado, reservaba una silla al lado de Judith en las representaciones y le tomaba la mano, fuertemente. Cuando llegó el Rey y tuvo que ir a su lado lloró de pena.

Cuando se marcho Wagner le dijo ‘La vida es una tragedia’ y tocó al piano una trozo profundamente triste.

Creo que esta es la conclusión mejor: la relación se mantuvo en ese mundo del sentimiento, de una sensibilidad que en Wagner era extrema siempre, pero con un fondo claro de tristeza y comprensión de su imposibilidad, Wagner respetaba y necesitaba a Cósima por encima de todo.

El 3 de septiembre de 1865, Wagner escribe en el Libro Marrón: «... Y así, debo convertir toda mi vida en un sueño. Y esto puede suceder y yo podré escribir todas mis obras siempre que no se arranque de mi sueño sobre el mundo; en verdad no puedo ver su realidad: ya no puedo más. Pero en el sueño parece soportable... Y en este sueño estoy encerrado contigo —¡oh mi Cósima!— Permanece siempre junto a mí, siempre soñando conmigo. Sufriendo conmigo pero siempre soñando. Ya no más hablar de amor, nunca hablar de amor, de nuestro amor, nunca, pero amando y soñando. ¡Qué maravillosa muerte será deslizarse de este ensueño al sueño eterno!... “

AGRADECIMIENTO

Debo agradecer datos y comentarios sobre este tema a los partícipes del Foro ‘RWagner’ y ‘La Hemeroteca’ del wagnerianismo en Internet, y en especial a Fran y Francisco Javier que me aportaron ideas y textos muy significativos para este trabajo.