Obra conjunta de GüntherSchneider-Siemssen 
Museo del Teatro de Düsseldorf, 3-1-1993. 
Por D.H.
 

DESDE que Kurt Horres se hizo cargo de la Opera Alemana am Rhein, los grandes decorados han sido relegados al ámbito museístico. Así hace poco el Museo del Teatro, bajo la dirección del Dr. L Kügler y la colaboración de Heinrich Wendels, ha ofrecido al público una visión global de los escenógrafos más representativos de la postguerra. Günther Schneider-Siemssen, nacido en Augsburg en 1926, tras terminar sus estudios con Ludwig Sievert y Emil Preetorius (entre otros) presentó sus primeras realizaciones escénicas en Salzburgo y en Munich. Su revelación internacional se produjo cuando en 1962 Herbert von Karajan lo nombró asesor personal y jefe de escenografía. Junto a Karajan, Günther Rennert y Otto Schenk ha trabajado en los escenarios más importantes del mundo.

Entre sus mejores creaciones se encuentran los trabajos realizados sobre la obra de Richard Wagner en Salzburgo dentro del “Contra Bayreuth” de Karajan, La exposición muestra numerosos proyectos, pruebas y fotos del “Anillo” de Salzburgo (1967-70) que Schneider-Siemssen considera como uno “de los trabajos más grandiosos y al mismo tiempo más provocadores”. A través del contenido y del espíritu musical, (al principio Schneider-Siemssen quiso ser director de orquesta) pretende con su idea escénica convertir en realidad un “espacio cósmico” con unas impresionantes elipsis de parábolas luminosas.

El “Ring-Elipsis” se concibió como “un soporte simbólico y dramático” que a través de unas cuidadas proyecciones y de un acertado juego de luces confiere a las respectivas obras unos espacios muy característicos. Anteriores son los proyectos escénicos que se exponen del “Anillo” de Londres (1958-62), con dirección de escena de Hans Hotter y dirección musical de Georg Solti, y la de Varsovia en 1988.

Los proyectos del Met para el “Anillo”, realizados con Otto Schenk, muestran un manifiesto alejamiento de la obra abstracta a favor de espacios escénicos reales que posibilitan de manera casi absoluta la plasmación escénica de las acotaciones que Wagner dejó.

De los trabajos de Salzburgo se puede ver el “Lohengrin” de 1976 con las galerías de arcos llenando el espacioso escenario y el “Tristán” de 1972 con su metafísico horizonte circular. Los diseños proyectados para “Los Maestros Cantores” (Salzburgo 1974) demuestran que Schneider-Siemssen no concibe la escena cósmica como un concepto rígido ya que en ellos aparece el viejo Nuremberg con sus hileras de casas y angostas callejuelas. Hasta los grandes regidores como Götz Friedrich (Estocolmo 1977) y Heinz Lukas-Kindemann (Düsseldorf 1983) se reprimen ante los diseños de Schneider-Siemssen.

Otra sección de la exposición da a conocer a través de videos nuevas técnicas de holografías y rayos láser donde las más recientes composiciones de Schneider-Siemssen, debido a su tratamiento, no hieren los ojos de los espectadores cosa que sucede con las de Kupfer.

El contenido global (ópera, opereta, ballet y teatro) muestra el extraordinario alto nivel que ha alcanzado el artista en sus creaciones. En palabras de Herbert von Karajan: “une la música, la palabra, la imagen y la luz”.

 

(MIITEILUNGEN, 6 de abril de 1993). 

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