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«El anillo del nibelungo» en México, 2003-2006

"Reproducido de la Revista Pro Ópera mayo-junio 2003, con autorización del Editor".
«El anillo del nibelungo» en México, 2003-2006
Por Manuel Yrízar Rojas
Fotos tomadas de Reforma y El universal

cartel

 

   

Martes, 25 de febrero de 2003

El Festival de México en el Centro Histórico de la ciudad está trabajando ya en los preparativos de lo que será la presentación de la magna obra de Richard Wagner "EL ANILLO DEL NIBELUNGO". Será la primera vez que se presente integramente toda la llamada popularmente TETRALOGÍA del compositor de quien honramos llevar su nombre pues nunca se ha representado completo el ciclo nibelúngico en nuestro país. Solamente hemos visto algunos títulos aislados, principalmente la más popular, " LA WALKIRIA", y eso hace muchos años, pues desde 1970 en que se puso en escena esta obra, a la que asistimos muy jovenes, no se había vuelto a presentar aquí. Todos sabemos de las enormes dificultades tanto técnicas como artísticas que representa llevar a buen fin una obra de tal magnitud. Conjuntar a los cantantes y a todos los involucrados en tan colosal tarea es harto difícil. El ciclo completo nunca se ha visto aquí y la idea es la de poner un título por año empezando por " EL ORO DEL RIN" este 2003, " LA WALKIRIA" en 2004, " SIGFRIDO" en 2005, y " EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES" en 2006.

Quien ha logrado que se autorice, consiguiendo los recursos necesarios con diversas instancias tanto públicas como privadas, es mi querido amigo el wagneriano Sergio Vela. Abogado de profesión, estudiamos por cierto con varios años de diferencia, en la misma Escuela Libre de Derecho, pero nuestro destino vino a dar por diversas circunstancias, en la ópera. Quien esto teclea era estudiante en esa escuela, situada precisamente en el centro de la ciudad,todavía no se le llamaba "Histórico", junto a la Alameda, donde, por el horario de clases extraño, de las 07:00 a las 09-10:00 de la mañana, para volver de las 07:00 a las 09:10:00 de la noche, es decir un par de horas matutinas y otro tanto nocturnas, nos dejaba practicamente todo el centro del día para otras actividades. La mayoría tenía la oportunidad de trabajar en ese lapso de tiempo o de estudiar las materias correspondientes. Yo las empleaba en irme a la Escuela de Música de la Universidad, muy cercana a pie, edificio de Mascarones, Avenida San Cosme (y San Damián, a quien siempre olvidamos de mencionar) en el mismo centro de la gran Tenochtitlán. Al paso de los años fue más fuerte para nosotros la musa Euterpe que el jurista Justiniano. Los códigos civil y penal quedaron en el olvido y las partituras ocuparon su lugar en nuestras preferencias. En fín, es una historia personal larga de contar, pero que marcó nuestras vidas.

Ayer, en el Teatro de las Artes, situado muy al sur de aquellos primitivos lares céntricos de antaño, tuvo lugar un ensayo del primer cuadro del ORO, la escena del robo del oro del rin por el nibelungo Alberico, que renuncia al amor que no al sexo, (“no era pendejo”, comentaba el jefe del foro del teatro) luego de pretender inútilmente los favores de las ondinas. Las cantantes que interpretaran a las adolescentes ninfetas cándidas que tan mal cuidaran su tesoro, son tres queridísimas amigas de muchos años en el medio farandulesco: WOGLINDE, la soprano Lourdes Ambriz, la mezzo Encarnación Vazquez, WELLGUNDE; y la más joven de las tres, la cantante Verónica Alexanderson, FLOSSHILDE. Ellas serán LAS HIJAS DEL RIN.

He de confesar, sin pudor ni timidez ninguna, aunque en México decimos fanfarronamente que ¡LOS MACHOS NO LLORAN!, así nos lo repiten desde niños, a Sergio Vela y a mí, se nos olvidó el machismo milenario, y al final del ensayo se nos escurrían las lágrimas , como a San Pedro, por la emoción de ver cercana la realidad de lo que parecía un sueño: LA TETRALOGÍA EN MÉXICO.

El ensayo, a piano, fue una de las experiencias más gratificantes de mi vida. A pesar de llevar años y años en los foros operáticos, a pesar de todos los pesares, esa experiencia de ese cuadro del ORO DEL RIN no lo olvidaré , así lo creo, en todos los días de mi vida, y permanecerá allí atesorado por siempre jamás.

Si existen momentos mágicos en la vida, ese fue uno de ellos. Suspendidas el el aire, llevan más de un mes entrenando diariamente para ello, las hermanas ondinas son incapaces de impedir que el lascivo Elfo Negro Alberico trastoque el orden natural del mundo renunciando al amor y apoderándose del oro que debía permanecer brillando en el fondo de las aguas.

El pianista acompañante, mi querido maestro Alfredo Domínguez, junto con el cual estuve en el piano, me estrechaba la mano con emoción creciente, exclamando: "Esta música es distinta a todo, no hay nada igual, ni siquiera semejante a ÉSTO." El aplauso que brindamos a los cantantes, sin olvidar al lascivo y maravilloso ALBERICH, el alemán simpatiquísimo, Jürgen Linn, a quien yo le decía: "Eres un CACHONDO" (así llamamos a los morbosos concupiscentes erotiquísimos y lujuriosos ), reía y se repetía divertido, ¡UN CACHONDO! y su risa era como la de aquel que se apoderara del oro que le dará el PODER del universo. Cuando bajaron a las ondinas de sus arneses que las suspenden en el aire volando y nadando, jugueteando coquetas y seductoras por el aire-agua del río subterráneo, el aplauso y la ovación cariñosa que les tributamos a su hazaña, fue quizás más grande que el que les espera el próximo día 20 de marzo en que se estrenará en México esta maravilla del arte universal. Abracé con amor grande a esas super mujeres, mujeres maravilla les decía, que están dando todo lo mejor de sí mismas, con una entrega superlativa, entrenándose diariamente, amarradas de arneses incómodos que lastiman sus cuerpos núbiles, ayer Encarnación se lastimó pues venía de Colombia donde cantó y los días que no entrenó fueron fatales para ella. Una hazaña de estas damas superlativas, una verdadera proeza, ¡cantar colgadas y dando piruetas y maromas, portentoso! En fin queridos amigos, quiero compartirles esta experiencia que tan directamente estamos viviendo.

Ya les iré narrando por episodios, a manera de los folletones decimonónicos, lo que vaya sucediendo en esta experiencia, si nos los aburre el cronista improvisado de EL ORO DEL RIN de Richard Wagner.

eduardolozaElUniversal

 

Jueves, 27 de febrero de 2003

 

La orquesta.

Amigos wagnerianos:

"En su soledad, la música se ha creado un portavoz que es capaz de la más inconmensurable expresión, y ello es la la orquesta (...) asociaciones de instrumentos que, como individualidades muy precisas, disponen el sonido por ellas articulado en una manifestación individual" (R. Wagner, "ÓPERA Y DRAMA" )

Las tonalidades instrumentales, decía el compositor, son interpretadas correctamente no por la inteligencia sino por el sentimiento, y con ello hacen perceptible lo inexpresable. Es la orquesta el sustento sonoro del drama. Es el drama mismo, todo está allí ya manifestado con absoluta certeza, acotamos nosotros.

El martes se llevó a cabo en un céntrico Hotel de la zona de Polanco-Chapultepec de la ciudad de los palacios, una mesa redonda para los amigos de Pro-Ópera en un salón del Club de Industriales. Allí participaron todos los miembros del equipo de creativos de la puesta en escena de "EL ORO DEL RIN" encabezados por su general Sergio Vela, responsable de esta producción.

Gran gusto me dio volver a encontrarme con el maestro Guido María Guida, italiano de nacimiento y gran wagneriano, (fue asistente de Sinopoli en Bayreuth), y conversamos animadamente sobre el trabajo que esta realizando como director concertador en este proyecto.

¡Venga cuando quiera, me dará mucho gusto, estamos trabajando en la lectura de la obra en el Teatro Regina!. Le agradecí su gentileza y claro que no la desaproveché.

Antes de las tres de la tarde del miércoles ya estábamos en el teatro de ensayos del instituto nacional de bellas artes. Este teatro se encuentra en el centro de la ciudad en la calle de REGINA COELI, (Reyna de los cielos,que como todos sabemos es una denominación de la virgen María) donde se levanta todavía el bello templo y convento virreinal donde habitaran en esta muy noble y leal ciudad las madres concepcionistas. De allí salieron desterradas en 1863 en esos difíciles tiempos de la Reforma próximos al Imperio de Maximiliano y la lucha fratricida entre liberales y conservadores que culminó con el triunfo juarista liberal y el fusilamiento del emperador. En fín, ya me estoy metiendo de historiador. Prosigamos: a las tres en punto, ya afinada la orquesta, hizo su aparición el maestro Guido, colocó la partitura en el atril, partitura que por cierto, nos contó él mismo maestro, es copia de la que se utiliza en Bayreuth, y tiene las anotaciones de los grandes que las han utilizado incluidos Furtwängler y otros de su talla.

Fui autorizado para hacer esta copia, por el mismísimo Wolfgang Wagner, nieto del compositor y director del Festival, dijo Guido en la conferencia, no lo hice como un ladrón, bromeaba. Me llamó la atención que la Partitura está forrada de rojo bellamente empastada. El gentil y enérgico maestro, una "dama" decimos aquí de gente como él tan fina y educada, tomó la batuta y atacó.

 

Viernes, 28 de febrero de 2003

 

Amigos wagnerianos, ¡Salud!

Guido Maria Guido, director concertador de esta tetralogía mexicana, colocó la roja partitura bellamente empastada en el atril, pidió silencio a todos los maestros músicos que todavía cuchicheaban en mangas de camisa y desaliñados, sin sus tradicionales y estorbosos fracs de pinguinillos que tan guapos, pero tan sudados, los hacen ver: decimonónicos, elegantérrimos, solemnes y displicentes, para gusto y contento de los actuales habitantes del Walhalla que no del Nibelheim. Remito al querido lector a que vuelva a ver la película de Federico Fellini "Ensayo de orquesta" o alguna otra por el estilo y tendrá una vaga o cabal idea de la apariencia visual de los ejecutantes en un ensayo o en una función. El hábito hace al monje. ¿Qué distinguiría a ese trombonista de ese otro violista sin el uniforme cuasi militar o cortesano, palaciego, tan parecido a la librea que tuviera que ajustarse Wagner en Dresde? Ya sabemos que luego se vio en la penosa necesidad de tirarla y huir, ante el desánimo y las lágrimas de la bellísima Minna, su sufrida y abnegada consorte. En fin.

La orquesta wagneriana, todos lo sabemos, es la sinfónica beethoveniana reforzada y aumentada. El número de instrumentistas que pide el compositor de ideas tan desorbitadas es numeroso y grande. Grandes y numerosos son tambien las dificultades y los problemas que esto implica. Más de 120 músicos concertados y abocados a sonar afinados, expresivos, elocuentes o tiernos, coléricos o románticos, irónicos o majestuosos. Pocos son los fosos en todos los grandes teatros del mundo que puedan darles cabida a tantos.

Solamente la cuerda requiere 16 violines primeros, otros 16 violines segundos, 8 violonchelos, 8 contrabajos, 8 violas, que tocan al unísono o solos, Wagner mete por allí tan solo al concertino en algunos pasajes. Únase a esta cuerda monumental la sección de alientos, incluidos las famosas tubas que el compositor inventaría y que ahora conocemos como wagnerianas, amen de las arpas y de los yunques de los nibelungos, el mazo de Thor, los efectos de Donner, y, ya hablaremos de ellos, las voces de dioses, gigantes, enanos, y toda la fauna más variopinta que podamos imaginar. El próximo martes a las doce, ya en el foso del teatro de Bellas Artes, se harán las pruebas para ver que tantos pueden caber. Guido me comentaba que solo en Bayreuth, diseñado por el propio autor de tanto desaguisado, quizás el Colón de Buenos Aires, el Metropolitan de Nueva York y algun otro puede cumplir las exigencias de Richard Wilhem. No es nuestro caso. La cuerda tendrá que reducirse un poco, no así los alientos que tienen escritos todos sus propias líneas melódicas y armónicas, y no pueden suplirse o tocar al unísono.

Pero continuemos con nuestra crónica. Arriba del escenario, que no todavía en el foso, insuficiente para tal multitud, la orquesta empezó a sonar. La gran masa sonora rugió en un fortíssimo de la trancisión del primer cuadro al segundo. La voz de Guido Maria Guida, tan dulce y tierna, vaporosa, casi sutil y almibarada, se convirtió en la de Wotan mismo, él cantaba las partes de todos los personajes, y espetó con grandilocuencia: ¡ El tercer fagot...DESAFINADO! ¡Maestro, toque usted solo su pasaje por favor!.

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Lunes, 3 de marzo de 2003

Los tramoyistas.

Queridos amigos wagnerianos:

Largas e intensas jornadas éstas de preparar una ópera. Todos los involucrados tienen que trabajar al máximo de su capacidad física e intelectual y algo más.Ya no hay retorno. El tiempo pasa cruel e inexorable y los problemas que se presentan se tienen que resolver a como dé lugar. No hay tiempo para titubeos ni negligencias. Todo el equipo involucrado en la hazaña tiene que dar el ciento por ciento. Sin concesiones.

Ya se realizaron los primeros ensayos en el Foro del Teatro de Bellas Artes. ¡La hora de la verdad!

 

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Las ondinas estuvieron preparándose durante dos largos meses en otro teatro, el de LAS ARTES del CNA, y allí practicaron con los técnicos de ese teatro. Ahora se presentan en otro. El escenógrafo, Jorge Ballina, talentoso creativo del equipo de Sergio Vela, verá si sus ideas, pensadas durante años de arduo trabajo, pueden concretarse en la realidad de la ficción teatral. Se le mira sereno aunque nervioso. No es para menos. Su experiencia en varias puestas anteriores le ha dado el colmillo necesario a pesar de su juventud.

Ya sabe lo que es enfrentar al toro que sale del burladero. Alista el capote pues conoce que las reses bravas no tienen palabra de honor y suelen dar sustos al torero más templado. Hay que medir la embestida y poner atención al tamaño de la cornamenta. Su valor no puede estar reñido con su inteligencia. ¿Logrará matar al berrendo y cortarle las orejas?

Ya estan colocándose los cables de acero que sujetarán a Woglinda, Welgunda y Flossilda. La vara cuadrada llama la atención de Vela quien comenta con Pablo Ponce, veteranísimo y formidable trabajador del foro, hace ya quizás 30-40 años llegó del circo para trabajar como tramoyista en este otro teatro, ¡ay!, tan parecido al que dejó. El fortachón personaje comenta que ese tipo de vara es más fuerte y segura. Hay que tomar todas las precauciones necesarias para la seguridad de las cantantes voladoras. Los cables son amarrados, sujetos, a la vara. Se hacen las primeras pruebas. Quedaron muy largos. Hay que acortarlos, volverlos a colocar. Las horas transcurren. LOS TRAMOYISTAS, (TRAMOYOS tambien les decimos con cariño y familiaridad),no paran ni un segundo. Al mismo tiempo se instala la complicada maquinaria mecánica que servira de base a toda la producción. Todo el foro está lleno de estos personajes que siempre anónimos tanto aportan con su sudor y fortaleza para la realización del espectáculo.

Ya las voladoras han sido colocadas nuevamente. Las ondinas se vuelven a poner los arneses que las suspenderan en el vacío. Bromistas abren los brazos y las piernas suspendidas en el aire, somos "estrellitas" dicen desde las alturas. Y vaya que lo son. Tienen que subir la gran escalinata hasta el centro del escenario. Les colocan el mecanismo que les permitira girar, nadar, subir, bajar, en una verdadera coreagrafía al ritmo de la música de Wagner.La maestra Jerilde Bosh es la responsable de ésta coreografía aérea, verdadera acrobacia circense. Hay que marcar los "FIRMES" en las gruesas cuerdas que serán movidas manualmente por los tramoyos. Cada una de ellas tiene a un tramoyista encargado de subirlas y bajarlas en las posiciones indicadas. De ellos dependerá el éxito o el fracaso de esta propuesta. Y de la bendición de Wotan todopoderoso.

Guiados por colores, listones amarrados a las cuerdas, las asistentes de dirección y de escenografía, las bellas Marielle y Juliana, son las encargadas de dar las instrucciones a estos musculosos que a mano, como se hacía en el los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, todos pasados a base de poleas y contrapesos. Ya jalan los malacates, los suben, los bajan, miden las posiciones, ajustan movimientos y ritmos, vuelven a ajustarlos.

Nosotros los observamos y admiramos pues este es otro espectáculo dentro del espectáculo. Unos minutos de descanso luego de la jornada agotadora, las ninfas siguen colgadas. Se les ve cansadas. No importa.

Insisten en que se vea nuevamente el cuadro, ahora sí, completo. Unos cuantos minutos de descanso.

Raffaele Mascolo, asistente de Guido María Guida, egresado de la Academia Giuseppe Verdi de Milán, preparador musical, bromea conmigo antes de tomar la batuta:"Questa e una giornata tranquila..."

El pianista acompañante, Alfredo Domínguez, coloca en el piano la partitura.Ya Lourdes, Verónica y Encarnación estas listas y preparadas. Se escucha al piano el acorde en Mi menor, la celula motivica de la vida y de la muerte, la musica se escucha en los monitores internos. Raffaelo da la entrada a Woglinda:

Weia! Waga! 

Woge, du Welle,

walle zur Wiege!

wagala weia!

wallala weiala weia!

El conjuro mágico. Las palabras cabalisticas. La música y la poesía unidas indisolublemente.

Esto apenas está empezando. ¡Todo lo que falta todavía!



Miércoles, 5 de marzo de 2003

Los Elfos Diurnos.

No se piense que sólo las ondinas, hijas del agua del río Rin, trabajan malcuidando el oro. En el Walhalla y en el Nibelheim, arriba y abajo, siguen los sucesos. Los Gigantes, fuerza bruta pura y amor ingenuo mal correspondido, Caínes y Abeles grotescos a punto de extinguirse, construyen la mansión, feliz hogar conyugal quisiera Fricka, y las manzanas siguen creciendo para fortalecer de su languidez a los Elfos Diurnos. El tiempo y el espacio se detienen en esa zona dorada del Mito donde todo comienza y termina.

Mientras acá abajo, la tierra incógnita de los nibelungos siniestros, los técnicos del foro sufren con las plataformas que no acaban de funcionar correctamente, allá arriba, en el empíreo germánico, se levantan las intrigas de los dioses.

En el teatro del palacio de Bellas Artes, cuarto piso, se encuentra un salón de ensayos. Hacia él subimos luego de dejar al multidesvelado Jorge Ballina sufriendo con las infernales maquinarias que su locura diseñó. Ajustes. Rectificaciones. Reacomodos. Lo que no por rutinario preocupa menos.

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Ya el renunciador tirano desamoroso Alberico ha caído en la trampa de Loge. Amarrado por la soga de su presunción Wotan estira la cuerda y lo martiriza más que el hermano de Mime martirizara a sus esclavos nibelungos. Entrega el oro codiciado a sus captores y piensa que eso será suficiente. No lo es. Una sortija bellamente forjada por el fino orfebre reluce en su índice."Un anillo de oro abulta en tu dedo: ¿oyes enano? Considero que forma parte del tesoro." Wotan fulmina con su único ojo al sapo empuñando la lanza de las runas y los pactos."¿El anillo ?", pregunta estúpidamente el interpelado Alberico.

Sergio Vela da sus instrucciones a los actores cantantes. Con él está tambien Victoria Gutiérrez, encargada del movimiento corporal, Marielle Kahn,asistente de dirección, y otros colaboradores. Los movimientos deben coincidir con el ritmo de la música y con el carácter de cada uno de los personajes. Vela quiere que el despojo del anillo tenga más fuerza. Así se los hace saber a Loge, Wotan y Alberico. Él mismo toma el lugar de los personajes y les señala sus intenciones. Toma la cuerda que sujeta al gnomo horripilante e indica a Wotan que tire con mayor fuerza haciendo sufrir más al infeliz. Ahora se posesiona del personaje de Loge, el astuto libre semidios, le hace indicaciones de como debe de participar más activamente en la escena, su cuerpo de fuego debe ser más ondulante e irónico, debe mostrar el tesoro con más energía para que el público sienta más directamente la acción dramática. Enmascarados, sus máscaras ahora son provisionales, toda su expresión debe darla el movimiento corporeo, la mímica, los ademanes, el ritmo. Extremo rigor.

Un golpe musical subraya la acción. Wotan se apodera del anillo. La acción debe coincidir exactamente con la música. Sergio Vela para a los actores. Indica al pianista que debe repetirse esa misma escena. Wotan debe mostrar con más intensidad el trofeo de oro que lo llevará despues a su fin. Ya se anuncia el crepúsculo. El ocaso de los dioses.

 

Miércoles, 12 de marzo de 2003

El mito.

"En el mito la fuerza poética del pueblo refleja los fenómenos tal como los capta el ojo humano, no como son en sí mismos realmente." (Wagner, Cit. en "Guía de Wagner,II" Hans Joachim Bauer, Alianza Editorial, 1996, pág. 484).

Dos versiones disímbolas nos fueron presentadas en dos días consecutivos en el mismo teatro del Palacio de Bellas Artes. En la primera, el ensayo conocido como "a la italiana", donde los participantes, con sus indumentarias cotidianas, representan la ópera enfrente del foro, sin escenografía, ni vestuario, ni caracterización, ni utillería ninguna. El del lunes 10 de marzo, a sólo diez días del estreno con publico.

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Frente al gran telón de cristal, bellísimo trabajo de la casa Tifanny en bronce y multicoloreados vidrios resplandecientes, los volcanes del valle de México en un paisaje de ensueño, se yerguen majestuosos y eternos. El Ixtaccihuatl y el Popocatepetl, cúpulas coronadas de nieve opalina, veteada de azules, verdes, naranjas, rojos, con toda la vegetación tropical imaginable. Destacados en sus siluetas veneradas, moles gigantescas, brillan ajenos al tiempo y al espacio. En el ABISMO MÍSTICO, es decir en el foso oculto colmado ahora a su capacidad máxima, más de un centenar de músicos afinan sus instrumentos. No todos tuvieron cabida allí. Las pretensiones del compositor obligaron a utilizar cuatro palcos de la sala en platea para colocar a los músicos faltantes: en los palcos 1 y 2, percusiones extras, en el 3 y 4, las arpas de la escena final. Todavía los ejecutantes de los yunques de los nibelungos ocupan un cuarto interior monitoreado por una pantalla de televisión que le permite ver al director concertador. La gran orquesta lleva ya días y días preparándose en el otro teatro de ensayos. Platico con varios de los instrumentistas y todos se encuentran motivados y felices de participar en la hazaña. No todos los días son iguales a este. La música de Wagner los tiene verdaderamente encantados y fascinados. Uno de ellos, veterano clarinetista, no puede de dejar de expresar su entusiasmo muy a la mexicana:"¡Es una chingonería¡". "Una chingonería armónica, melódica, contrapuntistica, rítmica!..."exclama alborazado.

Ya sale el elenco completo de cantantes. Cómodos, con su ropa de diario, parecen más honrados ciudadanos citadinos que ondinas , dioses, gigantes, nibelungos. Una larga fila de sillas, frente al paisaje de cristal diseñado por Velasco, los esperan. Colocan sus particelas en los atriles, Conversan, cuchichean, bromean. Ya entra al foso de la orquesta Guido María Guida. Coloca en su atril la partitura marcada con las arcadas de Solti, Kna, Furtwangler, que nos permitiera ver en Regina, marcas que en mucho se parecen a las runas de los pactos grabados en la lanza del dios tuerto, Wotan, el supremo dios germánico que, como todos los demás dioses:

Ihrem Ende eilen sie zu,

A su fin corren

die so stark im Bestehen sich wahnen.

los que tan fuertes en el subsistir se imaginan...

Fast shäm ich mich

Casi me avergüenzo

mit ihnen zu schaffen.

de obrar con ellos.

CONTINUARÁ

Jueves, 13 de marzo de 2003

Cuenta Martin Gregor-Dellin en su biografía "Richard wagner,2 1864-1883" (pág.590), que dos años despues de la representación integral del "Anillo.." en Bayreuth, el 23 de julio de 1878 "...pronunció en presencia de Cósima el juicio más desfaorable sobre el primer festival: "¡TODO FUE FALSO!". El mismo compositor, durante estas representaciones, tapaba los ojos a su gran amiga Malwida conminándola: "¡Escucha la música!..." Esto nos hace conscientes de la grandes dificultades que implica el poner en un escenario esta obra monumental que intenta por sí sola resolver el principio y el fin de la esencia humana basándose en lo más profundo del mito. ¿Tarea imposible?. Ya desde entonces se dieron y siguen dándose las polémicas y discusiones sobre las representaciones wagnerianas. En todo esto pensábamos cuando el martes 11 se conjuntaban, por fin, todas las fuerzas vivas que lo habían hecho hasta entonces por separado, para a empezar a armar las piezas del rompecabezas que pareciera imposible de armar: orquesta, cantantes, escenógrafo, mascarista, vestuarista, iluminador, personal técnico, efectistas, proyeccionistas, carpinteros, tramoyistas, directores de escena y musicales, productores de televisión, y tantos, tantos más, todos unidos en el fin común de llevar a buen puerto este buque fantasma que salía, como el judio errante, a buscar la redención del amor.

El canto de Woglinda resuena en bellísimo tema: "Sólo quien renuncia al poder del amor, sólo quien rechaza la alegría de amar, sólo él logra el prodigio de forzar el oro a sortija." Ya los ciudadanos citadinos se habían transformado en gigantes y dioses, ondinas y nibelungos; los que ayer parecían paisanos tan semejantes, tan parecidos a nosotros, los mirabamos hoy distantes y lejanos, en el Nibelheim o en el Walhalla, en el fondo de las aguas del Rin, buscando el oro en la profundidad de las cavernas sulfurosas, transportando el metal dorado ruín a los pies de sus esclavizadores, deseando a la bellísima Freia que brinda la eterna juventud con las manzanas de sus pechos, a Fricka anhelando contener al falo más poderoso del mundo, a Alberico tratando de saciar sus ansias de placer y lujuria, a los dioses languideciendo por falta de amor terrenal, a Donner convocando al Huracán, y a las ondinas llorando el bien perdido:

Franqueza y fidelidad

existen solo en las profundidades:

¡falso y cobarde

es lo que allí arriba se alegra!

 

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Sábado, 15 de marzo de 2003

Experiencia única.

Wagnerianos de todos los países: ¡uníos!

Miles de palabras se han escrito sobre, a favor y en contra, de ese personaje tan contradictorio como lo es Ricardo Wagner. Estas son tambien, paupérrimas y humildes, algunas de ellas. Todas son inútiles. Superfluas. Balbuceantes. No es posible, y estoy totalmente convencido de ello, tratar de traducir en palabras, por inspiradas y eruditas que fueran, la singular experiencia que significa la de participar, con todo nuestro ser, en cuerpo y alma, en la más singular experiencia de presenciar, de estar allí, de dejarse arrastrar por la magia que sólo la conjunción de todos los elementos, poesía, teatro, música, iluminación, efectos especiales, cantantes, orquesta, máscaras, vestuario, iluminación, escenografía, movimiento escénico, drama musical en una palabra, o mejor aún GESAMTKUNTSWERK, la unión de todas las artes, nos permiten. Sólo estando allí podemos transladarnos a lo inexpresable. De ninguna otra manera sino ésta, podremos acercarnos al mensaje wagneriano: único, irrepetible, dirigido solamente, en lo privado, en lo íntimo, en lo particular, a cada uno de nosotros individualmente. Nuestra herencia genética, nuestro inconsciente colectivo, nuestro yo más escondido, se ven trastocados, escindidos, vulnerados, violentados, removidos, por ese mensaje que sólo puede expresarse de esa manera. Wagner logra CONMOVERNOS en el sentido más puro y ritual, litúrgico, de la palabra. Nuestro ser todo se transforma con la experiencia única hecha especialmente para nosotros. Para ti y para mí está dirigido ese mensaje. Distinto siempre, singular.

Tratar de describir la experiencia es vano e inútil. Todos los esfuerzos y trabajos se justifican. Todos los afanes logran su triunfo, su éxito, su victoria.

Sumirnos, adentrarnos, dejarnos poseer por la música, sin tratar de descifrar con la mente los enigmas que se nos presentan, sin acertar a entender nada, solos en ese lugar donde el tiempo y el espacio ya no existen, donde solo el Ser, Nosotros, nos contempla.

 

Miércoles, 19 de marzo de 2003

Accidentado ensayo general con público.

Gran expectación ha causado entre los operópatas el próximo estreno de "EL ORO DEL RIN" de Wagner. El martes 18 está programado el ensayo general y se han girado invitaciones a "Tutti il mondo" para presenciarlo. Desde las dos de la tarde ya se encuentra la cafetería del palacio de mármol rebosante de todos aquellos que allí se han reunido para asistir al ensayo. Todas las mesas se encuentran colmadas de comensales ávidos y ansiosos. El ambiente es relajado y festivo. Como un ventarrón tumbó la carpa donde saciaba su hambre todo el personal técnico del Canal 22, televisora cultural que grabará el evento, ingenieros, microfonistas, iluminadores, camarógrafos, y demás, hemos venido a caer aquí con nuestro querido Rodolfo Ortega, director de cámaras y productor, para tomar un tentenpie ligerito. No encontramos ninguna mesa desocupada y nos instalamos en la barra. Antes saludamos a varios amigos que ya se aprestan a saciar su apetito gastronómico y musical. El editor de la revista Pro-Ópera Charli Oppenheim, quien publicará en su próximo número estas crónicas, nos pregunta si ésta será la última nota sobre el tema. Así se lo confirmamos. Último ensayo, última parrafada. ¡Al fin!. Todavía nos da tiempo de saludar a Mario Lavista y a Marcela Rodríguez, compositores de ópera ambos, y a algunos críticos que afilan sus lápices, miran de reojo y escupen, discretos, por el colmillo.

 

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A las dos y media entramos al teatro para ultimar detalles. Ya están terminando de ajustar las 6 cámaras colocadas en la sala. La colocación de las mismas nos permitará lograr, así lo deseamos, las tomas más bellas y espectaculares. Todavía Guido María Guida revisa los efectos especiales de sonido. La voz de Alberico resuena por el micrófono interno. Los yunqueros nibelungos percusionistas ensayan su parte por milésima vez. Raffaelo, director asistente, afina el oído midiendo el balance. Entramos a la cabina de audio. El ingeniero Humberto Terán, amigo entrañable y querido, se muestra entusiasmado y alegre. La consola del teatro nos mandará la señal a la unidad móvil estacionada frente a la Alameda. Así lo ha hecho por más de veintitres años. ¿Cuántas óperas y conciertos hemos grabado desde entonces? La cuenta es interminable. Poco importa. Allí quedan las grabaciones que, esperamos, nos sobrevivirán. En los pasillos los cantantes ya están vestidos, disfrazados, enmascarados, ya han vocalizado y afinado las voces. Los nibelunguitos, niños maravillos entre los que se encuentra Isolda Vela, ¡imagínense, una Isolda-nibelunga!, hija de mi querido Sergio a quien debemos toda esta locura. Se acerca la hora señalada: las tres de la tarde. Jesús Suaste, mi "Fratello", quien canta el papel de Donner, "Heda!,Heda!,Hedo!", me informa que ya leyó estas crónicas que le enviara, a su amable petición, por internet. Ya me dirijo a la unidad móvil.

Todo marcha a la perfección hasta ahora. Ya cámaras, micrófonos, mezclador de audio y video, están listos.

Los productores tomamos nuestro lugar. Todos los monitores,(televisores que reciben la señal de cada cámara independientemente) reciben los últimos ajustes técnicos. Ya sale Guido María Guida al foso con batuta y partitura. La sala está llena. Algun despistado que nunca falta entra corriendo a su butaca. Rodolfo da la orden: "¡Corre video... se está grabando!". El acorde mágico, Big Bang le dice Sergio Vela, se escucha en la orquesta. La música sigue sonando pero en nuestras pantallas no vemos nada. Oscuridad total. Angustia. Desasosiego. ¿Qué carajos está sucediendo ? Se para el ensayo. Se enciende la sala nuevamente.

Sergio Vela, con gesto de angustia, avisa al público que el proyector de video tronó. No aguantó. ¡Se chingó! (Esto lo pienso yo, no mi querido Sergio). En unos minutos se reanudará la función-ensayo. El tiempo corre inexorable como las aguas del Rin, símbolo de su discurrir. Las ondinas esperan colgadas suspendidas en el agua-aire. Alberico se ahoga dentro de su incómodo disfraz. Wotan y Fricka siguen dormidos.

Fasolt y Fafner se aprietan las manos callosas. Sólo la mirada de Freia, "Noch blitz ihr Blick zu mir her...", resplandece sobre mí.

Freia, die Holde,

Freia, la hermosa,

Holda die Freie...

Holda, la libre...

 

A las cuatro y media de la tarde, ¡una hora y media despues de lo previsto!, se reanuda el ensayo general, todo vuelve a empezar, ya nos lo predijo Erda, todo es cíclico y eterno...

Wie alles war- weis ich;

Cómo fue todo... yo sé;

wie alles wird,

cómo viene a ser todo,

wie alles sein wird,

cómo llegará a ser,

seh' ich auch...

también lo veo

 

El próximo jueves 20 de marzo se estrenará "EL ORO DEL RIN" de Ricardo Wagner en México.

FICHA DE LA PRODUCCIÓN

Guido Maria Guida, director concertador

Sergio Vela, puesta en escena

Jorge Ballina, escenografía

Violeta Rojas, vestuario

Víctor Zapatero, iluminación

Stephen West, Wotan

Jesús Suaste, Donner

Dante Lorenzo Alcalá, Froh

Pierre Lefèbvre, Loge

Marc Embree, Fasolt

Mikhail Svetlov Krutikov, Fafner

Jürgen Linn, Alberich

José Guadalupe Reyes, Mime

Barbara Dever, Fricka

Irasema Terrazas, Freia

Anastasia Souporovskaya, Erda

Lourdes Ambriz, Woglinde

Encarnación Vázquez, Wellgunde

Verónica Alexanderson, Floßhilde

Orquesta del Teatro de Bellas Artes