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Crónicas desde México: ‘La Valquiria’

Crónicas desde México: ‘La Valquiria’
Por Manuel Yrizar de Rojas

 

Desde la butaca "C-27" de la luneta, segundo piso, del teatro del palacio de Bellas Artes, donde soy el único público espectador y espectante del espectáculo, un poco sintíéndome como el romántico y loco rey Luis II de Baviera, que se mandaba representar dramas de su amado amigo Ricardo Wagner para su solitario deleite personal, me dispongo a observar el ensayo del Acto I de " LA VALQUIRIA" ( con esta grafía aparece en los créditos de esta nueva producción ) que se estrenará el próximo jueves 11 de marzo. Desde aquí, lugar privilegiado al centro de la sala, renovadas las butacas por los festejos de su 70 aniversario,(se inauguró en 1934), que celebramos con gran alegría. En realidad este teatro nacional empezó a construirse hace un siglo, en 1904, durante el periódo presidencial del general Porfirio Díaz, y pensaban concluirlo en cuatro años.

Los desniveles y hundimientos delsuelo pantanoso, la ciudad de México está construida sobre el gran lago desecado de la antigua Tenochtitlan azteca, atrasaron los trabajos de construcción y la revolución mexicana de Madero en 1910 y las demás revueltas posteriores pararon la magna obra hasta que la "revolufia" se volvió gobierno institucional. Tocó a don Abelardo Rodriguez, presidente ese año de 1934, inaugurarlo. Hace 70. Amamos este teatro, el cual está siendo restaurado y renovado en su cumpleaños juvenil, pues ya nosotros cumpliremosel próximo 25 años de trabajar aquí. Y de frecuentarlo otros 10 más aproximadamente. " Eres de casa..." me dijoalguna vez Raúl Falcó, director de la ópera del INBA. Así me considero. Ya estuve aquí mismo en 1970 cuando este mismo drama musical se presentara por última vez en nuestro país. Todavía se hacían temporadas nacionales e internacionales. 

La asociación musical Daniel's organizaba la temporada internacional y traía a las grandes "estrellas" del momento. Perteneciamos al"Club de la Ópera" que esa misma asociación civil de antaño organizara y entre los privilegios de sus miembros lo era asistir a los ensayos. Recordamos a un niñito rubio que correteaba por los pasillos entre el butaquerío. Era el hijito (¿SIGFRIDO?) de Jean Cox, tenor que cantaba el Sigmundo en esa ocasión. Las valquirias, como ahora, eran cantantes mexicanas que luego harían carrera entre las que se encontraban Guillermina Higareda, Gilda Cruz Romo, Concepción Antuñano, Lucila Columba, Gilda Morelli y otras. Veinte años tenía el cronista, ay, entonces. Desde la butaca "C-27" podemos mirar sin ser mirados a los protagonistas que arman el rompecabezas wagneriano de "LA VALQUIRIA". 

Desde aquí vemos como se va llenando el foso ampliado para la ocasión y el aniversario, aumento a 40 metros, los maestros músicos de la orquesta. Uno por uno entran al lugar MÍSTICO (así lo quería el autor del engendro fruto de su mente genial y desquiciada). Ya estuvimos con ellos, y con su director concertador, Guido María GUIDA, en el teatro de ensayos de la calle de Regina. Con su gentileza y bondad características, el maestro Guido nos invitó a ver la preparación de la partitura compleja y complicada. Aún así, en el foso ampliado, no caben todos los instrumentistas que se necesitan para obra tan colosal, y las 4 arpas ocupan los palcos 1 y 2 además de algunas percusiones en los palcos 3 y 4. Los dos restantes, 5 y 6, los ocuparemos con cámaras de televisión del Canal 22 cuando grabemos la función correspondiente.

Desde las alturas del Walhalla, como Wotan el tuerto, contemplamos allá abajo, frente a nuestros ojos y oídos atónitos, el gran círculo de oro, el anillo del nibelungo, en cuyo interior se llevará a cabo el drama de hombres y dioses. Frágiles estos dioses enmascarados. Se miran pequeñitos desde aquí. Enmascarados ocultan sus rostros y fisonomías. No vemos sino sus miradas, el brillo de los ojos que los enamorarán y los harán caer en la lujuria y el incesto. Los mellizos welsungos, Sigmundo y Siglinda, ya se han colocado sus máscaras provisionales para los ensayos. Les molestan. Los hacen sudar. Les impiden respirar como están acostumbrados. Otro tenor de Bayreuth, el Sigmundo originalmente contratado para el papel se negó a enmascararse. Sergio Vela lo regresó a donde venía. Yo lo interrogué en el Club de Industriales, donde dicto cuatro conferencias sobre el tema de "LA VALQUIRIA", sobre ese asunto proponiendole la fantasía de que si contará con cantantes como Lauritz Melchior o Kirsten Flagstad y se negaran a enmascararse los correría tambien. Inteligente capoteo el torito que le mandaba juguetón.

Al terminar la plática me dijo: " Manuel querido... si ya sabes como pienso porque me lo preguntas". Desde mi butaca de villamelón lo observo conversando con la soprano Dyna Bryant quien cantará la Siglinda. 
Sergio la lleva a una butaca, la reconforta, la estimula, le da indicaciones. Parecen Wotan y Brunhilda antes de la catástrofe. Padre amoroso y niña mimada. La cantante ha tenido dificultades en las plataformas donde se colocó la casa, hogar nupcial frío y doloroso, de Hunding. El desplazamiento de los artistas sobre de ellas implica ciertaos problemas que irán resolviéndose. Ya se acostumbraran a sus espacios. Ya conocerán el ruedo donde salen los miuras. ¿ Podrán lograr la faena?. 

En una producción tan difícil como esta de "LA VALQUIRIA" todo puede pasar. Todo puede suceder. Los peligros son muchos y muchos los imponderables. El mismo Sergio me decía: " No sé porqué me meto en esto. Podía mejor poner un cuarteto de cuerdas o una tintoreria. Pero sería muy aburrido." Ya el maestro Guido entra en el foso. Los músicos afinan sus instrumentos. La tempestad se aproxima. Sigmundo llega a la casa de su enemigo. El amor y la muerte lo esperan. Pero nacerá un héroe.


1.- Compañeros wagnerianos:
Miles de lecturas pueden hacerse de los textos clásicos. Versiones aparentemente disímbolas y aún contradictorias conforme los tiempos, las modas, las convenciones, los prejuicios, las ideologías y un etcetera tan grande como lo queramos. Motivo de pasiones, pleitos, riñas, alegatos, controversias, en este siglo XXI podemos afirmar que TODO SE VALE. 
Sustentada en el mito la obra colosal del genio de Wagner," El anillo del nibelungo", donde practicamente resume y sintetiza en cerca de 15 horas las pasiones humanas y divinas, se ha prestado a libros enteros para tratar de descifrar su esencia. Filósofos, pensadores diletantes, eruditos y esnobs se devanan sesos y mollera buscando las claves del enigma. Gordos y aburridos volúmenes, algunos no tanto, se han escrito al respecto. La bibliografía wagneriana es vasta e inabarcable. El propio compositor se dió tiempo de escribir ensayos, tratados y cartas donde da cuenta de sus ideas e ideales poético-musicales.

Desentrañar, desmenuzar, buscar la punta del hilo de la madeja es apasionante y agotadora tarea que aún desvela a tirios y troyanos. Hay de todo, como en botica. 
La puesta en escena de este drama musical, gigantesca tarea como la construcción del Walhalla por los gigantes Fasolt y Fafner, hermanos siniestros e ingenuos enamorados, extinguiéndose en su deformidad enorme y grotesca, conlleva problemas de órden estético y técnico. Los requerimientos son múltiples: cantantes de voces y estilos de dificultad escalofriante, además de actores cuando menos creíbles en la concepción y construcción de personajes que poco tienen que ver con lo demasiado humano nietzschiano. Una orquesta de grandes proporciones con exigencias heróicas para la interpretación de la endemoniada partitura; un director concertador que pueda entregarse en cuerpo y alma en los ensayos y funciones; un director de escena que traduzca con cierta fidelidad los requirimientos del drama; un teatro que reuna la estructura técnica necesaria para solventar una representación cuando menos decorosa. Y todos los esfuerzos que se ponen en ello parecen siempre inferiores a los monstruosos requerimientos que la obra colosal pide y exige. Horas y horas de trabajo agotador donde un equipo de personajes tocados por una locura común ponen todo de su parte para acercarse apenas al ideal vislumbrado por el autor.

Es por eso que pocos se atreven a entrarle al asunto. Es maravillosa y fascinante experiencia el ser espectador receptivo de como se va construyendo paso a paso la obra. Como los constructores de pirámides hay que ir colocando piedra por piedra. Como los pintores de murales hay que ir preparando el muro, bocetar, diseñar, proyectar, ejecutar. Como los arquitectos hay que lograr que la estructura espacial se sostenga. Como los poetas hay que alinear las palabras tejidas en la mente con ritmo alado y demente en la hoja blanca garabateada. Como los músicos hay que afinarse, matizar, llevar ritmos y tiempos que no descuadren la armonía. 

Por separado cada uno de los componentes del todo artístico preparan los ingredientes: allá en el salón de ensayos los cantantes miden espacio y movimiento, gesto y acción. Acá los músicos leen la partitura nota por nota, instrumento por instrumento, familia por familia; ya los violines primeros ejecutan su parte; los celos agregan un matiz, un color; los alientos maderas subrallan la frase; los metales se agregan dando otro tono y color. Las arpas arpegían e iluminan. El triángulo tintenea un segundo iluminando la atmósfera. Los contrabajos roncan y sueñan. De este lado los encargados de la escenografía colocan las platoformas enormes donde transitarán dioses y welsungos; estos otros preparan los caballos voladores que transportarán los cadáveres de los caídos en las batallas; la lanza de Wotan; el escudo de Brunhilda; el cuerno en el que Sigmundo saciará su sed con aguamiel perfumado; la cabellera de Siglinda que brillará en la noche cósmica de amor prohibido. estos otros ya colocan los trastos en las varas: el Walhalla dominándolo todo; el árbol, fresno del mundo, con la espada Nothung clavada en su costado; la máscara de Hunding envilecida y sombría. Los vestidos de las nueve valquirias osadas y tímidas.

En ese rincón oscuro de la sala el iluminador prueba nuevas lámparas, crea atmósferas, oscurece e ilumina, difumina, subralla, matiza. Las asistentes de escena piden quese realicen los movimientos sincrónicos, que las plataformas suban al campo de batalla donde Sigmundo verá el rostro de la valquiria. Los encargados de las proyecciones preparan la tormenta. Nubes, rayos, centellas. El anillo que se tiñe de rojo una vez más cuando la muerte anunciada llega. La maldición es ineludible. Hemos renunciado al amor y nuestro destino es unicamente la muerte. No tenemos ninguna escapatoria. El maestro concertador suelta la batuta en manos de su asistente; entra en la sala. Escucha el balance sonoro. Algo no le parece y regresa a dar indicaciones a los músicos. Donde tocaron Fortissimo deben tocar Forte. Donde Piano, Pianissimo. El trombón interno no entró a tiempo. Llama al instrumentista. Los conmina a mayor rigor y presición rítmica. Ya regresa de nuevo al foso inmenso. En el se sumerje. La música comienza a mandarnos su mensaje. Las celulas motivícas se escuchan a lo lejos; se transforman, se metamorfosean; cambían de color; crean atmósferas, sortilegios mágicos y disímbolos, elocuentes, sollozantes, majestuosos; vemos el brillo de las miradas de los hermanos mellizos y adivinamos que el amor los ha traspasado; sufrimos con la gimiente Siglinda que ya he quedado preñada del héroe en esa mirada; nos conmueve el sufriente dios amarrado a los pactos de su lanza; Fricka ejerce el poder real de la cordura matrimonial; el grito de Brunhilda nos hace creer que la virgen será protegida por el fuego de Loge. La música habla lo que habla lo interno y recóndito. 

Dice Ricardo Wagner en " La poesía y la música en el drama del futuro" : "Hemos comparado antes a la orquesta, como DOMINADORA de las aguas de la armonía, con el buque que atraviesa el océano; lo hicimos en el mismo sentido en que se usan como sinónimos "NAVEGACIÓN" y " VIAJE POR MAR". Tambien hemos designado como armonía dominada a la orquesta. Ahora, en favor de otro símil autónomo la consideraremos, en constraste con el océano, como un lago montañés, claro y profundo y, pese a lo último, alumbrado hasta su fondo por los rayos del sol." 


2.- Wagnerianos de todos los países...¡uníos¡:
Sigo con mi relato de lo que sucede en los trabajos y los días de la Valquiria mexicana. 
Desde el lunes 1 de marzo se ha ensayado la obra de Wagner en el teatro donde se llevarán a cabo las funciones. Ese primer día en que se conjuntaban por vez primera todas las fuerzas musicales: cantantes y orquesta; (Sergio Vela, director escénico, no asistió). En el ensayo que se conoce como " a la italiana", desconocemos por que motivo así le dicen a ese donde unicamente se lee la obra sin actuación, ni escenografía, ni luces, ni vestuario, ni utileria. La orquesta al foso y el cantante al gozo. Solitos. Muy largo resultó este ensayo pues empezó a las tres de la tarde y terminó a las nueve de la noche. Escuchamos los tres actos, completos el primero y el segundo, pero del tercero faltó toda la última escena.

El martes 2 empezaron los ensayos ya con algunos elementos de escenografía y vestuario con el horario habitual de tres de la tarde a siete de la noche. Se trabajo en el acto primero. El miércoles 3 el acto segundo.Y el jueves 3 el tercero y final de este drama musical que se ha programado los días 11,14,16 y 18 de marzo. Solo cuatro funciones de esta obra monumental. En estos ensayos se van poniendo ya en acto lo que antes era potencia. Todo lo pensado y planeado se concreta en la realidad real del drama musical aquí y ahora. HIC ET NUNC. Como nos enseñaron a decir nuestros maestros de latín. El ensayo "a la italiana" ya nos permitió darnos una idea del nivel de las voces que escucharemos. Aunque el sonido cambia totalmente y el balance sala-foso-foro difiere del que oímos con los artistas frente al gran telón de cristal que hace las veces de una colosal concha acústica envidiable. Es tan bello ese telón que la escenografía más supuestamente espectacular que pudiera construirse no puede comparárcele. Cartón-piedra versus Bronce-Cristal.

Me llama mucho la atención observar como se la pasa tejiendo, sí, con estambre y agujas, Norna o Penélope, todo el ensayo, la soprano Adrienne Drugger que lleva el difícil y extenuante papel de la valquiria Brunhilda. Sín dejar de realizar su labor de araña abre la boca en su entrada y el ¡ HOTOJO ¡ retumba espléndido, grande, potente, sonoro. Lo que llamamos un auténtico VOZARRÓN heróico wagneriano. Esos momentos no se olvidan nunca. La magia de la voz. Tan humana, tan cercana, tan íntima. La orquesta suena muy bien en el nuevo foso ampliado. La partitura es tan dificil que al salir a un descanso en el intermedio un violinista se queja amargamente conmigo: " Sí yo fuera el director de Bellas Artes PROHIBIRÍA que se tocaran estas obras. Wagner es un MATA MÚSICOS." En total contraste otro maestro del mísmo instrumento me decía que luego de 28 años de carrera se sentía orgulloso de haber podido tocar en un " EL ANILLO...", esperaba que completo, tocó en "EL ORO..." y toca en "VALQUIRIA..." y que ahora sí podría retirarse con esa satisfacción. Los contrastes. Las Contradicciones. Wagner fue, ha sido y será siempre así. Amado y odiado. Irremediablemente. 

El tenor que canta Sigmundo es el norteamericano David Kelso. Venía como suplente y cantará por la defección del titular. Su hermana gemela y amante madre de su hijo, ni más ni menos que ¡ Sigfrido ¡, será la tambien de Estados Unidos Dyna Bryant. Conversando con esta bella mujer en el intermedio le preguntaba como se sentía en el escenario pues la había notado tensa y nerviosa, insegura, intranquila en sus desplazamientos, y me contesto lo que sentía con una sola palabra : ¡ PAURA ¡. Todos sabemos que eso quiere decir MIEDO en italiano, con un sentido muy operático, PAURA ¿ Como traducirlo al alemán o al ingles o aún al español ? Lla soprano nos narra que en su última escena cuando llega con la valquiria Brunhilda perseguida por el furioso Wotan tonante tiene que subir una gran escalinata que conduce a las pltaformas hidrahuilicas que se elevan a más de seis metros de altura. En ellas ya están las 8 valquirias esperando a su novena hermana a quien ven llegar con ¡ Una mujer ¡. La Bryant nos platica que el desnivel de las plataformas y el movimiento de las mujeres frenéticas que corren apresuradas por las tarimas móviles la hacen sentir una vibración tal que le es difícil concentrarse y cantar su dificil parte. Su bello rostro se ilumina y su mirada se fija en la nuestra para decirnos con ella su estado de ánimo: PAURA. Que así debe de sentirse Siglinda luego de ver morir a su hermano amante al hacerse añicos la espada Nothung. Al ser trasladada a todo galope en un caballo volador a un lugar desconocido. Al serle revelado que lleva en el vientre al héroe Sigfrido. ¿ Que otra cosa podría sentir la esposa de Hunding ? Andrea Silvestrelli es el bajo italiano que interpreta y canta al Hunding. Grandes son su tamaño y voz. De proporciones similares el cantante, fornido y altísimo, mide más de dos metros, al hacer su entrada al sagrado hogarconyugal y exclamar: " Du labtest ihn ? ¿ Le atendiste ? " y continuar a la respuesta afirmativa de su esposa: " Heiligst ist mein Herd: helig sei dir mein Haus. " Sagrado es mi hogar: sagrada sea para tí mi casa. Cada nota, cada palabra , cada sílaba , en esa enorme voz oscura y potente retumba e impone respeto, atención, ¿ paura ?. El rítmo de los versos wagnerianos aliterados al más medieval estilo arcaico permiten, aunados al ritmo de la música y a la orquestación sabiamente trabajada, transmitirnos todo un estado de ánimo que unicamente de esa manera, en el todo poético-dramático-musical, puede ser transmitido. La obra de arte INTEGRAL quiere el autor. Solo en ese todo total unísono y sincronico puede entenderse el mensaje wagneriano. No de otra manera. Las partes no pueden separarse sín matar la integridad esencial. 
Y así en toda la obra. Cada nota, cada palabra, cada sonido, forman un todo indisoluble. 
Y ¿ las Valquirias ? 
De ellas íbamos a hablar en este capítulo. 
Lo haremos, ahora sí, en el siguiente. 
Si los dioses del walhalla lo permiten.


3.- Wagnerianos amigos todos:
No muy propicios nos han sido los dioses del Walhalla ni de cielo o infierno ninguno. Nada serio, pero si molesto, y que nos impidieron seguir con nuestra labor de cronistas con la constancia y regularidad que hubieramos deseado. Los causantes de estos desaguisados no lo fueron ni gigantes ni nibelungos maléficos sino otros que inundan el espacio y la red: los virus. Tanto este escribidor como la máquina diabólica en que ésto escribe se vieron infectados por tan siniestros personajes y en un dueto de amor romántico y lánguido ambos caímos en el lecho no del amor sino de la enfermedad y la infección. La PC envirulada al taller de reparaciones y el escribidor de crónicas y disquisiciones wagnerianas al sacro hogar conyugal defendido por Fricka a curarse una gripa galopante tan noqueadora como el mazo o martillo de Donner.

Todavía no del todo repuesto el que estos chismes platica y ya, loados sean todos los hados, reparada la computadora, el ordenador le dicen en España, reanudo mi charla interrupta.

Decíamos ayer, Fray Luis nos asista, que así como Erasmo de Rotterdam hizo el elogio de la locura; nosotros quisieramos hacer el de las valquirias que en esta ocasión comparten esquizofrenía con todos los locos involurados en el montaje de LA VALQUIRIA.WAGNER. MÉXICO.2004. Como todos sabemos y si no Angel F. Mayo nos lo recuerda en su edición bilingue de EL ANILLO DEL NIBELUNGO en su apéndice de nombres y topónimos que " WALKYRIAS Walkuren: hijas guerreras de Wotan, nacidas de "la unión en ilícito amor". En la leyenda su número oscila de 9 a 13. wagner hace que sean nueve, incluida Brunnhilde." Las que eligen en el combate": su misión es aparecerse en el campo de batalla a los mejores héroes, elegidos por Wotan, los cuales, deslumbrados por la belleza de la aparición, son abatidos por sus enemigos; despues, las walkyrias llevan al walhall los cuerpos de los héroes así caidos para nutrir las filas del ejercito de Wotan. Posible traslación fonética al castellano: Valquirias." Hasta aquí la cita textual. 

De las nueve valquirias que requiere la ópera siete son mexicanas. Y una portuguesa que ya radica en nuestro país y pertenece a la compañía de ópera nacional. Descontando a Adrienne Dugger, Brunilda.
Jóvenes y hermosas. Talentosas. Poseedoras de voces bellas y bien timbradas. Con tablas y experiencia y a quienes hemos visto en roles protagónicos. Son tan bellas de rostros, cuerpos y almas, que sí se nos aparecieran en el campo de batalla nuestro fín en el Walhalla sería inminente y definitivo. Fatal. Destino predicho y trágico. A ellas toda mi admiración y cariño sincero. Como un homenaje a su trabajo, entrega y dedicación repito sus nombres y personajes con el significado de los mismos.

-HELMWIGE: " La que lucha (combate) con el yelmo" 
IRASEMA TERRAZAS. Valquiria. Soprano. 
-GERHILDE: "La que lucha (combate)con la lanza." 
VERÓNICA MURÚA. Valquiria. Soprano. 
-ORTLINDE: "La que lucha ( combate)con la espada reluciente" 
LOURDES ÁMBRIZ: Valquiria. Soprano. 
-WALTRAUTE: " La fuerte ( dominante) en el campo de batalla" 
ENCARNACIÓN VÁZQUEZ. Valquiria. Mezzo. 
-SCHWERTLEITE: "La portadora de la espada" 
BELEM RODRIGUEZ. Valquiria. Contralto. 
-SIEGRUNE: "La que hecha las runas victoriosas " 
CARLA LÓPEZ-SPEZIALE. Valquiria. Mezzo. 
-GRIMGERDE:" La protegida por el yelmo" 
HELENA PATA. Valquiria. Portuguesa. Mezzo. 
-ROSWEISSE:" La que cabalga luminoso córcel " 
VERÓNICA ALEXANDERSON.Valquiria. Mezzo. 

Completan el elenco Katja Lytting, Messosoprano sueca como FRICKA. 
JAMES JOHNSON; Heldenbariton como WOTAN. 

La orquesta del teatro de Bellas Artes es dirigida y concertada por Guido María Guida. La puesta en escena es de Sergio Vela. 


4.- Queridos wagnerianos amigos todos... ¡ salud ¡ :
Hoy jueves 18 de marzo asistiremos, Dios mediante decía mi tía abuela María, a la última función de LA VALQUIRIA de Wagner. 

Ricardo Wagner, y estoy en vena para confesiones privadas e íntimas, es el compositor que no solo transformó mi vida sino que la salvó. Va la historia.

Era yo un imberbe adolescente cuando escuche la música del portentoso genio. Un disco de mi padre con la obertura de Tannhauser y la bacanal de Venusberg. Enloquecí. Jamás había escuchado algo similar o tan siquiera semejante. La orgia de sonidos, la mezcla de temas sobrepuestos, las percusiones, las panderetas, el estruendo multitudinario y maravilloso, y el canto de las sirenas al final y una melodía que cada que la vuelvo a escuchar me parece como la aparición de un duende que atraviesa el bosque sombrio de la vida. 

Escuché el LP una y otra vez cada vez más asombrado. Cada nueva audición me enseñaba secretos nuevos. Nunca me cansaba de oir esa música. Todo lo contrario. Quería escuchar más y más todo lo que pudiera encontrar de ese mago sorprendente. Y aún lo sigo haciendo. Sigo maravillado buscando y encontrando la magia de Wagner. En los discos de mi papá hallé otras cosas: oberturas, marchas, y una " La cabalgata de las walkirias" que me encantaron. Ahorraba para comprar discos de Wagner. Estaba obsecionado con esa música distinta, diferente a todas. Poco a poco mi colección iba creciendo. Pude adquirir los "HIGH LIGHTS", así se llamaban, de óperas como " TANNHAUSER" y " LOHENGRÍN" en la marca "Ángel". Todavía los tengo. Un día en un almacen de Mixcoac llamado Gigante, empezaban estas tiendas llamadas Supermercados, vi un album rojo de LPs ( son 5 ) con una Walkiria grabada en dorado, decía: Wagner DIE WALKURE RCA Victor. LDS-6706 LIVING STEREO. SORIA SERIES. El precio... ¡ inaccesible¡, y más para un estudiante preparatoriano, lasallista, primógenito hijo de familia numerosísima, somos once hermanos, con un padre médico empleado de salud mal pagado que tenía que completar su salario con consultas particulares y clases de literatura o lo que se pudiera. Imposible comprarlo. Me conformaba con ir a ver el rojo estuche a la tienda. Soñaba con algun día poder tener el dinero para adquirirlo. Soñar no cuesta nada. ¡ Por fortuna ¡.

Pues resulta que un día, luego de un paseo por Chapultepec yde haber subido por primera, única y última vez a la Montaña Rusa, ¡ horrible cosa ¡, me empecé a sentir muy mal. Orinaba sangre. Me puse amarillo como una yema de huevo. Se me decretó el mal: HEPATITIS AGUDA. Estuve muy grave. Deje de asistir a la escuela. Tuve que guardar cama yse me prohibió cualquier movimiento. REPOSO ABSOLUTO: fuí sentenciado. Dos meses cuando menos. Todos mis hermanos y hermanas tuvieron que ser inyectados con gamoglobulina para evitar el contagio. Fuí aislado en una recámara separado de toda mi familia. Tan mal me vería mi padre que mandó por el cura para que me aplicaran los santos óleos, la Extrema Unción como se llamaba antes del Concilio Vaticano II. Llegó el sacerdote a mi cuarto y cumplió con el ritual. Terminado el acto litúrgico religioso mi papá se me acercó y me preguntó: " Hijo... vas a tener que estar acostado mucho tiempo. ¿ Quieres algo ? ¿ Deseas alguna cosa ? Pide lo que quieras que yo trataré de conseguirtelo." Luego supe que mis padres pensaban que no me salvaría y querían conseguir cubrir mi último deseo. Confieso que no me dolía nada. No sufría. Pero estaba muy enfermo, sin tener conciencia de ello. No lo pensé mucho: "¡ LA WALKIRIA ¡. Un album de discos que está en la tienda en el estante tal y tal." Mi padre consiguió la fuerte suma y fue a comprarlo. Llevaron la consola al cuarto del enfermo. Y durante dos meses estuve escuchando la maravillosa grabación. ¡ Aquí la tengo conmigo cuando ésto recuerdo con emoción ¡ BIRGIT NILSSON, GRE BROUWENSTIJN, RITA GORR, JON VICKERS, GEORGE LONDON, DAVID WARD. Conductor ERICK LEINSDORF. LONDON SIMPHONY ORCHESTRA. 

Escuché ésta grabación día y noche durante los dos meses que duró mi hepatitis. No me morí. Por eso digo ahora que esa música me salvó la vida. Muchos años despues en una reunión de amigos operópatas un día de mi cumpleaños se nos ocurrio narrar una historia de porque eramos amantes de la ópera. Yo narré esta mi historia. Tono Dávalos, quien la había escuchado emocionado exclamó: " ¡De haber sabido que La Walkiria curaba la hepatitis ¡ ". Un mes despues de ese día moría de ese mal con el hígado transplantado. 

Ahora me preparo a ver LA VALQUIRIA en Bellas Artes por la tarde. Transportarme a ese mundo de locura, amor y muerte. A sumergirme en esa música, en esa historia, en ese drama. Volveré a escuchar el canto de Siglinda con la melodía más hermosa que Wagner escribiera: " O herstes Wunder ¡ ¡ Oh, prodigio sublime ¡" La joven mujer- hermana-hija-amante va a esconderse a la cueva del dragón Fafner a donde el dios su padre el viandante no se atreve a acercarse. Allí esperará el nacimiento de su hijo producto de amor incestuoso, acordémonos de los faraones egipcios divinizados, un héroe que no conocerá el miedo y que tambien amará y morirá: SIEGFRIED. 

Loados sean los dioses que nos permiten seguir amando y gozando esta vida en el loco tiempo que nos tocó. 

Reciban todos un fuerte abrazo. ¡ Hasta la próxima ¡ 

¡ Leb wohl ...¡ 
¡ Leb wohl ... ¡ 
¡ LEB WOHL ¡