Contáctanos

Acceso Usuarios

Rienzi: l'últim tribú

Per Josep Maria Sagalés


Tot i que Rienzi no està inclós en els personatges wagnerians que entren dintre de l’evolució progressiva i grandiosa de la  reforma del drama líric wagnerià, que es va desenvolupant pas a pas des l’Holandés Errant a Parsifal, quan se’m va demanar que fes un estudi o comentari d’un personatge wagnerià, em vaig decidir per aquest i l’òpera de la que és protagonista en veure que des de la primera òpera que va escriure el mestre en plena joventut “Les fades” i precisament també en aquest personatge, les idees que ja tenia aleshores eren les que després assolirien una importància capital en la seva maduresa.

Leer más: Rienzi: l'últim tribú

Correspondencia Richard Strauss- Cóssima Wagner

Weimar, 9 de octubre de 1889:

¡Apreciada Señora! 
Probablemente estará sorprendida por no haber recibido noticias mías durante tanto tiempo. No he querido molestarla, apreciada Sra., con asuntos de escaso interés, así he aplazado mis cartas hasta poder informarla sobre mi primer “Lohengrin”, que sintiéndolo mucho se retrasó del 20 de septiembre al 6 de octubre. Finalmente, tras una increíble serie de ensayos, por lo que aquí se acostumbra, tuvo lugar la representación el pasado domingo. Dos ensayos de orquesta de cinco horas cada uno, un ensayo de escena y una serie de pruebas, asimismo en escena, de los solistas y el coro, acompañados con piano, hacían prever un gran éxito, pero la representación sólo me satisfizo en parte. La orquesta, reforzada con excelentes músicos, mostró grandes progresos en los pianos y pianissimos alcanzando delicados matices, su interpretación de los Preludios del primer y tercer actos fue muy buena, con el tempo lento que a usted le gusta, lo cual les infundió una gran belleza.

Leer más: Correspondencia Richard Strauss- Cóssima Wagner

Música de piano en casa de Wagner

Ritmo – Año LIV, Noviembre 1983 - N∫ 538
MUSICA DE PIANO EN CASA DE WAGNER
Por Luis Sales

 

WAGNER:
Gran Sonata para piano, en La mayor Op. 4. Fantasía en Fa sostenido menor. Sonata para el álbum de Frau Wesendonck. Hoja de álbum «Züricher Vielliebchen» (Vals en Mi bemol mayor). Hoja de álbum en Do mayor para la Princesa Metternich. Hoja de álbum en Mi bemol mayor para Betty Schott.
HANS VON BULOW:
Balada Op. 11.
LISZT: Am Grabe Richard Wagners. La góndola lúgubre I Czarda macabra. Nubes grises.
Werner Genuit, piano. Acanta-Edigsa, 11AO374, 2 discos.

Leer más: Música de piano en casa de Wagner

Hans von Bülow a la luz de la verdad

Regensburg, 1935. Wagneriana, nº extra, 1997. Traducido por Rosa María Safont
Hans von Bülow a la luz de la verdad
Por Ludwig Schemann

 

INTRODUCCIÓN

Este trabajo fue pensado originalmente para celebrar el 40 aniversario [en 1934] de la muerte del gran intérprete y pedagogo. Una inoportuna enfermedad no le permitió al autor mantener el plazo previsto. Pero hemos recuperado el retraso. La verdad no debe supeditarse a un plazo fijo y está muy claro que estas hojas han sido escritas bajo este precepto. De hecho el que hubiera querido averiguar cual era el entorno en que se movía Hans von Bülow habría podido hacerlo sin mayores problemas. Existen fuentes fácilmente asequibles, fuentes tan auténticas que resulta impensable utilizar las de otras procedencias. Lástima que desde ciertos grupos, sobre todo desde uno en especial, fueron cuidadosamente distorsionadas, claro que lo mejor que puede hacerse ante tales maniobras es ignorarlas.

Leer más: Hans von Bülow a la luz de la verdad

Recordando el Tannhäuser de París

Guía de los Festivales de Bayreuth, 1930. Wagneriana, nº26. 1997 
RECORDANDO EL ‘‘TANNHÄUSER” DE PARÍS 
Por Berta Schleicher

 

El año en que “Tannhäuser” aparece de nuevo en Bayreuth nos hace recordar una vez más las célebres representaciones de 1861 en París. De los que en aquellos días participaron en los desafortunados hechos probablemente sólo sobrevive una persona, la hija adoptiva de Malwida von Meysenburg: Olga Monod-Herzen, que en aquellos momentos era una niña de diez años. Junto a la “Idealista” vivió los días de alborozada espera y más tarde la amarga decepción sufrida por el grupo de amigos que rodeaba a Wagner, y guarda todavía en su memoria el recuerdo de uno de los momentos más memorables de su vida. A menudo habla sobre este suceso y logra que, a pesar de las siete décadas transcurridas, las tumultuosas noches de aquel mes de marzo aparezcan vivas ante nuestros ojos.

Leer más: Recordando el Tannhäuser de París

Melot

Per Olaf Schröder


No gensmenys que Hans Pfitzner dedicà un escrit, "Melot el malvat", a aquest personatge. Per a ell, Melot és més que un paper molt poc agraït per a un cantant que molt sovint ni surt a escena en el tercer acte, ja que les poques paraules que el seu text li demana les diu darrera l'escenari amb l'abric posat.

Melot, segons Pfitzner, és abans que res, l'amic gelós de Tristany que amb infàmia l'enganya i el traeix.

Leer más: Melot

Helmwige, la walkiria

Per Olaf  Schröder

 

L´estol de les Walkiries és un dels grups de persones que quasi apareixen com un conjunt coral. Tret de Waltraute i Brunilda, de les altres noies en sabem ben poca cosa. Tan sols les veiem en la tumultuosa escena en la què es reuneixen per empendre la marxa cap al Walhalla i s’esglaien davant la desobediència de Brunilda. Aquesta, filla d’Erda i favorita de Wotan es distingeix de les seves germanes i  sobresurt per la missió que se li encomana en el primer acte de “La Posta dels Deus”.

Les Walkiries han d’acomplir diversos deures. D´una part han de guiar els herois en el combat, d’acord amb la voluntat de Wotan; de l´altra,  han de ser les companyes dels herois-amb gran disgust de Fricka-en el Walhalla. Per això el seu caràcter és alhora agressiu i joiós, complaent i rigorós.

Leer más: Helmwige, la walkiria

Friederich von Telramund

FRIEDERICH VON TELRAMUND, Comte de Brabant 
Per Olaf Schröder


Molt fàcilment podem pensar que el Comte Telramund és un més dels barítons intrigants que tenen com a única finalitat lluitar contra el tenor, que sempre està per sobre d´ells, i  que a més a més, es mereixen la mala sort que les lleis de l´escena operística els hi dedica habitualment. Però Telramund és diferent. Impulsat per una falsa ambició ha unit el seu destí a la tenebrosa Ortrud; des del primer acte fins al tercer lluita amb força; ni la miraculosa aparició de Lohengrin el fa renunciar al seu propòsit i, fins i tot, sembla que podrà sortir-se´n. El poble de Brabant i els vasalls del Rei són implacables amb ell, tan quan Lohengrin els demana un judici,com  quan és mort per ell  en entrar a la seva cambra: “Tal com ton braç l´occí en la terra, lla dalt de Déu el càstig rebi!” 

Leer más: Friederich von Telramund

El oro del Rín

Londres y Nueva York, 1898.
El perfecto wagneriano
Por George B. Shaw
Digitalizado por Verónica Noemí Gombach

 

[ El oro del RínLas walkyrias | Sigfrido | El crepúsculo de los dioses | La música del Anillo ]

 

George Bernard Shaw

George Bernard Shaw, este hombre flaco, magro, que con sus ojos inquisitivos y burlones al par parece escudriñar y adentrarse hasta lo más profundo del alma humana, nació en Dublín, el 26 de julio de 1856. Temperamento paradójico y sincero, en uno de esos sus artículos egolátricos que tanta sensación y resquemores levantan en los círculos conservadores de la tranquila Inglaterra, él mismo ha confesado que en los años nada, absolutamente nada, aprendió. Hijo de padres modestos, este rebelde, fustigador de la sociedad actual, desempeñó no muy altos ni envidiables menesteres en una oficina de esas donde se atiende toda clase e índole de negocios. A los veinte años, decidido a correr la gran aventura, acompañado por su madre, -mujer enérgica, de una carácter harto independiente y una regular cultura musical,- trasladóse a Londres, dispuesto a conquistar un puesto en la literatura. Conoció, así, en su mocedad, la miseria de Londres, esa miseria que es la más trágica y sórdida de todas. Su pluma rebelde, empero, enhiesta e indemne se mantuvo, que los sólidos principios puritanos de Bernard Shaw no eran de los que vacilar podían en medio de las tremendas tempestades económicas, ni las dificultades inherentes a la iniciación. El mismo, burlonamente, ha pintado aquellos años de su mocedad: “No puedo decir que poseo mucha experiencia de la verdadera pobreza; al contrario. Antes de que pudiera ganar nada con mi pluma disponía de una magnífica biblioteca en “Bloomsbury” (la del Museo Británico) y de otra en “Hampton Court”; sin criados que cuidar ni sostener. En cuanto a la música, más tarde me pagaban porque me saturase con la mejor que se produce en Londres a Bayreuth, -se refiere a sus días de crítico musical.- ¿Amigos? Gracias a Dios, la lista de mis visitantes siempre ha sido inestimable. ¿Qué podía haber adquirido con más dinero del necesario para vestirme y alimentarme? ¿Cigarros? No fumo. ¿Champagne? No bebo alcohol. ¿Treinta trajes de la última moda? No, porque me convidaría a cenar la gente que yo más rehuyo si me decidiera a usar tales cosas. ¿Caballos? Son peligrosos. ¿Coches? Son sedentarios y fatigosos. Además, tengo imaginación. Desde que guardo memoria sólo he necesitado ir a la cama y cerrar los ojos para ser y hacer lo que más me agradase. El lujo de relumbrón de la “Bond Street” ¿qué significa para mí, George Bernard Sardanápalo?”

Leer más: El oro del Rín

El crepúsculo de los dioses

Londres y Nueva York, 1898.
El perfecto wagneriano
Por George B. Shaw
Digitalizado por Verónica Noemí Gombach

 

[ El oro del RínLas walkyrias | Sigfrido | El crepúsculo de los dioses | La música del Anillo ]

 

El crepúsculo de los dioses

Prólogo

El Crepúsculo de los Dioses empieza con un prólogo muy trabajado. Las tres Parcas aparecen en la montaña de Brunilda, cantando las tres sobre asuntos y destinos diversos e hilando al mismo tiempo el hilo del destino. Así nos cuenta el sacrificio de Wotan al perder su ojo, cómo rompió una rama del Fresno de la Vida para hacer el asta de su lanza, y de qué modo ese árbol se secó después de haber sufrido aquella injuria. Algo nuevo, también oímos en sus parlamentos. Cuando Wotan vio su lanza quebrada por Sigfrido, ordenó a todos los dioses que recogiesen todas las ramas y el tronco seco del Fresno del Mundo y lo llevasen a Walhalla, en cuya sala, rodeado de los demás dioses y héroes y con su lanza hecha pedazos en la mano, espera el fin, reunido en una especie de solemne consejo. Todo eso, pertenece a los viejos materiales legendarios con los cuales Wagner empezó el “Anillo”.

Leer más: El crepúsculo de los dioses

Subcategorías