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Wahnfried-Nietzsche Archiv

Documentos sobre la “Sternenfreundschaft” (Amistad cósmica) 
Wahnfried-Nietzsche Archiv 
Por Otto Daube

 

El 13 de junio de 1926 se reunió en el Hotel “Erbprinz” un grupo selecto de altas personalidades de la intelectualidad de Weimar invitados por la esposa del Ministro de Turingia, Leutheusser, junto con el director del Archivo Goethe, prof. Dr. Deetjen, y el intendente general Dr. Ulbrich. La iniciativa había partido de la princesa Sofía de Albania que, al igual que en anteriores veranos, se alojaba como vecina de Goethe en su casa de veraneo en el Weimarer Park, y deseaba contribuir eficazmente a los “Deutsche Festspiele” (Festivales Alemanes).

“El 13 de junio de 1926, a las cinco de la tarde se organizará un té en las salas del Hotel Erbprinz. El compositor Otto Daube de Leipzig ofrecerá una introducción a los Deutsche Festspiele programados para este verano en Weimar. Nos sentiremos honrados con su presencia...“

Era una reunión ilustre ante la cual tenía que hablar, justamente el día antes de mi 26 aniversario, sobre los aspectos en común de las dos ciudades alemanas culturalmente más importantes: Weimar y Bayreuth. 
La idea era sencilla.

Franz Liszt había publicado a finales de octubre de 1849 —desde 1842 estaba en buenas relaciones con la corte de Weimar y en 1848 se había trasladado definitivamente allí— el proyecto de un amplio plan que recogía de nuevo la idea de una Fundación Goethe para el fomento de las artes y protección de los artistas en Alemania, y que desarrollaba esta idea en todos los aspectos de los problemas artísticos, organizativos y económicos.

Para Liszt, Weimar era el fundamento histórico de la cultura alemana, desde los festivales de canto en la Wartburg bajo la dirección del Conde Hermann de Turingia, el antecesor del príncipe de la corte de Weimar, y hasta la culminación de la época clásica con la obra de Schiller, Goethe, Herder, Wieland y Jean Paul realizada en Weimar.

“El recibimiento que Carl August ofrecía a todos los científicos y grandes intelectuales atrajo a Weimar en calidad de huéspedes a los hombres más ilustres del siglo desde los países más diversos. Su corte fue visitada por Friedrich den Grossen, Lavater, Salis, Jacobi, Bürger, C. M. von Weber Iffland, Gentz, Werner, Tieck, Dalberg, Johannes Müller, la sefrora de Stael, Menjamin Constant, Laharpe, Abbé Raynal, Mathisson, Saussure, Gluck, Carus, Chladni, Lalande, Ampére, Pestalozzi, Danecker, Cornelius, Capo d' Istria, Kant, Bettina von Armin, Davis d' Angers y tantos otros; por diferentes que fueran sus intereses, todos, encontraban un atractivo común en el interés que el príncipe demostraba hacia cualquier rama de las artes o de las ciencias que eran representadas o cultivadas por cada cual...” (Liszt).

La convocatoria de Liszt para la constitución de una “Fundación Goethe” fue publicada el cinco de julio de 1849 en Berlín. 
“Al concebir este bonito plan, sin duda alguna se decidió que había de ser realizado en Weimar. El poeta que mejor supo atraer la atención de sus contemporáneos, y al cual aún hoy en día le corresponde el honor de iluminar con el brillo de su genio los intentos de dar duración a las bendiciones de las musas, había pasado setenta y cinco años de su vida en Weimar. También las antes mencionadas celebridades de esta ciudad la hacen merecedora del honor de ser elegida entre todas las ciudades alemanas para ser la residencia de la Fundación, cuya constitución esperamos sea facilitada a través de un llamamiento a los estados alemanes y a todas las personalidades” (Liszt: “Sobre la Fundación Goethe”).

Richard Wagner, en una carta dirigida a Liszt en el 8.5.1851, da su consentimiento al plan y a la ejecución de una Fundación Goethe en Weimar, promotora de la cultura alemana; no obstante amplía los objetivos que según Liszt tendría la Fundación: 
“Bien pensado, y teniendo todos los factores en consideración, la Fundación Goethe únicamente puede tener como objetivo una sola cosa: la creación de un teatro en el sentido más puro del espíritu poético de nuestra nación.., mientras se decida sobre todo una cosa, que éste sea un teatro auténtico. Concretemos un poco y por lo pronto consideremos un propósito determinado que hemos de reconocer como la raíz del esperado y precioso árbol. En este caso la raíz es el teatro: Este está al alcance en Weimar; sólo se necesita buena voluntad para conseguir en poco tiempo este propósito, que en sí ya sería la más adecuada Fundación Goethe, pero.., por el momento Weimar te puede satisfacer bastante...”

En la carta de Wagner a Liszt ya se perfilaba la idea de los Festspiele —un teatro en el sentido más puro del espíritu poético de la nación— tal como Wagner lo realizó 25 años más tarde en Bayreuth.

El vínculo entre Weimar y Bayreuth también estimuló en tiempos posteriores otras creaciones; así Friedrich Lienhard escribió “Caminos a Weimar” (Weimar-Wartburg-Sansouci-Bayreuth), y a través de las “Schillerbund Festspiele” (Festivales de la Asociación Schiller), se organizaban en Pascua solemnes representaciones de obras de Goethe, Schiler, Mozart y Wagner, dedicados a la juventud de todos los distritos del reino.

Se pensaba establecer la unión Weimar-Bayreuth, con esperanzas de que fuera duradera, con la creación de los “Deutsche Festspiele” en Weimar, organizados por la “Bayreuther Bund der deutschen Jugend” (Unión de la juventud alemana en Bayreuth), en julio de 1926.

Para esto tenía que hacer yo mi conferencia ante la alta sociedad de Weimar.

Entre los huéspedes se encontraba una señora de edad avanzada a la que se trataba con gran atención: Elisabeth Förster-Nietzsche, la hermana del gran filósofo, administradora de su herencia, editora de sus obras, y directora del Archivo Nietzsche en Weimar. De tipo delicado, con un dominio extraordinario de sí misma, a pesar de sus ochenta años conservaba una gran viveza intelectual. Concisa y clara en sus palabras, Elisabeth Förster-Nietzsche era el centro de todas las conversaciones después de la conferencia. Sus recuerdos nos evocaban lejanos tiempos durante los cuales ella había vivido felizmente con su hermano en Wahnfried. La separación de Nietzsche de sus viejos lazos con Bayreuth la interpretaba como la autoliberación del hechizo que ejercía sobre la personalidad de su hermano el mundo intelectual de Wagner, que también para él tenía vigencia. No obstante: “Mi hermano ha afirmado reiteradamente que su nombre siempre se pronunciaría junto al de Richard Wagner”. Esto era debido a que Nietzsche identificaba su Zarathustra con un Parsifal creado nuevamente por él, personajes paralelos y opuestos a la vez: Zarathustra, el super-hombre, el proclamador de la afirmación de la existencia, y Parsifal el heroico proclamador de la doctrina de la compasión, ambos al servicio de una humanidad en sufrimiento.

Elisabeth Förster-Nietzsche también nos recordaba el aforismo de Nietzsche “Sternenfreundschaft” (Amistad cósmica): 
“Eramos amigos y nos hemos ido alejando uno del otro. Pero esto está bien así, no intentemos ocultarlo como si nos avergonzara. Somos dos navíos, cada cual tiene su curso y su destino; nos podemos cruzar y celebrar una fiesta conjuntamente tal como lo hicimos, y en aquel momento los dos barcos reposaban tranquilamente en un mismo puerto bajo un mismo sol, casi parecía que hubiesen llegado a su meta común. Pero entonces nos separó la inmensa fuerza de nuestra misión, y nos guió a mares distantes bajo soles diferentes, y quizá no nos volvamos a ver nunca más, o si nos volvemos a ver no nos reconozcamos; ¡los mares y soles diferentes nos han cambiado!.  La ley que rige sobre nosotros nos ha separado, por eso nos hemos de respetar tanto más. Por eso ha de ser santificado el recuerdo de nuestra amistad pasada. Seguramente existe una inmensa órbita invisible de la cual nuestros cursos y destinos tan diferentes pueden ser tramos —aceptemos este pensamiento—. Pero nuestra vida es demasiado corta y nuestra vista demasiado débil, como para que fuera de esta posibilidad sublime podamos ser amigos. Creamos pues en esta amistad cósmica, aunque seamos enemigos terrenales”.

Esto lo escribió Nietzsche en el año 1882. Incluyó el aforismo en su “Fröhliche Wissenschaft” (Ciencia alegre) nr. 279.

Cuando posteriormente escribió su “Música para operetas” y “el caso Wagner” (todo citas de Nietzsche), estos “panfletos” no eran, como se interpretaba, la búsqueda liberadora de motivos que le ayudaran a separarse de Wagner ni la necesidad de autoliberación, porque ésta ya la había consumado Nietzsche, sino más bien sarcásticas provocaciones a sus contemporáneos: “El Wagnerismo ha llegado a dominar a Wagner” (Ecce horno). Más claramente en “Notas de un Psicólogo”: ” ¡Contra la masa! ¡Contra los inmaduros! ¡Contra los desilusionados! ! Contra los enfermizos! ¡Contra los idiotas! “; justamente contra éstos que estaban dispuestos a aplaudir sin haber entendido, ni siquiera adivinado, nada de la grandeza de la obra de arte.

Estas citas no eran ni siquiera originales de Nietzsche, sino copias de citas de Paul Bourgets en su “Essais de Psychologie contemporaine”. (C. v. Westernhagen en su artículo “El original de “El Caso Wagner”, Bayreuther Blätter, año 69, cuarto cuaderno, 1938).

Su propia opinión acerca de Wagner se puede apreciar en “El caso Wagner” atacando la banalidad de aquellos que no saben ni siquiera leer ni escuchar: 
Cap. 7.— “Nuestro más grande melancólico de la música, lleno de miradas, cariño y consuelo, que nadie le ha anticipado, el 
maestro de los sonidos de una felicidad sombría y soñolienta”. 
Cap. 7.— “Su riqueza de colores, sombras, misterios de luces tenues, miman tanto que después casi todos los músicos parecen demasiado robustos”. 
Cap. 8.— ¿Quién tiene esta fuerza de convicción en la expresión...? 
Cap. 8.— “El más sorprendente genio del teatro que han tenido jamás los alemanes, el escenista par excellence”. 
Cap. 8.— “Ha llevado el poder de expresión de la música al infinito”.

Posteriormente confiesa en “Ecce homo”, de manera conmovedora, su admiración por Wagner. 
Una de las frases finales más bonitas: “No sé que es lo que han vivido otras personas con Wagner: por nuestro cielo jamás ha pasado una nube”.

Elisabeth Förster-Nietzsche estaba muy de acuerdo con la idea del vínculo entre Bayreuth y Weimar que había expuesto en mi conferencia. “He escrito a Cósima Wagner diciéndole que habría que poner una corona de rosas que uniera las dos tumbas. Espero que Siegfried nos ayude”.

Elisabeth Förster-Nietzsche sentía por el hijo de Richard Wagner la misma simpatía que había sentido en sus tiempos de huésped en Wahnfried. Espontáneamente manifestó el deseo de que Siegfried Wagner la fuera a visitar al Nietzsche-Archiv durante la estancia de éste en Weimar con motivo del estreno de sus obras “Bärenhäuter” y “Sternengebot”. Su visita —el primer reencuentro de los Wagner y el Nietzsche-Archiv en muchas décadas— poseería un carácter simbólico.

Con intención de comunicar a Siegfried Wagner el deseo de la hermana de Nietzsche viajé a Bayreuth unos días más tarde. Él aceptó la invitación. 
 

2001Algunas semanas más tarde, en los días de julio en Weimar, Siegfried Wagner era huésped del Nietzsche-Archiv. 
En la foto tomada a raíz de este acontecimiento se ve a Siegfried Wagner al lado de Elisabeth Förster-Nietzsche junto con Peter Raabe, el biógrafo de Liszt e historiador. La presencia de este último confirmaba el vínculo entre Bayreuth y Weimar en doble sentido: la amistad cósmica Wagner-Nietzsche y la de Wagner-Liszt, esta última sobre todo una amistad que se estableció entre el joven director de la orquesta Real de Weimar, y que fue sellada por el matrimonio entre Richard Wagner y Cósima, la hija de Liszt, y que sobrevivió a la muerte de ambos. 
  
 

El 18 de mayo de 1927, Elisabeth Förster-Nietzsche me dio permiso para publicar en el “Monatsblätter des Bayreuther Bundes der Deutschen Jugend” (Revista mensual para la juventud de Bayreuth) el “Mahnwort an die Deutschen” (advertencia a los alemanes) escrita por Nietzsche en 1893. Diez años más tarde me permitió transcribir del Nietzsche-Archiv aquella carta tan bonita y emotiva que Nietzsche escribió a Cósima después de la muerte de Richard Wagner.

El permiso que me dió Winifred Wagner el mismo dia 18 de mayo de 1927 demuestra que Wahnfried también estaba de acuerdo.

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OTTO DAUBE. Nacido el 12 de junio de 1900 empezó sus estudios en la Escuela “Kloster Unser Lieben Frauen” de Magdeburg. En 1918 fue soldado en la Primera Guerra Mundial, posteriormente continuó sus estudios en Altenburg y también en Jena y Leipzig, especialmente historia y estudios musicales. Durante su estancia en Jena empezó su labor pedagógica en el campo musical que ya no abandonaría a lo largo de su vida. También en Leipzig y Altenburg desarrolló su profesorado musical.En 1924 al reanudarse los Festivales de Bayreuth formó parte del Círculo de Amigos de Bayreuth y de su relación íntima con Siegfried Wagner, Winifred Wagner, Hans von Wolzogen, Helena Wallem y Franz Stassen nació en 1925 la “Bayreuther Bundes der deutschen Jugend”, siendo el presidente, cargo que abandonó en 1929 para ir a Sofia a continuar su labor pedagógica en la Escuela Alemana donde permaneció hasta 1934 en que se trasladó nuevamente a Alemania para desempeñar su labor docente en Detmold hasta 1944, reanudándola en 1948 en Hattingen donde permaneció hasta 1964. Durante su estancia en Detmold volvió a ocuparse de su antigua presidencia en la “Bayreuther Bundes”y en colaboración con Winifred Wagner, Heinz Tietjen y Hans Pfitzner -del que fue íntimo amigo hasta su muerte- organizó unas “Semana de Richard Wagner”. Durante los años de guerra, de 1939 a 1944 fue el conferenciante oficial pronunciando el pregón de los Festivales. En la guerra de 1939 participó también durante el primer año como soldado, pasando posteriormente a la reserva. En Hattinger, después de la guerra, continuó su labor docente a través de más de 50 escritos teóricos de música y 3 manuales didácticos sobre el mismo tema. En 1953 obtuvo la cátedra en la Sozialakademie en Dortmund. Además de sus escritos mencionados es autor de tres importantes obras sobre temas musicales: “Von Bach bis Bartók” (incluyendo 50 biografías de músicos célebres), “Ich shreibe keine Symphonien mehr” (Profundo estudio sobre los años estudiantiles de Richard Wagner) y “Musik” (Libro didáctico para profesores de música).