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Wagner y la investigación cerebral moderna

La investigación neurológica llevada a cabo a partir de los años setenta ha concluido que los dos hemisferios del cerebro ejercen funciones diferentes -por ejemplo, la actividad verbal y la experiencia musical, respectivamente, se desarrollan en mitades cerebrales diferentes. Curiosamente, esta teoría puede apoyar una de las reclamaciones de Wagner concernientes a su Gesamtkunswerk (obra de arte total). El premio Nobel Juan C. Eccles afirma en “Popper & Eccles: The Self and Its Brain” (El Yo y su cerebro)” lo siguiente: “En líneas generales, la evidencia indica que el hemisferio dominante está especializado en la parte imaginativa, analítica y secuencial; pero, muy importante, es verbal y, lo que es más importante todavía, es el hecho de que se encuentra directamente relacionado con el subconsciente. Por otra parte, en el hemisferio no dominante predomina lo pictórico, es decir, los elementos escénicos y musicales, y se relacionada con las habilidades de síntesis. No obstante, debemos constatar que ha habido una tendencia a exagerar la antítesis existente entre los dos hemisferios. Cuando actúan por separado [...] las funciones propias de cada hemisferio se empobrecen”.

Esta última aseveración resulta especialmente interesante en relación a las consideraciones artísticas en Wagner. En Das Kunstwerk der Zukunft (La obra de arte del futuro) mantiene que cada arte logra su máxima expresión sólo cuando aparece junto a otro o más de dos formando así una obra de arte total: "en este Drama (la más elevada conjunción artística), sólo la comunicación entre cada una de las artes podrá trasladar al público su último secreto; este propósito individual de cada expresión artística sólo puede ser alcanzado en su totalidad si se produce la cooperación recíproca de todas ellas en su mensaje común" y : "ni una sola facultad de las artes permanecerá al margen en el futuro Arte Total, en el cual cada una conseguirá su desarrollo completo” y "De esta manera, complementándose una a la otra en variable danza, la fraternidad de las artes logrará mostrarse y hacer valer su demanda; ya sea todas juntas o en pareja o de nuevo en solitario esplendor, de acuerdo con la necesidad del momento y en base a la única regla, la Acción Dramática”.

Según parece esta opinión de Wagner ha recibido el apoyo significativo de la actual investigación cerebral. Las últimas conclusiones concuerdan que, según Eccles, cada hemisferio del cerebro funciona peor, en su propia especialidad, cuando es separado de la otra mitad. Esto es completamente análogo a la aserción de Wagner de que la música se empobrece sin la poesía y viceversa.

Por supuesto, Wagner habla de una "trinitaria expresión del Arte humano", con lo cual nos quiere decir "las artes de la danza, la música y la Poesía" (Ashton Ellis tiene seguramente razón cuando afirma que "por 'la danza' Wagner no se refiere al ballet ni a nada similar sino más bien a la gracia de gesto y del movimiento sumados en este [...] término".

Leyendo a Wagner, sin embargo, se hace patente que de las tres "artes hermanas", la música y la poesía son las más fundamentales. Wagner incluye, desde luego, algunas directrices para el movimiento, el gesto y la actuación, pero la cantidad de tales indicaciones son mínimas en comparación con las referidas al texto y a la música. La práctica también ha mostrado que estas líneas deben ser ampliadas e incluso cambiadas en parte para alcanzar una mayor sensibilidad del drama musical.

Es difícil evitar la conclusión que las partes fijas, permanentes del drama musical son el texto y la música, y que las otras partes son flexibles y variables. Es profundamente interesante que estas dos partes fijas, permanentes del drama músical de Wagner estén tan estrechamente correspondidas a la bipartición del cerebro.