Si tuviéramos que hacer un recuento de todas las barbaries que se han hecho sobre este tema necesitaríamos un libro solo para ellas, pero queremos solo fijarnos en unas pocas como ejemplos de locuras, donde ya no se trata de puestas en escena ‘forzadas’ sino de auténticas locuras producidas por mentes enfermas.
Así pues vamos solo a dibujar un par o tres de ejemplos extremos de locura.

LOS MAESTROS CANTORES DE NUREMBERG A LO LOCO
Liceo de Barcelona Marzo 09. Full Informatiu num 81
Un esperpento de la categoría de esta presentación vamos a tomarlo como ejemplo destacado de las locuras escenográficas.
En este caso la mente desviada se llama Claus Guth, que por supuesto se cree con autorización para destrozar la obra de Wagner y hacer lo que se dé la gana con ella.
El texto del Liceo, gobernado por políticos obsesionados con destruir todo el mensaje wagneriano y confundir para siempre su obra, y la de otros autores, pues el desastre no se hace solo con Wagner, dice:

“En esta puesta en escena, Claus Guth trabaja de manera sensacional con la alteración de las proporciones. La silla de escuela de canto es tan enorme que el hombre que sube es como un gnomo. Al contrario, las casitas típicas de Nüremberg son tan pequeñas que cuando se ponen en fila parecen un calendario de adviento. La fiesta en el prado, por otra parte, es poco festiva, porque las mencionadas casitas se han convertido en lápidas y los inmigrantes, son enseñados groseramente en la danza nacional por los autóctonos…”

“Guth solo permite el desarrollo de la personalidad de tres personajes. Con Beckmesser esta evolución acaba en desastre….  Beckmesser vive para las normas del gremio, el cual se envía literalmente a la muerte: en el escenario tipo ‘sueño de una noche de verano’, de la noche de San Juan, el ‘lobo’ David clava un cuchillo en el vientre del ‘asno’ Beckmesser, mientras el ‘toro’ Sachs se lo mira y una ‘libre hembra’ con los pechos descubiertos se ríe….”

Todo es una locura, ponen una cabeza de asno al pobre Beckmesser y lo castran, nada de lo que pasa en escena tiene sentido respecto a la letras que se canta, todo es absurdo y completamente neurótico… no han entendido nada de la obra ni los que la hacen, ni los cantantes (varios de ellos expresaron que no entendían nada de lo que hacían en escena) ni el público…
Los espectadores no entendían nada, cuando salió el mencionado Guth a escena fue abucheado de forma espantosa por los pocos espectadores que quedaban.. pero esto no afecta… los políticos enchufados como responsables del Liceo y sus lacayos seguirán en esta línea de locuras gastándose el presupuesto de todos los contribuyentes.
La estupidez y locura no tiene límites en este tema.

PARSIFAL MANICOMIAL…. LICEO …
Un Parsifal que pasa en un Manicomio, el Graal es una transfusión de sangre, o algo así, a los locos encerrados allí… nada tiene sentido lógicamente.
Incluso el crítico R. Alier (por lo demás un profundo anti-wagneriano como veremos) lo criticó duramente pero en La Vanguardia se puso en portada ‘Gran éxito’!, pese a que su crítico oficial operístico la denunció radicalmente.
Para lograrlo pusieron un comentario muy positivo y laudatorio antes del de R. Alié, cosa que nunca hacían normalmente.
Sobre estas locuras escribió Luis Racionero el 9 marzo:
“El único criterio que se esgrime en este momento para evaluar una supuesta obra de arte es el precio, lo cual no puede ser más aberrante, dado que el precio no depende de la estructura formal de la supuesta obra de arte sino de la oferta y la demanda y las relaciones públicas. Si yo quiero que un urinario puesto al revés sea una obra de arte, debo cumplir tres condiciones: 1) que una galería prestigiosa se avenga a exponerlos 2) que algunos críticos prestigiosos digan que la obra es muy buena 3) que el millonario X conocido coleccionista, pague por él cien millones de euros.”

NO SON CASOS EXCEPCIONALES
Como he dicho podríamos llenar un libro con ejemplos de locuras en las puestas en escena, pero solo para que no se crea que el único loco es el tal Guth y los responsables ‘artísticos’ del Liceo de Barcelona, vamos a indicar tres ejemplos más someramente:
- Bayreuth, ni más ni menos que Parsifal. Y nos ‘sorprende’ con la aparición de esos conejos colgados, que el autor de tal desaguisado justifica diciendo que “la liebre es un símbolo de Redención en la religión budista e incluso la cristiana”, ¿de dónde habrá sacado ese inútil la idea de que la liebre es símbolo de redención cristiana? ¿No lo habrá confundido, dada su incultura, con el Cordero Pascual?.

La Canadá Opera Company encargó a cuatro distintos escenógrafos cada una de las 4 obras de la Tetralogía…
Para hacernos una idea de su estupidez, el primero, Michael Levine, hace que todo el ‘Oro del Rhin’ sea solo un sueño de Wotan, y que Alberich nazca de Wotan como ‘su doble oscuro’. Tras tan ‘genial’ idea podemos imaginar que nada es lo que Wagner dice y toda la Tetralogía es un circo para psicoanalistas. Lo interesante es que los cuatro ‘escenógrafos’ crearon locuras, ni uno solo se ajustó al texto y lo que se canta.

Tannhäuser 2004, según el texto escrito por el propio autor de esas extravagancias, un tal Luc Van den Dries, quien con la excusa, sacada de alguna mala digestión, de que todos los personajes del Tannhäuser deben ser malos y pecadores, ha hecho aparecer a los caballeros de la Wartburg como payasos de circo maquillados, y dicho eso me excuso de relatar más necedades de semejante puesta en escena.

CAMBIAR EL FINAL DE LAS OBRAS WAGNERIANAS
Para dar un final ‘racional’ a las muertes, evitando así la intervención de Dios o de causas románticas, y reducir de esa forma el mensaje espiritual a un desenlace material, se han efectuado cambios absolutamente demenciales en el final de algunas obras wagnerianas.
La serie de modernos ‘escenógrafos’ dedicados a cambiarlo todo es realmente demostrativa del grado de estupidez al que se ha llegado en el mundo actual:
Jean Pierre Ponelle hace que Tristán muera en el segundo acto, y en el tercero solo sale su espíritu alucinado, Isolda se envenena en el momento de la muerte de Tristán, con lo cual en el tercer acto no aparece sino que canta en versión ‘concierto’.
No falta quien hace que el Rey Marke, lleno de celos, mate a Isolda en el tercer acto.
Herzog hace que Ortrud y Elsa se hagan amigas al final, en vez de desfallecer, para así simbolizar la unión del Bien y del Mal reconciliados.
Y Gottfried Wagner (que lamentablemente es familia del Maestro, lo que demuestra que la estupidez no es genética siempre, sino que puede ser adquirida por uno mismo) hace que Godofredo mate con la espada de Lohengrin a Ortrud y luego Elsa se suicide lanzándose sobre esa misma espada.
Los hay que hacen que Kundry no muera sino que se case con Parsifal en el Graal….


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