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LA LOCURA DEL ODIO

“WAGNER” por Carles Osborne, australiano, escritor sobre temas de música
Biblioteca Salvat, ‘Grandes Biografías’
Creo que este libro bate todos los records que recuerdo sobre mentiras y mala fe respecto a Wagner. No solo introduce locuras francamente divertidas, o sea temas que no se basan en ‘mala fe’ sino en un desquiciamiento psicológico, sino que además acumula todas las mentiras y deformaciones, críticas e insultos que se pueden llegar a hacer a Wagner. Y con una característica especial: Normalmente las biografías anti wagnerianas, como la de Emil Ludwig, respetan al artista, a su obra, pero arremeten contra la persona Wagner, a veces por temas personales como en el caso de Ludwig (que odiaba a Wagner dado que era judío en un momento histórico conflictivo).
Pero el tal Osborne no solo acumula toda mentira posible e imaginable sobre Wagner sino que aborrece, insulta y denigra su obra, llegando a falsificar de forma increíble los textos de las obras de Wagner para denostarlo.
Veamos algunos casos de esta locura enfermiza:

Sobre PARSIFAL
“Es posible ver a Parsifal únicamente como una enfermiza y decimonónica fantasía homo-erótica, una ópera inmensamente larga y lenta, cuya duración está totalmente desproporcionada a su valor musical y dramático. En la superficie, es una obra de pura cristiandad, aunque -como el crítico americano de Wagner, Robert W. Gutman, especificara- el compositor detestaba la cristiandad, a la que consideraba «un error judío perpetuado.»

“Pero ya sea una «melancólica pesadilla de ansiedad aria» (frase de Gutman) o ‘una celebración de sublimada homosexualidad’, Parsifal parece ahora muy de su tiempo, mucho más que Tristán und Isolde.”

La pureza de Parsifal estaba amenazada tanto racial como sexualmente. ¿Es acaso caprichoso trazar una conexión --como lo ha hecho Gutman- entre la monástica homosexualidad de Parsifal y el «no diferente compañerismo de las tropas de Ernst Röhm?»

Como puede verse mezcla las acusaciones de homosexualidad con las de nacismo de una forma realmente neuropatológica. Realmente la manía de introducir este tema en Parsifal solo puede provenir de una deficiencia mental o sexual del autor.
Wagner además era un cristiano convencido, basta leer sus obras y textos… de forma que jamás escribió eso que dice ‘Gutman’ de que el cristianismo es ‘un error judío perpetuado’, nunca lo dijo… una vez más se inventan las cosas sabiendo que el lector no ha leído nada de Wagner y lo creerá.
Pero lo más increíble viene luego:

Un estudio del libreto de la ópera, en relación con varios escritos en prosa de Wagner, deja claro que el objetivo del compositor dramaturgo fue «arianizar» la cristiandad, divorciándola de sus orígenes judíos. En su ensayo «Heldentum und Christentum» (Heroísmo y cristianismo), escrito en 1881 como un polémico apéndice de Parsifal, él explica cómo los arios, los líderes teutónicos de la condición humana, provienen de los dioses, y sólo las razas inferiores descienden de los monos.

Por más que uno lea ‘Heroismo y Cristianismo’ no podrá encontrar nada que tenga que ver con dioses y monos como ascendentes de razas… es evidente que el autor usa la presunción de que los lectores jamás han leído ese libro para inducirles a creer semejantes locuras.
Esta es una buena táctica: citas un libro y comentas lo que quieras de él… como casi nadie lo habrá leído, no hay problema.
Sigue: “En las grandes óperas de la madurez wagneriana el drama viene dado exclusivamente por la música, que, sin embargo, está en ciertos pasajes seriamente afectada por los versos extraordinariamente malos del compositor-poeta. El ocasional interés psicoanalítico que esto encierra ha oscurecido el hecho de que el libreto de Parsifal, por ejemplo, es poesía dramática verdaderamente atroz”.

Es curioso que una vez más lo único que considera ‘positivo’ es el ‘ocasional interés psicoanalítico’ de las obras de Wagner, que es lo único que Wagner no trató de exponer en sus poemas. Y es que casi todos los locos tienen una neuro-manía con el psicoanálisis, que como una extensión de sus propias locuras.

Sobre MAESTRO CANTORES

Aparte de llamar ‘opereta’ a esta obra, el tal Osborne se obceca totalmente con su odio político, llevándole a mentir y la locura:
La agresiva apelación al nacionalismo alemán que Hans Sachs lanza en su arenga a los ciudadanos de Nuremberg es un espléndido ejemplo del Wagner político triunfando sobre el Wagner artista. En la época de su estreno, la ópera debió de haber sonado como una clara invitación a lanzar una guerra racial contra los impuros latinos. No solamente el «Heilige Deustche Kunst» se eleva a la altura de un gran ideal, sino que la tarea de alcanzarlo y mantenerlo es explicada tan claramente como Wagner, en otra parte, explicó la forma de eliminar a los judíos. El pueblo, a cuyo juicio -como nos aclara el libreto- debe inclinarse finalmente el arte, es exhortado a eliminar la influencia de la cultura francesa, con sus efímeros valores.

Por supuesto no cita en que ‘otra parte’ Wagner explica ‘la forma de eliminar a los judíos’, puesto que esa parte no existe. Y lo de ‘latinos impuros’ es jocoso porque en toda la obra no se nombra ni indirectamente nada de ese supuesto ‘peligro’.
Observen además la traducción que realiza del texto de Wagner del ‘Sagrado Arte Alemán’:

«¡Cuidado! Las acciones del mal están amenazándonos. Una vez el pueblo y el reino de Alemania fueron sumergidos por la falsa majestad de Francia; pronto ningún príncipe entenderá a su pueblo y ellos implantarán el efímero gusto francés y la vanidad francesa en el suelo de Alemania. Lo que es alemán y verdadero no será ya reconocido, salvo que viva en el honor de los maestros alemanes. Por lo tanto, yo os digo: honrad a vuestros maestros alemanes. De esa forma conjuraréis buenos espíritus. Y si vosotros alimentáis sus esfuerzos, aunque el Sacro Imperio Romano Germánico se haya disuelto en la nada, nos seguirá quedando el santo arte alemán. »

Este texto está falsificado… simplemente. La traducción real es esta:

Pero, alerta, pues el diablo nos amenaza:
Si los alemanes y su reino un día decayeran
bajo un reino falso y extranjero, pronto,
ningún príncipe podría entender a sus súbditos,
y nuestra tierra alemana;
nadie sabría ya lo que es alemán puro,
y tampoco lo descubrirían en el honor de los Maestros alemanes.
Por lo tanto, os digo:
¡Honrad a los Maestros Alemanes y
así evocaréis a los buenos espíritus;
y si favorecéis sus esfuerzos, hasta el Sagrado Imperio Romano
podría desaparecer en la niebla,
pues para nosotros siempre será
nuestro Sagrado Arte Alemán!

Como se ve no habla para nada de Francia ni de ningún pueblo sino del peligro de ocupación por extranjeros.
Podríamos seguir con las demás obras de Wagner, pero es suficiente para entender que el odio lleva a la locura cuando es excesivo.
Lo más interesante de este ejemplo es ver como los prejuicios y el odio político puede llevar en mentes enfermas a mentir, deformar e inventarse las más increíbles interpretaciones de la obra wagneriana. Esto es importante pues pasa hoy en casi todas las representaciones, donde una serie de ‘directores de escena’ tratan de convertir el texto wagneriano en una ‘historia’ psico-analítica de fabricación propia llevados por ese odio uterino a Wagner.