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El adiós a Winifred Wagner en Bayreuth. Homenaje y recuerdo

El adiós a Winifred Wagner en Bayreuth 
Homenaje y recuerdo 
Por el Dr. Leo Fremgen


Winifred Wagner

Nuestra "Presidente Honoraria", la señora Winifred Wagner, dejó de existir el día 5 de marzo de 1980 en Uberlingen am Bodensee, a la edad de 82 años. Habría pasado allí las festividades navideñas y ya no habría de volver a la Casa de Siegfried Wagner, en Bayreuth. Esta mansión, situada en los jardines de Wahnfried, pasará ahora a la Fundación a la que pertenece ya la Villa Richard Wagner, convertida en Museo Wagneriano.

Winifred Wagner, nacida Williams, vino al mundo en Inglaterra el día 23 de junio de 1897 y fue educada por los Klindworth, sus padres adoptivos. Con ellos viajó tempranamente a Berlín y también a los Festivales de Bayreuth. En el ambiente cultural de la familia de aquel ferviente wagneriano que fue Klindworth, el acceso a la obra de Wagner resultaba una cuestión obvia. De este modo pudo providencialmente prepararse Winifred Wagner para la misión a que estaba destinada.

Siegfried Wagner, que había sucedido a su madre Cósima en 1906 en la dirección de los Festivales, contrajo matrimonio con Frau Winifred en 1915. Del matrimonio nacerían cuatro hijos: Wieland (que falleció prematuramente en 1966), Friedelind, Wolfgang y Verena Lafferentz-Wagner. Al fallecimiento de su esposo Siegfried, en 1930, asumió Frau Winifred, pese a su juventud, la dirección de los Festivales, que llevaría hasta el año 1945, que señalaría el fin de la guerra.

wagner

En este dilatado período tuvo Winifred Wagner la colaboración de los más prestigiosos especialistas e intérpretes wagnerianos: Tietjen, Praetorius, Knappertsbusch, Furtwängler, Roller. Fue bajo su dirección cuando el joven Wieland Wagner trazó sus primeros decorados, para una nueva escenificación de "Parsifal".

Terminada la guerra, y por una decisión de la Cámara, tuvo que abandonar la dirección de los Festivales. Dicha responsabilidad fue transmitida por ella a sus hijos Wieland y Wolfgang, que rigieron conjuntamente los destinos de la "Verde Colina" hasta 1966. A la muerte de Wieland se convirtió Wolfgang en director único del Festival y ahora, con la muerte de su madre, pasa a ser el jefe de la familia Wagner.

Con Winifred Wagner desaparece una auténtica dama alemana. Su compenetración con la obra de Richard Wagner la puso en condiciones de inspirar unas realizaciones escénicas que se correspondían exactamente con el espíritu del Maestro. Al mismo tiempo, pudo manifestar un agudo instinto teatral hacia la necesidad de renovar el movimiento escénico, los decorados y el vestuario, sin caer por ello en los extremismos de una falsa "modernización". Dentro de este espíritu se iniciaron también en sus primeros trabajos sus hijos a partir de 1951, año de la reapertura del Festival. El "Nuevo Bayreuth" representaba una realización escénica de los dramas musicales de Richard Wagner en la línea correcta. Pero sin el trabajo previo de Frau Winifred, estas exploraciones no hubieran podido tener lugar.

La labor de Frau Winifred no puede aún ser hoy juzgada en su auténtica perspectiva. Los acontecimientos están aún demasiado próximos y la situación de la escena wagneriana es todavía demasiado turbulenta, y no sólo en Bayreuth sino en todo el mundo. Únicamente cuando las olas de los extremismos se hayan calmado, cuando se reconozca que la obra de arte clásica no puede en modo alguno ser sacrificada a la experimentación, podrá valorarse aquella labor admirable, aquella dedicación total a la obra wagneriana, que supo combinar con magníficos resultados lo que convenía conservar con las imprescindibles novedades.

En memoria de Frau Winifred bajamos hoy las espadas, confiando en que el futuro depare a la obra de Richard Wagner, no tan sólo el presente afán de actualización, sino también y sobre todo una mayor fidelidad al espíritu de su creador y a la temática auténtica de sus concepciones escénicas.

Cuando se fundó "Monsalvat", Frau Wagner se dignó aceptar la Presidencia de Honor de nuestra Revista Wagneriana. Este hecho representa un compromiso para la Dirección y la Redacción de la revista, no sólo de permanecer fieles al recuerdo de Frau Winifred sino, en un sentido más profundo, de orientar el curso futuro de nuestra publicación al servicio del verdadero progreso artístico y de la formación cultural de todos los hombres.

II 
Las Exequias

En honor de Winifred Wagner la familia, presidida por el Director del Festival y actual jefe de la misma, Wolfgang, dispuso la celebración de las siguientes honras fúnebres: El domingo, 9 de marzo de 1980, quedó expuesto el féretro en la sala de "Wahnfried", abríéndose las puertas a las 14 horas a fin de que los visitantes, que desfilaron incesantemente hasta la caída de la tarde, pudieran rendir el último tributo de afecto y respeto a la extinta. No sólo los vecinos de Bayreuth, sino también multitud de conocidos y amigos, llegados de todas partes, cumplieron con este piadoso ritual. Llegada la noche, se cerraron las puertas de la casa para que los familiares pudieran velar el cadáver en la intimidad.

El rostro de la extinta reflejaba no sólo la serena majestad de la muerte sino también la huella de la grandeza de un ser en cuya faz se extendía la indefinible belleza de las almas nobles. Después de Richard y de Cósima Wagner, tras de Siegfried y de Wieland Wagner, nos dejaba el quinto miembro de una familia de artistas, que iba así a reunirse con los titanes que le habían precedido. Tampoco esta vez tenía la muerte la última palabra. La sala de la Wahnfried, en efecto, cargada de tradición, adquiría la dimensión sublime de un templo al que acudían todos los fieles al mandato del Arte para tributar el postrer testimonio de su veneración a la verdad de un legado inmarcesible.

Al día siguiente tenía lugar en el escenario de ensayos del Teatro de los Festivales un solemne acto de concierto. La enseña de los Wagner ondeaba a media asta sobre la puerta de entrada al Festspielhaus. El programa establecido se iniciaba con la intervención de los Coros del Festival bajo la dirección de su Director Norbert Balatsch, de Viena ("Os justi" de Anton Bruckner), actuando seguidamente los solistas de la Orquesta del Festival, con el Aria de la Suite en Re Mayor, de J.S. Bach, y dos movimientos del Cuarteto de Cuerda en Re Mayor, de J. S. Bach, y dos movimientos del Cuarteto de Cuerda en Re Mayor Op. 20 núm. 4, de Joseph Haydn. El acto terminó con una semblanza de la difunta a cargo de los presidentes de las asociaciones wagnerianas y del Alcalde Mayor de la Ciudad de Bayreuth, Hans Walter Wild.

El primer Síndico de la ciudad se refirió a la pérdida familiar, manifestando que el manto de tristeza que envolvía "Wahnfried", y a toda la organización del Festival, se extendía también por toda la ciudad de Bayreuth, que había conocido los éxitos de Winifred Wagner. En su glosa a la trayectoria vital de la extinta, hizo el elogio de ésta refiriéndose al decoro con que había sabido mantenerse en todo momento firme en sus principios, demostrando con ello una nobleza de alma singular. Aludió a su legado personal, reflejado en la cesión del Festival a la Fundación, hecho trascendental que suponía el traspaso de una empresa familiar a una entidad de relativa seguridad financiera que pudiera asegurar su futuro. La carta de vecindad honoraria que le había sido concedida el 13 de febrero de 1933, con motivo del 50 Aniversario de la muerte de su padre político, había sido, declaró el alcalde, absolutamente merecida.

La señora Mercedes Bahlsen, que preside la Asociación Wagneriana en Alemania, fue muy breve en su discurso. "Winifred Wagner -dijo- fue siempre ella misma. Fue, exactamente, Winifred Wagner. Nada más puedo añadir".

Con mayor extensión hizo uso de la palabra el Presidente de la "Sociedad de Amigos de Bayreuth", Dr. Ewald Hilger, que expresó su sentimiento y su gratitud hacia la extinta. El sentimiento quedaba justificado por la desaparición de una personalidad extraordinaria; la gratitud, por la inmensa labor desarrollada en pro de la continuidad del Festival a través de tiempos difíciles. Destacó el hecho de su renuncia a la dirección del Festival al término de la guerra y la creación del Patronato, pruebas ambas de su generosidad personal y mentís rotundo a la acusación de oportunismo y de propósitos materialistas de que había llegado a ser objeto. Por todo ello, terminó, merecía el respetuoso recuerdo de todos.

Como acto final de las ceremonias fúnebres tuvo lugar en el cementerio municipal de Bayreuth el sepelio de sus restos mortales en presencia de los familiares y de los amigos más íntimos. Descansa ya la ilustre extinta junto a su esposo Siegfried, que la precedió al fallecer en 1930, y a su hijo mayor Wieland, al que había perdido en el verano de 1966.

Podríamos terminar este breve informe con una breve reflexión: Cuando la muerte nos arrebata a un ser querido, y más si se trata de una personalidad relevante, parece como si el tiempo se detuviera por un instante. En este instante todo nos lleva a la meditación. Vemos entonces, con una lucidez que el curso implacable del tiempo nos veda en circunstancias normales, la inmensidad de la pérdida sufrida. Y sentimos más profundamente aún el respeto y la veneración por el ser que nos ha dejado. En nuestro caso, el respeto hace referencia directa a la maravillosa labor realizada en la historia de los Festivales. La veneración es tributada a un ser en quien la inteligencia y el sentimiento formaban una verdadera unidad armonica.

¡Ojalá el ejemplo dé una figura como Winifred Wagner pueda depararnos en el futuro el más próspero desarrollo del Festival de Bayreuth!.

(versión castellana de Marcelo Cervelló)

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DR. LEO FREMGEN. Nació en la antigua ciudad ducal de Zweibrücken, en el Rhin-Palatinado, el 30 de octubre de 1913. Pasó su infancia en Grünstadt. Superado el bachillerato, entre 1933 y 1937 estudió en las Universidades de Erlangen, Königsberg y Berlin. Asignaturas: ciencias de la música, filosofía y teología. Se doctoró en 1936 con la tesis “Metafísica del amor. Un examen crítico de Schopenhauer”; en 1940 doctor en teología con el trabajo “Arte y creación. Una ética del arte”. Combatiente en la guerra mundial de 1939 a 1944, pasó después como profesor asistente a las Universidades de Marburg y Maguncia. De 1949 a 1971 teólogo de la iglesia territorial del Palatinado. Ha colaborado,  entre otros, en los siguientes periódicos: “Pfälz Merkur”, “Die Rheinpfalz”, “Pfälz-Tageblatt”, “Zweibrückener Monatsheften”, ‘Der Turmhahn”, “Schweizenschen theol. Umschau“ y “Klüter Blättern”, también principalmente sobre temas wagnerianos en la sección “Noticias de los festivales” de “Nordbayr.  Kurier”. Su última publicación es un libro de poesías, titulado “Gössweinstein Sommer-Gedichte”. La esposa del Dr. Fremgen es concertista de piano y compositora, estando especializada en la música de los románticos y su nombre es Wilhelmine Rauh.