¡CU-CUT! Periódich satírich ab ninots. Any IX, n∫443. 17-XI-1910
Per Pega Grega

 

A l'home, pera véurel ab totes ses perfeccions, se l'ha d'estudiar també en les diferents cares de son complexe intelecte: sols aixís es com forjem sers que'ls considerem ideals de perfecció. L'intensitat emotiva de la música no la tenía pas amagada el Dr. Robert, y aixís el coneixíem com un dels més aficionats als grans festivals musicals y fou un dels primers pelegrins de Beyreuth [sic], y al ponderar les excelencies emotives del «Parsifal» de Wagner, ho feya ab tanta unció, com si vegés representar un dels millors trossos de tan excelsa concepció musical.

 

En una sessió de Congrés cientifich en el que circunstancialment va fer ús de la paraula el Dr. Robert digué, a propòsit del orgue auditiu, lo següent:

«¡L'orgue del oít que segons alguns es el de la emoció y que serveix pera posarnos en contacte ab el món exterior y permetre que'ns comuniquem el llenguatge! No tan sols es això; sinó que es el que obra més intensament sobre nostra màquina sensitiva, fentnos sentir impressions més violentes que cap altre. Si comparem les emocions que per ell sentim ab les que recullim per la vista, concedirem superioritat al primer; y ¿còm dubtarho? Pera els que tenim certa sensibilitat musical es una veritat inconcusa, y per ma part puch assegurar que poques impressions recordo més intenses que les experimentades per mi a Beyreuth en el maravellós moment musical de la consagració del Graal en el Parsifal».

 

Malgrat el seu entusiasme emotiu per en Wagner, com per altres compositors, creyem que nostres músichs y aficionats veuràn ab gust lo que pensava d'alguna de les coses de Wagner, y aixís deya en el mateix solemnial moment:

«¿Y què diré de la laringe en el concepte sociològich? ¿Existeix per ventura, un instrument més sonor que'l de la veu humana? Y jo, malgrat les meves aficions, no perdonaré may a Wagner que hagi donat més importancia a l'instrumentació que al cant».

 

Com veuen, al Dr. Robert no se li pot pas aplicar aquella màxima del gran Letamendi, un dels primers wagnerians a Espanya, que deya: el metge que no sap més que de medecina, ni de medecina sab.

 

TRADUCCION EN CASTELLANO*:

 

¡CU-CUT! Periódico satírico con monigotes. Año IX, n∫ 443. 17-XI-1910

 

EL DR. ROBERT WAGNERIANO

Por Pega Grega

 

Al hombre, para verlo con todas sus perfecciones, se le ha que estudiar también en las diferentes caras de su complejo intelecto: solo así es como haríamos seres que los consideramos ideales de perfección. La intensidad emotiva de la música no la tenía escondida el Dr. Robert, y así lo conocíamos como uno de los más aficionados a los grandes festivales musicales y fue uno de los primeros peregrinos de Beyreuth (sic), y al ponderar las excelencias emotivas de «Parsifal» de Wagner, lo hacía con tanta unción, como si viera representar uno de los mejores fragmentos de tan excelsa concepción musical.

En una sesión del Congreso científico en el que circunstancialmente hizo uso de la palabra el Dr. Robert dijo, a propósito del órgano auditivo, lo siguiente: «y el órgano del oído que según algunos es el de la emoción y que sirve para ponernos en contacto con el mundo exterior y permitir que nos comuniquemos con el lenguaje! No tan solo es eso; si no que es el que obra más intensamente sobre nuestra máquina sensitiva, haciéndonos sentir impresiones más violentas que ningún otro. Si comparamos las emociones que a través de él sentimos con las que recogemos por la vista, concederemos superioridad al primero; y ¿cómo dudarlo? Para los que tenemos cierta sensibilidad musical es una verdad indiscutible, y por mi parte puedo asegurar que pocas impresiones recuerdo más intensas que las experimentadas por mi en Bayreuth en el maravilloso momento musical de la consagración del Graal en «Parsifal».

A pesar de su emotivo entusiasmo por Wagner, como por otros compositores, creemos que nuestros músicos y aficionados verán con gusto lo que pensaba de algunas cosas de Wagner, y así decía en el mismo solemne momento:

«¿Y que diré de la laringe en su concepto sociológico? ¿Existe por ventura, un instrumento más sonoro que el de la voz humana?. Y yo, a pesar de mis aficiones, no perdonaré nunca a Wagner que haya dado más importancia a la instrumentación que al canto».

Como ven, al Dr. Robert no se le puede aplicar aquella máxima del gran Letamendi, uno de los primeros wagnerianos en España, que decía: el médico que no sabe más que medicina, ni de medicina sabe.

 

(*): Traducción por Luis Ripoll

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