Contáctanos

Acceso Usuarios

ISRAEL Y WAGNER

 

BREVE HISTORIA DE UN BOICOT HISTÉRICO

 Las obras de Richard Wagner han estado prohibidas en Israel desde antes incluso de la ocupación de Palestina por los sionistas. Ya antes de la creación de Israel, la entonces mal llamada ‘Filarmónica de Palestina’ en 1938 retiró la programación de las obras de Wagner.

Desde esa fecha, y ya cuando se expulsó a los palestinos y se creó el Estado de Israel, no se permitió tocar obras de Wagner.

En 1981 se rompió el tabú de forma imprevista, cuando se nombra a un indio no judío, Zubin Mehta, como director de la Filarmónica de Israel, quien propuso tocar ‘de sorpresa’, sin avisar, un trozo del Tristán e Isolda. Se provocó un gran escandalo, con agresiones físicas, y no se permitió volver a tocar Wagner.

Richard Strauss también estaba prohibido en aquellos años, y solo se le levantó la prohibición en 1990.

En 1991 se intentó de nuevo por parte de Baremboim, pero no logró que se permitiera tocar a Wagner. Pese a la amenaza de Baremboim de no dirigir el concierto si se prohibía a Wagner, se mantuvo la prohibición.

En 1993 Zubin Mehta volvió a intentarlo sin éxito y por ello decidió dejar la Orquesta de Israel por un tiempo.

Ya en 2003 la Ministra de ‘in-Cultura’ de Israel Limor Livnat se negó a entregar el Premio Wolf al también judío Barenboim por haber interpretado un obra de Wagner en Tel Aviv en el 2001.

Y ha sido en el 2012 la última actuación de esta censura: La "Universidad de Tel Aviv” cancela un concierto de Richard Wagner previsto.

“Para nuestro asombro, hemos aprendido recientemente que el concierto iba a tener trabajos del compositor alemán. Este hecho básico fue ocultado intencionalmente. Este es un tema de sensibilidad pública”, dijo la institución en una declaración.

La Universidad de Tel Aviv, Israel, anunció ayer por la tarde que no dará el concierto del compositor alemán Richard Wagner luego de que surgieran protestas públicas.

El abogado Yonathan Livni, fundador de la Sociedad Wagner de Israel, entregó un pedido para que el concierto se lleve a cabo, el cual iba a ser conducido por Asher Fisch el 18 de junio 2012 en el auditorio de la institución.

La universidad negó la petición y acusó a Livni de ocultar la intención de tocar la música del compositor. También dijo que éste no mencionó el nombre de la organización a la que representaba.

El vice director del Centro de Sobrevivientes del Holocausto, Uri Chanoch, escribió una carta al presidente de la Universidad de Tel Aviv, Yosef Klfter, en el que pidió que se prohíba el concierto diciendo que era intolerable que la música de Wagner sea tocada en la institución.

 

 LA BASE DE UNA MANIA ESENCIAL

 Lo más curioso son las razones expuestas por los sionistas para mantener esta prohibición, pues podemos ver con ellas su incoherencia y las razones reales.

Las razones que se eximen son siempre las mismas, no varían, así que son fáciles de analizar: 

1- Wagner tiene escritos antijudíos.

 Este sería un motivo real si se aplicase en general. Es evidente que Wagner tiene varios textos con sus críticas a la influencia judía en la música alemana, en la prensa y en el capitalismo.

Hay tres textos claros en este tema: ‘Judaísmo en la Música’, ‘Explicación sobre Judaísmo en la Música’ y ‘Moderno’. Además de algunas cartas y referencias de otros sobre su oposición al judaísmo cultural y político en Alemania.

Por otro lado Wagner tuvo grandes amigos judíos, íntimos, a los que dio cargos y trabajos esenciales en sus obras, como Hermann Levy, judío al que asignó como director de, ni más ni menos, que el estreno de Parsifal.

Judíos fueron Tausing, Rubinstein o Angelo Neumann, todos ellos amigos íntimos de Wagner, que difundieron sus obras y participaban en las reuniones familiares de Wagner con total asiduidad. Wagner atacaba a la finanza y la prensa judía, no a todos los judíos.

 

Pero la prueba de la falsedad de esta excusa es que si esta fuera la razón real, Israel tendría que prohibir a la mayoría de los autores del mundo.

Desde luego, por poner solo algún ejemplo, Quevedo con su ‘Execración contra los judíos’ es mil veces más radical que Wagner. O Pio Baroja con su ‘Judíos, comunistas y de mas ralea’, todos los Calderón, Lope, Tirso, Cervantes… todos tienen textos muy fuertes contra los judíos, algunos como Bécquer o Lope de Vega escribieron sobre crímenes rituales judíos en textos muchísimo más duros que los de Wagner. Pero es que la lista es enorme, solo como mera idea podemos indicar textos muy radicales en Dante Alighieri. Jacinto Benavente Giordano Bruno, Lord Byron, Charles Dickens, Dostojewski, Eça de Queiroz, Erasmo de Rotterdam, Benjamin Franklin, Goethe, Victor Hugo, Shakespeare. Jack London, Giovanni Papini, Schopenhauer, Unamuno, Folch i Torras, Bori i Fontesta, etc…

Lutero tiene uno de los más duros textos antijudíos jamás escrito, y el protestantismo luterano, como el catolicismo, ha perseguido siempre la usura y los grupos financieros judíos, pero en Israel no se han atrevido a prohibir oficial y públicamente la lectura de los textos cristianos.

Por tanto si no se han prohibido desde el Quijote al Cuento de Navidad, no hay motivo especial para prohibir la música de Wagner.

Incluso en 1990 se permitió ya la música de Richard Strauss pese a que Strauss no solo tiene cartas contra los judíos sino que fue Jefe de la Cámara de Música del III Reich.

No, la prohibición e histeria contra Wagner en Israel no proviene de los textos antijudíos de Wagner porque en ese caso habrían miles de autores y artistas prohibidos.

 2- La música de Wagner se oía en los campos de concentración judíos durante la II Guerra Mundial.

 Curiosamente la música que se ponía en los campos de trabajo era de muchos músicos, Beethoven, Liszt, Schubert o Mozart por ejemplo… y se ponía de distracción, no para fastidiar.

Haim Taub, violinista de la Orquesta Sinfónica de Israel, declaró (17 octubre 1981) “Beethoven también fue autor de algunas notas antijudías y se le interpretaba a menudo en los campos de concentración. ¿Habría que excomulgarlo también?”.

Había incluso pequeños grupos musicales de internados que daban pequeños conciertos.

Abraham Melamed, que en uno de los muchísimos ‘supervivientes’ de los campos, se opone a tocar Wagner en Israel, pero curiosamente recuerda (La Vanguardia 26-12-1991) que “El jefe del campo donde estaba recluido me oyó tocar y como era un buen pianista me tomó bajo su protección, me daba siempre de comer y protegió a mi familia. E incluso hizo trasladar a otro judío de otro campo para que pudiera estudiar música”.

La música de escuchaba y se interpretaba en los campos de concentración pero no solo Wagner en absoluto. Y sin embargo se promueve siempre como si el motivo esencial de prohibir Wagner en Israel fuera que se escuchaba en los campos… eso es una excusa y no tiene base. Si fuera así estarían prohibidos muchos otros compositores alemanes.

 3- El III Reich manipuló a Wagner como música propio.

 Son bien difundidas las críticas a Hitler por ‘querer politizar a Wagner’, podemos ver un ejemplo en el texto de Rafael Argullol en El País 3-12-1997 donde recuerda que Furtwangler dirigió Los Maestro Cantores de Nuremberg en la fábrica AEG para los obreros en 1942, o Karl Böhm la misma obra en 1935 con Goebbels de espectador preferente en primera fila.

Karajan actuó en el Paris ocupado con la Orquesta Municipal de Berlín, Karl Böhm, Eugen Jochum, Knappertsbusch, Clemens Kraus y otros muchos actuaron en esos años, y Richard Strauss fue el Dirigente de la Música en el III Reich.

Todos ellos en 1946 fueron depurados, encerrados en campos de concentración y expulsados de sus cargos, se les prohibió dirigir durante años.

Curiosamente en el III Reich también se prohibió la actividad de músicos llamados ‘degenerados’, como Schönberg o Berg o Hindemith, pero no por tema racial, puesto que los dos últimos no eran judíos. Pero ellos podían salir de Alemania libremente, mientras que en 1946 a los músicos que habían tocado bajo el III Reich no se les dejó marchar a otros países.

Hans Pfitzner fue un compositor famoso en aquellos años, miembro del NSDAP, depurado, murió de miseria tras la guerra al prohibirle toda actividad profesional. También fue nacionalsocialista Franz Lehar y no está prohibido en Israel.

 Todos ellos dirigieron obras de muchos compositores, no solo Wagner en absoluto.

Incluso en el cumpleaños de Hitler en 1942 se tocó la novena de Beethoven.

Ninguno de estos directores politizó nunca una obra, sus interpretaciones fueron exactas a lo que indicaba en autor en la partitura.

Por otro lado nunca en todo el III Reich salió una esvástica o un símbolo político de ningún tipo en el escenario de una obra wagneriana. Nunca se vistió a Alberic de judío o a Sigfried de SS. Ni siquiera una bandera o una referencia política en escena. No lo hubiera permitido en Bayreuth Winifred Wagner pese a ser nacionalsocialista, ni tampoco Hitler lo hubiera permitido.

Y sin embargo se acusó a Winifred Wagner en 1946 de ‘politizar Bayreuth’. Que Winifred Wagner o H S Chamberlain fueron nacional socialistas es una realidad, como varios millones más de alemanes. Pero nunca permitieron que en Bayreuth apareciera en escena algo político o se cambiara la obra de Wagner con intención política. Cosa que además Hitler tampoco hubiera aceptado.

 En cambio hoy en día los mismos que acusaban de politizar Wagner, han politizado absolutamente los escenarios de todas las óperas con uniformes, banderas e incluso himnos, que por supuesto no estaban en el libreto del autor.

He visto un Ocaso con los Gibichungos vestidos de SS y armados con metralletas y esvásticas por todos lados. Bustos de Hitler puestos en escena para simbolizar cualquier cosa negativa, en las óperas italianas pasar Tosca a la época fascista (los malos de fascistas con toda su simbología en escena).

Incluso, y eso es más grave aun, J M Flotats escenificó un ‘Cosi fan tutte’ de Mozart (obra divertida y sencilla) en una apología de la lucha de clases marxista, interrumpiendo la música de Mozart para tocar la Internacional….(figurémosnos que hubieran dicho si Hitler hubiera interrumpido la música de una obra de Wagner para tocar el himno nacionalsocialista).

Algunos han puesto en escena a un Alberic disfrazado como Bush, declarando: “En la guerra de Irak la excusa es llevar la democracia pero lo que se busca es el petróleo, el poder y el control. Wagner reflexiona en su obra sobre el poder, la libertad, la envidia. Por eso es tan próximo y actual”. Y con esa excusa politizó toda la Tetralogía en la escenografía.

Incluso han hecho entrar las óperas en la guerra gay. Jerónimo Saavedra era en el 2001 senador, con una carrera amplia de ‘político’ (profesión de lo más sospechosa) famoso porque se declaró homosexual públicamente. Cosa curiosa porque no recuerdo que la orientación sexual se declare públicamente por la gente en cuanto se les deja hablar, deben tener algunos una obsesión en este tema.

Lo malo es que este tipo de personas tienen la manía de asignar sus mismas orientaciones sexuales a todo bicho viviente. Este senador declaraba en El Periódico 15-3-2001 que la princesa del Thurandot debe representarse como lesbiana.

Las obras de los grandes compositores no necesitan politizarse, ellas expresan ya unos Valores, unos sentimientos, una forma de ética y de comportamiento, que precisamente molesta a los destructores actuales, y por ello deforman la escena, para oponerse a los Valores que el autor quiso expresar en la obra.

 Albin Hämnseroth, director artístico entonces en el Liceu, indicaba en La Vanguardia 13-1-92 que la prohibición en Israel de Wagner se hacía por el ‘abuso en el III Reich de la figura de Wagner’ y por eso la apoyaba. Pero la realidad es que en el III Reich se promocionó música de muchos autores alemanes, y literatura muy variada. Hubo además dirigentes del III Reich que no gustaban de Wagner y en cambio apoyaban las tesis de Nietszche, del que también se apoyó y difundió fuertemente su obra, dado que su hermana fue Nacionalsocialista.

En una palabra, en el III Reich se promocionó a Wagner, como a Strauss, a Orff, a Beethoven, a Haendel, a Bach o Mozart y a todos los músicos alemanes. Pero nunca se politizaron sus obras como se hace ahora.

 4- Hitler era un gran wagneriano.

 Este es el motivo esencial que siempre justifica esa prohibición. La idea que se difunde es que Hitler aprendió todo de Wagner, su deseo de separar a los judíos de los alemanes y sus ideas políticas.

Es absolutamente cierto que Hitler fue un wagneriano consciente y profundo, gran conocedor de su obra dramática. Pero no consta en absoluto que sus ideas políticas salgan de Wagner en forma exclusiva o especialmente significativa. En su libro Mi Lucha expone perfectamente como fue asumiendo el problema de la convivencia entre alemanes y judíos, especialmente por el dominio de la finanza y la prensa por estos últimos.

En todo caso el problema es que si todo lo que influyó y apreció especialmente Hitler debiera ser sospechoso y negativo, tenemos que si algo fue importante para Hitler fue el amor a los animales, dictó las primeras leyes que dan ‘derecho’ propio a los animales, era vegetariano y un defensor radical de la Naturaleza… ¿hay que promover por ello la actual destrucción del entorno y apoyar el desprecio por los animales? …

Hitler fue además, por ejemplo, un gran lector de Schopenhauer (que también criticó duramente a los judíos) sin que se prohíban ni los perros ni a Schopenhauer en Israel.

Menajem Begin, que fue Primer Ministro de Israel, además de ex terrorista contra los ingleses y árabes, era un feroz opositor a Wagner, declarando: “Mucha sangre judía ha sido derramada por quienes en Alemania fueron discípulos celosos de Wagner”. Lo mismo hubiera podido decir para apoyar la prohibición de perros y animales en Israel.

Gorki fue apreciado y exaltado por el comunismo soviético, pero a nadie se le ocurre prohibirlo debido a las víctimas del comunismo. Ni siquiera Franco prohibió las novelas de Gorki. Ni los familiares de las cientos de miles de mujeres alemanas violadas o asesinadas en 1945 por los soviéticos han pedido que se prohíba a Gorki.

Inglaterra exterminó en Dresde a cientos de miles de alemanes civiles, y no por ello Alemania prohíbe ni siquiera en himno inglés. Varios millones de alemanes fueron deportados (muriendo un millón y medio en este proceso) de Silesia y Pomerania en 1946 por decisión de USA, Inglaterra y URSS… y no se prohíbe a los alemanes escuchar la música u obras predilectas de los gobiernos de esos países.

 EL VERDARERO MOTIVO

Hay que entender el tema claramente, la razón esencial es una mezcla de estos 4 temas anteriores junto a un elemento esencial: las obras de Wagner en sí mismas respiran unos Valores, una mística, una cosmovisión del mundo, que se opone al materialismo y las formas decadentes actuales, son su opuesto radical.

 Pues sí, es mejor que no se toque Wagner en Israel, Wagner no merece oírse allí, entre el dolor de los Palestinos expulsados de su tierra, torturados y perseguidos.

Es preciso que haya un periodo de reconocimiento colectivo de las culpas de todos, de unos y otros, de forma que se condene igual los sufrimientos de los judíos inocentes en el III Reich como la de los alemanes inocentes torturados y deportados en 1946 y la de los Palestinos expulsados y desposeídos por Israel. Entonces todos podrán escuchar en Wagner Amor, Compasión y Redención.

 ‘VOCES SILENCIADAS’: CURIOSA DISCRIMINACIÓN

 En Bayreuth 2012 se efectúa una exposición de ‘Voces silenciadas’ sobre artistas judíos que durante el III Reich no pudieron actuar allí. Lo curioso es que esta ‘exposición’ no recoge los artistas alemanes que fueron excluidos de Bayreuth en 1946 por haber simpatizado con el III Reich, pues todos los compositores y directores de orquesta que trabajaron durante el III Reich fueron llevados a campos de concentración y expulsados de sus cargos … y más curioso es que este año precisamente Evgeny Nikitin, barítono ruso que iba a cantar en Bayreuth el Holandés, fue expulsado (voces silenciadas) por llevar una esvástica tatuada en el pecho, pese a que no se iba a ver y que era un tema de su juventud.

Y es que hay ‘voces silenciadas’ que no cuentan en este mundo actual.