ENTREVISTA A WOLFGANG WAGNER
Por Ralph Heringleher
 

ENTREVISTA celebrada con Ralph Heringlehner el 11 de diciembre de 1992, que consideramos interesante para que los lectores juzgen por sí mismos sobre la opinión que sustenta el nieto del Maestro.

PREGUNTA: ¿Cree que en el Festival de Bayreuth hay tendencia de contratar directores de escena ajenos a la especialidad? Werner Herzog (Lohengrin) no tenía ninguna experiencia con la Gran-Opera. Dieter Dorn (El Holandés errante) procedía del teatro hablado. Heiner Müller próximamente pondrá en escena el "Tristán", siendo su primera opera.

WOLFGANG WAGNER: En lo que ha Heiner Müller se refiere, creo que quien haya visto su "Hamletmaschine" y haya escuchado su versión musical de la obra Shakespearana sabrá que el hombre es capaz de hacer una extraordinaria dirección dramática y que además está completamente rodeado por la música. Sobre esto no tengo ninguna duda y jamás lo tomaría por un debutante.

P.: ¿De qué libertad goza un director de escena en la "verde colina"?

W.W.: Por descontado no contrato nunca un director de escena que no se sienta cómodo con la obra y la música wagneriana.

P.: ¿Pero en este caso tiene libertad?

W.W.: En esta situación goza de completa libertad. Sólo hay que plantearse la pregunta: ¿en qué punto nos ensamblamos?, y sobre todo que la obra de arte total wagneriana no sufra el menor daño; ésto es lo importante, más que las individuales interpretaciones. Es vital saber lo que se puede hacer con los propios medios que el propio Richard Wagner determinó. Estos medios no deben ser destruidos.

Pero yo opino: la ópera es un arte transformable. Sólo le logra darle vida a través de la gente que produce la obra, que la ofrece, que la interpreta. La interpretación se sumerge en la obra. Pero, ya que los intérpretes no permanecen anclados en una época tenemos que buscar siempre nuevas situaciones que nos transmitan algo. Esto se puede hacer con una forma historicista, pero también con un movimiento y un ritmo completamente modernos.

Cuando hoy, por ejemplo, cojo una Walkiria. Cuando alguien habla de ella se imagina una sobrenatural doncella germánica. Para nosotros hoy una Walkiria es una guerrillera. Cuestión de óptica.

P.: ¿Puede el teatro musical influir en la realidad y quizás también en política, y es lo que usted quiere?

W.W.: Creo que con la gran invasión de los medios visuales es difícil que un grupo cualquiera pueda influir en algo. Ya ni los partidos logran imponerse. ¿Cómo es posible pensar que ésto pueda hacerlo el arte?

P.: Entonces si no políticamente, ¿quizás sobre la opinión pública?

W.W.: Cuando se trata de ideologías la opinión pública es siempre perezosa. Yo apoyo el mundo de la apertura, el mundo de los contrastes, también dentro de la cultura. Por esto he tenido tantos extranjeros trabajando en Bayreuth; no solamente en el coro, también en los solistas. Sólo es posible que la compenetración tenga éxito cuando te reconoces en los otros. La música es una posibilidad más de entendimiento.

P.: ¿Cómo ve el futuro? ¿Volverá a dirigir la escena?

W.W.: Esto no se lo contesto, me remito a las conferencias de prensa en las que he hablado sobre el tema. En 1993 se dará un nuevo "Tristán". "El Anillo" de 1994 ya es seguro: James Levine en el podio, Alfred Kirchner como director de escena.

 

 

 

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