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Helge Brilioth

Monsalvat, nº10. 1974
Entrevista a Helge Brilioth
Por José Manuel Infiesta, desde Bayreuth

 

En este año, Brilioth ha sido el Tristán que, junto con Catarina Ligendza, tanto ha emocionado al público y tan calurosos aplausos ha conseguido del exigente público bayreuthiano. Era la inauguración de los festivales, con nueva escenografía y nuevos medios. Un Tristán, en suma, que se esperaba con expectación y que no ha defraudado.

Brilioth, que viene de Suecia con toda la familia, ha alquilado una casita para toda la temporada; allí nos trasladamos, y nos reciben dos niños rubios; charlamos en el jardín, pues el día es soleado.

***

Antes de empezar la entrevista, Brilioth me preguntó mi opinión sobre la representación del Tristán, y se interesa en seguida por la escenificación.

Me interesa saber las opiniones sobre decorados; no puedo comprender por qué siguen poniéndose estos decorados abstractos, que no gustan. ¿Ha visitado usted la exposición del Bayerische Vereinsbank sobre el Tristán? Aparecen allí fotos de escenificaciones de los años 1938, 1952 y 1965, y, sin duda, se ve la gran diferencia entre la obra de Emil Preetorius (1938) y las otras. Expuestas así, juntas, se vela enorme diferencia entre una y otras. Aun este año, la nueva escenografía de Everding y Svoboda, que vuelve a formas más o menos tradicionales, vale algo más que las anteriores de los hermanos Wagner; la escenografía debe ayudar al espectador en la comprensión de la obra, no dificultarla.

Alguien ha comentado que el Brilioth del Tristán no era tan buen actor como cantante, que permanecía, en algunas escenas, excesivamente inmóvil. Por ello le preguntamos: ¿qué opinión tiene Vd. del cantante como actor? ¿Es importante la función teatral, o basta con que el actor tenga buena voz?

Considero importante, mucho, el factor teatral en la ópera; nó sólo los gestos, sino el rostro debe de dar la expresión, el tono, que corresponda a las palabras y a la acción.

¿Cuál es la situación del teatro en su país?

Suecia es muy activa en cuanto a vida teatral; aunque la ópera de Estocolmo se ha cerrado por reformas, el teatro adquiere carácter popular, y la juventud disfruta con él. En un periódico leí hace poco que una representación había sido tan aplaudida como si fuera un partido de fútbol, eso le dará a usted idea...

¿Compositores preferidos para cantar, además de Wagner?

Realmente, no tengo preferencias. Me gusta cantar Schubert, Schumann, Brahms... En el teatro, canto mucho Wagner, porque realmente es el más importante. Me han comentado que sus obras son malas para la voz, porque la estropean, pero creo que, cuidándola, no es verdad. 
Entre los suecos, hay compositores que también entran en mi repertorio como Peterson Berger o Rangström, pero, de todas formas, su categoría es muy inferior a la de otros compositores.

Brilioth trabaja en el campo de la música. Pero suponemos que también será aficionado a ella. ¿Qué preferencias tiene a la hora de escuchar, de comprar discos, etc. ¿Por qué?

Todos, pero ante todo Chopin. Yo antes era organista, y me ha quedado la gran devoción al piano. Me pregunta Vd. porqué... ¿puede explicarse? . De Liszt también me encantan muchas de sus obras... ¿conoce Vd. sus últimas obras para piano, o sus retratos de personajes históricos? Son realmente sublimes.

Brilioth ha cantado en Nueva York, Londres, París, Berlín, Viena, Munich, Salzburgo, Barcelona y Madrid... ¿cuál ha sido su público preferido?

En general, es difícil contestar a esa pregunta... Del inglés guardo un grato recuerdo, pero igual que de los otros; en España, sin duda, me gustó mucho más el madrileño que el barcelonés, me pareció más entendido, más serio.

    Suponemos que la impresión sacada por Brilioth del público de Barcelona se debió a que su primera actuaciáa en la Ciudad Condal con “El Ocaso de los Dioses”, coincidió con el escándalo producido por los decorados abstractos de Altmann para dicha obra, que dieron lugar a gritos de protesta en plena representación, ignorando posiblemente el cantante la razón de tales gritos, que hubiese aprobado -a juzgar por sus opiniones sobre este tipo de decorados- de haber conocido su motivación. Diversos periódicos criticaron la escenificación mencionada lo cual perjudicó notablemente al conjunto dando por resultado un “Ocaso” deslucido y vulgar. En Madrid, contrariamente, su interpretación del “Tristán”, en media de una escenificación discreta pero adecuada y ajustada al libreto, resaltó muchísimo más.

Continuando en el tema le preguntamos: ¿No hay proyectos para cantar en nuestro país?

Cuando estuve, canté el Ocaso de los Dioses en Barcelona, y un Tristán en Madrid con Berit Lindholm... posiblemente, aunque aun no seguro, vuelva a Barcelona.

¿Qué se siente cuando se ha triunfado en Bayreuth? ¿Es importante para un cantante actuar aquí? ¿Ha tenido Vd. otros éxitos más importantes?

Sí, Bayreuth es importante: es como un sello que te ponen: Ha cantado en Bayreuth, en el Metropolitan... una garantía para el futuro, para la propia carrera, una marca en tu carnet, pero eso es todo. 
Ahora ya, Bayreuth tiene competidores: En Munich, en Estocolmo, en Nueva York, se canta Wagner como aquí; las cosas han cambiado. Aquí, en Bayreuth, lo importante es que el mismo teatro, el edificio, lo levantó el propio Wagner. Aquí hay muy buenos medios para el conjunto de la obra; es muy buena ocasión para ponerse todos de acuerdo y trabajar juntos en una representación que debe ser, en todos conceptos, perfecta.

¿Proyectos para el futuro?

Puedo citar, con ilusión, un Sigfrido y Ocaso en Londres, y otro en Munich. Por lo demás, trabajo mucho -conciertos y discos- en Estocolmo.

En los cantantes la voz mejora en un principio, hasta que llega a su cúspide, y luego, con los años, desciende. ¿Es Brilioth consciente de este hecho?

Para un violinista, el violín -su instrumento- cuanto más viejo, mejor suena. Para un cantante, su instrumento es él mismo, su voz; aunque cada caso es aparte, si se cuida puede durar incluso con los años. Para citarle a un ejemplo, ahí tiene a Birgit Nilsson, con quien hace poco canté.., sigue estando en plena forma, a pesar del tiempo que hace que trabaja en los escenarios.

¿Cuál es su opinión sobre la actual situación de la música? ¿Tiene interés para el pueblo la música clásica? ¿Y las tendencias atonales? ¿Cree Vd. en nuevos compositores, después de Berg, de Orff, etc.?

¡Demasiadas preguntas para ser contestadas a la vez! Creo que fue Richard Strauss quien dijo que después de Tristán no era posible hacer una obra que lo superara, en el campo de la música. Yo no estoy del todo de acuerdo con ello, aunque sin duda algo hay de cierto. La ópera tiene, hoy dia, sus dificultades, pero superables. Se buscan nuevos caminos, se confía en que quizás la música electrónica ofrezca nuevas vias al Teatro... si bien es cierto que se quedan en unas reducidas élites, sin llegar al pueblo, también ha ocurrido lo mismo en otras épocas... No creo poder juzgar.