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Gwyneth Jones

Monsalvat, nº10. 1974
Entrevista a Gwyneth Jones
Por José Manuel Infiesta

 

    Nos hemos citado con Gwyneth Jones en el hotel Bayerisches Hof; Gwyneth Jones ha sido la Elisabeth y Venus que tanto entusiasmo ha despertado con su actuación, no sólo como cantante, sino como auténtica y consumada actriz. Las escenas de la Wartburg y la despedida de Wolfram al no encontrar a Tannhäuser entre los peregrinos llegados de Roma, han adquirido, interpretados por ella, una profunda calidad dramática, logrando su auténtico puesto de obras teatrales. 
    Nos hemos encontrado con una mujer simpática y alegre, que venía con la partitura del Götterdämmerung bajo el brazo, pues mañana hará, en dicha obra, el papel de Brünnhilde. Nuestra pregunta a la actriz número uno -junto con Catarina Ligendza- de la temporada, ha sido:

¿Qué significa para una cantante de su categoría haber conquistado al público de Bayreuth?

Bayreuth no es para mí nada especial en relación con los otros teatros; quiero decir que en cada uno trabajo lo mejor que puedo, y el triunfo me importa en todos y cada uno. No hay una escala de valores; lo importante es intentar siempre desarrollar mi papel con igual entusiasmo. Wagner en Bayreuth, Strauss en Munich o Viena, Puccini en Roma... todo vale la pena, y todo es para mí importante.

Recientemente (y los lectores de Monsalvat han podido leerlo) hemos asistido a sus triunfos en Italia. ¿Podría hablarnos de diferencias entre el público italiano y alemán? ¿Y su opinión de ambos?

En todas partes, el público aplaude, si haces bien tu papel. Realmente es igual, sea cual sea el país. Londres, París, Milán, Nueva York, Munich o Berlín... el público tiene siempre algo de brutal, de desatado... Lo primero que debe intentar un artista es hacer a ese público feliz... entiéndame, la primera misión es sin duda el servicio al arte, la búsqueda de la perfección en la interpretación.., pero ello a menudo va parejo con el aplauso del público.

Se dice que el público de aquí, en Bayreuth, es distinto de los otros, más entusiasta, más devoto, pero también más exigente. ¿Qué puede decir una cantante que desde 1966 conoce a ese público?

Lo de que sea el mejor, depende desde luego de los otros teatros. Lo que ocurre es que el público de aquí conoce bien las obras que se representan. Ha acudido de diversos lugares sólo para oír Wagner; en Londres o en Milán el público no posee una predilección determinada por un compositor. La gran diferencia es que aquí el público viene por Wagner esclusivamente; es un público de especializados que descubre cualquier error de interpretación, un público, en consecuencia, más exigente en ese sentido.

Actua Vd. constantemente en escenarios de todo el mundo. ¿Cree que en la actualidad puede hablarse de decrecimiento de la afición operística?

Absolutamente no. Últiniamente se nota la afluencia de muchos más jóvenes; parece como si se hiciera más popular. Antes, desde luego, había más gente mayor. Pero creo que con el cambio ganamos: la juventud va interesándose.

Además de profesión, ¿es también aficionada a la música? ¿qué compositores prefiere?

Me gusta mucho Strauss y Mozart, aunque, por contraste, prefiera a menudo escuchar piezas orquestales de Bach o Beethoven. Principalmente Bach me entusiasma. Acostumbro a ir a menudo a conciertos.

¿Y de la música actual, electrónica, etc.?

No, no voy jamás a ningun concierto de ese tipo; no quiero que me pongan dolor de cabeza. No me interesa esa música.

Hemos comentado ya que Gwyneth Jones, tanto como cantante, es actriz. Al cantar, ¿vive Vd. su personaje? ¿qué importancia concede al factor teatral en la ópera? ¿Pueden público y focos distraerla de su papel?

Sí, tan importante -exactamente igual- que el cantar bien, es para mí el ser una buena actriz. Ambos requisitos son imprescindibles. El secreto para un buen actor es, al representar un papel, aunque se oiga la música, se vean las tablas, los focos etc., que el personaje sea real; para mí, el papel que represento se convierte en realidad en cuanto piso el escenario.

¿Cómo justifica entonces poder ser a la vez Venus y Elisabeth, dos personajes contrapuestos?

No son dos cosas distintas, sino una misma cosa. Son como dos voces que hablan a Tannhäuser, como dos consejeros: dos partes, dos aspectos de un solo carácter, que una a la otra no se oponen en la acción.

Cuando, al bajar el telón, se inician los aplausos, Gwyneth Janes aparece al principio, en los primeros saludos, como ida, sin haber tomado aun conciencia de donde se encuentra, unida aún a su personaje... 
Ella asiente y sonrie, convencida, como si hubiéramos tocado una de las fibras sensibles de la actriz... 
Vd. ha triunfado, triunfa en los más importantes teatros, y su nombre y su voz están en plena alza. ¿No piensa en algún día en que deba dejar el teatro?

¡Oh, no! Seguramente, tiene que llegar, pero no pienso en ello. ¿Piensa Vd. acaso en que algún día, aunque ahora sea joven, tendrá que morir? Es lo mismo. Simplemente, me siento ahora feliz, contenta de mi éxito, me didico a cantar lo mejor que puedo, y eso es todo. 
Cuando hayan pasado los años, y mi voz no sea la misma, pienso fundar una escuela, y enseñar a las nuevas voces jóvenes toda la experiencia que yo haya podido acumular.

En España no hemos oído aún su voz. ¿No hay contacto alguno para venir a cantar?

No; hubo un año, para ir a Barcelona, pero yo no estaba libre por esas fechas. Luego y no ha habido más. Me gustaría mucho poder ir a España. ¡Espero que nos veamos si algún día canto en Barcelona!