Monsalvat, nº10. 1974
Entrevista a Donald McIntyre
Por José Manuel Infiesta, desde Bayreuth

 

    McIntyre ha sido en esta temporada el Kurwenal y el Wotan de toda la Tetralogía. Nacido en 1934 en Nueva Zelanda, es una joven voz que ya ha escalado las mayores alturas en Bayreuth. En el despacho de prensa del Festspielhaus, hemos podido hablar tranquilamente con él.

***

 

Le preguntamos por los comienzos de su carrera artística.

 

Durante dos años, fui profesor en Nueva Zelanda, y cantaba semi-profesionalmente. Luego empecé a estudiar en Europa; ahora voy muy poco por mi tierra, dado lo largo y costoso del viaje; hace siete años canté allí, pero realmente no hay muchas posibilidades, y hay poco público para montar temporadas de ópera.

 

Comparando con otros años, aquí, en Bayreuth, parece que la voz de McIntyre está en alza. ¿Qué opina Vd. de eso? ¿Teme que la edad pueda afectar la voz?

 

Efectivamente, creo estar en buenos monentos de mi carrera artística. En cuanto a la edad, me falta mucho para llegar a los años en que debe uno dejar de cantar; y tampoco hay una barrera determinada: ahí tiene Vd. a Neidlinger, a sus 65 años, cantando con nosotros, después de tantos años... Otros, por el contrario, deben ya, muy jóvenes, dejar la profesión. 
En cuanto al cambio de voz, yo, al principio, hacía papeles de bajo. Pero es cuestión de adecuar una técnica y expresión de acuerdo con la propia voz ; creo, ahora ya, haberme estabilizado.

 

El papel de Wotan, en el Oro del Rhin, y la Walkiria, es, sin duda, pesado desde un punto de vista vocal. A pesar de eso, de luces y público, ¿llega Vd. a olvidarse de la escena para vivir su personaje? ¿Cómo influye el actor en el cantante?

 

Sin duda, el actor es de vital importancia. Primero hay que tener algo que decir, luego decirlo: la voz sirve sólo para comunicar lo que es el actor. Cantar, en sí, no es nada; sólo un medio de expresión de algo más importante, de todo aquello que el compositor escribió Cada papel no es sino una distinta personalidad; y el actor debe tratar de expresar, de mejor manera posible, todo ese mundo que es su personaje.

 

Concretamente en la Walkiria, los mejores aplausos fueron para aquel Wotan que supo ser McIntyre. ¿Qué significa para Vd. el triunfo en Bayreuth? ¿Qué son para Vd. estos festivales?

 

Para mí, Bayreuth es uno de los mejores sitios que conozco, desde un punto de vista artístico. Aquí nos reunimos, aquí viene gente para trabajar en serio. Yo -y como yo muchos- me estoy aqui dos meses enteros, sin salir de la ciudad, volcado por completo en los festivales. Aquí conozco a la gente, trabajamos todos en lo mismo; llevan muy buena organización y considero sumamente acertados los sistemas de trabajo. Es lo más acertado que conozco como teatro de ópera. 
Es fácil montar una obra bien, a base de dinero; pero aquí lo importante no es tanto eso como la posibilidad de trabajar, juntos, en una bien llevada organización. 
Yo jamás había cantado Wagner (salvo algo en inglés), y vine aquí como un desconocido; me llamaron para hacer el Telramund en 1967. Desde entonces, Bayreuth y Covent Garden son los dos teatros que me han ayudado a desarrollarme, hasta llegar a mi situación actual. 
Soy cantante wagneriano, aunque eso no quiera decir que me haya especializado sólo en eso: canto Mozart o Verdi. Pero, como cantante principalmente de Wagner, para mi Bayreuth ha sido y es lo más importante, el teatro que más me interesa.

 

En comparación con otros teatros, ¿qué es para Vd. Bayreuth como palanca en su carrera artística?

 

Sin duda, Bayreuth es algo más; como wagneriano, no hay mejor prestigio que éste.

 

¿Cómo diferenciaría la ópera italiana de la obra wagneriana?

 

A mí lo que más me interesa de Wagner es que cada papel está hecho desde el punto de vista del personaje, creando su propio carácter. Cuando uno canta como Hagen, como Wotan o como Kurwenal, está convencido de lo que es, canta sus propios sentimientos; cada personaje tiene una vida y un carácter bien propios que se diferencian de los demás. Luego, todos estos carácteres se juntan y se interrelacionan. Ahí nace el conflicto y el drama, posible precisamente porque cada uno sigue siendo él mismo. Tal parece como si el propio Wagner estuviera detrás de cada carácter, como si al concebir un personaje olvidase los otros para darle su propia personalidad. Cuando uno canta, lo hace convencido de lo que canta. 
Cuando yo empecé a cantar el Telraniund no comprendía esto... para mí, era el malo. Pero luego vi que no; cada uno es un hombre que reacciona según su carácter; eso es todo. Y era esta humanidad de toda la obra wagneriana (McIntyre habla con brillo en los ojos, con las manos instintivamente puestas en el corazón, y al hablar del carácter da un puñetazo en la mesa mientras su potente voz entona un tema del personaje citado). Cada personaje cree en lo que hace: igual ocurre con Klingsor. No es que rechace a otros autores; concretamente, en este sentido, el Yago verdiano posee idéntica fuerza.., pero Wagner ayuda más a sentirnos su personaje; con otros autores, a veces no sientes al autor detrás del personaje y eso, sin duda, le resta fuerza.

 

¿Sus aficiones musicales personales?

 

No acostumbro a comprar discos. Me gusta Bach, quizá por contraposición. Es como un relax; Wagner es emocional, Bach es puro. Recuerdo cuando oí Tristán, que la profunda emoción se prolongó en mi ánimo durante días; en Bach eso no es posible, pero Bach es como la perfección. Wagner es el mundo tal como es; Bach, tal como querríamos que fuese.

 

¿Cómo ve el futuro de la ópera?

 

Lo único que puedo decirle es que nunca ha habido tantos teatros como ahora. Por lo demás -dice irónicamente- no soy profeta.

 

¿Y la música electrónica?

 

Creo que no es despreciable, y rinde gran servicio, sobre todo en películas y en TV, creando la atmósfera necesaria en ciertos films.

 

Volviendo a su voz, ¿la ejercita todos los días? ¿Teme que el uso excesivo pueda estropearla?

 

Ensayo, aunque no diariamente. Por otra parte, la voz necesita ejercicio. Es como un corredor, que si deja de practicar, deja de estar en forma. Sino, se pierde lo logrado. En vez de perderse, se supera a sí misma. No uno, sino cuatro Wotans debe poder hacer la voz.

 

¿Qué opina de Theo Adam, el otro Wotan, con relación a Vd.?

 

Tengo por norma no opinar sobre los demás cantantes nunca. Yo sigo mi camino sin fijarme en los demás.

 

¿Conoce España? ¿Le gustaría cantar allí?

 

He estado de vacaciones, pero jamás he cantado; es un país y un pueblo sumamente atractivos. En efecto, desearla mucho poder cantar en su país. 
 

 


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