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Consejos para visitar Bayreuth

Por Jordi Mota y María Infiesta

 

PUEDEN estar tranquilos los lectores de Wagneriana, pues el año que viene pensamos pasar nuestras vacaciones en la alta montaña y no les aburriremos con nuestros relatos. Sin embargo, en esta ocasión no hemos podido resistir la tentación de dejar por escrito toda una serie de consejos que tienen un valor práctico y que nos pueden ser útiles al planear un viaje a Bayreuth.

Evidentemente no nos referimos a un viaje en época de Festivales. Eso es otra historia. Ya saben nuestros lectores la dificultad de adquirir entradas, el criterio arbitrario que se sigue para concederlas, la multitud que visita Bayreuth en esas fechas, etc. etc. Para una visita al Bayreuth de los Festivales sólo una parte de estos consejos son válidos, pero nosotros hemos querido relacionar algunas experiencias útiles si deseamos visitar Bayreuth en épocas tranquilas. No olviden llevarse este artículo de WAGNERIANA si van a visitar Bayreuth. Nos lo agradecerán.

Primero hablaremos de la propia visita a Bayreuth y posteriormente de los alrededores. Es fundamental disponer de coche, pues de otro modo la visita queda muy reducida. Lo primero que vamos a necesitar es un alojamiento, y eso, fuera de la época de Festivales, no resulta ningún problema. Pero si queremos también disfrutar de un buen lugar, hay dos posibilidades singulares cerca de Bayreuth. Una es el Hotel Fantaisie en Eckersdorf (antes pertenecía a Donndorf hasta que se unieron ambos municipios), donde se conserva la habitación que utilizó Wagner durante 4 meses en dicho Hotel. Los propietarios han conservado la misma cama y mesillas de noche, así como el armario y la cómoda. La habitación está decorada con un busto de Wagner y dos fotografías de Wagner y Cósima. El precio de la habitación doble es de unas 12.000 pts. Se puede pedir -si no está ocupada-, la habitación de Wagner que, conservando el estilo de la época, carece de baño. En un principio toda esta historia no nos gustó demasiado, parecía un fácil recurso turístico o incluso fetichista, pero la verdad es que la familia Herath, propietaria del Hotel, ha sabido actuar con muy buen criterio. No saca partido de dicha habitación, sino que más bien la conserva por puro y particular interés. Evidentemente podría haber instalado un baño, por ejemplo, y no lo ha hecho. En el Hotel, por otra parte, hay unas pocas más habitaciones y mantiene un ambiente tradicional. Se puede comer por unas 2.500 pts. Desde el balcón de Wagner se contempla un extenso jardín donde se puede pasear durante horas.

Otro alojamiento especial lo constituye la pensión “Gätstehaus Hagen” en Thurnau -Kirchplatz 8-, también cerca de Bayreuth. El pueblo es encantador y la pensión de Hans-Jürgen y Renate Hagen algo totalmente especial. El precio oscila entre 3.000 y 5.000 pts. por persona en habitación con baño y 
desayuno. El Sr. Hagen es el anticuario más importante de Bayreuth y toda su casa, incluido el edificio propiamente dicho que es ya de por si un monumento artístico, posee auténtico ambiente. Muebles antiguos, decoración cuidada y cocina excelente -que no hemos probado-, pero que suponemos ha de ser así pues otra de las pasiones del Sr. Hagen es la cocina. También tiene el Sr. Hagen en su casa preciosas joyas bibliográficas wagnerianas. Como referencia en cuanto a precio, diremos que en la actualidad el precio más económico para una pensión con baño es de unas 7.000 pesetas la habitación doble con desayuno.

Y ya que hemos hablado de anticuarios seguiremos con el tema. El Anticuario Hagen es el más importante de Bayreuth en cuanto a bibliografía se refiere. Está situado en el centro de la ciudad, justo al lado de la zona peatonal, en la Ludwigstr. 6. No sólo tiene sección wagneriana, sino que abarca todos los temas. Dispone de grabados, postales, revistas, libros wagnerianos etc. etc. En Bayreuth hay otro importante anticuario, quizás más importante que Hagen en el tema wagneriano, pero que en cuanto a libros no tiene nada más que tema Wagner. Se trata de Hanny Kopetz en la Brandenburguer Strasse 28 y medio. Eso del “medio” parece absurdo pero esa es la dirección. Está un poco alejado del centro. 15 ó 20 minutos andando. Ambos anticuarios abren a partir de las 14’30 hasta las 18 que es cuando todos los comercios cierran y se paraliza el país entero hasta el día siguiente. Los sábados abren de 10 a 13 horas y están cerrados por la tarde. En época de Festivales los horarios son más extensos.

En cuanto a librerías actuales la más importante es “Gondrom” que en época de Festivales hace una exhibición de todo tipo de libros wagnerianos. Bueno, no es exacto. No de todo tipo sino de todo un determinado tipo. “Gondrom” es la librería “oficial” por decirlo de alguna manera, y aunque vende libros como el wagnerismo en Polonia en polaco, y la pequeña biografía de Wagner en castellano de Menene Gras Balaguer, no quiso aceptar nuestro libro de “Pintores Wagnerianos” porque la selección de ilustraciones no fue de su gusto. No es que nosotros estemos en contra de que cada cual venda en su propio negocio lo que le venga en gana, simplemente queremos informar al público. Aquellos que sean entusiastas de Kupfer, por ejemplo, deben ir a Gondrom que está en la principal calle peatonal, pero los que son de ideas más pluralistas, pueden ir a la librería “Markgrafen Buchhandlung” que está en la misma calle, concretamente en la Maxstrasse 32, pero que es más pequeña y está metida en un pasaje, aunque se ve desde la calle. Cuando no es época de Festivales tiene más libros wagnerianos que Gondrom y más variados, tiene además una pequeña sección de anticuario donde se pueden encontrar, por ejemplo, todas las partituras para voz y piano de Siegfried Wagner (a 16.000 pts. cada una). Ambas librerías abren también por la mañana.

En nuestra reciente estancia en Bayreuth hemos podido percatamos una vez más del permanente ataque del que es objeto Wagner. Las novedades de este año eran el libro que Fridelind Wagner escribió contra el Bayreuth del III Reich, y los temas de los demás autores se centraban sobre Wagner y el Homosexualismo, Wagner y el Dinero, Wagner y el Antisemitismo, Wagner y los Judíos (con este mismo título tenemos dos libros en nuestra biblioteca que dicen exactamente lo contrario uno del otro), además de libros de Kupfer, Götz Friedrich, Heiner Müller, etc. Una extensa oferta bibliográfica unidireccional, pues aunque pequeñas editoriales ofrecen novedades en un sentido tradicional o en otro sentido -como “Visionen” de Karl Richter o “Götternot” de Herbert Huber- estos pasan desapercibidos o simplemente no se encuentran.

En cuanto a discos, en época de Festivales se pueden encontrar en diversos lugares, pero fuera de ese tiempo la tienda más importante es “Die Schallplatte” al final de la calle peatonal, en Maximilianstr. 81. Hay una variada oferta de grabaciones históricas de los años 28 a 43 principalmente, pero poco de compositores pre o postwagnerianos.

Las visitas obligadas en Bayreuth son naturalmente al Festspielhaus y a Wahnfried. En cuanto al primero como sea que estaba cerrado por ensayo no podemos informar de horarios. Wahnfried está abierto sin interrupción de 9 a 17, mientras que el reciente Museo Liszt, inaugurado hace muy poco, hace una pequeña pausa al mediodía, por lo cual es preferible visitarlo primero. La visita a Wahnfried puede durar entre 2 y 8 horas, según el interés y el cansancio. En la biblioteca personal de Wagner, es importante prestar atención a las obras de Calderón y Lope en sus traducciones alemanas -no confundir con las ediciones en castellano que también tenía Wagner-, pues puede apreciarse, por el desgaste de sus lomos, que han sido los libros más usados de toda la biblioteca. La tumba de Wagner, que se halla detrás de la casa-museo, puede visitarse a cualquier hora. Para nosotros resulta maravilloso que nadie haya atentando contra ella. Junto a la de Cósima y Wagner podemos ver la de uno de sus perros, Russ, y un poco mas allá, bastante oculta, la de otro, Marke. El parque que sigue a continuación está lleno de ardillas, patos y cisnes, algunos de los cuales se acercan a comer sin miedo. Para los amantes de los animales es importante llevar pan o bellotas - según las preferencias- para repartir por ahí.

Otro lugar de interés es el cementerio donde hallamos muchos nombres conocidos: Winifred Wagner, Maria Müller, Hans Richter, Siegfried Wagner, Wieland Wagner, Houston Stewart Chaniberlain, Franz Liszt... todos ellos con carteles indicativos. Suponemos que también habrá otros como Hans von Wolzogen, pero no están señalados y no hemos tenido tiempo de buscarlos.

En el jardín del Festspielhaus hay tres enormes bustos de Liszt, Cósima y Wagner. Son obras del escultor Arno Breker, uno de los preferidos de Hitler, por cuyo motivo es sorprendente que todavía sigan allí. En el Museo Dalí de Figueras había un obra de este escultor -al que Dalí había encargado un busto propio-, pero fue retirado. Breker también realizó un busto de Winifred Wagner que a la propia interesada no le gustó nada, probablemente debido a la manera de acentuar las arrugas que tenía a esa edad. Ese es uno de los inconvenientes de morir con muchos años, se te recuerda como eras al final de tu vida. Vease el ejemplo de Marilyn Monroe. Sin embargo el busto de Cósima que figura en los jardines no la representa en su vejez sino en su juventud.

Una breve incursión en el tema de las comidas. La “Restauration Anger” lugar que frecuentaba Wagner y que figura en diversos libros, ya no existe. El lugar wagneriano por excelencia es el famoso “Eule”, en el centro de Bayreuth en la Kirgasse 8. Está abierto de 10 a 10 sin interrupción. Se sabe que Wagner visitó este restaurante aunque no se conoce su opinón sobre él o la frecuencia de las visitas. Lo que sí se sabe es que fue centro de atención durante muchos años de cantantes y directores y así sus paredes están repletas de fotos dedicadas de las principales personalidades de los Festivales. Se puede comer por unas 2.000 pts. No olvidar de admirar los magníficos cuadros de Franz Stassen sobre temas de óperas de Siegfried Wagner que se hallan a la entrada del Restaurante.

Otro lugar, algo más barato, es la “Schinner Braustuben”, en la Richard Wagner Str. 38, muy cerca de Wahnfried. Es propiedad de los fabricantes de la cerveza “Meistersinger” de Bayreuth. Se puede comer por 1.500 pts. y en la calle de la esquina comprar esta cerveza “wagneriana” en sus diversos tipos. También en los comercios de Bayreuth puede adquirirse el cava “Parsifal” que según parece (por lo menos por el precio) es de buena calidad.

Algunos de nuestros lectores pueden pensar que Wagner y su obra están muy por encima de alojamientos, comidas o cavas “Parsifal”. Sin embargo, a este respecto hemos de decir que Bayreuth ha logrado mantener un elevado nivel de calidad en sus “souvenirs”, lo cual es raro y estimable. No nos parece ilícito que un fabricante de Bayreuth utilice el nmbre de “Parsifal” para un cava fabricado allí, especialmente teniendo en cuenta que lo elabora de la mejor calidad -según nos han dicho-. También es lógico que un fabricante de cervezas utilice para su producto un nombre menos trascendente que “Parsifal” como es el de “Maestros Cantores”. Lo que resultaría trágico sería la proliferación de souvenirs de plástico o cerámica oriental “todo a 100 pts”. Este no es el caso. La única cosa lamentable que hemos visto en Bayreuth ha sido una vela con forma de busto de Wagner. El efecto de la cara de Wagner a los 20 minutos de encendida debe ser grotesco. Pero sólo la vimos una vez. En la actualidad, los “souvenirs” que sabemos existen son una serie de cuatro jarras de cerveza en tirada limitada y a unas 15.000 pts. cada una -hablamos de memoria-, y unos platos con motivos wagnerianos realizados por la fábrica de porcelanas “Hutschenreuther” con motivos de casi todas las obras de Wagner (10 en total) a 190 DM es decir también unas 15.000 pts. Creemos que adquirir estos “souvenirs” es algo positivo para contribuir a animar a empresas selectas a producir recuerdos wagnerianos de calidad que son magníficos como elementos decorativos y contribuyen a difundir un Wagner realista y auténtico.

Decía un oficial norteamericano destinado en Zaragoza, acostumbrado a las grandes distancias de su país, que lo que más le gustaba de Zaragoza eran sus alrededores, la Costa Brava, el Cantábrico, El Escorial... Algo así vamos a hacer nosotros en cuanto a los alrededores de Bayreuth. Lo más cercano son las montañas de Fichtelgebirge, lugar de esparcimiento lleno de excursiones, caminos, lagos, etc. En uno de nuestros viajes coincidimos en uno de los lagos con una fiesta campesina precisamente en el momento en que ofrecían de “rebajas” (empezaba ya a caer la tarde) un importante stock de pasteles caseros no vendidos todavía. Nuestro sentido de solidaridad nos obligó a colaborar de la mejor manera posible a la desaparición del stock. Pero esto son cosas que pasan una vez en la vida y que no pueden considerarse atractivos de la zona.

El pueblo más importante en Fichtelgebirge es Bad Werneck donde, en días laborales, es posible encontrar pensiones baratas y confortables. Hacia el final de la carretera se halla Wunsiedel, pueblo que ha cobrado cierta popularidad recientemente por estar enterrado en su cementerio el que fuera lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess. Como sea que todos los jefes del III Reich fueron quemados y esparcidas sus cenizas, Hess es el único del que se sabe donde está enterrado. Quizás también ha contribuido a dar popularidad al pueblo la desaparición de las fronteras internas alemanas, pues ha pasado de estar en un extremo del país a estar en el centro. Sea por esto o porque fuimos en sábado, lo cierto es que el precioso parque natural “Felsenlabyrinth” que se halla en el término municipal de Wunsiedel estaba atestado de gente. Pese a ello es visita obligada pues a lo largo del camino señalizado podemos ver todos los paisajes de la Tetralogía wagneriana. El bosque del II Acto de Siegfried, la roca de la Walkiria, la cueva de Fafner, etc. etc. No se trata de paisajes concretos, simplemente las formas caprichosas de la naturaleza nos sugieren estos y otros lugares de la Tetralogía. La visita dura unas dos horas pero la recomendamos, especialmente en días laborables.

También cerca de Bayreuth se halla el pueblo de Limmersdorf donde se halla un frondoso y espectacular tilo en el que se inspiró Wolfgang Wagner para el decorado del III Acto de “Los Maestros Cantores”. En dicho tilo se celebran fiestas populares. Hay -como en la decoración mencionada- un balcón alrededor del árbol a dos metros de altura y otro más pequeño un poco más arriba. En el superior tres músicos tocan música popular y en el inferior los interesados pueden bailar previo pago de un cantidad estipulada.

Alejándonos un poco más de Bayreuth hablaremos de la bellísima ciudad de Marburg con su multitud de casas de “fachwerk” (típicas casa alemanas con las vigas de madera vistas) y su interesante iglesia de Santa Isabel -protagonista de la obra de Liszt y del “Tannhäuser” wagneriano-, donde se halla su tumba. También se halla, curiosamente, la tumba del que fuera famoso militar Hindemburg.

También, cerca de esta ciudad, se halla el famoso Eisenach, con su fantástico Wartburg, castillo impresionante como pocos, que hay que visitar a las 9 de la mañana para encontrar la menor cantidad posible de gente. Es visitado por 4.000 personas diarias, pues desde que desaparecieron las fronteras alemanas, es centro habitual de itinerarios turísticos, pero vale la pena, tanto por la parte exterior como por las preciosas pinturas de Moritz von Schwind. Muy cerca del Wartburg, bajando, está el museo “Reuter-Wagner”. Se llama de esta manera porque en la parte superior está el Museo Reuter, famoso poeta hoy olvidado, que escribía en un dialecto hoy prácticamente desaparecido. En el piso inferior hay un “lamentable” museo Wagner a base de fotocopias y poco más. El motivo es la falta de recursos que parece va a solucionarse pronto. Las piezas más interesantes están en una caja fuerte en un banco. La Srta. Gudrun Osmann es una entusiasta wagneriana que nos permitió ver rapidamente la importantísima bibioteca cerrada al público por los mismos motivos aludidos antes. Unos 5.000 libros wagnerianos con todas las rarezas imaginables, incluso la partitura de “Bianca und Giuseppe” a la que puso música un tal Kittl y cuyo texto es del propio Richard Wagner. Sin embargo este dato ni se menciona en la partitura. Tiene incluso la mayoría de libros y partituras editados por la “Associació Wagneriana” de Joaquin Pena, por citar las cosas más extravagantes para Alemania.

Otro lugar, también relativamente cercano a Bayreuth, es la ciudad de Bamberg en cuya catedral se halla el famoso “Caballero de Bamberg” -Bamberger Reiter-, símbolo de la Europa medieval caballeresca. Dicha ciudad posee asimismo, junto a la Catedral, uno de los más hermosos patios que hemos visto nunca, donde se celebran representaciones de teatro clásico. La primera vez que lo visitamos ofrecían una obra de Calderón. En los meses de julio y agosto numerosas ciudades ofrecen espectáculos de teatro o música al aire libre. En Bad Herfeld -cerca de Eisenach-, hay una temporada de ópera en el “marco incomparable” de unas minas, y en Wunsiedel hay un muy antiguo teatro al aire libre, por citar dos lugares.

Para terminar otro lugar wagneriano, aunque un poco más alejado. Se trata del “Nibelungenhalle” en Königswinter cerca de Bonn. Se halla camino de “Drachenfels” donde se supone que Sigfrido mató al dragón, y está a 10 kilómetros del pueblo. No coger por error el tren que conduce a Drachenfels. Pueden contemplarse 60 cuadros del pintor Heinrich Hendrich y media docena de Ferdinand Leeke. Además posee un curioso -y algo desagradable- terrarium con reptiles variados, que suponemos sirven para recordar al dragón legendario y para mantener a flote esta curiosa y muy interesante exposición wagneriana.