Wagneriana, nº4. 1991 
Correspondencia de Wagner  en España 
Por Jordi Mota y María Infiesta

 

    Pese al interés que despertó y despierta la obra musical, dramática e ideológica de Richard Wagner, todavía es posible encontrar, ocasionalmente, cartas, tarjetas, notas, etc. inéditas o que se creían desaparecidas. Si tenemos en cuenta que Wagner vivió 70 años y en todo ese tiempo escribió únicamente 13 óperas o dramas, más algunas -pocas- obras sinfónicas, hemos de imaginar que dispuso de mucho tiempo durante el cual no componía, y aunque una parte de él lo utilizó en dar conciertos u otros “trabajos” similares como transcripciones etc. hay que concluir reconociendo que dispuso de centenares, miles de horas, durante las cuales no hacía nada... o mejor dicho, sí hacía, escribía, escribía poemas, dramas que no musicaba él, ensayos, novelas, artículos, críticas y ¡cartas!. Centenares, miles de cartas a través de las cuales intentaba dar a conocer su obra.

   La admirable Sra. Gertrud Strobel, esposa del que fuera director del Centro de Estudios Wagnerianos creado en 1939, empezó a editar la correspondencia de Wagner de manera cronológica. Cuando falleció sólo había editado 4 volúmenes, que abarcaban desde la primera carta conocida, escrita el 6 de octubre de 1830 hasta el año 1852, es decir, cuando realmente empezó el importante volumen de correspondencia. En estos 4 volúmenes se incluían 893 cartas. Posteriormente Hans Joachim Bauer y Johannes Forner han continuado la edición de estos volúmenes de correspondencia. Por razones que desconocemos el quinto volumen no ha aparecido -tal vez era en el que estaba trabajando la Sra. Strobel al morir y ello ha supuesto algún problema (i) -, pero, en el sexto, que abarca de enero de 1854 a febrero de 1855, es decir prácticamente un año, se recogen 250 cartas, y en el séptimo que comprende marzo de 1855 al mismo mes de 1856, encontramos 182 cartas más. Y aunque en ocasiones se trata de cartas cortas, una gran parte son extensas disertaciones sobre temas políticos, artísticos o culturales. A principios de siglo se editaron con el título genérico de “Bayreuther Briefe”, aquellas cartas relacionadas con el gigantesco proyecto de los Festivales de Bayreuth. Principalmente se reseñan cartas a cantantes o personal técnico, músicos, director de orquesta etc., aunque también a otras personas. Estos dos volúmenes que suman algo más de 700 páginas, comprenden 593 cartas escritas entre 1871 y 1883. Las editadas con el título “Richard Wagner a amigos y contemporáneos”, cuyo volumen tiene 616 páginas, incluyen 336 cartas de las cuales únicamente 75 se hallan incluidas en los 7 tomos mencionados de correspondencia completa. Podemos añadir a esta relación la correspondencia con Liszt y con Luis II que comprende 2 gruesos volúmenes, o la de Wagner con Minna, su esposa, que se extiende a lo largo de un volumen de 512 páginas, o la correspondencia con Hans Richter (168 páginas), con Judith Gautier (196), Hans von Bülow (278), correspondencia con su asistenta (122), con Julie Ritter (154), con Röckel (84), con Apel (95), con Praeger (180), con Mathilde Maier (280), con Mathilde y Otto Wesendonk (462), con sus editores (unas 450 páginas), con su familia (302) etc. Naturalmente no todas estas páginas indicadas son cartas escritas por Wagner. En estos libros se incluyen indices, comentarios, etc. y algunas cartas -pocas- pueden estar incluidas en dos libros al mismo tiempo, pero en general da una idea bastante aproximada de la enorme e inexplicable actividad de Wagner en su correspondencia (ii). A todo ello hay que añadir la no menos prolífica actividad de Cósima Wagner y otros miembros de su familia, correspondencia de gran interés, especialmente la de Cósima. De la esposa de Wagner se editaron varios tomos de correspondencia, igualmente extensos. Su correspondencia con Houston Stewart Chamberlain tiene más de 700 páginas y la que sostuvo con el Príncipe Ernst zu Hohenlohe Langenburg unas 400. Sabemos que se editaron más libros de correspondencia como la sostenida con Ludwig Schemann, pero no tenemos este ejemplar en nuestra biblioteca. Recientemente se ha editado una selección -algo tendenciosa- de la correspondencia de Cósima con el título “Mi Vida en Bayreuth” de 900 páginas. Además de todo este ingente volumen de correspondencia publicada, hay que mencionar la que no se ha editado, y la que se ha perdido, como, por ejemplo, la correspondencia de Wagner con Gobineau.

    Toda esta introducción es necesaria para concienciar al lector de la importancia de la correspondencia de Wagner. Naturalmente la mayor parte de correspondencia se hallaba dirigida a personas alemanas, aunque hay también una gran cantidad enviada a Suiza y Francia y también, aunque menos, a otros países. En 1935, Julien Tiersot recopiló la correspondencia francesa de Wagner y la publicó agrupada en un libro titulado "Lettres françaises de Richard Wagner". En este libro encontramos cartas de Wagner a Berlioz, Gustave Doré, Champfleury, y Vllliers de l’lsle Adam entre otros. En Inglaterra la publicación wagneriana actual "Wagner" publicó una serie de artículos con el título genérico de "Wagner autographs in London" cuya sistematización del trabajo no podemos conocer con exactitud pues no poseemos todos los números, pero creemos que se limitaba a reproducir y comentar las cartas de Wagner que se hallan en Londres. Nosotros nos hemos planteado la búsqueda de originales de Wagner en España, desde estos tres apartados.

1) Cartas de Wagner que fueron dirigidas a personas residentes en España.

2) Cartas que sin estar dirigidas a personas residentes aquí se hallan en la actualidad en España.

3) Cartas que estuvieron y posiblemente estén todavía en España pero cuyo paradero ignoramos.

    También vamos a incluir en este pequeño estudio, las cartas de familiares de Wagner que fueron dirigidas a España o que se hallan aquí.

    El primer apartado resulta muy reducido. De hecho cuando hablamos de cartas de Wagner dirigidas a España, hemos de limitarnos prácticamente a una, pues únicamente la que le envió a Joaquín Marsillach el 26 de setiembre de 1878 tiene realmente interés. Joaquín Marsillach era un joven entusiasta de Wagner nacido en 1859. No conocemos la fecha en que Marsillach visitó a Wagner por primera vez, pero como mucho tendría en esa época 18 años, pues el 8 de enero de 1878 escribía a Wagner una carta en la que le decía que “en breve publicaré mi trabajo biográfico del que ya le hablé hace algún tiempo”. Este trabajo, la primera biografía publicada en España y una de las primeras del mundo, apareció en ese mismo año. Wagner desconocía el español y no pudo profundizar en la obra de Marsillach que, por otro lado, era meramente biográfica y con pocos, pero importantes errores. El libro se editó rápidamente en Italia y la introducción del Dr. Letamendi, fue reproducida en las Bayreuther Blätter -revista fundada por el propio Wagner-. La lectura de este corto y, creemos poder decir, intuitivo artículo del Dr. Letamendi, dejó impresionado a Wagner. Cósíma en sus diarios explica que “Richard lo encuentra todo ejemplar, la composición del conjunto, las imágenes, el pensamiento, la ternura de espíritu, el lenguaje. Está tan contento que escribe una larga carta a Marsillach”. En otro número de esta revista publicaremos los diversos trabajos del Dr. Letamendi sobre Wagner, ahora vamos a referirnos a esta extensa carta de Wagner. Durante años la buscamos infructuosamente. Joaquin Marsillach murió a los 24 años el mismo año que Wagner. Era difícil seguir una pista tan lejana, pero gracias a Alfonsina Janés en su documentadísimo libro escrito en catalán “L’obra de Richard 
Wagner a Barcelona”, pudimos conocer el afortunado poseedor del original, el conocido arquitecto barcelonés César Martinell que guarda esta carta, junto a un par de tarjetas y otros recuerdos de Wagner y MarsiIlach. El texto de la carta es el siguiente:

Bayreuth, 26 de setiembre de 1878. 
Sr. D. Joaquín Marsillach.

Estimado amigo:

Mi esposa acaba de leerme la traducción de la carta-prólogo del Sr. Letamendi a usted; mi Destino no ha querido que me proporcionara antes este placer.

Con respecto al propio trabajo de usted, siento tener que quedarme ahora en ayunas; habré de aguardar quizás que se haga una traducción francesa, puesto que yo, con mi poca facilidad para aprender lenguas extranjeras, no he hallado aún ratos de ocio para tratar de cerca el español, en especial Calderón, Lope de Vega y Cervantes en su idioma original. En mi modesta biblioteca los tengo, aguardando la ocasión, que todavía espero, en que me sienta bastante libre para satisfacer mi ardiente deseo de conocer, en su peculiar forma de expresión, las obras de estos sublimes ingenios que en la traducción alemana siempre me entusiasmaron. Aunque esto me ha sido imposible hasta el presente, sin embargo, puedo decir a Vd. que estas traducciones alemanas, por más que desfiguren el original no dejaron de abrirme, -dándome a conocer el carácter español- un manantial inestimable de profundísima a la par que vasta sabiduría. Hasta creo poder asegurar a usted que he penetrado en el espíritu de estos grandes poetas españoles, quizás aún más profundamente que tantos otros que tienen la dicha de haber podido estudiarlos en su lengua nativa.

Lo mismo ha vuelto a sucederme hoy, al conocer a su gran amigo y maestro Letamendi por la traducción alemana de su carta-prólogo: en éste me está hablando el espíritu del gran Cervantes, del amable Lope. Ningún alemán, ningún francés ni italiano ha podido, en su peculiar forma de expresarse, causarme tan hondo y grato sentimiento de admiración como este sabio, sin comparación Ilustrado y genial, a quien usted tiene la dicha de llamar “su amigo”. No se ofenda usted si le hablo de mi asombro ante la manifestación, no ya de mero interés, sino de esta que yo llamaría plástica profundidad de Letamendi. La carta de éste a Vd., prescindiendo de que a mí se refiere, me da, para mi juicio total del porvenir en el tiempo y el espacio una indicación que me complazco en acoger como sublime esperanza del desesperado.

¡Bénditos seáis vosotros los Iberos, a quienes tan lejanos nos figuramos! Que se ensañe el destino contra vosotros, abrasando y consumiendo, abrumando y sofocando, no importa: abrigáis nobles espíritus y una profunda cultura os defenderá de la falsa civilización y sus monstruosidades, que ahora parece haber asignado el destino del mundo a naciones infinitamente menos bien dotadas.

Saludando a usted cordialmente, le ruego haga sabedor al señor Letamendi de mi profundo sentimiento de gratitud.

Suyo afectísimo.

Richard Wagner. 
 

    Por los Diarios de Cósima sabemos que ésta escribió también a Marsiilach, pero el paradero de la carta es desconocido, pues no se halla entre los recuerdos de César Martinell, aunque de estas cartas o documentos extraviados o desaparecidos, hablaremos más adelante. El Sr. César Martinell tiene en su poder también un par de tarjetas, una de Richard y Cósima y otra de Wagner solamente. En la primera se acusa recibo de una felicitación de Marsillach y en la otra se cita a Marsillach para visitar a Wagner a las 9. Igualmente posee la familia Martinell otro manuscrito de Wagner dirigido al Director del Periódico Ilustrado Español cuyo texto es el siguiente:

Al Sr. Director del Periódico Ilustrado Español.

De la Galia donde los godos heroicos creaban y defendían un asilo al cristianismo amenazado, el caballero del cisne partió para Flandes. Vuelve a su país para el centenario de Aquel, a quién su genio y su destino llamaron a ser el intérprete consciente de los instintos de su pueblo. Pueda esta coincidencia ser contemplada como homenaje rendido por el mundo sobrenatural a la memoria del poeta cuya obra y vida nos muestran la fusión operada por el arte de la vida real y del sentimiento religioso. Pueda también ser de buen augurio para el regreso de Lohengrin a la comarca de donde salió. 
Richard Wagner.

    Ignoramos si este texto se publicó alguna vez. Presumiblemente lo enviaría Wagner con motivo del bicentenario de la muerte de Calderón que tuvo lugar en 1881 .Como sea que coincidía con el estreno de Lohengrin en Madrid, era lógico relacionar al poeta con Lohengrln. Lo único que no queda claro es esa palabra “Galia” o similar que no hemos logrado descifrar.

    Entre los recuerdos que la familia Martinell posee de Marsilach hay que mencionar una curiosa navaja multiuso, que Wagner regaló a nuestro compatriota y en la cual el nombre del maestro aparece visible.

    Hasta donde sabemos únicamente existe otra carta de Wagner dirigida a España y que esté localizadaiii. Se trata de una carta dirigida a Andrés Vidal el 4 de julio de 1870 desde Lucerna. La carta, escrita en francés, se conserva en el Museo del Teatro de Barcelona y parece contestar a una proposición de Andrés Vidal para editar algunas de las obras de Wagner [Ver imagen de la carta]. Dedió existir más correspondencia pero se halla en paradero desconocido. Andrés Vidal había creado la Sociedad Wagner, anterior a la famosa Associació Wagneriana, y mantuvo relación epistolar con el Maestro, sin embargo en la ya mencionada obra de Alfonsina Janés “L’Obra de Richard Wagner a Barcelona” manifiesta la infructuosa búsqueda por parte de la autora de dichas posibles cartas. Como sea que no parece probable que dichos documentos se perdieran, posiblemente se hallen en alguna, de las numerosas colecciones de autógrafos, bien sea en este país o en otro.

***

    Pasaremos ahora a las cartas de la familia Wagner. Buscando entre los papeles de Joaquín Pena -el famoso wagneriano catalán que tradujo todas las obras de Wagner a este idioma-, que se guardan en la Biblioteca de Catalunya, encontramos por casualidad una carta de Cósima Wagner y otra de Siegfried Wagner. Aunque no fuimos, ni mucho menos, los primeros en consultar esta documentación todavía sin catalogar, parece que nadie reparó en esas dos cartas de las cuales especialmente la de Cósima es interesante. Sabemos que Joaquín Pena tenía una extensa carta de Wagner al compositor Kaliwoda y pero no hemos logrado localizarla. Quizás se hallaba también entre esos papeles y “desapareció” o tal vez la tenga la familia del famoso wagneriano o quizás fue vendida. De ella nos ocuparemos más adelante.

    El texto de la carta que encontramos de Cósima Wagner decía así:

Señores:

Agradezco la amable atención que me anuncian y será un placer encontrar a mi regreso a casa la partitura de Lohengrin con texto catalán, prueba de un trabajo serio y constante como el entusiasmo por el arte inspira.

Con gran pesar por mi parte, no me veo capaz de comparar la traducción con el original, pero el barón de Wolzogen, redactor de las "Hojas de Bayreuth" y una de las personas más distinguidas y dedicadas a nuestra causa lo hará con el mayor interés y le pediré que me informe sobre esta notable publicación.

Agradeciéndoles se sirvan transmitir mis felicitaciones a todos los miembros de la sociedad que cooperan en la propagación de nuestro arte en los países catalanes, les doy de nuevo las gracias y les saludo atentamente.

C. Wagner. 6  de octubre de 1906.

    Setenta y un años más tarde la nuera de Wagner, Winifred, escribía una carta con iguales deseos. En este caso escribía la carta en catalán:

Queridos amigos. Os deseo de todo corazón que el próximo número de Wagneriana sea acogido entusiásticamente por el pueblo catalán en el que está tan enraizada la tradición del Maestro de Bayreuth. 
Winifred Wagner. 8.12.77.

    Como último documento un poco interesante hay una postal escrita por Siegfried Wagner al compositor Lamote de Grignon:

Querido señor y amigo. Mil gracias por su foto. Yo he enviado la mía al querido padre Guymann. ¿Y las fotos de Tomey? ¿Se ha dormido?. Addio. Siegfried Wagner.

    Esta postal también la encontramos nosotros entre los papeles de Joaquín Pena, ahora esperamos que ya esté catalogada. También de Siegfried Wagner se conserva en el Museo del Teatro una fotografía autografiada con el texto: “Recuerdo de mi maravillosa estancia en Barcelona, enero 1907”.

   Vamos a ocuparnos del segundo apartado, es decir, de las cartas que sin estar dirigidas a personas españolas, ahora se hallan en nuestro país. La mayor cantidad se conservan en el archivo March de autógrafos en Madrid. La primera de ellas está fechada en 
Bayreuth el 17 de julio de 1876 (iv):

Apreciado Sr. Fredrich.

Hace ahora ocho días que he escrito detalladamente al Sr. Scaria y permanezco ¡sin respuesta! Entretanto se presentó el Sr. Sichov, que se nos dio a conocer ayer (sábado por la mañana) y, ciertamente, de modo tan favorable que he aceptado su proposición de estudiar y hacerse cargo en seguida del papel de Hagen.

Sentimos que, en tales círcusntancias, como lo son en Bayreuth, el Sr. Scaria se presente tan “enigmático”. Afectuosos saludos.

Richard Wagner. Bayreuth, 17 julio 1876. 
 

    La carta al Sr. Scaria a que se refiere Wagner, se halla en el libro “Richard Wagner an seine Künstler “ citado antes.

    La segunda carta, es la carta misteriosa. No tiene un claro destinatario ni tampoco fecha. El texto es el siguiente:

Liebes Heinemarmel!

Aquí tienes una carta viva: un alma fiel y buena que te informará mil veces más y mejor sobre mí y sobre Minna que mi horrible pluma. Tampoco fatigará esta carta los ojos. Si no puedes enviarme a mí algo vivo del mismo tipo, entonces puedes estar segura de que yo como compensación aceptaría con alegría enorme una pluma de tinta y una carta de papel. No me hagas esperarla y cree tan sólo que yo siempre, siempre, pienso en ti con fiel amor.

Tuyo. Richard.

    Además de estas dos cartas de Wagner, se conservan en la mencionada colección algunas otras de la familia Wagner. Empezaremos con las de Cósima Wagner, esposa de Wagner e hija de Liszt. De las dos que hay en ese archivo, la más antigua está fechada en 1865, es decir, antes de que Wagner y Cósima se casasen.

Muy Sr. mío,

Mi amigo, el Sr. Richard Wagner, se halla todavía tan impresionado por la dolorosa noticia de la muerte de su único "Tristán" Ludwig Schnorr, que puede leer una carta pero no escribirla. Me ruega que le salude cordialmente de su parte y que le diga que, como siempre, estará encantado de verle; le suplica, sin embargo, se haga a la idea de encontrarle en decaído estado de ánimo, inclinado a la soledad ¡el golpe ha sido demasiado fuerte e inesperado!

Mi marido y yo emprendemos viaje dentro de 10 días. He aconsejado encarecidamente a Richard que se vaya a la montaña a fortalecer sus nervios (no sé si lo hará) hasta el 8 de agosto, pero encuentrese con él en Munich. El hotel situado más próximo a Wagner, que yo sepa, es el Rhenische Hof.

Con especial placer he aceptado este encargo del amigo, y con los mejores saludos de mi parte y de la de mi marido quedo de Vd. atenta y respetuosamente.

Cósima von Bülow, nacida Liszt. 25 (¿o 29?) de julio de 1865.

    No figura en el texto indicación del destinatario. La segunda carta data de 1881 pero es algo confusa. Tampoco figura nombre del destinatario y parece faltar alguna parte:

¿Invitará por casualidad al Dr. Neumann? En ese caso, sírvase comunicarle que le habíamos enviado una tarjeta. Está ahora en Londres pero desconozco su direción. ¿Como podremos agradecérselo, apreciado señor y amigo? Ahora estamos tan bien informados que podemos emprender el viaje sin problemas. Y mi marido ya lo habría decidido con toda seguridad si no el (?) acto... todavía venidero como en la vida y en el amor, así como disponerlo todo para Vd. de la forma más hermosa para el año que viene y estarle profundamente agradecidos. ¡También por los deliciosos víveres que refrescarán nuestro viaje al Sur! Sírvase transmitir todo nuestro afecto a la Sra. Emilie y aceptar nuestro agradecido saludo de respetuosa estima. 
C. Wagner. 29 de octubre de 1881.

    De Sigfried Wagner sólo hay una pequeña muestra:

Bayreuth, 25- III. 
Muy Sr. mío: Justo en el momento de salir para Munich (para la segunda representación del Anillo), recibo su amable envío. Le agradezco muy cordialmente el haberse acordado de mí y le correspondo con mis mejores saludos y mi respetuoso afecto. 
S. Wagner.

    La última carta de la colección March es de Eva Wagner y también figura sin destinatario.

Riedberg, Partenkirchen, 26 sept. 1901.

Apreciada Sra: 
Sus muy amables líneas me han llegado en este lugar, donde mi madre y yo nos hallamos desde hace tres semanas, disfrutando de la amable hospitalidad del hogar de la Sra. de Hermann Levi. Me apresuro a expresarle nuestro más profundo agradecimiento por la benévola actitud que de ellas se desprende. Desgraciadamente, apreciada Sra. no puedo darle ahora mismo ninguna respuesta concreta sobre la dirección de mi hermano que Vd. tan amablemente solicita pues, desde que terminaron los Festivales, permanece en Suiza (Lucerna) alejado de nosotras. No obstante, suponemos que -dado el caso- Breikopf y Härtel se pondrán directamente en contacto con él y estaríamos encantadas, si su tiempo lo permite, de que aceptase su honrosa invitación. ¡Con qué placer viajaríamos nosotras también a Bruselas! Pero, por el momento, no parece posible que mi madre vaya a poder emprender un viaje tan largo durante el próximo invierno, pues padece de flebitis (como ya pudo comprobar Vd. en Bayreuth) y todavía no ha conseguido librarse de sus molestos dolores. El médico insiste en mucho reposo... Ella se une a mí para agradecerle muy sinceramente la amable hospitalidad que nos ofrece y confía, apreciada Sra., en poder expresárselo del mismo modo personalmente en una próxima ocasión en Bayreuth, a la par que su pesar por no poder aceptar tan amable gentileza.

Con los más atentos y efectuosos saludos para Vd. y su hija. Eva Wagner.

    Un modesto manuscrito de Wagner es propiedad nuestra. Se trata de una cuartilla en la que Wagner encarga 100 botellas de vino. Esta fechada en Bayreuth en 1877

   En la Biblioteca de Catalunya, en la sección de autógrafos, se conserva una extensa carta de Wagnerv cuyo texto es el siguiente:

Apreciado Sr. Voltz:

Por fin paso a comunicarle lo que desde hace ya mucho tiempo deseo confesarle. En una palabra: “¡Guárdeme de Carl W. Batz! No quiero ni deseo volver a ver a este hombre, ni oír su voz, ni leer ningún escrito suyo. ¿Cómo he podido ir a topar, después de tantos años de carrera artística, con un tipo como ese, desagradable en grado sumo, a quien tengo que encontrar metido en todos mis asuntos y a quien tengo que dar cuentas de todo?

Vd. sabe qhe rehusé ser admitido en la Sociedad de Autores, porque no sabía en qué entidad me metía. A Vd. le conocía personalmente ya antes. Su sincera hospitalidad me cautivó cuando me propuso ocuparse de una parte de mis asuntos, no vi inconveniente. Entonces, me trajo Vd. a ese hombre a mi casa de Lucerna: si hubiese venido solo, no habría charlado con él ni tan siquiera un cuarto de hora, pues me resultó antipático en seguida. Así que me comprometí, creyendo en ese momento que únicamente iba a tratar con Vd. Sólo que todo se desarrolló de otra manera. En seguida, tuve que aceptarle como compañero suyo y en circunstancias que yo no comprendía demasiado. Pronto me di cuenta de que era muy hábil: en el transcurso de la gestión de los negocios admiré su energía y laboriosidad incansable; sin embargo, su trato personal y por escrito me siguieron siendo desagradables. Desgraciadamente, hasta sus relaciones con él, fueron apareciéndome a mi cada vez más confusas. Mientras organizaba la administración de mis bienes, me llamó la atención que ni Vd. ni él tuviesen bienes; la prisa con que se había procedido en todos mis asuntos daba la sensación como de que Vd., siguiendo instrucciones de Batz, quisiese arrogarse una completa tutela sobre mí y sobre mi descendencia, a cambio de lo cual yo tenía que pedir unas garantías que Vd. no podía conceder. Añádanse a ello los abundantes y violentos procesos con, admitámoslo, gran protagonismo del dinero, ocasionados por los trastornos por Vdes. provocados y que atrajeron mi atención sobre el hecho de que Vdes. se reservaban parte de los ingreos (que yo no había percibido). Todo ello me llevó a volverme extremadamente cauteloso. Provocó el que me ocupase más profundamente del carácter de nuestras relaciones, consecuencia de lo cual fue el descubrimiento, por supuesto, del verdadero carácter del Sr. Batz, que se me apareció de modo completamente diferente, al que Vd. me había indicado en un principio sobre nuestras profundas relaciones. Desde entonces siento vergüenza de cada carta, de cada línea, que debo leer de este ser impertinente, realmente repugnante. Me siento totalmente incapaz de seguir manteniendo relaciones con él. Como reconozco gustosamente su habilidad, he decidido recurrir a Vd. en el asunto "Fürstner". Abrí su última carta con la esperanza de poder confiarle el asunto. Inmediatamente me vi obligado a desistir de mis intenciones, al reconocer el carácter y la expresión cínica de su contenido y, por el contrario, decidirme finalmente a suplicarle encarecidamente que, en lo sucesivo, arregle nuestras relaciones, de forma que nunca más llegue a ver ni una sola línea del Sr. Batz. Dejo en sus manos la manera de arreglarlo. Sólo deseo que sepa que no quiero volver a tener ante mis ojos una carta de este individuo.

En cambio, confío en los próximos días mi demanda contra Fürstner a uno de los más eminentes abogados de Berlín. En el curso del proceso, en el que, presumiblemente, mi cesionario se verá también arrastrado (he adjuntado al expediente la última carta de Batz), debe Vd. observar todo cuanto no considero honesto manifestar frente a las impertinentes demandas de Batz (¡Ha sido, dicho sea de paso, precioso que también en esta ocasión, en que un judío se comporta fraudulentamente conmigo, haya pensado en seguir molestándome! ¡Esa es la intención que, justamente, debería yo haber imaginado!)

Por último, le ruego, apreciado Sr. Voltz, en nombre de nuestra antigua relación y amistad que, personalmente, ¡ponga orden en nuestras cuentas! Haga que Batz le presente las cuentas exactas por sus supuestos o auténticos (¡pero, naturalmente, del todo infructuosos!) servicios en Viena y Dresde, es decir: cartas, diligencias, visitas, viajes, como hacíamos antes con Skoll, a fin de que pueda ver con claridad lo que le debo y para que cese la amenaza de que haga uso de mis ingresos (¡a saber, a su entero arbitrio!) ¡Creo realmente que necesita dinero, pero yo debo finalmente examinarlo, puesto que debemos ahorramos algunos de los supuestos y conjeturas tan vagos que nos presenta y que tan necesarios son, en cambio, en un proceso!

Si Vd. quisiera obsequiarme con una visita personal, a mí me encantaría recibirle y sostener una charla sobre todo este conflicto. Únicamente temo que su, para mí, poco clara relación con ese individuo, se lo impida. Pues ha ido tan lejos, haciendo desde hace ya mucho tiempo que únicamente me dirigiera a él, como si él fuera la persona de mayor relieve y Vd. se dedicara únicamente a llevar la contabilidad, etc...

En todo caso, permítame decirle una cosa: ¡para mi ya no existe la persona ni las comunicaciones de Batz, sean cuales fueren las consecuencias!

Con afectuosos saludos de un viejo amigo, suyo affmo. 
Richard Wagner. 
Bayreuth, 19 de diciembre de 1875.

No hago copia de esta carta, como he venido haciendo con las últimas, pues va destinada únicamente a Vd. y no temo eventuales falsas intepretaciones por su parte, que debería yo corregir, como ha ocurrido en algunos casos, en que he guardado el original. 
R.W.

    De la relación con Voltz y Batz, hay abundantes comentarios en los Diarios de Cósima. En los últimos años de su vida Wagner siguió con sus característicos problemas económicos, que se complicaron todavía más en manos de esos dos personajes.

    Otro manuscrito original de Wagner se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Se trata de una carta dirigida al Dr. Jumer (vi) de Viena en 1879:

Estimado amigo,

Mucho me han emocionado las noticias que Vd. me comunicaba en su última carta, si bien a la vez han despertado en mí el disgusto de que parece Vd. dudar de mi sinceridad en reconocer cuanto Vd. hace por mí personalmente y por mi obra. ¿Necesito darle aún más pruebas de que gracias a Vd. ha cambiado el signo de mis relaciones con la Ópera de la Corte de Viena para hacerlas agradables y alentadoras? No se me oculta, sin embargo, y esto también se lo manifiesto una vez más, que, si nosotros dos, Vd. y yo, hubiéramos tratado con el auténtico público vienés exclusivamente, del mismo modo, como Vd. se expresa, la representación de trozos del Anillo del Nibelungo “hubiera estado más plenamente acorde con mis deseos y mi voluntad”. Persisto, no obstante, en mi opinión de que ante ese auténtico público vienés deberíamos haber sido en ocasiones más decididos con el carácter de las representaciones, más allá de la prudencia que a Vd. le pareció adoptar ante determinadas críticas. Esto en nada altera el elevado juicio que sus realizaciones me merecen. Siempre me llena de admiración como el ánimo de Vd. y su actitud personal han contribuido de manera decisiva al éxito. Si ya antes había declarado con entusiasmo mi verdadero asombro por los éxitos de un teatro como el de la ciudad de Colonia totalmente inadecuado y por lo tanto falto de recursos; si la valiente firmeza de la dirección del Teatro de Mannheim, que logró presentar con pleno éxito los trozos de mis obras en su extensión original sin reducción alguna, tantos motivos me dio para expresar mi profunda satisfacción, no debe Vd. creerme tan ciego que no vea sus méritos; ha sido Vd. quien ha alterado el repertorio habitual de la Ópera de Viena para insertar, y con éxito, la representación de obras mías, y ésta precisamente, lo cual me causa verdadera maravilla, al igual que todo otro favor a mi persona.

Le ruego acepte el testimonio de mis constantes sentimientos de verdadera amistad y reconocimiento. Mis mejores deseos y más cálidos saludos para Vd. y sus respetables artistas ante los planes inmediatos tan arriesgados.

Atentamente y a la entera disposición de Vd. 
Richard Wagner. 
Bayreuth 19 de mayo de 1879.

    Entramos ahora en el problemático capítulo de los manuscritos que sabemos que estuvieron en España pero cuyo paradero ahora resulta desconocido para nosotros.

    En primer lugar citaremos la que se reproduce en la Enciclopedia Espasa, en la voz ‘Wagner’, carta enviada por Wagner desde Bayreuth en 1876 al Sr. Friedrich. Según se menciona en dicha enciclopedia la carta forma parte de la colección de autógrafos Rodríguez Parrero, pero nos ha sido imposible localizar esta colección (vii).


    Otra carta que sabemos que se hallaba en España, es la enviada por Wagner al compositor Kaliwoda el 25 de agosto de 1863. Hemos aludido anteriormente a esta carta, propiedad de Joaquín Pena, como posiblemente desaparecida. Es posible que siendo un valioso documento, dicha carta no fuese a parar a la Biblioteca de Catalunya, sino que haya pasado a los herederos. A este respecto agradeceremos cualquier dato que nos pueda permitir localizarla. La carta dice así:

Apreciado Kaliwoda:

En este momento escribo al Sr. Kreidel, respondiendo a sus deseos, diciéndole que yo ya le comuniqué a Vd. mi programa y mis exigencias con respecto al aumento de la orquesta, y que hoy le he suplicado a Vd. afectuosamente que se sirva ponerse en contacto con él sobre este asunto.

Hágame, pues, el favor de ir a ver al Sr. Kreidel, tan pronto como sea posible, para este asunto, y manifestarle de mi parte lo que convenga.

Yo renuncio por adelantado a mi participación en los beneficios, a condición de que esto sirva para satisfacer mi deseo de reforzar la orquesta tanto como sea posible, especialmente los instrumentos de cuerda. Ojalá que mi renuncia a mi parte de los beneficios sirva por completo a este objetivo. Será difícil encontrar muchos músicos y buenos, pero intente hacer Vd. cuanto pueda y no reparen en gastos. Pero que sean músicos excelentes: sino, dejenlo correr. Principalmente busquen violines, violas y violoncelos, tantos como sea posible. En Viena yo tenía de excelentes formando el siguiente conjunto: 
32 violines, 12 violas, 12 violoncelos, 8 contrabajos.

Comuníqueme seguidamente cuantos espera conseguir Vd. Hagame una orqueste tan completa como le sea posible, pero con todo no abandonemos la empresa, aunque sea un poco por debajo de mis deseos. Lo principal es QUE ESTA AUDICIÓN TENGA LUGAR.

Hará unos diez años que, por indicación expresa mía (que entonces Liszt manifestó en mi nombre) se construyó, para la orquesta del Teatro de Karlsruhe, una mampara sonora. ¿Existe todavía y podríamos por tanto utilizarla de nuevo?

Reciba mi agradecimiento por el Tannhäuser que ha dirigido en Baden. 
Hasta la vista, con los mejores saludos de su afectísimo. 
Richard Wagner. 
Penzing (Viena) 25 de agosto de 1863.

    Kaliwoda [Wilhelm Kalliwoda, 1827-1893] era un buen compositor, si bien es en la actualidad poco conocido. Nosotros solo hemos podido escuchar de este compositor dos obras para una y dos trompas, de gran belleza y con gran línea melódica.

    Para concluir este trabajo que otro día intentaremos continuar, mencionaremos dos manuscritos de Wagner cuyo paradero es también desconocido en la actualidad. Se trata de los dos manuscritos que el joven Marsillach pidió a Wagner para acompañar su biografía. Fueron reproducidos en dicho libro, pero los herederos de Marsillach no los tienen. Uno de ellos se compone de 26 compases de la bacanal de Tannhäuser. Este es posiblemente el documento más valioso, monetariamente, de los que se hallan en España. Pues si bien es relativamente fácil poseer alguna carta de Wagner, los fragmentos de partitura se cotizan muy especialmente, toda vez que son escasos y que, precisamente en el caso de un músico, es de más interés para un coleccionista un pentagrama que una carta. Al dedicarse Wagner a la música dramática no “esparció” como otros compositores partituras por doquier. El otro manuscrito publicado en el libro se compone de 14 lineas escritas por Wagner y cuyo texto es el siguiente:

Si se confirma que el desarrollo del arte alemán en la esfera de la poesía y de la música llama la atención y fomente esperanzas en las naciones extranjeras, hemos de convenir en que la originalidad y el carácter invariable que ofrece este desarrollo es lo que principalmente mueve su interés; siendo por lo tanto inoportuna cualquier otra excitación [sic] de nuestra parte. Bajo este punto de vista, creo que nuestros vecinos y los alemanes también, podrían procurar conocer el estilo verdaderamente alemán, que hemos perfeccionado fielmente. (viii)

    Antes de terminar este trabajo, queremos manifestar nuestro sincero y profundo agradecimiento a los Sres. Javier Pascual de Madrid, Fundación March de Madrid, Biblioteca de Catalunya, Biblioteca Nacional de Madrid, Sr. César Martinell y muy especialmente al Sr. H.W.  [¿Harald Wolzt?] de Viena que ha tenido la paciencia de descifrar las cartas originales de Wagner a través, en ocasiones, de malas reproducciones, a fin de traducirlas. 
  
 

Notas 
(añadidas por Fco. Javier Gordillo. Abril de 2002)

i.   Sämtliche Briefe, Bd. 5, hrsg. von Gertrud Strobel und Werner Wolf, Leipzig 1993. 
ii.
    En 1998 Britkopf & Härtel publicó Wagner Briefe Verzeichnis -de aquí en adelante, WBV-  en el que Werner Breig, Martin Dürrer y Andreas Mielke catalogaron 9724 cartas de Richard Wagner. ISBN 3-7651-0330-6 . 
iii.
    Con el número 9008 aparece en WBV una carta sin fecha dirigida a Madrid a la atención de T. Robles, director del Teatro Real de Madrid. Probablemente escrita con motivo del estreno de Rienzi en la capital de España el 5 de febrero de 1876. Véase CWT, 7.2.1876, Vol. I, p. 969. El sobre de esta carta se conserva en el Archivo de Bayreuthver imagen del sobre.
iv.
    Según WBV el original se conserva en la Biblioteca Central de Zurich. 
v.
    No figura en WBV. 
vi.
    Según WBV el destinatario es Franz Jauner, Viena. WBV 8169. 
vii.
    Según WBV, Karl Friedrich fue destinatario de dos cartas de Richard Wagner en 1876. WBV 7523 y WBV 7524. De la primera, escrita el 16.7.1876, la última noticia que se tiene de su paradero es la colección de autógrafos de Simon Kra, en París (1929). El original de la segunda carta, escrita el 17.7.1876 y reproducida en este trabajo, se encuentra en la Biblioteca Central de Zurich. Véase nota iv. 
viii.
    Esta hoja apareció sin numerar entre las páginas 142 y 143. Dice así: 
Wenn es sichbestätigt, dass die Aufmerksamkeit und die Hoffnung fremder Nationen der Entfaltung der deutschen Kunst auf dem Gebiete der Dichtung und Musik zugewendet ist, so haben wir anzunehmen, dass ihnen es namentlich an der Originalität und ungestörter Eigenthümlichkeit dieser Entfaltung liege, da ihnen durch uns sonst keine neue Anregung zukommen würde. Ich glaube, dass in diesem Sinne es unseren Nachbaren nicht weniger als uns darauf ankommen dürfte, einen wahrharft deutschen Styl durch uns treulich ausgebildet zu wissen. 
Richard Wagner.(Según Alfonsina Janés, L'obra de Richard Wagner a Barcelona,p.51. Barcelona 1983. ISBN 84-232-0216-X). 
Esta hoja no aparece en la reedición facsímil de Ricardo Wagner. Ensayo biográfico-crítico de Joaquín Marsillach publicada en Barcelona en 1985. ISBN 84-86417-01-5 . 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 


Contáctanos