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En la muerte de Julio Caro Baroja

Por Jordi Mota y María Infiesta

 

A la edad de 80 años falleció el pasado 18 de agosto [de 1995] este hombre eminente y polifacético que destacó tanto en la ciencia como en la literatura. Gracias a la intervención de nuestro Presidente Javier Nicolás, Julio Caro Baroja nos honró escribiéndonos un extenso prólogo para nuestro libro “Richard Wagner y el Teatro Clásico Español”. En este texto Julio Caro Baroja se califica de “bastante wagneriano”, indicando que su entusiasmo por el genial compositor se había ido incrementando con los años debido a su “aumento de la afición a la música en la soledad”. Ciertamente las opiniones de este eminente hombre de ciencia y de letras, no son totalmente acordes con las nuestras, pero son sinceras. Quizás de no haber escrito este prólogo nos habríamos quedado sin saber su opinión sobre este tema.

“La tendencia del drama calderoniano coincide con tendencias románticas. Incluso podría hallarse en alguno, como “La Vida es Sueño”, un perfume nórdico... Wagner se empapó de Calderón y también de Cervantes. 
La conexión temperamental con el primero se percibe con más claridad que la afinidad con el segundo". 
“Dentro de lo plástico creo que los que, en cambio, sí demostraron comprensión del drama de Wagner, fueron algunos escenógrafos; sobre todo catalanes, aunque a veces creo también que daban un tono demasiado mediterráneo y clásico a sus decoraciones, según el recuerdo de las fotos que ilustran viejos tratados de escenografía y varias maquetas que vi ya hace mucho. Hoy la Escenografía wagneriana se ha simplificado, se ha esquematizado. Esto, en todo caso, no está de acuerdo con el ideal de Wagner que, significativamente, pensó que el pintor Böcklin podía ser un colaborador excelente. Pero parece que no se entiendieron en nada... Miles de personas de todo el mundo, durante horas de soledad, después del trabajo, recurrimos a él. Cogemos un disco, encendemos el aparato, la aguja se mueve. Escuchamos: 
“Morgenlich leuchtend in rosigen Schein”. Canta Walter. No nos hace falta saber qué dice. Wagner, músico, es superior a sus teorías”.

Julio Caro Baroja podría haber aumentado considerablemente su placer al escuchar Wagner, profundizando más en el tema, pero con frecuencia esto no es posible por no encontrar la manera ni el momento de hacerlo. Precisamente por este motivo existe la “Associació Wagneriana”. Ahora, al conocer la muerte de este hombre eminente, lamentamos no haber intentado hablar más extensamente con él de este apasionante tema. Sus pertenencias valiosas serán repartidas de acuerdo con sus deseos testamentarios. Sin embargo, es muy posible que multitud de discos “negros” queden arrinconados y quizás vayan a parar al “container” de la basura, sin ser nadie consciente de que con ellos desaparecen innumerables momentos emotivos, profundos, trascendentes de la vida de Julio Caro Baroja, posiblemente fundamentos de la inspiración de muchos trabajos. Nadie será capaz de reconocer en esos trozos de plástico negro, a los compañeros abnegados y profundos de sus horas de soledad.