Por Juan Carlos Juárez

 

DURANTE  unos días del mes de junio pasado, Rüdiger Pohl, presidente de la Deutschen Richard Wagner Gesellschaft, realizó una visita a España dentro de los interesantes contactos que nuestras asociaciones mantienen regularmente. Pasamos a relatar una entrevista en profundidad sobre los diversos planteamientos de la Gesellschaft, manifestados personalmente por su presidente. 

 

WAGNERIANA: ¿Puede decirnos algo sobre los orígenes de la D.R.W.G.?

 

RÜDIGER POHL: La DEUTSCHEN RICHARD WAGNER GESELLSCHAFT E.V. BAYREUTH -así es el nombre oficial- se formó a partir de la iniciativa AKTIONKREIS FÜR DAS WERK RICHARD WAGNERS (Círculo de acción para la obra de Richard Wagner), que fundó el público de Bayreuth en 1977 como reación a la falsificación escenográfica del "Anillo", obra de Patrice Chéreau. Durante este tiempo nuestro trabajo se ha desarrollado sobre una base muy amplia; trabajamos en pro de un nuevo entendimiento de Wagner que respete su obra, y el trabajo de la juventud. El punto central de nuestras actividades es naturalmente Bayreuth, en donde, durante los festivales, ofrecemos diariamente conferencias de introducción a las obras. Dos veces al año organizamos, cada vez en distinto lugar, las llamadas “Arbeitstagungen” (reuniones de trabajo) que sirven tanto para tratar diversos temas especializados (aspectos teatral, musical, etc.) como para el intercambio de opiniones de miembros y simpatizantes. Además tiene lugar cada año una reunión especial para la juventud. Y también ofrecemos en cuatro ciudades series regulares de conferencias. Son: Berlín, Frankfurt, Leipzig y Munich. Está prevista la creación de otros cfrculos locales de trabajo en otras ciudades.

 

De nuestras publicaciones citamos las RICHARD WAGNER BLÄTTER que aparecieron hasta 1989, las MITTEILUNGEN (Comunicaciones) que se editan trimestralmente, y el trabajo “Wagner Rezeption Heute” (Recepción actual de Wagner) que aparecerá en breve.

 

Puesto que la Gesellschaft no recibe ningún tipo de ayuda oficial, dependemos solamente del apoyo de nuestros más de 300 miembros. Contamos con miembros en muchos países europeos, sobre todo en Austria y Francia, también en Chequia, Suiza, Suecia, Noruega, Irlanda, Holanda, Italia y -lo cual nos alegra especialmente- en España. En otros continentes citamos Estados Unidos, Chile y Japón como países con miembros en la Gesellschaft. Seguramente he olvidado aún alguno.

 

W: ¿En qué época empezó a fraguarse la primera reacción del público contra las actuales escenografías en Bayreuth?

 

R.P: Para responder ha esta pregunta tengo que recordar un poco. Hoy en día están casi olvidadas las protestas que ya en los años 40 y 50 provocaron las escenografías de Wieland ‘Wagner. Entonces se trataba ante todo de la representación visual de las obras (es cierto que el nieto ignoró casi todas las instrucciones escénicas del abuelo), pero al mismo tiempo, había también deformaciones del contenido. Escenografías con interpretación política las hemos vivido a partir del "Tannhäuser" de 1972 de Götz Friedrich. Desde entonces se ha seguido una línea que, a través del ya mencionado “Anillo” de Chéreau del centenario de Bayreuth (1976), ha conducido a las inadecuadas interpretaciones de Harry Kupfer. Algo similar hay que temer en el caso de Heiner Müller.

 

El público protestó muy vehementemente ya en los primeros años, y hasta hoy ninguna de estas producciones sube al escenario del Festspielhaus sin recibir la adecuada repulsa. El Festspielhaus se ha convertido simplemente en un “taller”, desviándose del destino que en realidad le correspondía.

 

Aquí es importante decir que, después de todos estos años, ha tenido lugar un cambio de público. Esto ocurrió ya en 1976/77, cosa que siempre hemos mantenido nosotros y que después ha confirmado el propio Chéreau. Este nuevo público es suficientemente absurdo para ver, pagando mucho dinero, algo que -al menos escénicamente- nada tiene que ver 
con la obra de Wagner. Musicalmente tampoco es oro todo lo que reluce en la prensa.

 

Para hacer justicia hay que citar escenografías de los últimos 20 años que son adecuadas a las obras: Por ejemplo el “Anillo” de Peter Hall, el “Parsifal” de Wolfgang Wagner de 1975, su “Maestros” de 1981, también -con reservas- el actual “Tannhäuser”. Un caso especial fue el “Lohengrin” de Werner Herzog: Mostraba la obra en los decorados de ilusión exigidos por Wagner aunque lo que se veía no siempre estaba conforme con el contenido de la obra. Pero de eso se trata: El contenido de la obra de Wagner no debe cambiarse; sus obras no deben servir de trampolín para autores ávidos de actualización y para egocéntricos ajenos a la música. Esto exactamente es lo que sucede en Bayreuth. El público es sencillamente estafado.

 

W: ¿Qué relaciones tienen con la RICHARD WAGNER VERBAND?

 

R.P: Desde el punto de vista oficial no existen contactos regulares, aunque hay diversas relaciones personales. Ambas organizaciones existen en la práctica independientemente una de otra. La RICHARD WAGNER VERBAND INTERNATIONAL tiene como una de sus principales actividades la concesión de becas a jóvenes músicos para Bayreuth. Gracias a su marcada neutralidad en lo artístico, la VERBAND tiene también facilidades para conseguir entradas para Bayreuth. El trabajo de nuestra GESELLSCHAFT no consiste en absoluto en eso. Nosotros queremos observar críticamente la escena wagneriana (en Bayreuth y en los restantes teatros), corregir falseamientos biográficos y públicamente tomar partido contra el abuso revolucionario-cultural de las obras de Wagner. Si bien hay muchos miembros y presidentes locales de la R.W.V.I que desde el punto de vista artístico están de acuerdo con nosotros, es sin embargo muy difícil conseguir unanimidad en una organización tan grande. El Presidente, Sr. Josef Lienhart, con el que mantengo muy buena amistad, tiene ciertamente una tarea nada fácil. De todas formas, nosotros desearíamos que todas las sociedades wagnerianas fueran menos convencionales y más conscientes y responsables frente a las interpretaciones actuales de la obra del Maestro.

 

W: ¿La Gesellschaft realiza actividades sólo sobre la obra de Wagner o también otro tipo de actividades culturales?

 

R.P: Debido a la considerable cantidad de trabajo (todos los miembros de la directiva y los colaboradores de la redacción trabajan sin retribución), debemos limitarnos. Pero yo creo que en la escena wagneriana se encuentra un punto culminante de nuestro conocimiento cultural. ¿Cómo estamos tratando la herencia cultural de Europa? ¿Podemos entregar sin contradecirnos las ideas absolutamente avanzadas de Wagner o de otros grandes espíritus a corruptos genios actuales con sus ideologías estériles y materialistas? ¿Qué responsabilidad tenemos frente a las futuras generaciones?.

 

W: ¿Qué opina de la situación actual de Alemania en cuanto al aspecto cultural en general y al musical en particular?

 

R.P: Algo de esta pregunta queda contestado con lo dicho antenormente. Existe en general una falta de respeto ante los trabajos realizados en el pasado. Se quiere vivir en un vacío sin historia y separar a los pueblos de sus raices culturales (lo que actualmente no es un problema puramente alemán). Ello se intenta principalmente mediante la destrucción de las obras escénicas heredadas (literarias y musicales), por desgracia con mucho éxito. Unicamente cabe esperar que la sensibilidad que hemos desarrollado tras los pecados del urbanismo y tras la destrucción del medio ambiente, acabe incluyendo también a nuestro entorno espiritual. Todos nosotros estamos en esta situación. En Alemania el problema es más agudo ya que tras perder la guerra mundial, se ha intentado echar en un cubo todo lo existente anteriormente, y luego agitarlo. Hasta hoy nadie se ha tomado la molestia de separar de este desastre los bienes positivos de nuestra cultura. La consecuencia son graves problemas de identificación. Y para un reencuentro -o mejor dicho “nuevo encuentro”- podrían aportarse las obras de Wagner en su forma auténtica. No se trata de nada político: sino de las verdades eternamente humanas de Wagner.

 

W: ¿Conoce la opinión de los músicos de Bayreuth con respecto a la polémica desatada en torno a Wagner?

 

R.P: Las opiniones de los artistas son naturalmente muy diversas. Es una cuestión de ética frente a la obra considerada en sí misma como una propiedad espiritual de su autor, y -por desgracia muchas veces con importancia decisiva- se trata también de una cuestión económica. Solamente los directores y cantantes encumbrados e insustituibles pueden manifestar opiniones en contra, lo que para la mayoría de los restantes significaría iniciar el fin de su carrera. Existe una especie de mafia-teatral que se ocupa de ello con mucha eficacia. Muchos intérpretes y músicos están satisfechos por nuestra defensa de la música. Tenemos también algunos nombres conocidos en la lista de miembros de honor de nuestra Gesellschaft. Sin embargo una protesta abierta debería partir del público.

 

W: ¿Cuales son a su juicio los más fieles intérpretes wagnerianos actualmente?

 

R.P: Quisiera añadir algo a lo que acabo de decir. Los más importantes artistas se han considerado y se siguen considerando unos “servidores de la obra”. A través de este servicio han sido y son capaces de obtener grandes interpretaciones. Las autorepresentaciones se hacen pronto caducas (lo que no quiere decir que una gran individualidad no sea útil para la creación artística). En cada especialidad existen claros criterios: El canto por ejemplo no es sólo una cuestión de gusto. Pueden ponerse en práctica directivas muy claras. En el caso de la dirección de orquesta, la partitura permite una libertad solamente limitada. Algunas interpretaciones sencillamente contradicen el espíritu de la Música. También se dan a menudo repartos erróneos, de los que es culpable la dirección del teatro y no los cantantes.

 

W: ¿Conoce las escenografías de Mestres Cabanes? ¿Qué importancia da a la escenografía de los Dramas?

 

R.P: A través de nuestros contactos he podido conocer bien en los últimos años los decorados de Mestres Cabanes. Mejor aún: he estudiado sus dibujos. Un decorado aparece por primera vez durante la representación. Hasta el momento no he tenido ninguna posibilidad de ver estos decorados sobre un escenario. Conozco solamente la grabación televisiva de los “Maestros” de 1988. En resumen, ¡estoy entusiasmado!. Mestres Cabanes es uno de los últimos expertos en el diseño de decorados en el sentido de Wagner y en la creación de un espacio escénico creíble para espectadores y actores, con perspectivas adecuadas y efecto de profundidad. Todo esto ha dejado hoy de enseñarse y de exigirse.

 

La representación escénica es por supuesto una parte irrenunciable del Drama Musical en el sentido wagneriano. En la situación actual considero aceptable el compromiso de las 
representaciones concertantes, ya que dan al oyente la posibilidad de una aproximación a la música no manipulada y libre de prejuicios.

 

W: ¿Cuál es su opinión sobre Schneider-Siemssen?

 

R.P: De pocos artistas de nuestro tiempo tengo una opinión tan buena. Es sencillamente una cosa única como el profesor Schneider-Siemssen ha conseguido siempre en sus trabajos hacer visible el contenido espiritual de las obras que ha representado. El hecho de que aplique todos los medios técnicos de la actualidad no hace más que confirmar nuestra tesis de que la modernidad (como medio) y el contenido de la obra (como fin) no son de ninguna forma conceptos contrarios. Al revés: mediante los progresos técnicos (de las proyecciones de luz, por ejemplo) es hoy posible aplicar casi todas las exigencias de Wagner.

 

W: ¿Qué opina de intentar llevar a cabo la idea de Wagner de cantar las obras en el idioma original de cada país?

 

R.P: Personalmente quisiera responder basándome en el propio Wagner. Pero en este punto hay opiniones muy diversas. Para mí es un hecho que cada autor crea su obra para comunicarla a un auditorio. Consecuentemente es cierto que grandes autores como Verdi y Wagner se han mostrado a favor de la traducción de sus obras a las diversas lenguas. De un Drama del que desconozco el contenido textual podré llegar a conocer solamente una parte. Considero que la exigencia de la “lengua original” es una invención contraría al público, para facilitar la aparición de la “Star-Jet-Set” en cualquier ciudad y en cualquier momento. Esto no sólo destruye el buen resultado conjunto de la obra teatral, sino que además ahuyenta de los teatros de ópera a aquella parte del público que no pertenece a la afortunada clase de los que tienen tiempo para aprender lenguas. ¿Qué capto yo de una comedia de Rossini o de Mozart, si no comprendo nada de su humor?. Solamente una serie de hermosas arias. Esto es totalmente contrario al sentido de un Drama. Y volviendo otra vez a Wagner: considero correcta la traducción de sus obras a la lengua de cada país, por ejemplo al catalán o al castellano. El que esté dotado para las lenguas y quiera profundizar en la obra tiene hoy toda clase de facilidades para conocer el original. Una representación debe ser directamente comprensible para el espectador.

 

W: Aparte de la música de Wagner, ¿qué otro tipo de música le gusta?

 

R.P: No soy partidario de enfrentamientos (como Brahms contra Bruckner). Existe solamente buena y mala música.

 

Me gusta cualquier tipo de música, siempre que responda a los criterios de Tonalidad y Armonía de nuestro continente. Ciertamente hay compositores que a uno le interesan más y otros que le importan menos. Personalmente me gusta la música romántica y post-romántica. Lamentablemente hay en Alemania pocas oportunidades de conocer música española de esa época. Creo que existen muchas cosas aún por descubrir.

 

En Alemania, la música tonal de nuestro siglo (como reacción a la condena de lo “atonal” por los nacionalsocialistas), encuentra dificultades. En realidad se conoce solamente al segundo gran Richard Strauss. Pfitzner, Schillings, Graener, Egk, Zeinlinsky y también Siegfried Wagner son escasas veces interpretados.

 

W: ¿Es optimista en lo que respecta al futuro de la interpretación wagneriana? ¿Piensa que en tiempos venideros se conseguirá representar con claridad la “Obra de Arte Total” que Wagner quería?

 

R.P: Antes deberla aclararse la cuestión de si tiene futuro la ópera o va a ocupar un puesto como simple forma museística en la historia de la música. Yo creo que deberíamos como mínimo intentar representar en forma adecuada los Dramas Musicales existentes hasta hoy; la idea de la “Obra de Arte Total” pertenece quizás a otras formas artísticas, por ejemplo el cine. Pero, naturalmente, son también posibles nuevos desarrollos sobre la escena.

 

W: Después de haber visitado Barcelona, ¿qué le ha parecido la ciudad en su aspecto   cultural?

 

R.P: Me alegra que me haga esta pregunta. Fue para mí más que fascinante ver cuan estrecha fue la relación de su ciudad con el arte de Wagner: la tradición interpretativa, los testigos arquitectónicos, nombres de personajes wagnerianos en lugares públicos, la adaptación del “wagnerismo” llevada a cabo por los artistas de fin de siglo, me ha impresionado mucho. Aparte de esto fue también para mí interesante la vida cultural de ahora. Hay que confiar solamente en que Barcelona mantenga sus propias características sin dejar que el ya mencionado estado de cosas actual la destroce. Sólo el Teatre del Liceu tendría hoy la oportunidad de ser el último gran teatro de ópera europeo donde la voluntad del autor gozara mayor consideración que la de los directores de escena sedientos de dinero. ¿Aprovechará Barcelona esta oportunidad?. En Alemania se ha perdido mucho a través de una falsamente entendida “superación del pasado”. Ahora se están cometiendo errores semejantes con motivo de la adaptación de lo existente en la antigua RDA. Puedo advertirles: una tradición interrumpida no se puede volver a reanudar.

 

W: Por último, ¿algunas sugerencias para las futuras actividades de la ASSOCIACIÓ WAGNERIANA?

 

R.P: Poco hay que decir. Ante todo intentar estar presentes en la vida pública mediante conferencias, actos culturales o publicaciones. Ofrecer al público, a los profesionales y a los profanos interesados, un foro de discusión en el que se traten los temas que desecha la industria cultural actual, y donde puedan oírse las opiniones del auténtico público teatral. La mayoría de los consumidores tiene opiniones muy razonables sobre la dirección teatral, sólo que no se atreven a expresarlas; también hay que animar a los artistas a expresar sus propias ideas. Además es necesario un intercambio de opiniones a nivel internacional. En este sentido estoy muy satisfecho de nuestros intensivos contactos; a fin de cuentas se trata de bienes culturales que nos unen en Europa. ¡Que podamos seguir colaborando en el futuro!

 

(Traducción: José María Busqué) 
  
  
 

 


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