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La Asociación Wagneriana de Finlandia

Por Uolevi Karrakoski,  Presidente de la Suomen Wagner-Seura RY.

 

La Asociación Wagneriana de Finlandia se fundó en 1991, después de una representación de “Parsifal” en Tampere (ciudad industrial situada en el centro del país). Los fundadores fueron cuatro hombres que compartían una profunda admiración por Wagner. La razón fundamental de la creación de esta sociedad fueron los críticos ataques a la música de este compositor. En aquel entonces desconocíamos por completo la existencia de la Wagnerverband  o de cualquier otro vínculo internacional.

En un principio, resultó inevitable la actitud militante de la sociedad, porque Wagner, por regla general, ha sido bastante despreciado en nuestro país. La causa de esta actitud negativa no ha sido la cuestión judía o las relaciones del círculo de Bayreuth con el gobierno nacional-socialista antes de la guerra mundial. Las ideas anti-wagnerianas de nuestra tierra se remontan al culto en la post-guerra por la música no programática y al aprecio de las estructuras sinfónicas, lo que podría llamarse el mal gusto, definido principalmente por los profesores del conservatorio.

El Profesor Eero Tarasti (1) escribe: “La música de Wagner ha formado parte en muy contadas ocasiones de los repertorios de ópera y concierto en Finlandia. Generación tras generación ha pasado sin escuchar esa música. Y así, muchísima gente ha quedado al margen del fenómeno Wagner, ese rasgo esencial de la cultura europea... Esta recepción negativa procede de la crítica que hizo Jean Sibelius de Wagner...” (Synteesi, Publicación de la Sociedad Semiótica, 1993).

La crítica personal que hizo Sibelius de Wagner se encuentra resumida en numerosas frases cuya autenticidad resulta difícil de probar. Las más famosas, repetidas a menudo en el mundo del periodismo musical popular finlandés, serían probablemente:

“La garantía de la música orquestal del futuro consiste en el olvido y la desatención total de Wagner”.

“Apreciar a Brahms constituye un deber moral. El desarrollo de la música se observa en el ampliamente extendido reconocimiento de Brahms y en la muerte de la música de Wagner”.

“Wagner compuso música homófona, sin matices, para un enorme número de instrumentos”.

“La utilización del potente metal en la obertura del “Tannhäuser” constituye un ejemplo que advierte sobre música incivilizada y ruidosa”. 
 

Un rasgo trágico o trágico-cómico es el hecho de que Sibelius se vio profundamente influenciado por Wagner antes de su adhesión al movimiento anti-wagneriano de Viena. La cuestión, sin embargo, es que la joven generación de compositores actuales finlandeses muestra una actitud más neutral o incluso 
positiva hacia Wagner, cosa que puede deberse a la aceptación de la música de Mahler en este país.

Conocemos muy poco sobre Bayreuth y las representaciones wagnerianas tradicionales o modernas en el resto del mundo. Estos acontecimientos se tratan en las secciones culturales de nuestros periódicos sólo cuando uno de nuestros cantantes reconocidos internacionalmente (como Matti Salminen, Karita Mattila, etc.) participan en tales representaciones.

La aparición de un público wagneriano latente constituyó para nosotros una feliz sorpresa. El rápido crecimiento de las cifras de nuestros miembros, de 3 a 114 en tres años, demuestra que siempre ha existido un interés oculto por Wagner en este país. Nuestros miembros son en su mayoría compradores de Compact Discs y Videos o gente que acostumbra a viajar mucho. Les siguen a continucación los músicos profesionales y profesores de universidad que no compartían esa común prevención contra Wagner.

Empezamos nuestras actividades contratando a un conocido profesional de la radio, Hannu Taanila, que ofrecía un progama titulado “Wagner peligroso”. Resumía todo aquéllo de lo que se le culpa: ruidoso, falto de gusto, la cuestión judía, los rituales infantiles, etc... Después seguimos con muchas conferencias, las más importantes de las cuales serían las ofrecidas por el Secretario Cultural de la Embajada de Israel y el joven historiador finlandés Dr. Salmi, el profesor Eero Tarasti y los directores Eri Klas y Leif Segerstam que gozan de reconocida reputación internacional.

La desaparición de una actitud militante en nuestra sociedad normalizó la situación y ya no nos tratan como a desviacionistas o locos. Nos hemos concentrado en la organización de viajes a Estocolmo (reconocida ciudad wagneriana). El mayor logro, sin embargo, ha sido el convencer a la Orquesta Filarmónica de Turku para que tocara una suite para orquesta del “Anillo de los Nibelungos.” Esto se hizo con la ayuda de personal extra para reforzar la orquesta. Acabado el concierto, organizamos una prolongación cargada de música, que incluía la “Cabalgada de las Walkirias” para fanfarria, en un restaurante local.

El futuro de la sociedad es difícil de predecir. Nos hemos estado esforzando por conseguir una cooperación internacional. En la actualidad, disfrutamos de relación amistosa con las sociedades de Estocolmo, Barcelona y Graz. La sociedad de Londres nos ha suministrado también mucha información. El problema, sin embargo, es que nos sentimos un poco culpables, porque únicamente podemos ser receptores. La inexistencia de Wagner en este país nos imposibiita a nosotros para ofrecer algo a las sociedades extranjeras. La única posibilidad para nosotros es el nuevo Teatro de Opera de Helsinki. Esperamos ahora con impaciencia el “Lohengrin” y el “Anillo” de Götz Fniednich que se representará próximamente en Helsinki. El grado de interés que despertarán estos acontecimientos constituye una pregunta abierta que por el momento nos vemos incapaces de responder.

(Traducción: María Infiesta) 
  
 


 Notas:

(1) Eero Tarasti, nacido en 1948. Profesor de Musicología do la Universidad de Helsinki. Doctor en Filosofía. Fundador y Presidente de la Sociedad Semiótica de Finlandia y miembro del Comité Ejecutivo de IASS (Ass. Inter. de Estudios Semióticos).