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Biografía - IV. Kapellmeister real: 1843-49


IV. Kapellmeister real: 1843-49
El 7 de abril de 1842, Wagner dejó París y se fue a Alemania, llegando a Dresden, con Minna, el 12 de abril para ayudar a los ensayos de Rienzi. En junio se tomó unas vacaciones en Teplitz durante las cuales escribió dos bosquejos en prosa para su próxima ópera, Tannhäuser (o Der Venusberg, como aún se titulaba entonces). Regresó a Dresden y encontró la ciudad rebosante de entusiásticos rumores acerca del futuro estreno de Rienzi, el cual tuvo lugar el 20 de octubre de 1842, constituyendo un éxito abrumador que provocó la inmediata decisión de poner en escena la próxima ópera de Wagner, Der fliegende Holländer. El 28 de octubre, pocos días después del estreno de Rienzi, se anunció la muerte del Kapellmeister real Francesco Morlacchi, y todas las miradas se dirigieron a Wagner como su más probable sucesor. Al principio Wagner dudó, aduciendo que necesitaba más tiempo para trabajar en la elaboración de Tannhäuser y otros proyectos, posiblemente Die Sarazenin (wwv 66) y Die Bergwerke zu Falun (wwv 67), para los que había trazado esquemas en París. Sin embargo, no tardó en ceder, y el 2 de febrero de 1843 ocupaba el puesto vitalicio de Kapellmeister real, con un sueldo de 1.500 táleros.

El 7 de febrero de 1843, Wagner dirigió una representación de Der fliegende Holländer. (El estreno se había efectuado en Dresden el 2 de enero.) Era su primera aparición como Kapellmeister real, y el comienzo de una larga y amarga campaña contra los círculos musicales y políticos establecidos en la corte de Dresden, que habría de culminar con su exilio de Alemania. Al principio, lo que ocasionó dificultades con cantantes y miembros de la orquesta fue el original talento de Wagner como director. (La originalidad e influencia de Wagner como ejecutante está pidiendo aún -dicho sea de paso- una investigación sistemática.) Motivo especial de controversia eran sus interpretaciones de Mozart, aunque su reposición de Armide de Gluck el 5 de marzo de 1843 y su rigurosa revisión y reorquestación de Iphigénie en Aulide, del mismo autor, que Wagner dirigió por vez primera el 24 de febrero de 1847, obtuvieron mayor éxito. El proyecto que tenía Wagner de interpretar la Novena Sinfonía de Beethoven el 5 de abril de 1846, Domingo de Ramos, topó con la furiosa oposición de la orquesta y del intendente del Teatro de la Corte, von Lüttichau. Pero su innovación constituyó un triunfo (completada con citas del Faust de Goethe en las notas del programa) y la representación hubo de repetirse el Domingo de Ramos del siguiente año.

Al día siguiente del debut de Wagner como Kapellmeister real, Heinrich Laube publicaba la segunda entrega de los «Autobiographische Skizze» de Wagner, el 8 de febrero de 1843, en el Zeitung für die elegante Welt. Dicha segunda entrega contiene el primer relato de su viaje marítimo bordeando las costas noruegas, rumbo a Londres, el año 1839, y la célebre y muy influyente sugerencia de que los arrecifes noruegos habían desempeñado un decisivo papel a la hora de dar a Der fliegende Holländer una coloración «distintiva». Lo que Wagner no dijo es que el cambio de lugar de acción de su ópera lo había efectuado sólo unas semanas antes del estreno, como lo demuestra la partitura autógrafa y numerosas modificaciones en las particelas de Dresden. Al igual que Der Vampyr de Marschner, la versión original de la ópera está situada en Escocia, con nombres escoceses para algunos de los personajes. La oportunidad de publicar un ensayo sobre sí mismo en una destacada publicación periódica, parece haber tentado a Wagner para suministrar deliberadamente a la ópera una sugestiva imagen autobiográfica y, de tal manera, engrandecer su aura. En sus escritos no hizo jamás referencia alguna a este cambio, como tampoco a las muchas otras alteraciones introducidas en la obra durante las décadas de 1840 y 1850. Según los diarios de Cósima, en fecha tan tardía como el 9 de abril de 1880 Wagner aún tomaba en consideración la idea de una revisión a fondo de la ópera.

Wagner escribió en Mein Leben que, durante el viaje de regreso desde París en 1842, la contemplación de la histórica Wartburg, en Turingia, le había dado íntimo calor contra el «viento», el «tiempo atmosférico» y «los judíos», y además le había proporcionado una idea escénica para el acto III de Tannhüuser. Una vez más, Wagner manipulaba en un abigarrado cajón de sastre de asociaciones autobiográficas que han tendido a oscurecer sus dificultades con Tannhäuser y el importante hecho de que la revisó más a fondo que ninguna de sus otras obras importantes. El título original, Der Venusberg, pronto fue desechado, tras la terminación del libretto, el 22 de mayo de 1843 -no al cabo de dos años y a sugerencia del editor Meser, como dice Wagner en Mein Leben-. (Tampoco existen pruebas en lo que atañe a la afirmación de Curt von Westernhagen, según la cual «los temas más importantes» se hallaban ya esbozados en Teplitz los meses de junio-julio de 1842.) La composición de la música comenzó el verano de 1843, y la partitura completa fue terminada el 13 de abril de 1845. La tibia respuesta que en un principio obtuvo el estreno de Tannhäuser el 19 de octubre de 1845, así como su cada vez mayor popularidad a partir de la tercera representación varios días más tarde, no se debió tanto al letargo intelectual del público -como más adelante dieron a entender Wagner y los wagnerianos- como al hecho de que tras la primera representación se efectuaron cortes y revisiones a fin de salvar la discrepancia entre las innovaciones dramáticas más atrevidas de Wagner, y lo inadecuado de su realización técnica. (Las alteraciones incluían el acortamiento de los finales de los actos I y II, y una nueva versión del preludio del acto III.) Al cabo de casi dos años, Wagner compuso un nuevo final para la ópera, con la reaparición de Venus y sin el coro de los Jóvenes Peregrinos; se representó en Dresden el 1.† de agosto de 1847.

El cargo de Kapellmeister real conllevaba una prominencia y una sensibilidad política que dio a Wagner una cierta sagacidad para comprender las instituciones externas y los acontecimientos relacionados con la Ópera de la Corte. En noviembre de 1844 ayudó a organizar el traslado de los restos de Weber desde Londres a París -acontecimiento público de gran magnitud, para el que compuso el coro An Webers Grabe (wwv 72) y la Trauermusik para instrumentos de viento (wwv 73) sobre temas de Euryanthe-. Con más de un año de anterioridad, Wagner había desempeñado también un papel clave en la organización de un magno festival coral para el que escribió la «escena bíblica» Das Liebesmahl der Apostel (wwv 69), para coros de voces masculinas y gran orquesta. Dirigió el estreno el 6 de julio de 1843 en la Frauenkirche de Dresden, con un conjunto de no menos de 1.200 cantantes provenientes de sociedades corales de toda Sajonia, y una orquesta de 100 ejecutantes. La obra había sido compuesta, copiada y ensayada en menos de dos meses -hazaña virtuosística de coordinación administrativa que dejó asombrado hasta al propio Wagner-. De hecho, un detenido estudio de los apuntes realizados para la Liebesmahl (las particelas se estaban copiando y pasaban a los ensayos antes de que Wagner hubiese terminado de componer la obra) revelarían un ejemplo clásico in nuce de su capacidad para machihembrar la creatividad y la gerencia -una de sus numerosas habilidades, a las que debemos la existencia de Bayreuth.

Entre 1844 y 1849, Wagner conoció a diversas figuras influyentes y bosquejó o terminó algunas de sus obras más importantes. En el otoño de 1844, y en nombre del Teatro de la Corte de Dresden, invitó a Spontini a que dirigiera una nueva puesta en escena de su famosa ópera La vestale. (El relato que Wagner hace a este respecto en Mein Leben tiene más que ver con la caricatura que con los hechos, como demuestra la correspondencia que se ha conservado entre los dos compositores.) El 16 de julio de 1845, en Marienbad, terminó el primer bosquejo en prosa de Die Meistersinger, y luego, el 3 de agosto, un pormenorizado esquema para Lohengrin. El 17 de diciembre de 1845 (no el 17 de noviembre, como suele afirmarse) leyó el libretto a algunos colegas en el Engelklub de Dresden, entre los que se contaban Ferdinand Hiller y Robert Schumann. No es cierto, como han mantenido algunos eminentes wagnerianos, que comenzara a componer la música de Lohengrin por el acto III. Aparte del preludio, el primer boceto completo fue escrito de principio a fin y terminado en Gross Graupe el 30 de julio de 1846. No obstante, y debido a revisiones del libretto, Wagner comenzó, en efecto, por el acto III cuando se puso a trabajar en detalle sobre el segundo boceto musical completo. Tras un número de interrupciones, puso fin a la partitura en su totalidad el 28 de abril de 1848 y dirigó el final del acto 1 en un concierto conmemorativo del 300 aniversario de la Orquesta de la Corte Real de Dresden, el 22 de septiembre de ese mismo año.

El 1.† de marzo de 1846, Wagner terminó un ensayo sobre la reforma de la Orquesta de la Corte Real. Al cabo de más de dos años, el 11 de mayo de 1848, terminó un plan detallado «Sobre la organización de un Teatro Nacional Alemán para el Reino de Sajonia». Sus intereses artísticos estaban fundiéndose rápidamente con una abierta actividad política: veía el teatro como el espejo de una sociedad reaccionaria a la que, primero, había que transformar si él -Wagner- quería llevar a cabo sus designios artísticos. Cuanto mayor fue el rechazo que obtuvieron sus planes de reforma teatral (también intentó, en vano, interesar a Franz Grillparzer y Eduard Hanslick en Viena), mayor llegó a ser su implicación en la política subversiva. A través de su amigo August Röckel conoció al famoso anarquista ruso Miguel Bakunin en el verano de 1848, y pronto comenzó a publicar artículos anónimos ensalzando la revolución y la anarquía, aunque abogando al mismo tiempo por la conservación de la monarquía. La ambigüedad de su postura le permitió retener su cargo público, pero cada vez resultaba más evidente que Wagner, pese a sus inclinaciones monárquicas, estaba llevando a cabo agitación en favor de la abolición de la Corte Real. En los primeros meses de 1849 la situación política empeoró y, a comienzos de mayo, un quebrantamiento de la constitución por parte del rey de Sajonia condujo abiertamente a la revolución, lo que supuso el final de la carrera de Wagner como Kapellmeister real.