Bayreuth, 1 de enero de 1877. Wagneriana, nº3. 1982
A los señores presidentes de las Sociedades Wagner
Por Richard Wagner

 

    Bien que, en la abertura de las representaciones de mis festivales escénicos que han tenido lugar el año pasado en Bayreuth, haya podido creerme vivamente estimulado a renovar y a continuar la (empresa) comenzada, viendo la impresión satisfactoria que estas (representaciones) habían producido sobre la mayoría del público, no se me ha escapado por tanto que, para conservar en mi empresa la pureza original de su carácter, era necesario esforzarse en volver a su idea fundamental.

    El método de desarrollo de estas representaciones ha refutado victoriosamente las cuentas rendidas desfavorables que una parte importante de la prensa ha propagado al principio, y el resultado exterior se ha mostrado evidentemente tan grande, que un empresario especulador sacó un provecho considerable de su reposición frecuente e inmediata.

    Lo que ha impedido esta reposición no fue solamente la imposibilidad de retener más tiempo en Bayreuth los artistas ejecutantes, sino aún la idea que se me impuso que ofreciendo por este procedimiento nuestras representaciones al público que, en suma, no hace más que pagar, desviaría absolutamente de la tendencia anunciada, en el origen, a mis protectores.

    Es esta misma consideración la que me hace dudar el anunciar públicamente que se volverá de nuevo a las ‘Bühnenfestspiele’, y me retengo en invitar a asistir ofreciendo unas entradas de pago, aunque mis amigos competentes en asuntos estén en aviso que se venderán los tickets rápido y fácilmente, para la fecha mas lejana, y a un precio tan reducido como sea posible hoy en día.

    Reenvío, para una justificación más amplia de esta negativa, al texto de la “Llamada a los amigos de mi arte”, que publiqué antaño. Después de haber precisado el carácter de mi empresa, he pedido los medios de alcanzar mi objetivo únicamente a las amigos de mi arte ya los que estén dispuestos a ayudar de buena voluntad las tendencias de mi empresa. Si he tenido la satisfacción de verlos procurarme los medios de comenzar y de llevar a buen fin mi empresa, gracias al interés que ellos me manifestaran en el sentido deseado, me he visto por tanto finalmente obligado, dificultades han surgido, de solicitar la curiosidad del gran público, poniendo en venta los boletos de entrada. He aquí como mi obra y los artistas que han consagrado sus talentos desinteresados en su ejecución se encuentran frente al público en esta situación falsa, que causó un daño recíproco tanto a unos como a otros.

    El resultado de este malentendido fue que yo imponía por fuerza mi obra y el estilo de su ejecución a este gran público aficionado a la ópera, mientras que mi única intención era, así como ya lo había yo declarado categóricamente de no ofrecer nuestras representaciones más que a los que quisiesen aceptarlas y alentarlas.

    Creo pues mi deber el volver estrictamente á mi idea primitiva, ya que me es imposible poner desde ahora los verdaderos y únicos protectores de mi empresa en una situación embarazosa frente a los que la intención de dañar mi obra y su influencia hace marchar al par con ellos. Yo debo eso a mi público así como a mis artistas que, por la calidad de sus creaciones y por toda su actitud frente al público, he querido hacer penetrar en la esfera de una vida artística pública donde ellos debían estar apartados de los abusos de nuestras acostumbradas representaciones de óperas. Pero nosotros no estamos todavía más que en la elaboración del estilo nuevo; nosotros tenemos, desde todos los puntos de vista, defectos que tienden a desaparecer, y a nivelar estas imperfecciones que son necesariamente inherentes a una empresa tan jóven y tan extraordinariamente complicada. Estos ejercicios, tan importantes para el arte dramático alemán, no sabrían ser presentados a gentes que los consideran con una ininteligencia hostil; pero nosotros debemos saber que marchamos en comunión con gentes animadas de una misma voluntad y de idénticas intenciones, para crear así, en una perfecta reciprocidad, la única verdadera “escuela superior de la representación dramática y musical” que se ha intentado fundar en otra parte de una manera diferente, pero siempre sin éxito.

    Mis ideas a este respecto han sido bien comprendidas desde el principio por estos hombres que no han dudado en seguir mi primera invitación de fundar unas asociaciones para alentar estas ideas. Aunque estas asociaciones no hayan podido, ya que ellas no comprendían la parte más fácil del público, el aumentar los recursos materiales de la empresa, todo en no siendo despreciables, hasta que ellas alcanzan la meta suprema, ellas formaban sin embargo, gracias a la intención claramente expresada de su institución, la base moral de la empresa. Es pues en estas asociaciones siempre tan activas que yo expreso hoy el deseo de verlas dirigir una llamada a los otros amigos de mi arte, con el fin de fundar una ASOCIACION PROTECTORA (PATRONATVEREIN) “para el mantenimiento y la conservación de los Biihnenfestspiele de Bayreuth”.

    El titulo que yo doy a esta asociación indica toda la actividad que yo espero; ésta no se limitará más, como la colaboración de mis patrones de antes, a consolidar toda la empresa, por la erección de un ‘Festspielhaus’ y por su reglamentación escénica, pero se extenderá también en la reposición, en la continuación y en la extensión anual de la empresa, en el sentido que yo he indicado en otra parte con más detalles. Según un plan que será necesario establecer con más precisión, esta asociación debería tomar mil localidades a 100 marcos cada una, por cada una de las tres representaciones anuales, y no podría ceder una de estas localidades más que a un miembro de la asociación admitida conforme a los estatutos.

    Además, como ha sido siempre mi intención procurar un gran número de entradas especiales para personas poco afortunadas, a los jóvenes sobre todo, a gente de estudio y ávidos de instruirse, como, por otra parte, este don, vista la elección de gente digna de beneficiar, presentaría grandes dificultades, y se ofrecería allí, a mi parecer, una ocasión favorable de ponerse en provecho incluso con las autoridades supremas del Imperio.

    Ya, en mis advertencias anteriores, he indicado que llamando la atencion de las autoridades del Imperio, se obtendría el resultado satisfactorio que yo me proponía alcanzar y al cual yo pretendía desde el momento en que habría logrado mostrar, después de las primeras ejecuciones de mi obra, el carácter particular de mi esfuerzo artístico y de la empresa que yo fundase sobre él.

    Si yo pudiese esperar que de hoy en adelante no fueran solamente los franceses, los ingleses y los americanos los que reconociesen mi obra con certeza y claridad y su importancia, sino también que hombres inteligentes, de nacionalidad alemana, lo hubiesen igualmente apreciado, yo me contentaría, en verdad, con reivindicar este resultado, y en consecuencia, yo dejaría al Patronatverein general que tengo en proyecto, el fomento de dirigir al Reichstag la demanda de una subvención suficiente en favor de los festivales anuales.

    Esta dotación debería, para garantizar el éxito, elevarse a 100.000 marcos por año, suma destinada a pagar un cierto número de localidades de espectadores que el Imperio distribuiría, a título de entradas gratuitas, a gentes dignas de tal favor. Esta medida realizaría lo más convenientemente, a su gloria, la idea de hacer de esta obra una empresa nacional y otorgaría por primera vez a una institución dramática una importancia nacional desde el punto de vista también de su administración. Con esto, en efecto, las autoridades más altas del Imperio comenzarían a preocuparse seriamente de conservar su carácter primitivo, tal como ya lo he explicado suficientemente, de esta institución dramática, que se distingue de todas aquellas ya existentes; pues les importará saber que su administración interior estará libre de toda especulación de dinero y se consagra con el solo fin de mantener la idea artística indicada. Sería demasiado largo añadir aquí consideraciones y proposiciones relativas a esta administración futura, ya que todo lo que le concierne será pronto y fácilmente regulado por los que se interesan por la obra en sí misma, pero no por unos beneficios materiales.

    Es por lo cual yo deseo seriamente que una reunión de delegados de asociaciones, por ejemplo, haga lo más pronto posible la primera gestión en la cual he querido encuadrar a los señores presidentes de las sociedades wagnerianas ya existentes, por la presente comunicación. 
 


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