La España Moderna. Madrid, sin fecha.
Recuerdos de mi vida
Por Ricardo Wagner

 

I Recuerdos de mi vida (1813-1842) | II La prohibición de amar | III Traslación de las cenizas de Weber a Dresde | IV Mis recuerdos sobre Spontini | V Carta sobre el Tannhäuser. París, 27 de marzo de 1861 | VI Mis recuerdos sobre Luis Schnorr de Karolsfeld, muerto en 1865 | VII Un recuerdo de Rossini | VIII Historia de una sinfonía (carta al editor Fritzsch) Venecia, 31-12-82 | IX Carta a M.G. Monod. Sorrento, 25 de octubre de 1876 | X Carta al Duque de Bagnera. Villa de Angri, 22 de abril de 1882 ]

 

X

CARTA AL DUQUE DE BAGNERA (1)

Villa de Angri, 22 de Abril de 1880.

 

Señor duque: Ayer mismo hubiese recibido usted las lineas que tengo el gusto y el deber de dirigirle, expresándole mi gratitud, si no me hubiese creído obligado, por la confianza con que me honra V., á añadir á ellas la manifestación de un pensamiento serio sobre el sentido y la trascendencia que podrían tener para el arte dramático italiano los estudios musicales del Conservatorio de Nápoles. Ha surgido en mí ese pensamiento durante la audición de la opereta, en que ví manifestarse notables facultades, tanto de parte de los alumnos como del joven compositor. ¿ Qué dirección -me preguntaba entonces- debería darse á disposiciones tan notorias? ¿ Cómo prevenir su alteración al contacto con el amaneramiento teatral de nuestros días? ¿Cómo impedir, v. gr., que los cantantes se adelanten continuamente hacia el proscenio para declamar sus sentimientos al público? ¿Cómo hacer que un compositorjoven tenga en cuenta su asunto, y no aplique efectos de óperas heroicas y trágicas á un idilio? ¿ Cómo evitar sobre todo ese rebuscamiento del efectó por los medios más extraños al gran arte escénico? ¿ Cómo inculcar, en fin, el sentimiento de la belleza de un modo imborrable en esas naturalezas jóvenes tan ricamente dotadas?

He buscado la respuesta á estas preguntas, sugeridas por la simpatía que me inspiraban todos los que tomaron parte en la ejecución, y puedo decir que la medito desde que abandoné el bello recinto donde he encontrado una acogida tan hospitalaria y lisonjera. Hé aquí ahora, señor Duque, lo que me dictan mis reflexiones.

Un estudio serio, profundo y constante de una obrá de Mozart, como Le Nozze di Figaro, sería, en mi sentir, lo único capaz de poner á los alumnos de canto y de composición dramática en la vía que V. les hace seguir en la música vocal. De ese estudio resultarían naturalmente una declamación correcta, una enunciación pura de la melodía y un conocimiento exacto de los medios de instrumentación y de la oportunidad de su aplicación respectiva; y si un día ofreciese el Conservatorio una buena representación de la obra maestra que acabo de citar, no sólo daría una lección a muchos teatros, sino que habría cumplido su misión, que consiste en prevenir a los alumnos contra la decadencia reinante, presentándoles los grandes ejemplos y haciéndoles cooperadores de los grandes maestros mediante la interpretación viva de sus creaciones.

Alumnos que conociesen exclusivamente obras del orden de la que acabo de nombrar, no podrían adquirir ninguno de los resabios que tanto abundan en los teatros, como ese olvido; v. gr., de lo que pasa en la escena para ocuparse del público y atraer sus aclamaciones mediante una cadencia final á grito herido. En cuanto á la trajedia, recomendaría, para empezar, las dos Ifigenias de Gluck, y para concluir, La Vestal de Spontini. Una vez bien estudiadas y conocidas esas obras, una vez analizadas sus cualidades y apreciado verdaderamente su mérito, el alumno se ejercitará por sí mismo, y V. estará seguro entonces de no verlo caer en las exajeraciones y el amaneramiento que deshonran nuestra escena dramática presente, y son causa de que no conozcamos más que de oídas á los grandes cantantes que fueron en otro tiempo la gloria del teatro italiano. En el arte, como en la vida, hay buenas y malas compñías, y es deber de padres y maestros velar porque los jóvenes no tengan más que buenas compañías hasta que se hallen en situación de distinguir lo verdadero de lo falso, hasta que, armados de piés a cabeza, sean invulnerables á los tiros del esfecto. Poco importa que frecuenten después lo que yo llamo la bohemia musical, porque, una vez que sean capaces de juzgarla y de clasificar sus productos, ganarán con su contacto el saber distinguir claramente lo que seduce al vulgo de lo que es bueno.

Es verdaderamente digno del Conservatorio de Nápoles, de sus altas tradiciones y de la distinción de sus actuales miembros dar el ejemplo de una estricta conciencia y presentar al público italiano, por intermedio de sus alumnos, no lo que acostumbra á encontrar en el teatro, sino precisamente lo que ya no encuentra allí: ¡el estilo! Yo he aplaudido ese ejemplo en el dominio de la música vocal y de la música di camera. Sobre todo, el coro del maestro flamenco, tan interesante y tan perfectamente ejecutado, y la pieza de Corelli, tan bien comprendida y tan bien interpretada, me animan á aconsejar á usted que aplique a la enseñanza de la música dramática el método que ya ha dado frutos y de que he podido juzgar, gracias á la benevolencia de que he sido objeto.

Me ha parecido, señor Duque, que sólo una exposición seria de mis opiniones estaría á la altura del recibimiento con que ha tenido V. á bien honrarme. El señor bibliotecario y los señores profesores del Conservatorio, verán en estas líneas, si V. se digna comunicárselas, el valor que concedo á la acogida que se me ha dispensado y la profunda impresión que conservo de mi visita. En cuanto á los alumnos, también encontrarán el testimonio de los sentimientos que me inspiran á cambio de la calorosa simpatía que me atestiguaron.

Dígnese, pues, señor Duque, hacerse intérprete de todos estos sentimientos, y de aceptar, por su parte, con la reiteración de mi más viva gratitud, la seguridad de mi profunda y sincera estimación.

Ricardo Wagner.

FIN

NOTAS

(1) Como presidente del Colegio de Música de Nápoles, y á consecuencia de la invitación que dirigió á Wagner para presenciar un ejercicio de los alumnos de aquel centro. — (Nota DEL Traductor.)


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