Por Xavier Nicolás  

 

CON OCASIÓN de la celebración, en abril de 1955 de los Festivales Bayreuth en Barcelona, la ciudad se engalanó, se wagnerizó. Y la calle más barcelonesa, el Paseo de Gracia, organizó entre los comercios de sus dos laterales, un concurso de escaparates wagnerianos. Llevado a cabo por iniciativa de la “Asociación de amigos del Paseo de Gracia”, se sentaron las bases del concurso, cuya única condición es presentar un motivo wagneriano; había que elegir entre los ocho mejores, y enviar una papeleta a la citada Asociación antes del 25 de abril de dicho año, 1955. 


Unos 80 comercios de Paseo de Gracia se pusieron manos a la obra desde primeros de abril, y fue todo un acontecimiento que removió la ciudad. Cientos de curiosos se remolineaban contemplando dichos escaparates a todas horas, especialmente a la noche, después de las representaciones liceísticas. Todo ello alternado, además, con una iluminación especial, propuesta por la citada Asociación, de las farolas gaudinianas de este paseo barcelonés. 
Se editó un folleto a todo color con las bases del concurso y con el ruego de enviar el voto por correo certificado a la Asociación; también se alternaban otras efemérides wagnerianas, como la del ciclo de conferencias a cargo de J. M. Busquets de la Agrupación Paracelso, sobre Wagner y su obra; o la celebración de un concierto especial en las calles Valencial/Paseo de Gracia, a cargo de la Coral Clavé, en homenaje a Wagner y Anselm Clavé, por la misma Asociación; o el engalanamiento de la calle Pelayo, por la Asociación de vecinos de la citada calle, donde se pusieron carteles con la efigie del Maestro de Bayreuth, así como se adornaron escaparates con temas wagnerianos y la exposición de 26 figuras de Mestres Cabanes con un concurso adivinatorio de los temas de las figuras. 
Los nietos de Wagner, el cónsul alemán y otras personalidades, asisten a muchas de estas inauguraciones y celebraciones, con un increíble éxito. Hasta la mismísima Carmen Polo de Franco estuvo presente en la Walkiria del 27 de abril. Un insigne wagneriano, Isidro Magriñá, adornó el propio escaparate de su comercio con temas wagnerianos y objetos valiosos tales como cartas de Joaquín Marsillach, Pena y objetos de la otrora interesante exposición “Wagner en el mundo” que tuviera lugar en 1951.

Se concedieron, en el concurso de Paseo de Gracia, un total de 8 primeros premios a los mejores escaparates, por votación popular: 
1º Copa del Gobernador Civil, a Loewe. 
2º Copa del Presidente de la Diputación, a Magda. 
3º Copa del Alcalde, a J. Roca joyero. 
4º Copa del Cónsul general de Alemania, a joyerías Bagués. 
5º Copa “Patronato Wagner”, a H. Blanco Bañeras. 
6º Copa Fomento de Artes decorativas, a Gales. 
7º Copa “Amigos de la ciudad”, a J. Martí Martí. 
8º Copa de los “Amigos del Paseo de Gracia”, a “El dique flotante”.

Al margen se concedieron otras 21 copas en premios especiales, entre ellas, la copa “Hijos de Emilio Sellarés”, a “El suizo”, propiedad de la familia Palatchi; tres premios a la mejor iluminación, que se llevó el Hotel Majestic, Santa Eulalia y Prats Fajó. La entrega de premios fue dada por el concejal delegado Narciso de Carreras el 26 de abril, con presencia de Wolfgang Wagner.

Y así transcurrió este pintoresco concurso que iluminó y alegró a la wagneriana Barcelona, en el transcurso de esos memorables Festivales Wagnerianos, con los mejores cantantes. Festival que, curiosamente, tuvo incluso una subvención de 1 millón de pesetas, por decreto Ley en Acuerdo del Consejo de Ministros, en Madrid el 5 de abril de 1955. Y nada mejor para acabar que con una publicidad de uno de esos escaparates llenos de escudos, yelmos, espadas, notas musicales y efigies de Wagner: “Para los Festivales Wagner y para fiestas de elegancia, los maquillajes perfectos y permanentes son FARDOISMOLT vasenol, maravilloso fondo de tez”. 
 

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Para saber más sobre los Festivales Bayreuth en Barcelona: 
-"Els Festivals Wagner de Barcelona de 1955". Por Jordi Mota. En catalán. 
  
 


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