La España Musical. Año IX, nº394. 31-I-1874
Tannhaüser de Ricardo Wagner. Sinfonía
Por Felipe Pedrell

 

El próximo miércoles se ejecutará en nuestro Liceo la magnífica é inspirada introduccion de la ópera de Wagner, Tannhauser, habiendo empezado ya los ensayos la orquesta del Gran Teatro. Como quiera que la generalidad de los aficionados no habrá tenido ocasion de conocer esta bellísima partitura y con el objeto de poner de relieve su importancia, así como para facilitar en lo que podamos su inteligencia en la próxima audicion, vamos á publicar algunos detalles referentes á dicha sinfonía que creemos serán bien recibidos por nuestros abonados.

La sinfonía del Tannhaüser es en Alemania la más popular de las obras instrumentales de Wagner. La circunstancia de ser una de las más asequibles piezas del célebre maestro aleman, ha logrado que se popularizara en breve tiempo en cuantas partes se ha ejecutado.

El primer tema es el célebre coro de Peregrinos, que inician los clarinetes, trompas y fagotes en un Andante maestoso en mi mayor. Los violines y violas emprenden el segundo periodo de esta frase produciendo una marcha armónica muy original pero de excelente efecto: los instrumentos de metal robustecen poco á poco en un crescendo muy bien instrumentado la frase temática que prorumpe finalmente á toda la orquesta, en cuyo trozo es de notar el efecto combinado de la cuerda y la masa instrumental: el mismo tema espira en un piano diminuendo en el cual quedan solos otra vez los instrumentos del principio de la obertura.

Para pintar la noche, las misteriosas apariciones y encantos de la Venusberg, el autor corta bruscamente el ritmo del trozo anterior por medio de un nuevo ritmo y de un acorde de diminuta, por cuyas cuerdas pasa un canto de la viola que prosiguen en el segundo compás, violines é instrumentos de viento: pero aquí el autor solo dá una lijera idea de este nuevo tema, pues los violines parece que la ahogan en un delicado trémolo y luego los instrumentos de metal en una frase armónica que se repite muchas veces durante este tiempo. Los instrumentos mas delicados de la orquesta murmuran el dulce canto de amor de Tannhauser: las seducciones de la Venusberg, representando el amor pasion nada pueden con el enamorado cantor del langrave de Turingia, creciendo siempre en entusiasmo aquel canto escrito en un tono brillante. En este trozo hay mil detalles de orquestacion que recomendamos á los inteligentes. Las seducciones de la Venusberg interrumpen bruscamente el amoroso canto, y aquí desarrolla el autor la idea temática de este tiempo, pintando en una bacanal toda la embriaguez del amor pasion, en una tempestad el desórden de los elementos... Calma la tempestad; aparece la aurora-: óyese de nuevo el canto de los peregrinos formando contraste con el vago canto de las sirenas.

El pensamiento del autor, entonces, es pintar la apoteosis de la Venusberg librada de la maldicion pagana; la vida material uniéndose á la vida del alma para cantar la gloria de Dios.