Programa de Lohengrin de la Ópera Real de Estocolmo, 1988-1989. Traducido por Claudio Briones para archivowagner.net, 2002
La música de Lohengrin
Por Klas Ralf

 

"Lohengrin" trata especialmente del encuentro de dos esferas, la celestial y la terrena. El preludio, una pieza orquestal independiente, está construida sobre un único tema, el motivo del Grial, el símbolo de la máxima santidad. El tempo es langsam (lento). Es preparado, casi como un suspiro, por todos los violines y algunos vientos de madera en un juego de cambios con cuatro violines solistas que tocan a la forma de un caramillo, es decir, con tonos altos en pianissimo.

El motivo del Grial es interpretado primeramente sólo por los violines gradualmente subiendo en octavas, con voces de forma independiente. Las maderas entran, y más tarde también las cuerdas más profundas y luego las trompas, finalmente, en una gran culminación entran los trombones, las tubas y las trompetas. Este preludio, una obra maestra de enlace de oraciones musicales e instrumentación, de tonalidades y belleza de tonos, tiene la forma de un gran crescendo que es terminado por un corto decrecendo. El preludio abarca 76 compases y su tono principal es La mayor. El prensamiento creador es que el milagroso cáliz, el Grial, es llevado desde el cielo a la tierra, que allí es descubierto, para finalmente volver hacia las alturas. Al final del preludio se escucha un motivo conmovedor y tranquilo, desarrollado directamente del motivo del Grial, y que a veces es llamado el motivo de la misericordia. Este motivo se escucha también cuando Lohengrin se despide del cisne en el primer acto, y luego en su propia despedida en el tercer acto. La afinación básica que domina toda la obra es ceremoniosamente seria. Una belleza misteriosa marca especialmente la música de la trama interior: el amor entre Elsa y Lohengrin. El motivo del Grial vuelve a aparecer tímidamente en el acto primero, pero en su totalidad reaparecerá durante la narración sobre el Grial de Lohengrin en el último acto.

El compositor mismo se preocupo bastante de conseguir que ni el motivo del Grial o la obra, como un todo, fuesen consideradas obras religiosas o eclesiásticas.

ACTO I

Luego del preludio etéreo somos catapultados directamente a otro mundo totalmente distinto, terreno y dominado por lo masculino, saga e historia de una vez. Cuatro trompetas tocan una fanfarria en el escenario (la señal real), un efectivo tema marcial. Este pertenece a la acción externa, el rey Heinrich y su mundo histórico, cuya música está en Do mayor y tiene como instrumento caracterizador a los instromentos de metal. El Heraldo al servicio del rey es una figura operística bastante desacostumbrada, vocalmente expuesta pero a la vez agradecida. Es esta figura la que inicia los hechos. El Heraldo se expresa principalmente de manera recitativa, basándose en la melodía del idioma alemán, soportado por el acorde de la orquesta y siempre en trabajo conjunto con el coro. Lohengrin es una gran ópera de coros, siendo el coro masculino el que se lleva la parte más pesada. El rey Heinrich, guerrero y político, pero también una figura paterna bien intencionada, se dirige a los brabantinos reunidos con el deseo de recibir ayuda en su campaña contra el este. Él también se expresa de forma recitativa, entremezclando ariosos. Lo mismo vale para Friedrich von Telramund, un campeón de la élite alrededor del rey. Pero Friedrich irradia más temperamento y energía cuando acusa públicamente a Elsa por el asesinato de su hermano.

Cuando Elsa es llamada ante el rey para su defensa, un nuevo mundo tonal se abre, dominado por instrumentos de viento de madera, altos y claros, los instrumentos que caracterizan a Elsa. Wagner aumentó en"Lohengrin" las flautas, clarinetes, oboes y fagotes a un número de tres cada uno, con la alternativa de un corno inglés en lugar del tercer oboe y un clarinete bajo como alternativa al tercer clarinete. Estos grupos se convierten entonces en independientes, pudiendo así crear acordes propios en contraposición a los otros dos grupos principales de cuerdas y los metales. En los metales los trombones y las trompetas reciben, anteriormente sólo "rellenadores", ahora también unas voces más independientes, más trabajadas con un cromatismo diferenciado. Elsa es acompañada por una íntima melodía de oboe, de un tono sencillo, que refleja su de fe. Estas encantadoras melodías (relacionadas con el motivo del Grial) están unidas a Elsa y pertenecen a los 5 ó 6 más importantes motivos conductores de la obra. Tímida pero valiente, aparece sola ante todos los hombres. Que ella da una gran impresión nos lo cuentan el coro. Se podría opinar que Elsa vive en una "emigración interna", ella habla casi como en un sueño. Su idioma musical es sencillo como en una canción popular. (Pero citas de melodías populares no existen en "Lohengrin", aquellas no cuadrarían en el trabajo de motivos conductores de Wagner).

Luego de una introducción, en la que Elsa narra como durante la oración cayó en profundo sueño (Einsam in trüben Tagen), suena el motivo del Grial en la orquesta. La narración del sueño de Elsa (In lichter Waffenscheine) comienza con el mismo intervalo de cuartas ascendentes ("La cuarta de la fe") con la que comienza el motivo del Grial, y que anticipa, de cierta manera, musicalmente la narración del Grial del Lohengrin en el tercer acto. En el cuarto compás se introduce un nuevo motivo en la orquesta: el motivo de Lohengrin. Aquí apuntado en La bemol mayor (el tipo de tono del Romanticismo para el Sueño), pero usualmente La mayor. Este motivo está cerca del Grial, pero aquí no con su elevación, sino que más de un carácter más caballeresco, levemente bélico y romántico a la vez. Cuando el rey proclama la justa entre Telramund y Elsa llamando al "Juicio de Dios" se escucha en la orquesta el motivo del Juicio de Dios, uno de los más importantes motivos de ambientación, matizado por el pesado poder de los metales, con una parte ascendente (ataque) y una descendente (defensa). Dos veces llama el Heraldo a la justa, pero nadie quiere luchar por Elsa. Mientras tanto, llena de fe, ella se expresa con una gran hermosura melódica.

Apoyada por el coro femenino, que ahora hace su entrada, va su confianza marcándose en La mayor, y entonces el milagro soñado se convierte en realidad. Un caballero se divisa en una balsa, tirada por un cisne. Ahora acontece la llegada de Lohengrin, una gran escena dramática y coral, en la cual el coro tiene la misma función que el coro comentador de la antigüedad clásica. Musicalmente se basa la escena, entre otras cosas, en el motivo de Lohengrin, al igual que se escucha el motivo del Grial. El caballero Lohengrin se despide de su cisne con tonos líricos y melancólicos. En la orquesta se escucha el motivo del cisne, que se compone de dos acordes lejanos: La mayor y Fa bemol sostenido, recogidos del motivo del Grial. (30 años más tarde, Wagner volvería a utilizar el motivo del cisne en "Parsifal".)

Tan pronto como Lohengrin y Elsa se ven aparece el amor y el convencimiento del matrimonio. Un hombre solitario, de origen divino y una joven mujer terrena se atraen mutuamente: aquí es donde comienza la trama interior. ¿Pueden acaso ambas esferas unirse? Lohengrin impone sus condiciones para su felicidad, formulada en el tema de la Prohibición, emparentada con el motivo de Lohengrin. Este importante motivo, misterioso y de advertencia, se encuentra (musicalmente) en algo intermedio entre el mundo del Grial y la magia negra (el mundo de Ortrud), un motivo unificador, pero a la vez separador. No se puede unir el amor terreno y humano con lo celestial, y por tanto este motivo posee la semilla que llevara a la catástrofe. (Es justamente el motivo de la prohibición el que Tchaikovsky -el cual amaba "Lohengrin"- utilizo luego como tema principal para el motivo del cisne en su ballet "El lago de los cisnes"-). El intervalo de caracteres es una quinta descendente y el tono está en Fa bemol, los cuales volverán más adelante en el motivo del infortunio de Ortrud, en el segundo acto. Ortrud es el poder oscuro en la trama interna. La oración del rey, una nueva y gran escena total de efecto, rígida, pero también dramática, finaliza el acto. Va en un tiempo de 3/4, por lo demás toda la obra en 2/4 ó 4/4.

ACTO II

El contraste con el final luminoso y alegre del primer acto es enorme al compararlo con la introducción del segundo, el coloquio nocturno entre Ortrud y Telramund. Aquí impera la oscuridad, el deseo de venganza, el mal. Este es el mundo de Ortrud, la misma que también controla a su marido. A Ortrud corresponden dos motivos; siendo su tonalidad dominante es Fa bemol. El primer motivo: el del infortunio, se ha desarrollado del motivo de prohibición y comienza con el mismo intervalo: una quinta descendente. Su continuación, el motivo de la tentación pertenece tanto a Ortrud como a Elsa, y es la expresión del deseo de Elsa por romper la prohibición, impuesta por Lohengrin, de preguntar el origen del misterioso caballero. La tentación de preguntar no es iniciada por Ortrud, sino que esta se dedica, de diferentes maneras, a hinchar los deseos de Elsa por realizar las preguntas prohibidas. Estos dos motivos, junto con los motivos del Grial, Elsa, Lohengrin y la prohibición, son los símbolos musicales más importantes de la obra, constituyendo así los motivos principales y/o bases. De una tonalidad indefinida, sin ataduras rítmicas o armónicas, los motivos de la tentación y el infortunio son las bases ideales del trabajo de motivos conductores de Wagner. La mayoría de los demás motivos están caracterizados de manera periódica, constituyendo frases completas (por lo general de 8 compases). En la introducción de este acto suena también el motivo de la prohibición, al igual que el del infortunio, y en los vientos de madera junto con los vientos de maderas y las cuerdas bajas el tema de la tentación. Las cuerdas, por lo demás, manteniendo el típico tremolo dramático de esta obra. El corno inglés y el clarinete bajo no han sido puestos aquí para crear efectos especiales, sino que al contrario están integrados con la orquesta en un efecto colorista de fuerza.

Wagner desarrolla con gusto su espíritu creador y su osada música cuando se trata de las figuras de carga negativa, por ejemplo Venus en "Tannhäuser" y Klingsor en "Parsifal". Lo mismo vale para el dramático dúo entre Ortrud y Telramund que llena toda la primera escena del segundo acto. El inicio, en donde el marido se desahoga ante Ortrud, por que esta ha causado su desgracia. "Du fürchterliches Weib" suena aún tradicional. Contra sus propios principios, Wagner permite a Telramund al final de su lamento repetir la replica "Mein Ehr hab ich verloren" seis veces, a la antigua usanza de las "maneras de ópera". ¡No por algo el honor es lo más importante para el guerrero Telramund!

Luego, el estilo se torna más osado. Cuando Ortrud dice, burlándose, el conocer el dios que protege al caballero de Elsa, se escucha un nuevo tema, el motivo del engaño (la seducción), acorde casi como estático, en una escala cromática descendente. (Este mismo motivo aparecerá luego en el tercer acto de "La valquiria", también en el tercero de "Siegfried", con leves cambios, siendo interpretado allí como el motivo del sueño.). Es el símbolo de como Ortrud con su magia gana sobre la resistencia de Telramund. El motivo del engaño, junto con los motivos de la prohibición, el infortunio y la tentación, juegan un importante papel en como Lohengrin se vera obligado a revelar su nombre y por tanto perder su poder.

Desde el temeroso murmurar de Telramund en "Du wilde Seherin", y alrededor de 80 compases a partir de allí, el esquema periódico tradicional se ha roto. Fuera está el texto en forma de verso continuo rimado. Las voces de los cantantes declaman libremente sobre un tema orquestal independiente, cuyas bases y substancia están compuestas de motivos o fragmentos de motivos. Aquí hemos entrado entonces en la prosa musical que es típica de Wagner en sus últimos dramas musicales, principalmente en "El anillo del nibelungo". El estilo que luego pasara a llamarse la melodía infinita. Sólo justo antes que el corto, pero intensivo, dúo de venganza unísono de Ortrud y Telramund ("Der Rache Werk") concluya; volvemos nuevamente a la periocidad normal.

En el preludio a la canción de Elsa a los vientos ("Euch Lüften"), el solo de clarinete lleva un motivo íntimo, una expresión de la felicidad y pureza de Elsa. Este motivo volverá más adelante, aumentado, en la música de la marcha a la iglesia. El tipo de tono para Elsa en esta escena es Si bemol mayor, que expresa la felicidad, pero también inocencia, lo cual corresponde luego con su inicial candidez para con Ortrud. En contraposición a Elsa está Ortrud, fanática y apasionada; la cual, luego de conseguir ganarse la confianza de Elsa y por tanto preparar la catástrofe, se llena en un emocionado arrebato cargado de gran dramatismo ("Entweihte Götter"). ¡Ortrud es la contraria de Lohengrin! Su traje musical hace realidad la caracterización creada por Wagner: "Es terriblemente grandiosa". Mientras Lohengrin y Elsa pueden cantar con voces lírico-dramáticas, el papel de Ortrud exige una mezzo dramática alta, o más común actualmente una soprano. El papel de Telramund está escrito para un barítono dramático.

En la siguiente escena se evoca efectivamente el despertar del castillo. Trompetas, desde diferentes puntos, interpretan una melodía matutina que es luego contrapuesta a la señal real. Los hombres reunidos cantan una canción de mañana, dividida en dos coros masculinos independientes ("Im früh versammelt uns der Ruf"). Alguien llamó en una ocasión a los coros de "Lohengrin" (exigentes, pero muy expresivos y vivídamente dramáticos) "La otra orquesta de Wagner". Cuando luego Ortrud (y un poco después también Telramund) se interponen en el camino a la iglesia, acusando a Lohengrin de brujería, exigiendo saber el nombre del misterioso caballero, al igual que su origen, Elsa ya no puede esconder sus sentimientos que están comenzando a llenarse de dudas. El gran conjunto (trabajado contrapuntísticamente) que sigue a este momento (Con el rey, Lohengrin, Elsa, Ortrud, Telramund, y los coros masculino y femenino), Wagner hace la acción detenerse. En una atmósfera contemplativa (según las palabra de Richard Strauss) todos los personajes despejan sus sentimientos ante la atormentada alma de Elsa. La música se vuelve más profunda e ilumina sólo como puede ocurrir en el teatro musical. Este conjunto es llamado el "Coro del secreto" (Geheimnischor), sino también "In wildem Brüten" (las primeras palabra de Ortrud).

Finalmente todo parece arreglarse y la música vuelve a los temas anteriores para finalmente cerrar el todo con el motivo de la prohibición, ahora más tremendo, incluso amenazante, como advirtiendo que lo inevitable está por ocurrir.

ACTO III

La festiva introducción de la orquesta, la cual evoca la fiesta de bodas, está construida sobre tres motivos, de los cuales el segundo (muy característico) ha surgido de la señal real. Luego viene el coro nupcial ("Treulich gefürhrt, ziehen dahin"), quizás la melodía más conocida de Wagner. Este idílico coro, que comienza con la cuarta ascendente del motivo del Grial, tiene una importante función dramática (algo así como la "calma antes de la tempestad"). La tonalidad base es el Si bemol mayor de Elsa, que inmediatamente después del coro nupcial pasa a Mi mayor, la tonalidad del amor (con una significativa subida de temperatura). Con "Das süsse Lied verhallt" Lohengrin inicia el dúo de la cámara nupcial, una de las escenas musicales más inspiradas creadas por Wagner. Música amorosa florida, con voces muy apegadas al bel canto. El clarinete transmite un tranquilo tema referido al amor. Elsa, un personaje que Wagner amaba, está llena de riqueza musical. Ahora ella responde inspirada a Lohengrin "Fühl ich zu dir so süß mein Herz entbrennen", un motivo que contiene los intervalos de cuartas del coro nupcial, pero descendente. Durante cinco compases se unen los dos enamorados al unísono en "atme ich Wonnen". Musicalmente, el dúo de la cámara nupcial es prácticamente una unión de varios monólogos musicales independientes a acepción del corto pasaje ya nombrado.

Pronto revelara Elsa su deseo de poder llamar a su amado por su verdadero nombre. Lohengrin la mantiene aparte y hace referencia a su embriagador amor ("Atmest du nicht mit mir die süße Düften"). Pero Elsa no puede contenerse. La respuesta de Lohengrin: que su amor es lo único que lo mantiene en la tierra junto a ella, sólo consigue aumentar los temores de la joven. Angustiada cree ver como el cisne ha vuelto para llevarse a Lohengrin. La catástrofe podría demostrar que las dos esferas nunca pueden unirse.

El interludio antes de la última escena es una nueva y efectiva descripción de ambiente. Describe exactamente las preparaciones al amanecer, antes que las tropas se pongan en marcha. Las señales de las trompetas se entrecruzan (15 trompetas), los vientos se reúnen para emanar una amplia melodía de marcha, derivada de la señal real. Hubo una vez, en 1848, durante la cual Wagner pensaba que esta melodía podría ser un himno nacional alemán. Una Elsa compungida y un Lohengrin severo y lleno de dolor se presentan ante el rey. El dramatismo de toda la obra culmina en la narración del Grial de Lohengrin ("In fernem Land"), cuya resplandeciente música es una recapitulación de todo el motivo del Grial del preludio. Aquí concluye la trama interna, que se ha llevado a cabo en el plano psicológico entre Elsa y Lohengrin. La narración del Grial, en donde Lohengrin da a conocer quien él es y el porque debe abandonar a Elsa, está musicalmente planeado. El auténtico motivo del Grial se hace real primero durante la palabra "Gefäss" (vaso, recipiente), cuando el cáliz milagroso es nombrado. Su significativo tono mayor, La mayor, es cantado tres veces por Lohengrin, de las cuales las dos primeras en la palabra "Gral" (Grial). Musicalmente se mezcla el recitativo con el arioso. Luego de la narración del Grial, se oye finalmente el motivo de Lohengrin y el motivo de la misericordia. El regreso de Gottfried no logra disimular el que "Lohengrin" termine de manera trágica. La obra concluye con los tonos del motivo del Grial.

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