Por Mark Twain
Bayreuth, 2 de agosto.
 

Fue en Nuremberg donde chocamos con la inundación de amantes de la música que se dirigía hacia Bayreuth. Nunca habíamos visto tales multitudes de peregrinos excitados y peleones. Hizo falta su buena media hora para empaquetarlos y juntarlos hacia el tren, y este fue el tren más largo que habíamos visto en Europa. Nuremberg había sido testigo de esta clase de experiencia un par de veces al día durante dos semanas. Esto nos da un impresionante sentido de la magnitud de este peregrinaje bienal. 
Porque esto es realmente un peregrinaje.

Los devotos vienen desde los más remotos lugares de la tierra para adorar a su profeta en su propia Kaaba; en su propia Meca. 

Leer más: En el altar de San Wagner

Contáctanos