Hablando con los vascos. Barcelona, 1974. P. 146-178
Isidoro de Fagoaga (1893-1976)
Por Martín de Ugalde
Wagneriana, nº15. 1994
 

PRIMER TEXTO SOBRE WAGNER EN ESPAÑA: TANNHÄUSER

ANTEANOCHE oímos en el Gran Teatro Real una ópera de Wagner, fundada sobre una antigua leyenda que viene a confirmar cuanto llevo dicho.

El Landgraf de Thuringia era gran protector de los Minnesänger o cantores de amor, y tenía en su corte a los mejores y más famosos de ellos. Tannhäuser descollaba entre todos, y Venus misma, que ya en el siglo XIII no podía menos de ser una diabla, y de las más peligrosas, se enamora de él y le lleva a su infierno o subterráneo encantado, verdadero paraíso, en cuya comparación es una solemne porquería el jardín en que estuvo Rinaldo. Alli me las den todas. Tannhäuser está allí más agusto que nosotros con el Duque; pero el majadero empieza a tener saudades del canto del ruiseñor y de la luz de la luna y de otras insignificantes menudencias que faltaban por allá abajo, donde le trataban a qué quieres boca y a cuerpo de rey, y comete la necedad de abandonar a la archidiabla y a toda su corte de ninfas bailadoras, y de subirse a la tierra.

En la corte del Landgraf se sabe que Isabel, su sobrina, está derretida por él de amor y él se ablanda también por ella.

El Landgraf reúne entonces a todos sus caballeros y poetas, y hay un certamen en el cual ha de describirse en verso cuál sea la esencia del amor. Los trovadores todos se andan con tiquismiquis platónicos para explicar su esencia, y se esfuerzan con esta gimnasia metafísica, para ganar la mano de Isabel, que será el premio del vencedor. Pero Tannhäuser se va al grano y declara terminantemente que el amor es el deleite supremo de poseer el objeto amado. Los otros trovadores se enfurecen y contradicen su aserto, y en el calor de la improvisación, se le escapa a Tannhäuser que todas aquellas doctrinas se las ha enseñado Venus misma, y que las sabe por experiencia. Todos le condenan y se escandalizan.

Acoquinado entonces, aquel infeliz se va a Roma (es año de jubileo), se echa a los pies del Padre Santo, y le pide la absolución. Pero Su Santidad, que sabe del pie que cojea, no quiere dársela y le dice que está excomulgado y maldito hasta que su báculo de peregrino reverdezca de flores. En fin, para abreviar y no fastidiarle a usted, el báculo reverdece, a pesar del Papa y de las leyes físicas, y gracias a las oraciones de Isabel, con la cual en buen amor y compañía se va Tannhäuser al cielo, después de haberse divertido a sus anchas en la tierra y debajo de la tierra.

La música es profundísima y no por eso fastidiosa para los profanos. Las decoraciones maravillosas, y los trajes de una riqueza y una exactitud singulares. Ni en París ni en Londres se representa nada mejor. Yo estaba con la boca abierta. La Wagner, sobrina del compositor, hacía de Princesa salvadora, y es tan linda y bien plantada, que el más melindroso penitente la tomaría por escala de Jacob con que subir al cielo. Su tío anda errante por esos mundos, por haberse metido demasiado en las jaranas del 48.

___ 
Obras completas del escritor. Correspondencia. Tomo 3º. Publicado en 1913. 
El texto corresponde a una carta escrita desde Berlín el 26 de noviembre de 1856 a su amigo Leopoldo Augusto de Cueto. 

Contáctanos