Por John Deathridge *
Traducción: Pedro Diez Canseco Muñoz


El vicio de la pedantería ha sido siempre una forma muy discutible de considerar a Wagner. Él mismo despreciaba a los "expertos" (más interesados en los detalles que en las cuestiones de fondo) y no tenía tiempo para los críticos, en especial para aquellos que gustaban de hallar faltas de "lógica" en sus obras escénicas o artificios en la forma en que había presentado su vida a la posteridad. Los "buitres" nunca cesan de picotear el argumento del Anillo (a duras penas un modelo de consistencia lógica) y las circunstancias de la vida del maestro que presuntamente refleja. Anarquista, adúltero, fascista: casi no hay epíteto que no haya sido usado para convertir al compositor del Anillo en EL demonio del siglo XIX.

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