¿QUÉ OPINAN LOS CANTANTES?
 

RENATA TEBALDI

Los directores de escena han hecho del teatro lo que han querido, porque son personas salidas de otros tipos de trabajo, del cine, por ejemplo, que de improviso se convierten en directores de melodrama, y esto es un salto anormal, porque sobre todo hay que conocer la música. Están, además, esos que sacan de contexto la acción, que visten a Scarpia de anarquista o ese Rigoletto que están haciendo en Venecia. Me parece una cosa horrible. ¿Por qué se lo permiten los teatros? (El País, 5-2-1992).

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Hace poco declaró sobre la actual situación de la ópera: “Vivo en Milán. De vez en cuando voy a la Opera, pero no muy a menudo... no estoy de acuerdo con lo que veo y con lo que escucho”.

¿Cuál es el motivo?

“Demasiadas cosas me molestan. Por ejemplo, las insólitas puestas en escena. Hay que ver lo que últimamente se sacan de la manga los regidores y además sin que nadie entienda por qué. Todo esto me pone muy nerviosa, artísticamente me deja fría y profundamente insatisfecha. En lo que atañe a la parte vocal no creo que hoy en día pueda calificarse el “pianissimo” de verdaderamente auténtico; yo lo llamaría más bien “falsetissimo”. El verdadero “pianissimo” requiere una depurada técnica... que no necesita el apoyo de la respiración... El arte del canto “pianissimo” ha degenerado en un simple y vulgar golpe de efecto... Ahora bien, lo que pasa es que ya no quedan buenos profesores. Cualquiera que se sienta capaz de tocar mínimamente el piano se autocalifica de profesor de canto”.

Y sobre su propia experiencia declara: “Acudí a Salzburgo para realizar unas pruebas de canto antes de impartir unas clases magistrales. Tuve una increíble decepción. Nadie tenía ni la más mínima idea de como respirar y de como apoyar correctamente la voz. No existía ninguna clase de técnica. En la clase magistral tuve que empezar de cero... me quedé helada de asombro”.

(Mitteilungen der Deutschen Richard Wagner Gesellschaft, 1-1993) 
 

BERNARD HAITINK

Sobre sus relaciones con los directores de escena Bernard Haitink afirma:

“En ningún caso debe aceptarse su libre actuación. Parece que hoy en día un regidor debe hacer siempre algo nuevo cuando en realidad Wagner lo dejó todo bien ordenado. Naturalmente, muchas veces es mal interpretado. Seguramente Wagner supuso que los regidores conocerían la música a fondo. Hoy la ópera es tan popular que muchos regidores de teatro hablado se atreven a poner en escena a Wagner y ésto no resulta siempre satisfactorio.”

(Mitteilungen der Deutschen Richard Wagner Gesellschaft, 1-1993) 
 

ALFREDO KRAUS

Para mí la ópera continua siendo una representación de cuentos de hadas para mentalidades no infantiles, pero sí abiertas a la ingenuidad y a la fantasía, ya que la ópera nos abre a un mundo que es exclusivamente teatral; no es televisión o cine, donde la cámara se pasea por todas partes... En cambio estos espacios de telones pintados nos abren un margen enorme a la fantasía, nos convidan a sentarnos, a relajarnos y a ver un mundo completamente diferente a través de esta ingenuidad que hay en la escenografía... Esta tendencia moderna, esta manera de construir tiene sus desventajas, ya que olvida lo que era el elemento principal de la ópera: la voz. Con la utilización de materiales absorventes la voz queda desamparada. Las antiguas escenografías, en cambio, servían de caja de resonancia de la misma manera que el suelo del teatro, de madera y vacío, hacía de caja de resonancia y reforzaba lo más importante -lo vuelvo a decir-, en la ópera: la voz. (Entrevista a Alfredo Kraus en el programa Entorno de TVE, reproducido en el libro “L’escenògraf Josep Mestres Cabanes). 
 

HERMANN PREY

A mi me ha encantado cantar con los decorados de Mestres Cabanes. La atmósfera que de ellos se desprende es la que debiéramos encontrar siempre en nuestro trabajo, aunque la concepción fuese más moderna. No hay nada de kitsch en esta escenografía: son decorados realistas y románticos a la vez. (Monsalvat, junio 1989). 
 

JAIME ARAGALL

El cantante se ha de encontrar a gusto con lo que lleva puesto y con lo que se encuentra arriba en el escenario. Es imprescindible. Es importante que los decorados sean de un cierto material, no como algunos decorados químicos que hacen desmerecer la voz.., todo esto que se está haciendo ahora es un cosa de vanguardia, una cosa moderna.., cuando veías una obra de Mestres Cabanes en el escenario, con aquellos bosques, casas, pueblos, realmente te metías dentro; veías realmente lo que tenía que ocurrir en la obra. (Wagneriana, núm. julio-setiembre 1991). 
  

MANUEL AUSENSI

Yo me quedo con los decorados de Mestres Cabanes. Ahora se quiere cambiar todo, y estos cambios, con los que no se llega a ninguna parte, cuestan mucho dinero. No digo que se tenga que hace ópera como hace 50 años, pero no debe olvidarse que la ópera es un espectáculo musical en el que lo más importante es la música y no la puesta en escena. (El País, 28-12-1991). 
 

JUAN PONS

Hay gustos para todo en esta vida, evidentemente, pero yo personalmente me quedo con los decorados clásicos, como por ejemplo los de Mestres Cabanes, indudablemente... No me gustan las cosas que no tienen sentido, como por ejemplo esos cambios de época de las óperas, en la que no hay ningún tipo de relación con lo que estás cantando y lo que estás viendo. De vez en cuando se hacen cosas muy raras de este estilo, que van contracorriente y la verdad es que a veces me pongo muy nervioso ante tales decorados. (Wagneriana, núm. enero-junio 1992). 
  

BERND WEIKL

Creo que los decorados de Mestres Cabanes representan exactamente lo que Wagner quiso ver reflejado en escena cuando situó la acción a mediados del siglo XVI. Son muy poéticos y no digamos la ventaja que suponen desde el punto de vista acústico... No se trata tampoco de decidir si una escenografía es moderna o antigua: El problema radica en si es acertada o no. Y creo que esta lo es. (Monsalvat, junio 1989). 
  
 


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