Por H. S. Chamberlain (1) 

París, 38 Rue Pergolese. Junio 84

Queridísima tía, 
Me ha interesado mucho ver la postal de la tía Fan... Es imposible que Wagner no impresione a las personas que sienten auténtico amor por el arte, sobre todo a los que aman todo lo bello y que se acercan a él sin prejuicios. El mismo Wagner dice preferir “personas con el alma ingenua”... y queda absolutamente claro que los comentarios de la tía Fan muestran su portentosa ingenuidad, que se refleja en cada una de sus palabras, mostrando que está lejos, pero que muy lejos, de entender el auténtico Wagner... “Wagner es asequible, es más fácil de entender que la mayoría de los grandes músicos.” Naturalmente que lo es, pero sólo de la misma manera que Homero es más asequible que los grandes poetas y que Shakespeare es más asequible que los grandes dramaturgos. Wagner es lo que los alemanes califican una “Fuerza elemental de la naturaleza”. No podemos negar su genio, como no podemos negar que el sol nos ilumina. Y la expresión “fácil de entender”, interpretada literalmente, es incorrecta. Precisamente la música de “Los Maestros Cantores” es la más perfecta y la más difícil; quiero decir que esta obra es de las más complicadas del Maestro...se trata de Bach, de un Bach revivido, un inmenso Bach que tras dos siglos se ha desarrollado y ha extendido la trama de su contrapunto sobre todo el drama, colocando en él 16 Fugas perfectas. Y quiero que quede claro que ésta no es sólo mi opinión, sino que es la de todos los músicos íntegros, tanto si estén a favor como si están en contra del Maestro; todos admiran “Los Maestros Cantores” y aseguran (lo he oído más de una vez) que a “los legos en la materia” les es difícil entender esta obra maestra... ¿Beethoven? Beethoven no queda lejos de Wagner... él tuvo grandes dificultades para dominar el contrapunto, a pesar de dedicarse a su estudio durante años, en cambio para Wagner, que prácticamente nunca lo estudió, el conocimiento de la polifonía fue algo innato, igual que lo fue para Bach. Parecía no preocuparse por la teoría, pero sucedió que poco antes de su muerte los teóricos descubrieron que cada nueva idea, cada audaz modulación, estaban supeditadas a la más férrea disciplina. O sea que Wagner era el Bach moderno. Se le acusó (y gente inculta sigue acusándole) de ser el implacable destructor de las formas musicales. Pero el Profesor Riedel, quizás la máxima autoridad en esta materia, me ha dicho que, según su opinión, Wagner es el más grande maestro de las formas musicales que nunca haya existido. Podemos considerar que casi fue un milagro que Beethoven fuese capaz de dar homogeneidad interna a una extensa Sinfonía y que esta Sinfonía resultase ser la Novena.., así, que podemos pensar del hombre que fue capaz de aprisionar con las férreas cadenas de una absoluta homogeneidad, tanto en el planteamiento como en la realización, unas obras tan grandiosas como “Los Maestros Cantores” , “Tristán” o “El Anillo del Nibelungo”. Esto es tan prodigioso que sólo tras detallado estudio lograremos entenderlo... y cuanto más profundicemos en ello más grandioso y sublime nos parecerá el genio de Wagner. Ante ésto pon en duda que yo crea que tía Pan pretenda entender a Wagner y que encima diga que tal cosa sea fácil, lo que tengo absolutamente claro es que ni tan siquiera a penetrado en la antesala de su obra. 
¡Lo mejor que puede hacer es ir a Bayreuth! 
Houston Stewart Chamberlain 
  
 

NOTAS:

(1)    H. S. Chamberlain escribió esta carta, publicada aquí por primera vez, a su tía Harriett Mary Chamberlain -la misma destinataria de las otras dos cartas que aparecen en los dos tomos de la Colección Epistolar publicada por F. Bruckmann, München- y es muy anterior a la edición de los libros de Chamberlain. “El Drama de Richard Wagner” apareció en 1892 y su principal obra sobre el mismo, en 1896. La carta nos demuestra los profundos conocimientos que sobre la obra wagneriana tuvo en época tan temprana y como descubre intuitivamente el misterio de las formas musicales en las obras de Wagner medio siglo antes de que las investigaciones de Alfred Lorenz presentaran sus brillantes resultados. 
Agradecemos cordialmente a la señora Eva Chamberlain la bondad que ha demostrado al permitirnos publicar esta carta. 
D.H.

(Artículo extraído de la Guía de los Festivales de Bayreuth de 1930. Traducido del alemán por Rosa María Safont)